Los U.S.A.: ética social / justicia económica


 

Pastor batista y bandera de los derechos civiles en los Estados Unidos de hace unas décadas, Martin Luther King, Jr. se escapa de los marcos establecidos con una rotunda frase: "A lonely island of poverty in an ocean of material wealth and affluence" ("Una isla solitaria de pobreza en un océano de riqueza y opulencia material"). Y es que, a pesar del crecimiento económico, los pobres aún se vivían atestados en la miseria de los ghettos urbanos y del profundo y rural Sur.

MLK se hacía esta pregunta: "¿cómo es posible que el país más rico del mundo no pueda garantizar un trabajo y un salario decente a cada ciudadano, negro o blanco, mujer u hombre? Y aún otra, con cierta relación con la anterior: "¿cómo es posible que en América el éxito sea medible únicamente en términos de riqueza material?

Para el pastor, la causa profunda de la desigualdad económica bno era otra que la degradación en el plano ético, la falta de una moralidad pública necesaria. Sólo es concebible la pobreza en un país de abundancia desde esta triste premisa.

Ese era el "sueño americano" que lo convocaba a luchar: permitir el acceso de los desheredados a la riqueza. "Isla solitaria / Océano", pues.

Las décadas posteriores a su muerte no harían más que confirmar esta realidad; si en la época de MLK el 1% más pudiente de la población acumulaba el 8% de la renta anualmente producida, para 2.010 el procentaje ascendía al 20%

Parece incuestionable que en los USA – y no sólo, obviamente – existe un gravísimo problema de desigualdad económica, con la injusticia social que ello comporta.

La problemática, desde una visión política perspicaz y una ética bien elaborada, ligaba también el problema a la cuestión de la calidad democrática, preguntándose como el país más democrático del mundo en términos políticos no es capaz de asegurar la equitativa distribución de costes y cargas, particularmente en las épocas de crisis.

A "Occupy Wall Street" lo han catalogado como el primer movimiento progresista después de la fuerte irrupción en los `60 del Siglo XX del de los derechos civiles.

Pero el mundo que vivió Martin Luther King simplemente ya no existe. Barrido por la revolución retrógrada de los años 80 capitaneada por Reagan, marcada por el totalitarismo de los mercados, la liberalización económica salvaje y un conservadurismo duro y desacomplejado. La innovación tecnológica acompañada de la la globalización, la religión del mercado acompañada de una secularización que rompe los lazos sociales haría lo suyo para ir creando un mundo cada vez más difícilmente habitable. Si la solidaridad y el rol sindical tenían su peso que contrarrestaba el predominio de los mercados, el individualismo y el darwinismo social son la inyección letal de cualquier proyecto social de justicia, de equidad.

Pero King nos interroga incómodamente, a los poderes públicos, pero también a la sociedad: ¿la fuente de la desigualdad está en las instituciones, en el contrato social y en la política?. ¿O tal vez cultura y los valores del país?


Imagen: Pixabay.


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