Papa Francesco / Bergoglio
LUTERO REHABILITADO.
“Con gratitud reconocemos que la Reforma ha contribuido a dar mayor centralidad a la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia …. Pedimos al Señor que su Palabra nos mantenga unidos”. No es palabra de Dios, sino del actual Papa, pronunciada en la localidad sueca de Lund un año antes de la conmemoración de los 500 años de la Reforma impulsada por aquel agustino alemán que –dice la leyenda, pues se dice que es leyenda – publicó en la puerta de su iglesia 95 tesis que provocarían una de los mayores seísmos en la historia ecleciástica.
Y previamente había manifestado el argentino Bergoglio: “Con esta nueva mirada al pasado no pretendemos realizar una inviable corrección de lo que ha sucedido, sino contar esta historia de un modo diferente”, ha explicado a su llegada, después del llamamiento efectuado en vuelo a los periodistas: “Ayudadnos a hacer entender”.
Francesco transforma, así, la disidencia luterana en celebración católica, casi canoizándola. Dá un paso que Juan Pablo II y Benedicto XVI no dieron o no puideron dar.
Político donde los haya, el pontífice argentino, nada menos que en Cuba se encontró con el patriarca Kirill, acordando entre la iglesia romana y la ortodoxia lo que un entrenador argentino había dichos al entrenador del rival previamente a un partido en que a ambos equipos valía (e interesaba) el empate: “Entre bomberos non nos pisamos la manguera”; esto es, entre ambas iglesias no se evangeliza ni se practica el proselitismo.
Buen jesuita, muy político y bastante geopolítico, Jorge Bergoglio encuentra un aliado el el supuesto enemigo.
UNA TEOLOGÍA NARRATIVA.
“Reinvención semántica más expresividad emotiva y flexibilidad conceptual”, así define el historiador, politólogo y filósofo italiano Gian Enrico Rusconi la teología narrativa de Papa Francesco en la página 4 de su libro así titulado “La teología narrativa di papa Francesco”.
Una teología que hacer carne la Biblia, herramienta así para interpretar el presente.
Francesco nace de la “Teología del pueblo”, que arranca de la latinoamética post- Conclio Vaticano II como alternativa a la llamada “Teología de la liberación” de aromas marxistas.
“Pueblo”, entones, como categoría central. Realidad mística, no lógica. Con la “cultura” en el centro, con un ethos común más allá de los socio-político y de lo económico. Así (p. 35 del libro de Rusconi): “El ser humano está siempre culturalmente situado; naturaleza y cultura están estrechamente vinculadas. La gracia supone la cultura, y el Don se encarna en la cultura de quien lo recibe” (p. 35).
Basándose en esta concepción del pueblo, reserva natural de la solidaridad social aprendida por la fe religiosa, Francesco rechaza la adjetivación “populista” en política. Para él, no es de la teología de la que nace la buena obra pastoral; Francesco conoce la vida a través de la experiencia como pastor en las favelas argentinas.
De ahí nace también la idea de “Misericordia” (pues Dios es amor incondicionado) como elemento central de su teología
tal nueva petición de perdón se liga al arrepentimiento y un nuevo recorrido de fe y de discernimiento.
En relación al aborto, para Francesco ha llevado a cabo un gesto sagaz. Ha extendido indefinidamente a todos los confesores la posibilidad de absolver a las mujeres que aborten y aquellos que les ayuden. Así, en la Carta apostólica Misericordia et misera puede leerse: “puedo y debo afirmar que no existe pecado alguno que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir”. El pecado del aborto, entonces, de ser causa de excomunión, pasa a ser rebajado a pecado muy grave, pero susceptible de absolución.
Imagen: Pixabay.

Comentarios
Publicar un comentario