Moses Hess. Protosionismo

 



INTRODUCCIÓN

CONTEXTO.

La revolución francesa mostró que los hebreos eran una minoría: con el Iluminismo, la gente ya no pensaba más como “cristiana” o “protestante” u otros, sino como francesa, alemana, polaca, británica y así sucesivamente. Así los hebreos se convirtieron en los extranjeros porque no tenían una tierra. La identidad se expresaba sobre un País. El nacionalismo transformó a los hebreos en extranjeros, dado que no tenían una lengua común, cultura y tradiciones ligadas a un territorio”.

Las palabras que se han transcrito fueron pronunciadas por Shlomo Avineri (prestigioso profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Hebrea de Jerusalém), convidado de honor de la “Fondazione del Corriere della Sera” que, en colaboración con la “Associazione Italia-Israele di Milano” organizó un encuentro en la Sala Buzzati de via Balzano (Milano) el 26 de enero de 2015, invitando a debatir a algunos intelectuales que han expuesto sus propias ideas y conocimientos a propósito del tema: “Risorgimento italiano y Sionismo”.

Con el avance de las tropas napoleónicas, toda Europa se veía atravesada por la influencia de las ideas de la Revolución Francesa: igualdad, libertad, confianza (expresada, en realidad, como fe) en la razón y en el progreso, el derecho de cada persona a la felicidad, etc.

Era el preludio de la emancipación judía. En la Asamblea Nacional Francesa, bajo los vientos revolucionarios, se sentaban las bases. Ello también implicaba (o podía implicar) una igualdad en el sentido de igualación por homologación; todos somos ciudadanos, ciudadanos iguales. No era fácil encajar la particularidad de las minorías, la existencia de grupos "separados".

Al margen de ello, es obvio que la igualdad de derechos no grarantiza la igualdad de oportunidades. Hanna Anna Arendt explicita muy bien la situación paradójica que se produce: "Cuanto más las condiciones se aproximan a la igualdad, tanto más difícil es explicar las diferencias que en realidad existen, y tanto más desiguales acaban por ser los individuos y los grupos ..... Las modernas sociedades de masas ofrecen inumerables ejemplos de la facilidad con la que se intercambia la igualdad por una cualidad innata de cada uno de los individuos, que es definido "normal" cuando es como los otros y "a-normal" cuando se diferencia". Fenómeno que se produciría también cuando se constató el intento de asimilación de los judíos, de modo que "cuanto más la condición de los judíos se aproximaba a la igualdad, cuanto más los judíos aparecían, ante los ojos de los otros, como diferentes". Ludwig Borne lo expresaba con amargas palabras: "Algunos me acusan de ser judío, otros me lo perdonan, otros incluso me elogian por ello, pero todos piensan en ello".

PERSONAJE. UN JUDÍO ILUSTRADO, EMANCIPADO, VANGUARDISTA.

No abordaremos, de momento, la biografía de M. Hess. Solo diremos, en esta Introducción, que, siendo cierto que había recibido una educación dentro de los valores y tradiciones del judaísmo, Hess es un hombre de su tiempo y de un determinado espacio geográfico, integrado en su sociedad, comprometido. Vinculado a determinadas ideas político-ideológicas, en este espacio fue también un referente.

En un trabajo titulado “Alle origini del sionismo. Moses Hess e il giovane Marx”, su autor, Salvatore Lo Leggio nos dice (situando a Hess desde esta perspectiva): “En 1835, un joven hebreo de Bonn se inscribe en la universidad de su ciudad. No puede excluirse que allí se encontrase (quizá en el aula en la que Bruno Bauer dictaba sus lecciones) con otro estudiante, también èl hebreo, que frecuentaba la misma universidad: un jovenzuelo llamado Karl Marx. Pero si Moses Hess no conoció en aquellos años a Marx, lo habría conocido más tarde, se convertiría en amigo y colaborador (aunque el otro lo tratase con una condescendencia un tanto desdeñosa); sería justamente él quien le inspirase -así al menos lo sostienen muchos estudiosos- la famosa tesis según la cual no basta comprender la realidad, sino que se puede y se debe transformarla. Hess también había escrito: “no solamente sé lo que quiero, sino que quiero lo que sé”, añadiendo que se consideraba “un apóstol más que un filósofo”, porque, decía, “el conocimiento vale de bien poco si no se funde con la acción”.

Retomando la reflexión sobre el contexto con la que comenzábamos esta Introducción, Hess interpreta el momento del siguiente modo: en una sociedad dividida en clases, la suerte de los individuos (con independencia de cuales sean sus derechos, de la mayor o menor amplitud de estos) está ligada a su pertenencia de clase. Los judíos, particularmente después de la emancipación, se encontraban en una especie de limbo. Abandonada - más o menos - la discriminación jurídica, con la idea de asimilación ganando terreno entre ellos, particularmente entre sus élites, con una idea de “comunidad” en decadencia, la cuestión judía pasaba a ser (o presentarse como) una especie de “asunto individual” difícil de encajar en la vida social (normalizada).

Hess comprobará (vivirá) que el camino de la asimilación, no es que fuese desaconsejable; simplemente, era impracticable. Y no solo para los más desfavorecidos socialmente; los situados en una buena posición en la escala social suponían una amenaza competitiva para las elites sociales. Representarían una suerte de molestos “recién llegados”.

Comprometido con la justicia social, el joven Hess se lanza al desafío (con otros) de "rescatar al hombre de la esclavitud". Su "Triarquía europea" lo situaba entre los referentes del socialismo europeo de aquellos tiempos. Aquel ilustrado judío europeo aun tendría que conocer el rostro más oscuro, desafiante y expreso del antisemitismo antes de convertir la reflexión sobre la "nacionalidad judía" en el centro de sus intereses intelectuales y compromisos.

PROTOSIONISMO.

Aludimos a Hess como exponente del protosionismo. Queremos, en esta Introducción, dar unas rápidas pinceladas sobre el mismo. Concretamente de una serie de personajes y eventos que marcarían el camino antes de la aparición de la figura de Herzl (con su libro “El Estado Judío”) y la existencia del sionismo como movimiento organizado.

-En 1.860 se crea la “Alianza Israelita Universal”, dirigida por Adolphe Cremieux.

-En 1.861 se construye un barrio judío en Jerusalém con la financiación del filántropo inglés Montefiore.

-Será en 1.862 cuando Hess publica “Roma y Jerusalém”; se trata, sin duda, de un hito fundamental, en aquel proceso de construcción.

-El mismo año, el rabino polaco-prusiano Zvi Hirsch Kalischer publica Derishat Zion (“En la búsqueda de Sión”).

-En 1.870 se inagura Mikveh Israel, la primera escuela agrícola judía, con el impulso de Charles Netter.

-En 1.878 se compone Hatikvah, que llegaría a ser el himno del sionismo y que el Estado de Israel adoptaría como himno suyo décadas después.

Ya en un estadio cuasi sionista o prácticamente sionista cabe encuadrar las actuaciones en la década de los 80 de aquel siglo en pro del asentamiento de judíos en Eretz Israel, particularmente la ayuda económica a cargo de Edmond James de Rothschild y Maurice de Hirsch. De hecho, la primera aliá suele situarse conológicamente en 1882. Movimientos como “Bilu” y Hovevei Zion (“Los amantes de Sión”) se ubican en este contexto. También en 1.882 ve la luz la “Autoemancipación” de Leo Pinsker.

DESARROLLO

BREVE BIOGRAFÍA

Moses Hess nace en la que durante el siglo siguiente llegaría a ser la capital de la República Federal Alemana, la ciudad de Bonn, el día 21 de junio de 1.812, falleciendo el 6 de abril de 1.875 en París.

La ciudad en que se produjo su nacimiento estaba en aquel entonces bajo dominio de Francia. Su certificado de nacimiento, redactado en lengua francesa, alude a "Moisés", el mismo nombre de su padre.

Habiendo recibido una educación religiosa judía, estudiaría posteriormente filosofía en la Universidad de Bonn, aunque no acabó aquellos estudios.

Se casó con una trabajadora católica, de nombre Sibylle Pesch, desafiando la mentalidad y convenciones burguesas.

En el perido 1.840-1.841 se uniría a la tertulia filosófica y política denominada Die Freien ("Los Libres"), de orientación hegeliana. Se estima que sería en 1.842 cuando comenzaría a colaborar con "La Gaceta Renana"; así, fue corresponsal de "Rheinische Zeitung" (su nombre en alemán). Se trataba de un periódico radical fundado por liberales de la región de Renania; en él escribía igualmente Karl Marx.

Vivíó un buen tiempo en París, refugiándose temporalmente en Bélgica y Suiza tras el fracaso de la Revolución de 1.848 en Francia, así como en el curso de la guerra franco-prusiana de 1.870-71.

Pero siguiendo cronológicamente los pasos de su vida, diremos que en aquellos años publicaría dos de entres sus tres obras de más impacto y relevancia; concretamente en 1.837 "Historia santa de la humanidad", en tanto su "Triarquía europea" está datada en 1.841.

Luego se trasladó a París, donde se desempeñó como corresponsal de un periódico socialista alemán. Por aquellos tiempos, entablaría una sólida amistad con Marx y Engels, pareja con la que colaboraría estrechamente a lo largo de los años.

Como ya se ha dicho, la Revolución de 1.848 (con su fracaso) implicaría su búsqueda de refugio fuera de Francia. Aquella insurrección popular obligaría al monarca francés Felipe I a abdicar, iniciándose lo que se ha pasado a conocer como "IIª República Francesa".

A la par que en Francia se producían aquellos acontecimientos, en la Península Itálica tenía su aparición el denominado "Risorgimento italiano", que acabaría desembocando en la configuración de Italia como Estado-Nación, con su unificación e independencia. Aquella realidad le causaría una profunda simpatía, influenciando su modo de ver determinadas realidades políticas e históricas.

Por estos años, su posición en relación a la situación de los judíos en Europa podría considerarse más o menos "asimilacionista"; los judíos debían asimilarse entre la población de los países en que habitasen, con particular mención a la situación de los denominados "estados alemanes". Debían integrarse haciendo suyas las luchas locales, aunque desde sus postulados político-ideológicos la perspectiva era siempre "socialista".

Esta toma de posición experimentaría una evidente modificación tas su breve estancia en Alemania en el periodo 1.861-1.862; en este momento pasa a sostener una postura anti-asimilacionista, al hacerse consciente de que la identidad nacional judía es irreductible (y además, reivindicable).

Hess deja de usar su nombre Moritz para firmar sus escritos como Moses. Fuertemente impactado por el Risorgimento, escribe la obra más asociada a su nombre y que lo señalaría como referente político-ideológico: "Rom und Jerusalem, die Letzte Nationalitätsfrage" ("Roma y Jerusalem: La Última Cuestión Nacional"). La obra ve la luz en 1.862 en la cuidad alemana de Leipzig.

Hess escribió "Roma y Jerusalem" en respuesta al antisemitismo alemán, tratándose posiblemente del primer texto en tratar el nacionalismo judío en el contexto de los nacionalismos europeos.

Hess muere en la capital francesa (en 1.875), siendo sepultado - como era su deseo - en el cementerio judío de Colonia.

En 1.961 lo sería en Israel, concretamente en el cementerio de Kvutzat Kinneret, al lado de sionistas socialistas como Syrkin, Ber Borojov y Berl Katznelson. El moshav Kfar Hess se denomina así para honrar su memoria.

Clasificado como filósofo socialista, se le considera uno de los más destacados precursores del sionismo en tanto corriente política, concretamente en la variante "socialista" del sionismo, viéndose su nombre asociado con carácter general en la historiografía a los de Karl Marx y Friedrich Engels.

SOCIALISMO.

Considerado uno de los fundadores del socialismo, en los primeros momentos desde que comenzó a expresar su pensamiento, sostuvo que debía operarse la integración judía en el movimiento internacional por el socialismo, colaborando con Engels y Marx en la expresión y difusión de los postulados del mismo.

Aunque el nombre de socialismo científico está (aparece) históricamente ligado a los nombres de Marx y Engels, es relevante decir que es Hess quien hace decantarse a Engels por el comunismo, introduciendo a Marx en las cuestiones económicas y sociales. El dato es más que significativo de su importancia en la historia del pensamiento de la llamada Era contemporánea.

Su rol es de una importancia crucial en el tránsito desde la dialéctica idealista de Hegel al materialismo histórico marxiano. El hombre, con su acción consciente, es el gran impulsor de la historia.

Karl Marx ha pasado a la historia en letras grandes, como uno de los grandes referentes en la historia de las ideas. Un pionero que marca un antes y un después. Pero la influencia sobre él de Hess hace agrandar la importancia de éste. Muchas de las ideas-fuerza asociadas al nombre de Marx encuentran en Hess su fuente; entre ellas (por su universalización), la idea - que requeriría quizá de matices o explicaciones, para evitar interpretaciones apresuradas - de la religión como "opio del pueblo".

La evolución en su pensamiento lo llevaría a disminuir la importancia del factor económico (y de la lucha de clases) en la interpretación del devenir histórico, irrumpiendo con fuerza en sus postulados la relevancia de la cuestión nacional.

Hess ejercería una influencia de primer orden en aquello que se llamó la "izquierda hegeliana". Para George D. H. Cole, historiador del pensamiento socialista, Hess representaba el verdadero socialismo: "Su punto de vista fundamental era esencialmente ético".

Socialismo en un principio, de carácter filosófico - había recibido las influencias y reflexionado sobre las obras de pensadores como Spinoza, Hegel o Feuerbach -, ajeno a los avatares de las luchas obreras, el exilio en Francia cambia su perspectiva. Entrando en contacto con colectivos de obreros alemanes que residían en París, su socialismo deriva hacia posiciones desde las que se sostiene que: a) la solidaridad humana es percibida como una gran fuerza "natural" que no podía manifestarse en una estructura adecuada de las relaciones sociales por culpa de lo inadecuado de las instituciones sociales; b) la competencia favorece el egoísmo, impidiendo el ejercicio de la fraternidad y enturbiando la vida social; c) una ética roussoniana está en la base de sus postulados, considerando que el amor fraternal era lo que estaba en la raíz de la "naturaleza" humana, y no el egoísmo; d) el comunismo se le presentaba como la forma de estructuración social capaz de asegurar la prevalencia de la fraternidad en la vida social.

Una diferencia básica primó desde el principio con el círculo de Bruno Bauer, dentro de las personas que se adherían a esa nueva tendencia e interpretación de la sociedad y de la historia que el socialismo representaba; Hess era fundamentalmente un activista: además de denunciar las instituciones sociales y postular que debían ser superadas, mostraba empeño en la acción unitaria de todos aquellos que se comprometiesen en la construcción social de un orden nuevo. Un orden presidido por los fundamentos de la justicia social y la fraternidad. Aunque ello tenía sus matices, que lo diferenciaba de lo que tradicionalmente se ha considerado una perspectiva “marxista”: la acción social en pro de la transformación social debía fundamentarse sobre la consideración de poseer - y demostrar - una ética más depurada, renunciando a cualquier materialismo más inmediatista o la consideración del egoísmo de los individuos. Perspectiva que dificultaba el acercamiento a otros actores que podían operar en la misma dirección, llámense movimiento obrero o la expresión organizada de la burguesía liberal.

Así, Hess se negaría a adherirse a las demandas que desde el liberalismo se efectuaban en pro de reformas constitucionales. Y también encontraría en Karl Marx una persona que discutía sus pensamientos, en tanto el de Treveris lo acusaba de carecer de sentido de la realidad, de no percibir acertadamente los fundamentos de la vida social y el sentir popular, la adecuada expresión de los intereses del proletariado. Sin embargo, se plegaría a estudiar lo que el movimiento obrero representaba, apoyando las demandas que la clase obrera formulaba. Aunque lo que no se decidió a hacer fue apoyar la opinión de Marx de que los socialistas debían ayudar a que la burguesía alemana llegase al poder y derrocase a lo que habían sido las privilegiadas clases gobernantes, dado que seguía pensando en el afianzamiento de la competencia, que consideraba sería el resultado de una victoria burguesa, que reforzaría con seguridad la tendencia egoísta tanto de los capitalistas como de los obreros, envenenando aún en mayor medidad el cuerpo social.

Cole sostiene que Hess “fue además el primer socialista que desarrolló una teoría clara de la importancia de la nacionalidad en el movimiento socialista mundial (…) Concebía la futura sociedad socialista como una federación de grupos nacionales que cooperan, elaborando cada uno su forma especial de socialismo de acuerdo con su tipo nacional de vida. En esta concepción acentuó sobre todo las diferencias culturales más bien que las económicas, aunque en sus últimos escritos dio a los factores económicos no poca importancia”.

Desde la perspectiva del socialismo, aunque pudiera considerársele por largo tiempo un autor de tintes idealistas, el desarrollo de las experiencias de (pretensión de) transformación social ponen en valor sus precauciones y advertencias al reivindicar que los valores éticos pesan lo suyo, temiendo que la imposición del socialismo mediante la fuerza lo convertiría en un nuevo autoritarismo no menos opresor y egoísta que el antiguo. Cole interpreta que la línea divisoria entre Marx y él viene a eludir o ser expresión primigenia de la división “entre el comunismo y el socialismo democrático del Occidente”.

Como se afirma en “Historia de movimiento socialista (32). el socialismo verdadero en Alemania: de los jóvenes hegelianos y Bruno Bauer a Moses Hess y Karl Grun”: “Las diferencias entre Hess y Marx expresan la distancia entre el llamado Socialismo Verdadero y el marxismo”. Y es que según expresa el autor (G.H.D. Cole) , Hess “sentía una repugnancia y desconfianza profundas por la violencia y sostenía que el empleo de la fuerza conduciría inevitablemente a pervertir el fin, por muy valioso y deseable que éste fuera”. Entroncando, así, con una tradición que retrotrae a Saint-Simon, Fourier y Owen; grandes referentes de lo que se llamó “socialismo utópico”. Aquella tendencia socialista postulaba que el socialismo debía imponerse por la capacidad de convicción y no por el uso de la violencia. Además de diferenciarse del llamado “socialismo científico” en una menor consideración del papel del Estado (como instrumento de dominación de clase) y de la acción política del proletariado.

Aún desde una posición internacionalista, no podemos sino contarlo entre los precursores del sionismo; sin duda, entre los más preclaros teóricos que antecedieron y avanzaron lo que llegaría a ser el sionismo. A esta preocupación por la temática judaica incorpora sus reflexiones sobre (y su compromiso con) el socialismo. Cole nos dice: “Quería que el pueblo judío tuviese un lugar nacional, e hizo propuestas para la colonización de Palestina, con el propósito de establecer allí un centro de influjo judío que serviría no sólo como punto de unión para todo el mundo judío, sino que permitiría también al pueblo judío contribuir nacionalmente al desarrollo del socialismo”.

DOS OBRAS DE HESS

"Historia sagrada de la humanidad".-

Die heilige Geschichte der Menscheit fue una obra completamente ignorada en la época de su publicación. Se trata, de todos modos, de una obra significativa, no solo en tanto (primera) expresión del socialismo hessiano, sino además como una de las primeras expresiones vertidas en un escrito del socialismo en Alemania.

Se trata de una de las primeras obras del protagonista de este trabajo, siendo publicada allá por el año 1.837. En ella, el autor contempla un futuro socialista para el continente europeo, inspirándose en la filosofía política del antiguo Israel, en la que la política y la gobernanza del pueblo estaba presidida por (y fundamentada sobre) preceptos éticos, sobre una consideración de la justicia social como fundamental principio inspirador.

Sostiene Hess que la originaria armonía con que los judíos entablaban su relación con Dios había llegado a desaparecer, pero ahora los judíos tenían la posibilidad de restablecer aquella armonía por medio del socialismo.

En la obra, Hess establece dos unidades temporales: el pasado y el futuro. El autor define el pasado como "el fundamento de aquello que debe suceder" y el futuro como "una consecuencia de aquello que ha sucedido".

La época anterior a la aparición del cristianismo es considerada como la unión no consciente de los judíos con Dios, es aquella en la que reinaba una armonía que tenía su fundamento en la comunidad de bienes. La aparición de la figura de "Cristo" supone una disolución de la armonía, pero no llega (esta disolución) a su punto culminante hasta el Medioevo, cuando se sientan de un modo inevitable las bases de la aparición de la propiedad privada en la sociedad moderna.

Influenciado profundamente por Baruj Spinoza, también él judío, Moses Hess destaca el hecho de que la Revolución Francesa prepara el camino para la recomposición de la unidad social originaria, inicialmente expresada en el antiguo "Estado Judío"; aquella realidad debe ser, de algún modo, reconstituida, y hacerse tomando como base la desaparición de la propiedad privada, recreando la unidad de espíritu y materia que Spinoza había postulado.

Describe el futuro como una sociedad en la que los ideales de libertad e igualdad serían realizados a través del "comunismo".

Explicita la esperanza de que el cambio tenga lugar por medios pacíficos, no violentos, aunque se temía que no se desarrollasen así las cosas debido a la creciente desigualdad y confrontación de intereses entre pobres y ricos.

"Triarquía europea".-

En la obra, publicada en el año 1.841, Hess abandona las ideas recurrentes entre los jóvenes hegelianos, para apuntar la conveniencia de ligar el subjetivismo idealista alemán con el pragmatismo social francés. Así, Hess mantiene que ambos fenómenos han sido la consecuencia lógica de la Reforma Protestante. Esta, al tomar la senda de la liberación del hombre, ha facilitado que se haya producido la Revolución Francesa, que , ente otras cosas, plasma en términos jurídicos, aquella liberación. Por medio de la Reforma y la Revolución, tanto Alemania como Francia han experimentado un paso adelante. A continuación explica la labor que falta, fraguar la unidad: "La única labor que queda por hacer es la de unir esas dos tendencias y acabar la obra. Inglaterra parece destinada a ello y, por lo tanto, nuestro siglo debe mirar hacia esa dirección", nos dice Hess.

Así pues, atribuye a Inglaterra la misión de hacer llegar la libertad social y política. Sostiene que hay un factor que apuntaría en esa dirección: el hecho de estar allí más acentuada la oposición entre opulencia y miseria. A diferencia de lo que en Alemania ocurre: " ... en Alemania, en cambio, no es ni llegará a ser tan marcada como para provocar una ruptura revolucionaria. Sólamente en Inglaterra alcanzará nivel de revolución la oposición entre Miseria y Opulencia".

En definitiva, Hess viene a sostener que Alemania representa el pasado (con su consumación de la filosofía), en tanto el presente es representado por Francia (su socialismo asienta sus raíces en aquella consumada filosofía alemana) y, finalmente, Inglaterra es la protagonista del tiempo futuro, pues allí crece la importancia del proletariado, a la par que este se hace consciente de su creciente (imparable) fuerza. Lo expresa así: " ... orden y libertad no son tan opuestos como para que el primero, elevado a su más alto nivel, excluya al otro. Solamente se puede concebir la más alta libertad dentro del más estricto orden".

PROTOSIONISMO.

Entre 1.861 y 1.863, Hess vive en Alemania. Es en esta estancia en la que ve expresarse - y se hace consciente de ello y sus implicaciones - la ola de creciente, y cada vez más evidente, antisemitismo alemán.

Fue en aquellos tiempos cuando adopta su nombre judío, Moses, haciendo un claro gesto contra el asimilacionismo. También por esta época se experimenta en él un cierto retorno a la religión, bajo la forma de una suerte de panteismo spinoziano. Uno de los fundamentos del pensamiento de Spinoza era la "identificación panteística" o "inmanentista" de Dios con la Naturaleza. Una posición, en cualquier caso, de difícil encaje con el judaísmo ortodoxo.

Sería en el año 1.861 cuando publicaría su célebre "Roma y Jerusalém", en el que se explicita una concepción de la historia en la que esta es concebida como un círculo de conflictos nacionales y de clase. Fuertemente inspirado por el auge del nacionalismo italiano - y su plasmación en el movimiento denominado Rissorgimento -, analiza la reacción que desde Alemania se produce en relación al mismo. Es sobre ese escenario sobre el que postula el "Renacimiento nacional" del pueblo judío; tiene la intuición de que el poder alemán no aceptaría las aspiraciones nacionales de otros pueblos, con una particular animosidad contra los judíos.

Ya antes de la aparición, a finales del XIX, de "El Estado Judío" de Theodor Herzl, defiende teóricamente la creación de un Estado judío (socialista) en la región llamada "Palestina". Se trata de una posición que puede considerarse paralela con la de emergentes movimientos nacionales europeos. Se trata, en su criterio, de la única respuesta posible al antisemitismo, así como la única forma para preservar y afianzar la identidad judía en el mundo moderno.

El título completo del libro era "Roma y Jerusalém. La última cuestión nacional". En el momento de su publicación, y en los años posteriores, pasó inadvertido, al igual que otros escritos de su autoría. En ello influía considerablemente el hecho de que la mayoría de los judíos alemanes aspiraban a la asimimilación, de modo que las observaciones (y advertencias) de Hess suponían un incomodo, un obstáculo a lo que veían como una aspiración perfectamente viable.

A diferencia de lo que sucedería décadas más tarde con la obra de Herzl, "Roma y Jersualém" no despertó debate alguno, no generó discusión ni impulsó activismo de tipo alguno. Al igual que la otra gran obra identificable en la categoría "protosionismo", titulada "Emancipación" de autoría de Leo Pinsker, adquiriría el reconocimiento de su relevancia solo décadas después, en visión retrospectiva; cuando, ya a punto de finalizar el XIX, el sionismo comenzó a adquirir cuerpo teórico y organizativo, ambas obras adquirieron una nueva estatura ante el público, pues debía reconocérsele su carácter de pioneras y - en el mejor sentido - visionarias, lúcidas.

Las palabras de Herzl, después de leer "Roma y Jerusalém" son elocuentes: "Desde Spinoza, los judíos no han tenido un pensador más grande que este olvidado Moses Hess”. Llegó a manifestar que no habría escrito Der Judenstaat ("El Estado Judío") de no haber conocido la obra de Hess. 34 años de diferencia median entre "Roma y Jerusalém" y "El Estado Judío".

El reconocimiento de los fundamentos que Hess estableció también llegaría con rotundidad de mano de Vladimir Jabotinsky, aún muchas décadas más tarde, quien, en su obra "La legíon judía en la guerra mundial", considera al de Bonn como una de las personas que habían hecho posible que en 1.917 llegase a aprobarse la "Declaración Balfour", junto a personajes de máxima importancia en la historia judía, como Herzl, Rohtschild o Pinsker.

"ROMA Y JERUSALÉM".

La obra se divide en un total de 12 cartas enviadas a una mujer que se halla de duelo por la pérdida de un pariente.

Hess sostiene que los judíos siempre van a resultar "extraños" entre los pueblos europeos. La emancipación es posible, y en hacerla factible hay razones de justicia y de humanidad. Lo que sucede es que no serán respectados como un igual y no se le reconocerá un verdadero carácter de "pueblo" con el que tratar de igual a igual en tanto los judíos no dispongan de una "patria" propia.

El sentimiento nacional judío no puede ser eliminado, aunque muchos judíos se esfuercen en ello. Partiendo de esta imposibilidad de supresión, la solución es la vuelta a la Tierra de Israel para instaurar allí una Patria. Patria que considera, desde sus postulados político-ideológicos, debería ser socialista.

En la obra, entre la ideas que esboza, pueden extraerse como de singular relevancia las siguientes:

1) Los judíos serán siempre, de algún modo, extranjeros entre los pueblos europeos, los cuales podrán abolir las leyes discriminatorias por razones humanitarias y de justicia, pero no los respetarán cuando hagan valer su gran memoria nacional y la reconstrucción de su unidad como pueblo, expresando aspiraciones "nacionales".

2) El "tipo judío" es indestructible y el sentimiento nacional judío no puede ser erradicado, aun cuando a través de sus leyes, los alemanes se convenzan a sí mismos, y convenzan o traten de convenecer a los demás, de que ello pudiera suceder.

3) Si la emancipación de los judíos es irreconciliable con la "nacionalidad judía", los judíos deben sacrificar la emancipación en favor de la nacionalidad.

El autor entiende que la única solución de la cuestión judía se halla en el retorno a la Tierra de Israel.

El libro, es importante tenerlo en cuenta, fue escrito en un contexto de asimilacionismo de los judíos alemanes, de relevante (y creciente) antisemitismo en la sociedad alemana y de antipatía con carácter general en la atmósfera social de aquel país por el nacionalismo que nacía en otros países.

Hess usó, en su obra, la terminología de la época, como la palabra "raza" (en una acepción muy distinta a la que adquiriría posteriormente, como es obvio), pero las páginas por él escritas muestran su adhesión a concepciones igualitaristas, a los principios y fundamentos de la Revolución Francesa y se explicaba en términos categorizables, para entendernos, como "progresistas", aplicándolos al destinatario fundamental de su mensaje: el pueblo judío.

Aquel que había dedicado grandiosas palabras a Marx, en una carta escribía: "Mi ídolo se llama doctor Marx, y es aun joven, apenas 24 años. Será él quien dé el golpe de gracia a la religión y a la polítiva medievales .... Imagina a Rousseau, Voltaire, Holbach, Lessing, Heine e Hegel reunidos en una sola persona, y tendrás a Karl Marx. Finalmente, llega a la convicción no solo de que la asimilación judía era imposible, sino que además en la existencia humana la lucha nacional, la lucha identitaria de autoafirmación y emancipación de los pueblos es la primaria; si no se pone en primer lugar este factor, no puede en realidad avanzarse hacia la superación de las injusticias sociales. Y, específicamente en el caso judío, la solución a la cuestión nacional pasaba por el asentamiento de los judíos en la Tierra con la que lo vinculaban históricamnte milenios.

El transcurso de las décadas agrandaría la percepción de la importancia de la obra, pasando a ser una de las obras-guía de referencia de quienes en los primeros años de su existencia se adherían al sionismo como movimiento organizado, después de que en la ciudad suiza de Basilea se celebrase, entre el 29 y el 31 de agosto de 1.897, el "Primer Congreso Sionista", cambiando para siempre el curso de la historia judía.

Roma y Jerusalém” (y la figura de Hess, por tanto) entronca con el discurso de los profetas en el texto bíblico, en una línea histórica que llega hasta Herzl y que en Hess encuentra una referenciación en un cierto utopismo socialista. Pero no debe perderse de vista la insistencia de aquellos profetas del “antiguo Israel” sobre la justicia social, que ligan absolutamente la misma a la emancipación como Pueblo.

El que había sido uno de los inspiradores del “Manifiesto Comunista” venía a decirnos que la revolución socialista sólo podría llegar sobre fundamentos como los que la ley mosaica instituyera.

Hess vive en una época en que los nacionalismos proliferan y experimentan un indiscutible auge en el continente europeo (que por entonces albergaba a la mayoría de los judíos del mundo). Bohemia, Polonia e Italia son algunos ejemplos de ello. En esa atmósfera debe enmarcarse la obra en que reflexiona sobre el “asunto judío”: “Roma y Jerusalém”.

No es causalidad que M. Hess incorpore a su libro una traducción alemana del libro que el rabino Zevi Hirsch Kalischer dedicara a la restauración de un Estado judío en Eretz Israel.

¿SIONISMO? TODAVÍA NO.

A veces se ha presentado a Hess como "sionista" o "el primero de los sionistas socialistas". No parece defendible, observando la historia en sentido riguroso.

Ciertamente, Hess es un adelantado (una avanzadilla) del sionismo. Un antecedente, si se prefiere. Pero no parece riguroso analizar su figura, su biografía y su obra como se fuera un sionista, en el sentido que se ha dado a este término.

Hay componentes conceptualizables como sionistas en su pensamiento, ciertamente. También es cierto que desde el sionismo socialista se le presentó, con razón y buenos argumentos, como un adelantado a su tiempo y una fuente teórica de la que beber, sea desde el punto de vista "nacional", sea desde el punto de vista "social".

Pero la historia pesa. Si por sionismo queremos entender una corriente "atemporal" en el tiempo judío, si tomamos cualquier evocación o reivindicación del "retorno a Sión", de la "añoranza por Sión" o de la reivindicación abstracta de la vinculación pueblo judío-Ertez Israel, entonces sí, podría hablarse de sionismo en la "Edad Media" por ejemplo, y, evidentemente, Hess estaría en esa estela y sería rotundamente un "sionista". Pero si contemplamos el sionismo como una corriente que irrumpe en la historia (para cambiarla), que se presenta con postulados teóricos pero que "se hace" movimiento organizado, movimiento social .... entonces el sionismo nace en un momento algo posterior a su vida.

En un artículo publicado en la web de "Mered Hakadosh (las múltiples caras del sionismo)", con el título "Moses Hess", Shlomo Avineri aborda la cuestión de la confusión sobre la conceptualización "sionista" más allá de Hess. Lo hace de este modo: "Esta discusión no se da solo con Moses Hess: también algunos hablan de la “poesía sionista” de Yehuda HaLevi, del “pensamiento político sionista” de Baruj Spinoza o del “sionismo” del Rambam (Maimónides). Otros intentan trazar la trayectoria de las ideas sionistas en el Tanaj o en el Talmud o en el Midrash y hay quien argumenta que Rab Yosef Caro y su círculo eran “sionistas”. La idea de por sí no es alocada: si entendemos al sionismo como “retorno del pueblo judío a la Tierra de Israel”, entonces podemos buscar todas las instancias en las que, a lo largo de la historia del pensamiento judío y universal, aparece esta idea; lo mismo podemos hacer si definimos al sionismo de cualquier otra forma. Si seguimos esta línea de pensamiento, es entendible y razonable hablar de Moses Hess como un “sionista”. Sin embargo, hay un problema con este enfoque: estamos viendo el pasado a través del filtro del presente, proyectando nuestras categorías actuales de pensamiento a una época en la que estas categorías no existían. Decir que Hess (o Spinoza o Maimónides o Yehuda HaLevi o Rab Yosef Caro o cualquier otra persona anterior a fines del siglo XIX) es sionista es caer en el anacronismo: es algo así como pensar que Julio César era fascista. En pocas palabras, es universalizar algo que es particular. Desde ya, como decía antes, podemos tomar al sionismo tal como lo entendemos hoy en día y, a partir de ahí, trazar un recorrido hacia atrás y sorprendernos al ver que Moses Hess “encaja”, por así decirlo, en nuestro esquema de lo que es un sionista; pero eso no quiere decir que él era sionista: en su época, no existía un movimiento político con ese nombre. Por eso, prefiero hablar de Moses Hess como un protosionista: una persona que adelanta al sionismo, pero no un sionista per se ....".

PENSAMIENTO DE HESS

1. Hegel como base.

Hess militaba en lo que se llamó izquierda hegeliana. Entre los miembros de este colectivo o tendencia se econtraban, por ejemplo, Ludwig Feuerbach, Max Stirner o Karl Marx. Intenta aplicar el sistema conceptual hegeliano, con algunas correcciones, a fin de avalar la llegada en el futuro de un (nuevo) “orden comunista”. Ya en la etapa en que centra sus reflexiones sobre la cuestión judía, continúa valiéndose de estos esquemas; el problema judío es una cuestión nacional dado que el pueblo judío es una nación, y requiere una solución coherente, que para él es el establecimiento de la nación judía en su propia tierra. No puede deducirse que halla dejado de ser “socialista”: acredita en que el futuro de la humanidad es comunista, de modo que el asentamiento del pueblo judío en Eretz Israel es un paso, como otros, hacia el comunismo.

En este historicismo que refuta las ideas que hacen prevalecer la “razón” cabe entender sus contundentes palabras: “Para aquellos que no tienen perspectiva histórica, la existencia de una nación más o menos es de poca importancia para el desarrollo histórico de la humanidad. La gran creación orgánica de la literatura judía, que, por los últimos tres mil años, fue un desarrollo gradual de la esencia nacional del judaísmo, les parece a esos enanos espirituales, los racionalistas, no más que un desarrollo colateral innecesario, que, incluso en nuestra época de Iluminismo, no ha sido erradicado de manera completa ....”.

2. “Nación”. La palabra clave.

Frente a visiones conservadoras, ortodoxas o reformistas, considera un error encasillar al judaísmo como “religión”. Hess hace prevalecer, por considerarlo determinante y definitorio, el término “Nación”. Únicamente puede sostenerse el derecho de los judíos a la Tierra de Israel sobre la base de que el pueblo judío es una nación. Si el judaísmo es una religión, entonces la solución del problema judío no puede ser una de tipo nacional, como lo es el regreso a Eretz Israel.

Una vez más se muestra contundente: “El peligro de muerte para el judaísmo viene solamente de los reformistas religiosos que, con sus ceremonias recién inventadas y sus palabras vacías, han despojado al judaísmo de la médula, dejando solo el esqueleto. No les alcanzó la Ciencia del Judaísmo, ni crear una forma ordenada y estética de nuestro antiguo culto judío. Sus reformas religiosas fueron una copia de religiones extrañas, y no tienen base ni justificación ni en las condiciones de la vida moderna ni en la esencia fundamental del judaísmo nacional ... Que no sorprenda a nadie que estas reformas solo traigan indiferencia hacia el judaísmo y ocasionen conversiones al cristianismo ...”.

Las palabras son igualmente claras en relación a la ortodoxia: “ .... En la medida que los judíos malinterpreten la esencia del espíritu de los tiempos modernos, que se originó en el propio espíritu judío, serán llevados por la corriente de la vida moderna, pero no van a poder tener ningún lugar creativo en la misma .... Incluso los judíos ortodoxos en la Europa moderna están siendo llevados por la corriente, como lo comprueba el hecho de que la más importante función del rabinismo, su jurisdicción, ha desaparecido, sin la más mínima protesta por parte de la ortodoxia”.

3. Ley e historia.

Aunque con justicia se sitúa a Hess como precursor del sionismo socialista, a diferencia de muchos referentes teóricos de esta tendencia, dedica al tema de la Halajá abundantes y profundos textos. Siempre en una perspectiva histórica, vierte nuevamente sobre los reformistas rotundas críticas: “ .... Los reformistas judíos, imitando a los reformistas cristianos de una época anterior, depositaron en la Biblia, en contraposición al Talmud, todo el contenido positivo del judaísmo regenerado, y, con este anacronismo, que fue meramente imitación de un movimiento extraño, hicieron una vez más el ridículo”. Y es que “Esta visión también es ahistórica. Todo pareciera demostrar que, hasta el exilio babilónico, o incluso después, hasta el período de los Sofrim (aquellos que supuestamente escribieron la ley luego del retorno del exilio babilónico, bajo dominio persa), no se hizo distinción alguna entre leyes orales y escritas, como se hace hoy. Hasta ese momento, la tradición no era ni exclusivamente escrita ni exclusivamente oral”.

Hess encuentra en la historia del pueblo judío (y en la del pensamiento judío) fuente de inspiración, restacando y reivindicando lo que considera la mejor tradición de Israel: “Los espíritus judíos nobles y los grandes pensadores de Israel comprendieron esta característica peculiar del judaísmo histórico y vieron en cada modificación de cosmovisión una nueva religión, y nunca se convencieron a sí mismos que pueden reformar la base histórica de nuestra religión. Saadia y Maimónides, Spinoza y Mendelssohn no se convirtieron en apóstatas, a pesar de su espíritu progresivo, y a pesar de que hubo muchos fanáticos que quisieron excluirlos del judaísmo, o, en el caso de Spinoza, excomulgarlo”.

4. Dios.

Una frase de M. Hess resulta especialmente relevante, por significativa: “El judío no fue preceptuado a creer sino a ir detrás del conocimiento de D-s”. Palabras llenas de significado y más que expresivas. Es una forma de definir lo que es el “ser” judío, de marcar - frente a otras realidades - lo que el judaísmo significa profundamente.

Conocer a D-s no es, por tanto, la expresión de algo estático. La palabra “fe”, de algún modo, queda en entredicho. El baseamiento en dogmas, igualmente, es algo contestado, algo que no se corresponde con el afrontar el mundo desde el judaísmo, desde el modo de ver (y de vivir) judaico. Es una cuestión procesual, una búsqueda, no el conocimiento de algo dado y petrificado.

En sus textos al respecto, pareciera que hay en Hess mucho de Baruj Spinoza. D-s es visto como una especie de fuerza cósmica que se deja sentir en el curso de la historia.

5. Religión

En el devenir histórico, sostiene Hess, se expresaron dos formas de religión: la natural y la histórica.

Expresión más acabada de la natural puede encontrarse en la antigua Grecia, en tanto el antiguo Israel sería el gran exponente de la segunda. Frente a la natural, que es pagana, la histórica alcanza su forma más acabada con el monoteísmo. Frente al carácter indo-germano de la natural, la histórica tiene raíces semíticas. Frente al carácter espacial de la natural, la histórica es temporal. La religión natural parte de la perfección del mundo como algo dado, en tanto en la histórica se sostiene que el mundo fue creado imperfecto, siento el perfeccionarlo o mejorarlo una tarea humana. Frente al “Ser eterno” de la natural, en la histórica el concepto que prima es el de “Devenir Eterno”. Y, en fin, frente a la visión dinámica de la religión histórica , tenemos la estática de la natural.

La síntesis vendría representada por el entrelazamiento - a concretar en el Estado Judío - entre el judaísmo y los valores y principios del Occidente contemporáneo.

6. Israel entre los pueblos.

Israel tiene, por así decirlo, una misión. O, por mejor decir varias: ser la avanzadilla hacia la etapa mesiánica (en la misma línea que explicitaría Najman Syrkin) y ejercer de puente entre Occidente y Oriente, por ejemplo.

Admirador de Francia, la Revolución Francesa representa todo un modelo social y político. En relación con ello, entiende que la colonización por parte de Francia de áreas importantes de Oriente Medio puede representar un primer peldaño para la consecución de un Estado Judío en el área. Aquel pacto que entrevé entre judíos y franceses no es una cuestión táctica en el pensamiento de Hess, es una vinculación de sensibilidades, de sentimientos; el encuentro entre ambos “espíritus nacionales” conduciría a la instauración de un Estado judío. Jerusalém tiene un rol de primer orden: en su seno se conjugarán lo que tradicionalmente había sido el judaísmo, con toda su carga histórica, con el modelo político francés de libertad y democracia.

7. Alemania. Antisemitismo.

Hess reflexiona sobre el antisemitismo alemán, que ve muy vivo y considera muy real e instalado. Y capta como elemento distintivo del mismo el “racial”. Si la época medieval contempla la expresión de un antisemitismo religioso, ahora pasa a prevalecer la consideración de la “raza”. Ciertamente se trata de consideraciones proféticas, de algo más que vagas intuiciones. Escribe: “…. El alemán se opone a las aspiraciones nacionales judías por su antipatía racial, de la cual incluso los alemanes más nobles no se han emancipado todavía. El editor de este libro, cuya “conciencia humana pura” se rebela contra la publicación de este libro que propone el renacimiento de la nacionalidad judía, ha publicado libros que pregonan el odio a los judíos y al judaísmo sin el menor remordimiento, a pesar de que el tema de estos libros es esencialmente opuesto a la “conciencia humana pura”. Esta acción contradictoria es producto de un antagonismo racial innato a los judíos. (…) Ninguna reforma de la religión judia, no importa qué tan extrema sea, será lo suficientemente radical para el judío alemán educado. Ni la conversión misma liberará al judío de las enormes presiones del antisemitismo alemán. El alemán odia menos la religión judía que a la raza: objeta menos las creencias particulares del judío que su nariz. Ni la reforma ni la conversión ni la emancipación la abrieron las puertas de la vida social al judío".

8. En la estela de Spinoza.

Absolutamente admirador del sefardí holandés, al que considera el más grande pensador de la historia, lo considera una auténtico profeta, una suerte de genio que avanza el tiempo mesiánico. Las palabras no dejan lugar a dudas: “ .... Spinoza fue el primero en concebir el reino del espíritu como una cosa existente, como un factor de la vida real”; o “Hoy, como siempre, creo que la gran época actual en la historia de la humanidad tiene su primera manifestación, al menos en la historia del espíritu humano, en las enseñanzas de Spinoza”.

Pero las palabras en que explicita con más claridad aquella cualidad profética y mesiánica son estas: “ .... En los comienzos del período moderno, un movimiento mesiánico como no hubo otro desde la destrucción del Estado judío en el tiempo de Bar Kojba atrapó a las masas de judíos tanto de Occidente como Oriente, un movimiento cuyo falso profeta fue Shabetai Tzvi, pero cuyo profeta verdadero fue Spinoza”.

Ve a Spinoza además como un adelantado del moderno movimiento nacional de emancipación judía, pues, según Hess, Spinoza concebía al judaísmo según una concepción nacionalista, argumentando el sefardí que la restauración de su "Reino" dependía completamente de la voluntad y la valentía del pueblo judío. Ni siquiera Mendelssohn, alma mater de la Haskalah, de la "Ilustración judía", tan racionalista, supo de un judaísmo cosmopolita. Únicamente en tiempos modernos, y con el propósito de emnaciparse obteniendo igualdad de derechos, algunos judíos alemanes negaron la existencia de una nacionalidad judía.

9. Mesianismo y comunismo.

Hess identifica la era mesiánica con el advenimiento del “comunismo”; en el sentido en que concebía a este lógicamente, un reino de libertad y justicia.

En esta era mesiánica se acabarán las distintas escisiones entre los hombres (de clase y, entonces, funcionales).

Podría hablarse de una coincidencia con las ideas que popularizaría, y por las que sería conocido, Karl Marx. Pero en Hess hay una perspectiva distinta, un punto en el que sus caminos intelectuales no confluyen. En tanto para el de Treveris el comunismo viene a suponer la desaparición de las naciones, en Hess no se acepta este postulado; en el mundo que Moses Hess prefigura, cada nación va a tener su propio territorio, sin intentar conquistar el ajeno, pues el progreso técnico y material harán innecesario (inconcebible) el colonialismo, el imperialismo y las guerras.

10. Nacionalismo y universalismo.

Las naciones, sostiene Hess, son algo más que una construcción social. Habla del “espíritu de las naciones”, incuestionablemente condicionado por sus raíces hegelianas. Este espíritu nacional hace que cada nación tenga un papel en la historia.

Pero, como se puntualiza en el artículo "Moses Hess", publicado en la web de "Mered Hakadosh", “ ..... la concepción nacional de Hess no es un nacionalismo conservador, cerrado, homofóbico y/o chovinista. Al contrario, es un tipo de nacionalismo que pavimenta el camino para el universalismo: soy judío, francés, italiano o ruso porque amo a la humanidad y solamente puedo conectarme con esta mediante mi conexión con mi propia nación”.

En su “Triaquía Europea”, efectivamente, como ya hemos visto y también se apunta en el trabajo “Sinismo Socialista”, publicado en la web de “Mered Hakadosh (las múltiples caras del sionismo”), “ .... Inglaterra tiene la industria y el progreso técnico; Francia, el progreso político-social, ejemplificado en la Revolución Francesa; Alemania, la filosofía y el pensamiento abstracto”.

AQUEL "RABINO COMUNISTA".

Con Hess se perfila (o al menos intuye o esboza) la primera solución "política" a la cuestión judía. Y ello tras el fracaso (aunque solo sea parcial) de la asimilación (otra "solución"). Habría otras: desde una cierta perspectiva marxista, el antisemitismo era contemplado como un producto o consecuencia más del sistema capitalista, de modo que desaparecería con la superación/derrumbamiento del capitalismo.

En la época inmediatamente posterior a su aparición, "Roma y Jerusalém" - la obra más relavente de Hess, al menos a los efectos de este trabajo - permanece en la indiferencia general. Hess vuelve al activismo, a la agitación social, a su compromiso, que es no solo intelectual, sino también político, militante. En Colonia se convertiría en el representante de la "Asociación Obrera Alemana".

Aquel que fue llamado "rabino comunista" o "rabino rojo", educado en la tradición judía, considerado por algunos una suerte de neo-mesiánico, sentaba las bases (o, al menos es un esencial precedente) de aquel movimiento que vería cumplido su sueño con el nacimiento, cuando el Siglo XX no había llegado a su mitad, del moderno Estado independiente de Israel. Desde una explícita perspectiva socialista, de algún modo, precisamente por ser un hombre de su tiempo, clausuraba la perspectiva asimilacionista, reivindicando una emancipación que no se detenía en el reconocimiento de los derechos por los demás, sino que postulaba (como "La Internacional" predica para los trabajadores) y, en alusión al pueblo judío, aquello de "Tenemos que salvarnos por nosotros mismos". Una auto-emancipación, como años más tarde titularía su célebre trabajo otro precursor: Leo Pinsker.

RISORGIMENTO.

La identidad se expresaba sobre un País", expresa Shlomo Anneri en la intervención (en la italiana ciudad de Milano) a la que aludíamos al comienzo de su trabajo. "El nacionalismo transformó a los hebreos en extranjeros, dado que no tenían una lengua común, cultura y tradiciones ligadas a un territorio”, continúa. Estos son los motivos que están en la base del deseo que llevó a un pueblo habituado a la Diáspora a restablecer el uso abandonado del hebreo, no sólo como lenguaje de oración, sino para el uso común de las familias; entonces comenzó a buscarse una Tierra. “En 1862” recuerda Avineri, “Marx escribe El último nacionalismo, en el cual sostiene que la Italia del Risorgimento no es el último problema del Ochocientos: lo son los hebreos”. Asimismo: "Vivir como pueblo hebreo significa divulgar un mensaje universal de emancipación".

La nacionalidad es la individualidad de un país, escribía desde París en 1843 Marx hablando del Risorgimento italiano”, cita Avineri. “Después de la revolución”, concluye el profesor, “en 1848 un rabino escribe: ‘Como nunca tantos se levantan por su País, mientras nosotros, desde Jerusalém. … ¿que hacemos?". La crítica era cortante.

Hemos aludido a Hess como personaje profundamente influenciado por el acontecimiento que fue llamado Risorgimento italiano; aquel nacionalismo, siendo tendente a una unificación y que cristalizaría con la unificación de Italia y la creación del Estado-nación italiano, era, sin duda, emancipador, liberando a los territorios de dominantes extranjeros (ocupantes) o de la Iglesia católica.

En el debate a que hacemos referencia se abordaba la relación entre Risorgimento y sionismo. Por eso (y dado que habíamos mencionado aquella vinculación de Hess con el Risorgimento) nos ha parecido procedente traer aquí la cuestión del Risorgimento italiano. Vinculado, pues, o, por mejor decir, con incidencia, sobre aquel proto-sionismo que el judío de Bonn representaba.

Hemos visto como, entre las ideas centrales de "Roma y Jerusalém", a la par que la conciencia de la existencia del antisemitismo alemán, es la aversión alemana por movimientos nacionales en Europa; movimientos emancipatorios y que buscan el nacimiento de nuevas naciones o la conversión en realidades políticas de realidades culturales y sociales (emancipatorios, pues, como con mucha claridad lo es el Risorgimento).

En la Conferencia sobre la relación entre Risorgimento y Sionismo, otro de los intervinientes, David Meghnagi (docente en la Universidad de Roma 3) aborda la cuestión nacional en aquel contexto, trayendo a colación el nombre de Hess: Marx y Hess se enfrentaron con Engels y una izquierda que no daba derecho a la emancipación; Marx escribe que ‘siendo todos capitalistas, son todos judíos’. Hoy tal frase parece ofensiva, pero era un modo de tomar distancias con Engels que hablaba de eutanasia hebrea”. Prosiguiendo: “Mientras en Europa los nacionalismos son hostiles a los hebreos, el Risorgimento italiano es diferente”, y es que “Benedetto Musolino tuvo un rol central en el Risorgimento, más que Mazzini .... Garibaldi le confía crear la cabeza de puente entre Sicilia y Calabria para el desembarco. La nación italiana es muy antigua, mucho más antigua que el nacimiento del Estado de Italia”. Reivindicando la figura de Musolino (olvidado entre aquellos que hicieron posible la conversión de Italia en Estado-nación, de entre los que siempre se destaca a Mazzini, Garibaldi y Cavour), Meghnaghi aporta algún dato relevante, escasamente conocido: “ ..... Musolino escribe en el 1851 un libro sobre el Estado Hebreo, Gerusalemme e il popolo ebraico, donde sostiene la hipótesis de que el hebreo sería la lengua oficial de un nuevo Estado ….. como después sucedió”. La emancipación del judaísmo implica al resto de Europa, como ya había sucedido en otros tiempos. Musolino, aun antes de Herzl, teoriza el Estado Hebreo.

OTRAS MANIFESTACIONES DE “PROTOSIONISMO”

ZVI HIRSCH KALISCHER. DERISHAT ZION (“EN LA BÚSQUEDA DE SIÓN”)

Nacido en Leszno en 1.795 y fallecido en Thorn en 1874, Zvi Hirsch Kalischer, rabino, es considerado un precursor de lo que llegaría a ser conocido como sionismo religioso.

Duro opositor del movimiento para la reforma del judaísmo, apoyó el asentamiento judío en Eretz Israel.

Con fuerte ascendencia sobre Hess, ve como éste funda - en la línea que él predicaba - la “Sociedad para la instalación en Tierra de Israel" (primera asociación de este tipo en Alemania).

Igualmente, se vale de su predicamento en la “Alianza israelita Universal” para fomentar el desarrollo de la agricultura por parte de judíos en Eretz Israel, fundándose la localidad de Mikvé-Israel.

A su memoria, por llevar su nombre, está dedicado el Kibbutz Tirat-Zvi, en el Valle de Beit-Shean.

Por lo que respecta a su libro Drishat Zion (“En búsqueda de Sión”), de 1.862, en el mismo se propone básicamente la fundación de una sociedad de construcciones urbanas y agrícolas para explotar los viñedos de la Tierra de Israel, contemplando incluso la puesta en marcha de una guardia de autodefensa judía.

LEON PINSKER. "AUTOEMANCIPACIÓN". EL OTRO GRAN REFERENTE DEL PROTO-SIONISMO.

Nacido en 1.821 y fallecido en 1.891, Leo Pinsker fue médico, pero alcanzaría renombre dentro de la historia judía en su calidad de activista pionero del sionismo, fundando el movimiento que recibió el significativo nombre de "Amantes de Sión". Miembros del mismo emigrarían a Eretz Israel en una época anterior a la irrupción del sionismo como movimiento organizado, concretamente en la década de 1.880.

Nacido en Tomaszow - por aquel tiempo incluida en la Polonia rusa, actualmente en Polonia -, recibió de su padre (el escritor y profesor de hebreo Simchah Pinsker) una profunda veneración por la identidad y la tradición judías. Acudiría a la escuela privada de su padre en Odesa, siendo uno de los primeros judíos en cursar estudios en la Universidad de esta ciudad. Allí, estudiaría la carrera de Derecho. Considerando que por ser judío no tendría muchas oportunidades laborales en esta área profesional, decidió cursar la carrera de Medicina.

Sobre la base de su consideración de que el problema de los judíos sería resoluble con la igualdad de derechos, el pogromo acontecido en Odesa en el año 1.871 llevaría a Leo Pinsker a implicarse activamente en el compromiso social, conviertiéndose en una figura pública. Pero los avatares que le tocó vivir harían cambiar su perspectiva, de modo que dejó de confiar (para el objetivo de derrotar al antisemitismo) en las ideas iluministas y humanistas.

Su panfleto titulado "Autoemancipación" (publicado anónimamente en alemán el primer día del año 1.882) haría célebre su nombre. Su viaje por Europa Occidental lo había hecho concebir que debía predicarse ante el pueblo judío la necesidad de la lucha por la independencia, despertando su conciencia para fundar una Patria propia con el retorno a Eretz Israel.

El texto despertaría una fuerte polémica, suponiendo una de las bases en que Herzl se inspiró para escribir algo menos de dos décadas después, su Der Judenstaat ("El Estado Judío"), hito de primer oreden en la construcción teórica del sionismo y de la conversión de este en un movimiento social organizado e influyente.

"Autoemancipación".-

Selbstemanzipation suele presentarse como un folleto sionista.

Viendo la luz, como ya se ha dicho, en los comienzos de 1.882, en el mismo se examinan los orígenes de las ideas y práctica del antisemitismo, postulando la necesidad de desarrollar una conciencia nacional judía y su plasmación en la creación de un Estado judío independiente.

Frente a su postura inicial, inspirada en ideas humanistas/iluministas, que veía con buenos ojos la asimilación, hablando en un contexto en el que la realidad que se analiza es la de los judíos residentes en Rusia, las matanzas masivas producidas en aquel país bajo el gobierno de los tzares, haría cambiar su punto de vista. En este cambio de visión debe insertarse "Autoemancipación".

Sin país (sin "una tierra"), los judíos se habían convertido en una excepción entre los pueblos, una suerte de anomalía. “Sólo después que la igualdad de estatus de los judíos con respecto al resto de las naciones se convierta en un hecho, se podrá decir, que el problema de los judíos se ha solucionado”.

La solución real sólo es factible por medio de la acción de los mismos judíos. Ni la emancipación ni la liberación de los judíos por parte de otros pueblos constituyen la solución, sino su liberación por sí mismos: ¡autoemancipación!, pues.

En un texto publicado en la web de Yad Vashem, en el que se analiza el pensamiento de Pinsker, se presentan así sus propuestas: "Los judíos aislados sin ningún autoreconocimiento nacional deben convertirse una vez más en un pueblo con conciencia propia, una nación independiente viviendo en su tierra y llevando una vida natural de un pueblo normal. En cualquier lugar, donde el número de judíos entre pueblos supere el punto de saturación, es lógico que los judíos emigren de allí; pero no como fue hasta ahora, para errar a una nueva diáspora, sino para establecerse en un territorio definido, donde establecerán, con el acuerdo de las potencias, una comunidad propia. En efecto, ésta es una tarea para varias generaciones, pero sería apropiado que los primeros pasos sean dados inmediatamente ...".

HOVEVEI SIÓN.

Los pogromos de 1.881 en el sur de Rusia generaron una toma de conciencia (y de percepción nueva de la realidad) para colectivos importantes de judíos rusos, especialmente entre los jóvenes. Aquello no fue sino el detonante de estallidos de parecida clase contra los judíos en los años siguientes.

Los ambientes ilustrados de la judería rusa se vieron tocados por aquellos pogroms, y se sintieron interpelados por ellos. Desde finales de aquel año y comienzos de 1.882, tanto en diversos lugares de Rusia como de Rumanía se fueron creando organizaciones de "Hovevei Tzión", bajo denominaciones diversas, con el objetivo del reclutamiento de personas y la dotación de medios materiales para la colonización de la Tierra de Israel.

El verano de 1.882 miembros de la organización "Bilu" se lanzaban a la búsqueda de Eretz Israel. Con una mentalidad absolutamente pionera, los estudiantes dejaban sus estudios para poner "manos en tierra" a muchos Km, para sentar las bases de la fundación de una Patria digna de tal nombre. Nacían cooperativas, colonias agrícolas que levantaban con sus manos y su voluntad. Las primeras en establecerse fueron Rishon Letzion y Guedera (en Judea), Rosh Pina y Iesud Hamaalá (en Galilea), Zijron Iaakov (en Samaria). Igualmente, se procedió a la renovación de la población de Petaj Tikva, fundada en 1878 por judíos jerusolimitanos al norte de Jaffa.

CONCLUSIONES

Primera.- El contexto en el que se desarrolla la vida y obra de Hess puede caracterizarse como de predominio de la idea de asimilacionismo entre la población judía de buena parte de Europa. Con la emancipación sobre la mesa (a la que el napoleonismo había contribuido decisivamente), la disolución por asimilación representaba un peligro, dado que parecía atractiva a muchos. Pero aquella igualación provocaría que aflorara el antisemitismo latente. Es la vivencia la que hace a muchos concienciarse de que el "problema judío" era el problema de los judíos. Llegaba la hora de las grandes decisiones. Aquí es donde debe contextualizarse a Hess.

Segunda.- Hablamos (como en el caso de leo Pinsker o del Movimiento "Havevei Tzion" o "Bidu") de proto-sionismo, no de sionismo. Debe repararse en que cuando se habla con el prefijo "proto" se habla de una consideración o categorización a posteriori. Es el nacimiento del sionismo (para el que podría considerarse la publicación de "El Estado Judío" de Theodor Herzl como hito fundacional, pero sobre todo el "Congreso Sionista" de Basilea) el que hace - al volver la vista atrás en retrospectiva - poner en valor a aquellos que, como Hess, pusieron las bases teóricas o con su práctica contribuyeron a que se acreditara en que el sueño de la "vuelta a la Tierra", pasase de "sueño" a "proyecto", y, después, a hacerse realidad.

Tercera.- Vinculación con el socialismo, con las visiones del punto colectivistas, igualitariastas. Además de proto-sionista (y antes cronológicamente) Hess fue un "apóstol del socialismo". Y lo fue durante toda su vida: un reivindicador de un mundo de libertad y justicia. Anclado ideológicamente en los principios democráticos y los valores que la Revolución Francesa había portado, desde postulados siempre humanistas, postuló una revolución presidida por la idea de fraternidad.

Aunque no suele citársele con letras grandes en la historia del socialismo, su influencia sobre Marx (que conoció personalmente, ligándolos una sólida amistad) es hoy algo reconocido con generalidad.

Cuarta.- La conexión entre lo social y lo nacional. O entre la emancipación judía y el socialismo. Asimismo, la conjugación entre nacionalismo e internacionalismo. Su nacionalismo (proto-nacionalismo si se quiere, influido por movimientos nacionalistas europeos de la época, ocupando el italiano y su Risorgimento un papel especialmente relevante en su pensar y sentir) se vuelca hacia lo judío, en tanto en su internacionalismo se plasma tanto su visión socializante como (también) la reivindicación del papel de "Israel" como pueblo entre las naciones.

Quinta.- Su obra "Roma y Jerusalém" es, incuestionablemente, fundante. En ella se esboza en nuestra época histórica, la necesidad de un Estado Judío. Se hace desde un profundo razonamiento de su necesidad, con base tanto en el contexto de la época en que se escribe como en el devenir históricos del pueblo judío.

A veces se ha considerado a Hess una suerte de "neomesiánico". No debería haber problema en reconocerlo siempre que, paralelamente, se asuma que el ideal mesiánico es un ideal emancipatorio, liberador. Y, de algún modo, restaurador.

Sexta.- Un intelectual de primer orden. De ello es de lo que estamos hablando al aludir a Moses Hess. Capaz de elaborar teóricamente desde una sólida base deconocimiento, sus intereses y reflexiones se vuelcan sobre temas múltiples: la nación y el universalismo, la historia de la filosofía - con un muy especial, y afectivo, detenimiento en Spinoza -, Dios y la religión, el antisemitismo, Alemania. La Halakah ... y, siempre, la Historia, etc.

Séptima.-

Finalmente, una cita de Shlomo Avineri (tomada del articulo “Sionismo socialista” al que ya se ha hecho referencia) sobre el personaje al que hemos dedicado el presente trabajo. Entendemos oportuno trasnscribirla por ser bien significativa de lo que Moses Hess representa y de su importancia:

(…) Sepultado en el cementerio judío de Colonia, sobre su lápida se estampó la leyenda de “Padre de la socialdemocracia alemana”. Hoy descansan sus restos en el cementerio de Kvutzat Kineret y nuestro país (Israel) lo venera como uno de los fundadores del sionismo socialista. Esa singularidad de Moses Hess - el hecho de que dos movimientos lo cuenten entre sus fundadores más preclaros - se manifiesta también en otros aspectos. Su legado escrito se encuentra fundamentalmente en el Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam, pero muchos otros documentos se dividen entre el Archivo Central Sionista de Jerusalén y el Instituto de Marxismo-Leninismo de Moscú. Creo que no existe otro caso semejante, en el que el legado de un pensador esté disperso entre institutos tan dispares ....”.

Aquí se condensa lo que de Hess es esencial. Aquello por lo que vivió, pensó, luchó. Un nombre que debe ser recordado al abordar la historia del pensamiento político y social, la filosofía. Pero, de un modo muy particular, un auténtico precursor, de esos que abren camino. Aquellos que retoman la tradición y dan un impulso al presente en la búsqueda de un futuro mejor. Referente indispensable (a revisitar siempre) en la historia del pensamiento judío.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

-André Neher: Chiavi per l ´ebraismo, Ed Marietti (Génova), 1998.

-Moses Hess: Roma e Gerusalemme. L'ultima questione nazionale. Ed Guida, 2001.

-Shlomo Avineri: Moses Hess. Web "Mered Hakadosh". Las múltiples caras del sionismo"), https://meredhakadosh.wordpress.com/tag/shlomo-avineri/.

-Artículo en la web de “Yad Vashem”:

http://www.yadvashem.org/yv/es/education/lesson_plans/pdfs/bayn.pdf

-Luigi Compagna: Israele nel mondo di ieri. Web "L ´acropoli",

http://www.lacropoli.it/articolo.php?nid=216

-Artículo en internet: Risorgimento y sionismo,

https://exodo21.wordpress.com/2015/03/16/risorgimento-y-sionismo-shlomo-avineri-en-la-fondazione-corriere-della-sera/

-Artículo en internet: Sionismo socialista,

https://meredhakadosh.wordpress.com/2016/05/27/moses-hess/

-Audio en la web de "Radio Sefarad": Moses Hess: el primero sionista socialista,

http://www.radiosefarad.com/moses-hess-el-primer-sionista-socialista/



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