¿Qué es Israel? (VIII). Inteligencia

 


 

(1)    Lo invisible. Servicios de inteligencia en Israel. Ideas (a modo de resumen) de 3 artículos de Claudio Vercelli.

Los textos íntegros y originales (en italiano) publicados en la web de JOIMAG pueden verse en las 3 direcciones que se indican. La traducción es de Administrador:

– https://www.joimag.it/la-logica-dellinvisibile-israele-e-lintelligence-1/

– https://www.joimag.it/la-logica-dellinvisibile-come-nasce-il-mossad-2/?

– https://www.joimag.it/la-logica-dellinvisibile-come-funziona-e-che-ruolo-ha-lo-shin-bet/

Los 3 artículos del historiador italiano, publicados en la web de JOIMAG, son parte de un libro, que está redactándose, y que se prevé que aparezca en el mercado italiano en los próximos meses, y que trata sobre la historia y desarrollo de la Comunidad de la Inteligencia israelí.

Dirigiéndonos al contenido, comienza dicíendonos el autor que la actividad secreta es como un espejo invertido de la visible, realizada por la política, sobre todo en un ambiente regional hostil. La complejidad (y estratificación) de los servicios de inteligencia no se circunscribe al ámbito de algo oculto que tendría una “existencia propia”.

El autor nos dicen que “No debe olvidarse que la interconexión entre civil y militar (….) es todavía muy pronunciada en Israel”. Si el ejército fue para muchos una estación previa a la actividad política, las labores de inteligencia desembocaron para muchos en el emprendimiento privado. La necesaria tensión y complementariedae entre un cierto grado de distancia y la cercanía con la Administración pública, es un dato que no puede obviarse.

La división de responsabilidades y competencias entre AmanShabak y Mossad , siempre fue algo debatido en la política israelí. Las tensiones sobre “invasiones de campo” entre las agencias han existido y persistido como una constante histórica. Y es que la información que manejan es “delicada”, “incandescente”. Por lo demás, las Agencias no son sólo algo básico en el sistema defensivo, sino también en la producción de innovación. La influencia de la “herencia británica” – potencia mandataria antes de la creación del Estado, con la que la relación es de amor-odio – está en este ámbito muy presente.

Un factor clave y específico de Israel es que el país, en sus primeros años de vida independiente, fue muy dependiente de las Fuerzas armadas, en cuanto estrutura organizativa, pero también mecanismo de relaciones sociales que velaban por la eficiencia.

AMAN (la Sección de Información del Ejército).

El “Aman” debe entenderse como la dirección central de la Inteligencia militar de las IDF, naciendo en 1950 como branquia del Estado mayor de las Fuerzas de Defensa. Disfruta de autonomía respeto de los mandos militares.

Después de la Guerra de Yom Kippur, entre sus funciones está investigar y evaluar la política de seguridad para la planificación militar; la adecuación a escenarios cambiantes; la comunicación de los resultados alcanzados a los altos mandos militares y gubernamentales; la creación de sistemas de seguridad para el Estado mayor; “mapear” territorial e informativamente los dispositivos de los adversarios; etc. Su articulación territorial se basa en cuatro comandos regionales: Norte, Sur, Centro y el Interno (“Home Front”). Cuenta con organismos especializados en guerra cibernética, en recogida de informaciones en fuentes de acceso público, en captación y elaboración de las emisiones electromagnéticas y electrónicas, etc.

Ejemplificando en alguna operación concreta de algún ente concreto, manifiesta Vercelli que “La existencia de la Sayeret Matkal, nacida en el 1957, y repetidamente operativa en una serie de iniciativas destinadas después a recoger un amplio eco (por ejemplo, la “operación Thunderbolt”, con la liberación en el 1976 de un centenar de rehenes en el aeropuerto de Entebbe), fue mantenida en secreto mucho tiempo”.

¿Cómo nace el MOSSAD?

Muy marcadamente, manifiesta Vercelli, Israel está en el centro de los cambios ligados a la globalización. Paradójicamente en un País que reivindica una fuerte “identidad”.

Hoy, el concepto de “seguridad” mismo es polisémico; los significados y acepciones son diversos. La Inteligencia no puede recluirse en una idea meramente “defensiva”. Si decadas atrás se hablaba de “complejo militar e industrial”, ahora se da una articulación que conecta con lo digital la capacidad de redefinir los límites entre privado y público. Sobre todo en lo que se refiere a la identidad de las personas. Y es el mismo concepto de “seguridad colectiva” lo que está cambiando “…. desde el momento en que la relación entre técnica y humanidad está sufriendo una profunda transformación en la sociedad planetaria”.

El nacimiento de la Inteligencia en el Israel pre-estatal se conectó a las necesidades más elementales del día a día. No era necesario sólo defenderse, había que “conocer”. Porque se vivía en un contexto árabe. Las fuertes tensiones con la población árabe en 1920-21, 1929 y 1936-39, fueron elementos que estuvieron en la raíz de la formación de grupos armados no solo para la defensa, sino también para la prevención y las actuaciones ofensivas. Los enfrentamientos entre diversas “ramas” de los grupos judíos operantes (por ejemploHaganah frente a Irgún) fueron algo muy característico en el proceso, influcenciando la institucionalización de diversas ramificaciones defensivas-militares.

El carecer de la idea de un prototipo de “israelí” en el que referenciarse, llevó a aprender sobre el terreno y a la práctica empírica en un grupo humano (los judíos) de muy distinto origen y procedencia. Así, “Una función accesoria de los nacientes Servicios, por lo tanto, era contribuir a establecer una relación continuada entre alfabetización política, ciudadanía comunitaria judaica, familiaridad en el recurso a las armas y control del territorio como base de la futura constitución de un único sistema de entes de información”.

Otro aspecto importante fue el intenso debate sobre el recurso a la violencia que se dio entre los diversos grupos, antes de la creación del Estado. Ben Gurión apostó porque aquellos constituyesen un instrumento de consolidación del Estado, pero también un marco en el que referenciar la actuación de los poderes públicos. De ahí que se hablara tanto de “Estado profundo” – en paralelo al “oficial” -, en el que la fuerza sustituyera a la diplomacia, y que velaría por la dirección del enfrentamiento con los árabes, pero también de evitar que en el mando del Estado se situaran las posiciones extremas: comunistas (“Maki”) y fascistas (“Herut”).

Con las agencias de seguridad bajo el directo control del Jefe de Gobierno, el Mossad no nacería hasta los años Sesenta. Aunque su existencia era un secreto a voces. Fueron 15 años de espacio de discreccionalidad , criticado mucho tiempo por lo que tenía de sustracción al control judicial. Otras críticas se han centrado en los modos de actuar, particularmente en un Estado refractario a la pena de muerte. A lo que se ha contraatacado con el argumento de las peculiaridades del contexto regional y las amenazas para la misma existencia de Israel.

El autor se detiene en el concepto de “emergencia nacional”. El hecho de que para los políticos se presente como algo a poner en valor el hecho de haber pertenecido a las Agencias de seguridad, es un dato relevante. En general, manifiesta Vercelli que “El tema de la relación entre nivel civil y mundo militar en Israel es por otra parte una cuestión estratégica (…..) siendo uno de los puntos más importantes para generar (y replantear) la identidad de ciudadanía”.

Considera, igualmente, tema fundamental la “visión unitaria del mundo árabe” por parte del sionismo, lo que incide no sólo en las relaciones con los vecinos, sino también dentro de la comunidad nacional. La definición del “enemigo” – y de los aliados potenciales – es estratégica para la identidad israelí.

Otro factor a considerar, según el autor, y se trata de un de los elementos que consideramos más sorprendentes en estos tres textos suyos, es la “transposición de la compleja praxis de la interpretación de los Textos bíblicos y de la tradición en la actuación de los Servicios de información y seguridad”. La “selección de recursos humanos” – es señalada como especificidad sionista e israelí – “no mira necesariamente hacia los ambientes religiosos”, pero en todo caso hacia contextos en los que la relación entre trabajo en el territorio y actividad de reflexión intelectual era considerado “…. imprescindible para la propia identidad militante y de ciudadanía”.

Entre 1947 y 1949, la conexión entre espionaje y desinformación en las filas del adversario fue trascendental; al no contar con un aparato capaz de hacer frente a todas las amenazas, la necesidad de “desorientar” al enemigo era esencial. Por otra parte, hasta la primavera del `48, las labores de favorecimiento de la inmigración clandestina esté en primer plano.

Entre 1949 y 1951 se reorganizan las pequeñas estructuras preexistentes y se definen los modelos de implementación de los servicios de información y seguridad, dándose los primeros conflictos “internos” en las estructuras a causa de la operatividad y objetivos de cada una de las “ramas”. Los sujetos políticos actuantes eran el Ministerio de Defensa, la Presidencia del Consejo de Ministros y el Ejército.

Por definición, dice el autor, “…. el Mossad es la estructura civil de inteligencia más importante”. Al menos, la mejor conocida. Su imagen se convirtió con el paso del tiempo en una especie de expresión de la “cultura pop”, que conjuga elementos, en este imaginario, como la astucia, la determinación, la fuerza, el espíritu de venganza.

Su nacimiento y desarrollo se inscriben en el deseo de reforzar de hecho el ámbito discreccional y de decisión del Jefe de Gobierno. Su sucesiva articulación en departamentos dio lugar no sólo la una estructura operativa, sino también a un auténtico circuito de sujetos capaces de condicionar aspectos significativos de la política israelí.

SHIN BET: funciones y rol.

“En la óptica de mantener y aumentar un difícil equilibrio, que reconciliara instituciones democráticas y actividades de inteligencia, era entonces necesario que el juego entre sujetos diferentes, encargados del mismo fin, se desarrollara dentro de una calculada lógica de cooperación competitiva”, nos dice Vercelli.

Los años que van de la Guerra de Suez a la de los 6 días (1957-67) contemplaron la emergencia de un intenso terrorismo árabe y la respuesta de la Seguridad israelí, particularmente centrada en las regiones fronterizas con Jordania y Egipto, con la inflitración de terroristas.

El historiador resalta el papel de los inmigrantes de los países del Este en el conocimiento de las dinámicas del poder de la Unión Soviética y de la creciente importancia de su actuación en el Mediterráneo.

Respeto de la cuestión del uso político de la Inteligencia, más de una vez desde el gobierno (laborista) se hizo este uso frente a otras fuerzas políticas, a derecha o izquierda.

La faceta de la persecución de los nazis (el caso Eichman es uno de los casos más significativos) es otro aspecto que procede en el análisis en perspectiva histórica de la Inteligencia israelí.

Otro aspecto que merece atención en los artículos del autor es la alusión a la “Doctrina periférica”, esto es, “mantener y alimentar relaciones con naciones oficialmente contrincantes o formalmente extrañas al Estado judío, pero disponibles para formas indirectas de interloución”, aludiendo concretamente al “caso emblemático de Rumanía”. También el apoyo a los Kurdos en clave anti-Irak es significativo.

La Guerra de los 6 días, en el 1967, transformó ampliamente el cuadro regional. A aquella seguiría, en el 1973, la de Yom Kippur. Todo ello vino a ayudar al reclutamiento en la inteligencia de los “ex enemigos” de la derecha sionista, cuando hasta aquel momento parecía un ámbito reservado para la izquierda (laborismo), que gobernó las instituciones en las primeras décadas del Estado.

En este marco, también es superada la relación preferencial con Francia. Los USA pasan a ser el gran aliado en el ámbito de la defensa y, al mismo tiempo, nace propiamente la “cuestión palestina”. El Al-Fatah de Yasser Arafat se convierte en el peligro principal. La figura del “fedayín” palestino pasa a caracterizar la época, desarrollándose las actividades del Shin Bet, pues ahora las actuaciones se desarrollan en territorios “ocupados”. Las acciones terroristas son ahora complementadas con las sublevaciones populares en los territorios. Israel adopta la doctrina de la llamada “autodefensa activa”, que se concreta en – nos dicen Vercelli – “bombardeos de artillería, incursiones aéreas y ataques terrestres contra los asentamientos de la OLP”.

El autor relata así la llegada al poder de la derecha en Israel y los posteriores cambios en la situación regional y, luego, para Israel:

“El ascenso al poder del Likud, la derecha nacionalista, cuando los “terroristas” judíos del viejo “Herut”, capitaneados por Menachem Begin, tomaron el poder socavando la hegemonía de la izquierda, marcó un cambio de tendencia. Los cambios en los territorios palestinos y el comienzo de la política de construcción de los asentamientos judíos, con las consecuencias de largo alcance que comenzaron a producir sobre la cuestión de la seguridad nacional israelí, el nacimiento de los movimientos extremistas judíos en Cisjordania – desde el “Gush Emunim” al partido racista “Kach” de Meir Kahane (después “Kahane Chai”) – y las primeras investigaciones de la Inteligencia en el campo judío, con la consecuente represión por parte del Shin Bet, se acompañaron tanto de la paz con Egipto como la falta de rol de los servicios de información en la efectiva comprensión de los pasajes reales que llevaron a la caída del aliado iraní y al ascenso del jomeinismo, con la progresiva consolidación de un nuevo protagonista en la escena internacional, esto es, el fundamentalismo islamista”.

La implicación isarelí en el Líbano (1978-85) está marcada por la “Doctrina de la periferia”, estando cada vez más aquel país condicionado por la presencia del integrismo islamista y una variedad de actores sobre el terreno no vista antes.

Los años 80 son intensos en la región, con multitud de operaciones en las que la Inteligencia israelí se vio implicada, siendo cuestionada por una parte da opinión pública, por su expeditividad o poco ajuste a la transparencia y al principio de legalidad.

Los años ´90 traen tentativas de paz: Oslo I y Oslo II. Las mismas no se concretarían, decayendo la opción y posibilidad de la paz hasta nuestros días, mientras fue creciendo el fenómeno de los asentamientos en Cisjordania. Situación que generó o hizo expresarse más extremismo judío – véase el asesinato del premier Rabin en el 1995 -.

En el cuadro complejo que se fue generando se inscribe la Agencia nacional de información, el “Shabak”, más conocido como Shin Bet. Este ha trabajado sobre tres planos: el “departamento árabe” – antiterrorismo y contraespionaje en Israel como en Cisjordania y Gaza -, el “interno y para los extranjeros” (bastante centrado en la vigilancia del extremismo judío en Cisjordania) y, finalmente, el dedicado la protección de representantes públicos y sedes institucionales, infraestructuras o bienes de interés colectivo, ….

Bajo el mando del Primer Ministro, “En el periodo 1984-1986 sufrió una grave crisis después del “affaire Kav 300” (…), cuando cuatro secuestradores palestinos, después de secuestrar un autobús civil, fueron muertos. La muerte de dos de ellos, después de ser tomados bajo custodia por funcionarios de la Agencia, causó una grave crisis ….”. Otras críticas le serían dirigidas por actuaciones durante la Intifada de 1987, así como por el hecho de que la gran jurista israelí Mirian Ben-Porat elaboró un Informe en el 1995 denunciando actos de violencia no legítimos. Su incapacidad para impedir en 1995 el asesinato de Rabin por el fanático de extrema derecha Yigal Amir, también se hace contar en su “debe”.

En el 2002, la autonomía del Shin Bet resulta limitada, pasando a estar bajo el control del Comité para asuntos exteriores y la seguridad del Parlamento israelí.

En los años más recientes, los ex-Shin Bet cada vez con más fuerza asumieron cargos públicos después de haber trabajado en la Inteligencia. Es el caso de Yaakov Peri – responsable del servicio entre 1988 y 1994 -, que sería miembro del Parlamento (Knesset) y posteriormente (2013 – 2014), Ministro de Ciencia, tecnología y espacio, además de contar con habitual presencia en programas de televisión.

 

(2).   Los espías de Israel.

Publicado en la web GLISTATIGENERALI el 16-5-2019. Traducido por Administrador, plode verse el orixinal aquí: https://www.glistatigenerali.com/letteratura_medio-oriente/le-spie-disraele/

ROCCO GIANSANTE.

Nacido en Canadá, Matti Friedman es un escritor y periodista que vive en jerusalém. Sus reportajes y libros cuentan la sociedad israelí y el Medio Oriente de hoy, evidenciando los vínculos que, a pesar del conflicto, conectan al estado judío con los países islámicos que lo circundan.

En su primer libro, The Aleppo Codex, Friedman narra la historia del Código de Alepo, el más antiguo manuscrito del texto masotérico de la Biblia judía . Se trata de una historia fascinante y complicada que partiendo de Alepo, en Siria, concluye en jerusalém. El manuscrito se mueve en el espacio mediooriental siguiendo los acontecimientos históricos: el final del Imperio Otomano, la consolidación del Sionismo, el nacimiento del nacionalismo árabe, la fundación de Israel. Friedman sigue el recorrido del manuscrito y haciendo esto traza la fina red de relaciones que unen a Israel con el mundo árabe.

En su último libro, Spies of no Country, que salió en marzo, Friedman cuenta la historia de los primeros espías enviados por Israel a los países árabes.

El libro se abre en Haifa en los primeros meses del 1948, en el momento en que el mandato británico sobre Palestina está a punto de finalizar y después de años de sangrientos enfrentamientos, judíos y árabes se preparan para la guerra. Haifa, ciudad mixta árabe y judía cuyo puerto la convierte en muy importante estratégicamente, será conquistada por el ejército israelí. Un flujo de refugiados comienza a llegar a Líbano y Siria, entre ellos también hay espías, un grupo de jovencísimos judíos procedentes de los países islámicos.

Friedman cuenta la historia de cuatro agentes: Gamliel Cohen, originario de Damasco, Isaac Shoshan, de Alepo, Havakuk Cohen, nacido en Yemen, y Yakuba (Jamil) Cohen, de Jerusalém. Estos cuatro formaban parte de un más vasto grupo de jóvenes judíos que nacieron y crecieron en países musulmanes, enrolados por la dirigencia judía y, después, por el Mossad porque podían “pasar por Árabes” con gran facilidad: de hecho, hablaban la lengua y habían vivido bastante tiempo con el “enimigo” para conocer a fondo la cultura y las costumbres.

Carentes de una idónea preparación, sin recursos y contactos, estos jóvenes fueron enviados a misiones en el Líbano, Siria, Jordania y Egipto. Allí, sin apoyos o la posibilidad de comunicarse con sus superiores, debían desarrollar su trabajo de recogida de informaciones.

Friedman cuenta una historia fascinante y trágica de jóvenes muchachos que, empujados por un ideal, el Sionismo, pusieron en peligro sus vidas. Lejos de la profesionalidad del Mossad de hoy, los espías de Friedman trabajaban sin salario, sin instrumentos técnicos (no tenían ni siquiera una máquina fotográfica ¡) y, sobre todo, con una vaga idea de lo que debía ser su trabajo. Muchos salieron antes de nacer el Estado de Israel, literalmente “espías de ningún país”, como dice el título del libro.

A pesar de que el volumen de Friedman evoque un acontecimientos de finales de los años `40, Spies of En el Country es una obra de gran actualidad. En la lengua hebrea existe el verbo le’histaver, pasar por árabe: los mist’aravim son agentes especiales de las fuerzas antiterroristas que fingen ser árabes para después operar en el interior de la sociedad palestina. La popular serie televisiva Fauda cuenta la historia de una unidad de mist’aravim . Pero los jóvenes protagonistas del libro de Friedman habían nacido árabes, convirtiéndose en sionistas y se encontraron “pretendiendo” ser en realidad aquello que ya eran. Estos pasajes sugieren no sólo la complejidad de una identidad que es al mismo tiempo árabe y judía sino, sobre todo, la variedad y multiplicidad que está en la base de toda construcción identitaria.

Además, la historia contada por Friedman inscribe el conflicto mediooriental en una óptica no-binaria, que rechaza el esquema simplista de árabes contra judíos. Spies of no Country, realmente, cuenta una historia completamente mediooriental. Aquí, de hecho, en el no se habla de Judíos asquenazís, de kibbutzim, de intelectuales europeos, sino de Judíos Orientales que nacieron y crecieron entre el Líbano y Persia. En muchas versiones de la historia de Israel, los Judíos Orientales, los mizrachim, tienen un papel marginal, muy frecuentemente descrito únicamente como víctimas de los árabes que los expulsaron de sus casas, y después de la sociedad israelí, que los discriminó. En las historias de Gamliel, Yakuba, Habakuk e Isaac, los mizrachim no son espectadores, sino protagonistas que juegan un papel de primer plano en la creación del Estado de Israel,

Una vez más, Matti Friedman reconstrúe un vínculo entre Israel y los estados fronterizos: haciendo esto, no sólo señala una vía de salida al conflicto actual sino que inserta la realidad israelí en el contexto del Medio Oriente, denunciando como falsas aquellas interpretaciones que consideran a Israel como un cuerpo extraño a la región impuesto por el colonialismo occidental.

 

(3)    Algunas informaciones interesantes de "Mossad" (libro de Benny Morris e Ian Black).

Libro “MOSSAD. Le guerre segrete di Israele”;

Autor: Benny Morris e Ian Black

Idioma de edición: italiano;

Editor: RCS libri;

Año de edición: 2015 (7ª ed);

nº de páginas: 577.

1)      Resalta el autor la importancia otorgada por el KGB en espiar a Israel. Aquí, favorecía los intentos la existencia de inmigrantes judíos procedentes de la Unión Soviética y la Europa oriental tras declararse la inependencia del país. Así, a finales de 1.947 el servicio secreto soviético constituyó grupos especiales de oficiales para reclutar, entrenar e instruir emigrantes judíos como agentes en el Estado que estaba por nacer. Dirigían el teniente coronel Vladimir Vertiporokh, que había trabajado en el Cuartel General del KGB en Teherán, y el coronel Aleksandr Korotkov, jefe de oficina del KGB que se ocupaba de los ilegales.

2) Un personaje interesante que comparece en el libro es Wolf Goldstein, "Avni", que había nacido en Suiza, país en el que sus padres habían acogido durante un tiempo al exiliado Lenin. En 1.948 emigró a Israel, entrando en el Ministerio de Asuntos Exteriores.

3) Otro personaje fascinante cuyas andanzas se relatan en la obra de Ian Black y Benny Moris es Beer: habían integrado  Schutzbund  (Departamento de defensa del Partido Socialdemócrata de Austria) y participado en la revuelta obrera vienesa anti-Dolfus en 1.934, integró las Brigadas Internacionales por mandato del Partido, que en 1.936 lo envió a España – donde fue conocido como Coronel "José Gregorio" -. Se convirtió repentinamente al sionismo al leer casualmente, en la primera mitad de 1.938, la biografía de Theodor Herzl, padre del sionismo. Hasta aquí todo bien .... pero (nos dicen los autores (p. 197) "El impresionante curriculum vitae de Beer se reveló completamente falso. El coronel no había formado nunca parte del Schutzbund, nunca había combatido en España y en realidad era solo un anónimo empleado de la federación sionista austríaca. Le contó a sus interrogadores que sus contactos con los soviéticos buscaban inducir a Moscú a cambiar de actitud política en relación a Israel. Harel concluyó que Beer se había puesto en contacto con los soviétivos solo en 1.956 y en realidad había comenzado a ser espía el año siguiente. El descubrimiento de su biografía falsa no significaba, como algunas fuentes habían sugerido, que fuera una “topo en letargo” con relativa cobertura”.

 

4) Anti-sionismo. Marzo de 1.962 contempla una acción muy especial. A Iser Harel, Director del Mossad, le encarga David Ben Gurion ocuparse del caso de  Yossele Schumacher, un niño de 8 años que 2 años antes había sido raptado por judíos ultraortodoxos anti-sionistas. Sus raptores se relacionaban con los abuelos del niño, que querían educarlo en un contexto religioso contrario al sionismo.

5) España entra en escena. En la llamada "Guerra de los espectros", es aseninado ante un café madrileño Baruch Cohen tras haberse pospuesto (a petición del estudiante que contactara) por un día un encuentro con un estudiante palestino que cursaba Medicina en Madrid. Nos dicen los autores (p. 312) que "Siguiendo a Abu Iyad, la actividad de Cohen era bien conocida para al-Fatah / Septiembre Negro ….”.

6) Kurdistán. Tras la guerra de los 6 días en 1.967 aumentara muy notablemente la colaboración con los Peshmerga kurdo-iraquíes. Incluso el mulah Mustafa al-Barzani, líder del Partido Democrático Kurdo estuvo de visita en Israel en septiembre, regalando a Moshé Dayan un puñar curvado kurdo. Fue atribuido por conocedores del terreno a los israelíes un ataque con morteros contra refinerías petrolíferas de Kirkuk en 1.969. Igualmente (p. 369), "Al periodista egipcio Mohamed Hassanein Heikal le fue contado en el 1971 que ”oficiales israelíes en el Kurdistán estaban en contacto por radio constante con Israel y estaban implicados en actividades de espionaje en el interior de Irak. La prensa iraquí hablaba a continuación de la presencia de los israelíes”.

Cantidades significativas de armas soviéticas que cayeron en manos de Israel de resultas de aquella guerra relámpago fueron enviadas a los kurdos, haciendo de intermediario el encargado militar israelí en teherán, Ya´akov Nimrodi. Y, nos dicen Black y Morris (p. 370) "Una anécdota de la época cuenta que Barzani, habituado a recibir armas del bloque oriental, quedó una vez sorprendido y complacido de recibir casualmente una entrega de morteros de producción israelí, que encontró muy superiores y en consecuencia pidió más. Barzani alimentaba esperanzas exageradas en relación a la capacidad de los israelíes: según una fuente muy cualificada, “había pensado en una campaña común en la cual los israelíes conquistarían Siria mientras él conquistaría Irak”. A pesar de la creciente implicación, los israelíes buscaban mantenerse en la sombra y no es cierto que los combatientes peshmerga comunes habían conocido su identidad. Alguna vez, los consejeros israelíes vestían uniformes del ejército iraní, pero no todos parecían capaces de hablar la lengua Farsi”.

7) “Novedades (democráticas en Cisjordania). Es diciembre de 1.975 cuando el entonces Ministro de Defensa, el laborista Shimon Peres anuncia que en abril del año siguiente habría elecciones en Cisjordania. Así, se modificó la Ley electoral jordana, ostentando el derecho a voto todas las personas mayores de 25 años (también, inaudito, las mujeres). Contaba Peres, según su biógrafa, que este baño democrático aumentaría la sensación de autogobierno. Una barrera, desde el esperado conservadurismo y pragmatismo de los nuevos alcaldes, a la influencia cada vez mayor de la O.L.P. Pero, sostienen Morris y Black, las elecciones resultaron ser un error, un paso político en falso.

 

 

 

 

(4). El éxito en la vacunación. Un ejemplo de reponsabilidad social / institucional.

 

 

Publicado el 4-4-2021 en la web MOSAICO (Comunidad judía de Milano). Traducido por Administrador, el original puede verse aquí:

https://www.mosaico-cem.it/cultura-e-societa/opinioni/israele-un-rapporto-responsabile-tra-cittadinanza-e-pubblica-amministrazione-e-la-chiave-del-successo-vaccinale/

CLAUDIO VERCELLI.

El éxito de la campaña de vacunación en Israel, además de las repetidas demostraciones y de las muestras de estima por la velocidad y la determinación hacia el objetivo, ha levantado también las previsibles críticas, si no incluso polémicas. No nos referimos a aquel pequeño pero aguerrido mundo que lee cada cosa del país como expresión de una vocación intrinsecamente “racista” y complotista. Los delirios, aunque inquietantes, en todo caso fastidiosos, aun más si hacen referencia a un acontecimiento como el de la pandemia, deben ser redimensionados. O, si no se los quiere infravalorar, no pueden tampoco ser enfatizados, tratándose en cambio de una cortesía que se haría, en todo caso, a los delirantes.

Más bien, lo que en cambio hace reflexionar son las frases de sentido común que son repetidas acríticamente también por aquellos que deberían ser fuente autorizada. Por tanto, particularmente atentos a aquello que dicen, dado que sus afirmaciones se vierten sobre un público habitualmente muy amplio. Periodistas, estudiosos y formadores de opinión tienden realmente a atribuir el resultado tranquilizador de la lucha contra la pandemia al hecho de que Israel está en “guerra”. Contra el mundo árabe y añaden incautamente no pocos “expertos”, en relación a sus vecinos.  Que desde hace algún tiempo, actualmente, una paz, aunque sea fría, es decir, sin demasiados entusiasmos, garantice la tangibilidad de las fronteras con Egipto y Jordania, parece interesar a pocos.  Pero el punto, pensándolo bien, no es tampoco este. Dado que el cliché de una nación que se modelaría, de modo casi exclusivo, sobre la base de la experiencia militar, aunque a la defensiva, es uno de los equívocos que acompañan la lectura histórica de esto.

Bien entendido, cuanto más se habla de Israel, con confianza en sí mismo y arrogancia, menos se la conoce. Una relación inversamente proporcional, que liquida su historia – y sus identidades – con una serie de frases hechas. Irritantes en su engreída inconsistencia. Tras lo cual se imponen algunas anotaciones. La primera de ellas es que para obtener resultados procede dotarse de la voluntad (y, por tanto de los instrumentos y de los recursos) para alcanzarlos. Si las divisiones políticas en el País son exacerbadas, la capacidad de coordinación en las emergencias es en cambio una garantía rodada. Lo que no implica ninguna militarización de los espíritus, y tampoco un toque mágico referido a alguna “genialidad innata”, compartida en cuanto tales por los judíos. Más bien, lo que marca la diferencia es la determinación de garantizar la cohesión civil nacional. Un compromiso tanto más relevante desde el momento en que históricamente Israel es la confluencia de numerosos flujos migratorios, recogiendo personas de los más diversos orígenes, culturas, idiomas y costumbres. Hacer ciudadanía, esto es, alimentar una relación responsable entre individuos y administraciones públicas, implica un pacto de lealtad recíproca.

La función del Estado, a este respecto, es la de garantizar justicia y protección de aquellos acontecimientos que escapan al control y a la capacidad de gestión de los ciudadanos individuales. El grado de evolución de una nación no se mide exclusivamente por la cualidad de las clases dirigentes (no solo la política, para entendernos) sino también por la funcionalidad de las particulares administraciones. Públicas y privadas. Dado que quien conoce Israel sabe que una relevante parte de la campaña de vacunación ha sido asumida por las cuatro principales aseguradoras médicas nacionales, parte del sistema sanitario israelí, que han garantizado el funcionamiento de centro sanitarios en todo el País. No grandes hospitales ni policínicos o ambulatorios saturados de personas, sino estructuras territoriales capaces de satisfacer la demanda de vacunación de la colectividad.

Otro factor de diferenciación respecto a las fatigosas experiencias europeas es la capacidad de hacer de la necesidad una especie de virtud. La vacunación de masas es realmente también una oportunidad formidable para testar a la población respecto a sus necesidades sanitarias, introduciendo entonces una variante epidemiológica que después puede ser utilizada en la digitalización de los datos más importantes de la comunidad nacional. Saber cual es el “estado de salud” de muchos – no es necesaria una visualización profunda para tener un marco referencial – es fundamental para calibrar la respuesta a las necesidades (y, por tanto, a los recursos) para los tiempos venideros.

Los big data, en relación con ello, no tienen que ver con el “gran hermano” sino con la satisfacción de las necesidades colectivas. El mismo procedimiento de reserva, también informatizado, es un índice de elevada racionalidad. Dado que la digitalización de los servicios públicos, que en cambio en Italia arriesga con rebelarse una clamorosa discrasia, desde hace tiempo en Israel ha sido puesta en marcha, adquiriendo rodaje también y sobre todo en los casos de emergencias nacionales. El ejército es parte de este recorrido, pero no sustituye a las autoridades civiles, de las cuales por lo demás depende completamente para los grandes procesos decisionales. Existe una moral, en la historia pandémica: sobreviven y mejoran sus standares de vida los individuos y colectivos que saben adaptarse al cambio de ambiente, ya sea local o planetario. No es necesario buscar en ello, a todo coste, un principio ético, sino un dato que se refleja en el tiempo, es decir, la capacidad de comprender que en la raíz de la existencia existe el principio de la resistencia. En ese caso, la historia no habrá pasado en vano.

 

Imagen: Pixabay.

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