¿Qué es Israel? (III). Jerusalém ……
(1). Principales características de los distintos gobiernos sobre Jerusalem a través de la historia, desde el año 70 e.c. hasta nuestros días.
Desde el 70 a Bar koba
Tras la revuelta desarrollada en el periodo 66-70 e.c. -que hizo necesario para aplastarla la intervención de las legiones romanas comandadas por Tito- las tropas romanas destruyen la ciudad y el Templo.
La insurección del 132 -dirigida por Simón Bar Kokheba permite a los judíos reconquistar Jerusalém (el emperador Adriano quería convertirla en colonia romana). Proclamada la independencia, llegó a acuñarse moneda propia. Para el 134 e.c., solamente resistía la Fortaleza de Bettar. Literalmente consumidos, Bar Kokheba y sus seguidores murieron en una cueva cerca de la ciudad, mientras el taná Akiva Ben Yosef -el otro gran referente judío de la desobediencia a Roma- era cruelmente asesinado.
Aelia Capitolina (135-324 e.c.)
Décadas después de la destrucción del Templo en el año 70 e.c., y poco después de la revuelta encabezada por Bar Kojba, Adriano -entonces emperador de Roma- toma la decisión de restaurar Jerusalém, levantando una ciudad sobre moldes helenísticos. Construyó templos; entre ellos, deben destacarse el dedicado a Zeus y a Venus -en el mundo girego, Afrodita-.
La ciudad pasa de “polis” a colonia, siendo oficialmente denominada Aelia Capitolina, incluyendo en el nombre la referencia al emperador Elius Adrianus, así como a Júpiter el capitolino. La nueva ciudad levantada entonces no se correspondía exactamente con una reconstrucción de la existente con anterioridad a la destrucción del Templo.
Con los judíos de la ciudad huidos en dirección a la Galilea, Jerusalén se convierte en tierra poblada de extranjeros, despersonalizada.
La época bizantina (324-638)
Constantino, emperador en aquella primera mitad del Siglo IV e.c. -que convertiría al cristianismo en religión oficial del imperio- acometió obras constructivas que comenzaron en el año 324 e.c. Tenían por objetivo elevar la consideración de Jerusalém y reivindicar la condición de cuna del cristianismo.
Estas obras cambian el aspecto de la ciudad. Ésta se expande y la superficie crece, a la par que la población; se dinamiza la actividad económica y comercial y Jerusalém adquiere renombre dentro del imperio. Con el impulso de Helena (madre del emperador), éste impulsa en la ciudad la construcción de la iglesia del Santo Sepulcro, cristianizando radicalmente el carácter por el que la urbe es conocida.
Los Siglos IV y V e.c. están marcados por esta política cristianizadora, con la construcción de templos de la religión convertida en oficial. Es cierto que en el año 361 e.c. se produjo una tentativa de construir nuevamente el Templo, pero la misma fracasó -pese a contar con la autorización de Julianus-.
Jerusalém llega a la cima de su renombre en la época de Justinianus, entre los años 527 y 567, pero desde el punto de vista judío los grandes referentes eran inexistentes, con el Monte del Templo destruido y en la más pura desolación.
Dentro de esta época incluimos la era de dominación PERSA, que merece una mención específica. La tierra israelí es conquistada por los persas en el año 614 e.c. En los 3 años que Jerusalém permaneció gobernada por los persas (626-629 e.c.), el mundo judío vivió una época de esperanza, al concedérsele a los judíos un cierto grado de autonomía; hasta tal punto resulto así, que -bajo el rey Kusro II- llegó a formularse la posibilidad de reconstruir el Templo.
Pero en el 629 Erquelius, emperador de Bizancio, conquista Eretz Israel. Aunque este dominio fue temporalmente breve -pues sólo duró hasta el 638-, fue suficiente para difuminar la esperanza de los judíos en la restauración de una institucionalidad mínima, por precaria que fuese: la población judía tiene que tomar nuevamente el camino del exilio; nuevamente el Monte del Templo es atacado y proliferan las acciones de revancha.
Es el año 638 e.c. cuando irrumpe en la escena jerusolimitana un nuevo actor, enormemente relevante no sólo en la historia de la ciudad, sino de toda la región y todo el Mediterráneo: los musulmanes, los árabes que profesaban la nueva religión.
Período árabe antiguo (638-1099)
Los árabes conquistaron Jerusalém y la declararon sagrada para su religión. En la Explanada donde estaba establecido el Templo judío erigieron sus santuarios.
Eso sí, concedieron -tras quinientos años de exilio- el derecho de los judíos a reinstalarse en la ciudad. Desde finales del Siglo VII e.c., y como resultado de una nueva lectura o interpretación de la Sura XVII del Corán, se convierte en la tercera ciudad sagrada del islam, tras La Meca y Medina.
Se situaba, en su interpretación, en Jerusalém -y concretamente en la roca del Monte Moriah- el concreto punto en que se habría iniciado el viaje místico de Mahoma hacia el cielo para colocarse en presencia de Alah. En 691 se construye la Cúpula de la Roca, llamada Mezquita de Omar; el siglo siguiente se levantará la llamada Mezquita de Al Aqsa.
Durante el periodo de dominación musulmana -fuera esta árabe o no- sobre Jerusalém, a ésta no se le otorgó jamás el rango de capital de una entidad administrativa musulmana en el plano político; tampoco llegó a ser nunca ni siquiera una provincia del imperio. En este periodo, comprendido entre 638 y 1099, se sucedieron los califatos omeyas, abásidas y fatimitas, con capitales desde las que era gobernada -respectivamente- en Damasco, Bagdad y El Cairo, respectivamente. Durante el VIII siglo e.c., a la ciudad de Ramle se le atribuyó el rango de capital del distrito desde el que Jerusalérm era gestionada político-administrativamente.
Período de los cruzados y aiubidas (1099-1260)
En 1099, y después de 40 días de asedio, a través del Monte Sión, los cruzados toman la ciudad. Por dos siglos será ciudad cruzada.
La forma de la ciudad era muy similar a la de Aelia Capitolina, con el Monet Sión todavía fuera de los muros; posiblemente los muros del Monte fueron destruidos por Al-Hakim.
Se construyeron edificaciones religiosas de todo tipo, bajo el ardiente deseo de cristianizar la ciudad; iglesias, conventos, monasterios, residencias paralos religiosos, etc.
La llamada iglesia de Santo Sepulcro adquiere una relevancia, magnitud y atenciones enormes; es reconstruida, y la fachada rectangular establecida en la época constantiniana resulta modificada por otra en forma de cruz. Dentro de los muros de la ciudad, arquitectónicamente se recluyen en un único recinto sacro los lugares de significación máxima para el cristianismo, muy asociados a la vida (las vivencias previas a la crucifixión) de Jesús de Nazareth tal como es relatada en los Evangelios: Gólgota, Sepulcro, Vía crucis, ….
En el llamado Barrio de los Patriarcas (actualmente llamado “Barrio cristiano”), ubicado en la parte Noroeste, son levantadas gran cantidad de construcciones con significaciones cristianas, así como en el Barrio armenio, al sudoeste.
Las fortalezas cruzadas, sin embargo, también son levantadas en la parte noreste, en el Barrio judío, así como en el sirio (actualmente “musulmán”).
Tres meses después del célebre ataque de la batalla de los Cuernos de Hattin contra las tropas musulmanas comandadas por Saladino, y cuando era el año 1187 e.c., los cruzados abandonan Jerusalém. No será hasta 1244 cuando el dominio cristiano acaba definitivamente sobre la ciudad.
Saladino, sultán de la dinastía Aiúbida, hace que la ciudad vuelva a dominio islámico. Realmente dejó huella en Jerusalém: las mezquitas sustituyeron a las iglesias, cruces, campanas y cualquier símbolo cristiano -al menos, los erigidos por los cruzados-, fueron borrados de la faz de la ciudad, las construcciones eran purificadas con aceite de rosas, …. La mezquita de Al Aqsa adquirió una posición de privilegio desde el punto de vista espiritual y simbólico, se levantaron dos mezquitas en honor a Omar y Saladino -los dos grandes conquistadores musulmanes de la ciudad- a ambos lados del Santo Sepulcro.
Se otorgó a los judíos la autorización para volver a Jerusalém, produciéndose relevantes migraciones de comunidades procedentes de Francia, Inglaterra y el Magreb.
Período mameluco (1260 – 1517)
Duramte 267 años, la ciudad es gobernada por los mamelucos. Los mamelucos eran soldados esclavos usados por los califas musulmanes y por el imperio otomano para sus ejércitos y que constituyeron un cuerpo especial, tomando el poder en más de una ocasión.
Siete años después de ser conquistada por los mamelucos, llega a la ciudad El Ranbam -Rabí Moshé Ben Najman-. Sus impresiones sobre la situación de la ciudad (explicitadas en una carta que dirige a su hijo) son reveladoras, por desoladoras: “Jerusalém está estéril y abandonada. Para describirlo brevemente, cuanto más sagrado es un lugar más en ruina se encuentra. Jerusalém sufrió más destrucción que el resto de las ciudades”.
En general, los judíos fueron nuevamente perseguidos y postergados. Pero un personaje esencial en este contexto fue precisamente Najmánides, que reunió en torno a él a un círculo de alumnos; entre ellos se debe nombrar a Aaron ben José el Viejo, que llegaría a ser importante autoridad dentro de la tendencia caraíta.
Bajo el dominio mameluco, Jerusalém fue adquiriendo un aspecto cada vez más islámico, en la medidad en que era poblada por peregrinos que huían de la pobreza y de la inestabilidad política, sea en Yemen, Marruecos o la Península Ibérica.
Dependiente de Damasco, el rango espiritual de la ciudad no se correspondía con la (escasa) importancia político-administrativa asignada por los ocupantes. Si estos dividieron su imperio en 7 departamentos, Jerusalém era simplemente un subdistrito.
Un puñado de familias cristiana y musulmanas acaparó riqueza e influencia, un auténtico monopolio en los cargos políticos y religiosos, creando una verdadera oligarquía local.
En los últimos años de la administración mameluca, impusieron parte de su arquitectura. Reconstruyeron el muro de la ciudad, y en un mapa de 1321 en el que aparece el Monte Sión, están incluidos también los muros. Reconstruyeron la Ciudadela, dotándola de su forma actual.
Época del dominio otomano (1517-1917 e.c.).
Con la conquista de Eretz Israel el año 1517, estas tierras son divididas en 4 distritos. Estos pertenecían administrativamente a la provincia de Damasco o bien eran gobernadas desde Estambul. Las familas hebreas que vivían en estos territorios eran escasas, alrededor de un millar y básicamente concentradas, además de la misma Jerusalém, en Hebrón, Gaza, Nablús (Sichem), safed (Tzfat) y las pequeñas localidades de la Galilea.
En la etapa inicial, este nuevo dominio supuso una mejora para la población judía, facilitándose la inmigración de la comunidad, de modo que hacia la mitad del Siglo XV e.c. la población judía rondaba las 10.000 personas.
Jerusalém alcanza notoriedad como floreciente centro textil, a la par que la actividad intelectual -muy notoriamente en lo referente al estudio de las leyes hebreas y a la Kabalah- florece y se multiplica.
Con el paulatino declinar del Imperio, Israel es víctima del abandono. En los últimos años del Siglo XVIII, buena parte de la tierra había sido adquirida por terratenientes absentistas y alquilada a campesinos pobres. La tierra agrícola de Galilea ve como el desierto avanza, deforestándose el territorio.
En el Siglo XIX comienzan a verse señales de cierto renacimiento. Entre otras cosas, varias potencias occidentales llegan a estas tierras, al mismo tiempo que se retoman actividades misioneras. Otro factor importante, ligado a la ciencia y al profundo significado de la ciudad -y las tierras bíblicas en general- para Occidente, es la proliferación de estudios arqueológicos, tanto entre europeos como entre norteamericanos. Países como Rusia, Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos abren, en esta época, consulados en Jerusalém. Las comunicaciones mejoran de un modo sobresaliente, situando a la ciudad en el mundo: se construyen las primeras carreteras, los servicios postales y telegráficos se hacen realidad, Europa se vuelve más cercana gracias a los barcos a vapor, en tanto que la apertura del Canal de Suez convierte a estas tierras en puente entre tres continentes.
En paralelo a estas (buenas) nuevas realidades, la situación y el status de la población judía del país, y de Jerusalém, experimentó una apreciable mejoría, aumentando su número de modo relevante, lo que cambia la faz de la ciudad. El primer barrio fuera de las murallas de la Ciudad Vieja es construido en 1860. La primera Aliah -protagonizada esencialmente de rusos que huían de los progroms de la época tzarista- es de esta misma época: 1882-1903.
Dominación británica (1917-1948).
Jerusalén es ocupada el 9 de diciembre de 1917, tras producirse el Acuerdo de Sykes-Picot en 1916. Desde 1917 hasta 1948 permaneció bajo mandato británico, pasando a ser capital administrativa y política de Palestina. Se impementó a nivel municipal una distribución equilibrada del poder entre las tres religiones monoteístas.
Jerusalén en el Estado de Israel
Tras la aprobación en la Asamblea de la ONU del Plan de Partición el día 29 de noviembre de 1947, se prevé por Naciones Unidas que Jerusalém se convierta en un corpus separatum: una ciudad internacional administrada por NNUU por un periodo de 10 años, tras lo cual se preveía un referendum para determinar el status definitivo. Cuando Israel declaró su independencia, en mayo de 1948, las fuerzas armadas de 5 estados árabes invaden el país. En la guerra árabe-israelí de 1948, la Legión árabe trató de tomar completamente la ciudad, la bombardea y separa a la población judía de la costa. Después de que los árabes impusieran sobre Jerusalém el estado de sitio, las Fuerzas Armadas israelíes logran romper el cerco y la zona oeste de la ciudad queda bajo control israelí.
Tras el armisticio de 3 de abril de 1949, el oeste de Jerusalém es declarado capital del país, en tanto el sector este pasó a ser controlado por Transjordania -desde ese mismo año, monarquía hashemita de Jordania-. Ésta, en 1950, se anexionó ilegalmente los territorios capturados en la guerra de 1948, al este de Jerusalém y en Cisjordania.
En 1967, durante la guerra de los 6 días, Jerusalém es reunificada bajo control israelí, después de que Israel pidiese a Jordania no entrar en guerra, a la que está respondió con ataques a Tel Aviv y Jerusalém, llegando a ocupar la sede de la ONU en la ciudad.
(2). “El futuro de Jerusalém, el futuro de Israel. Conversación con Meir Margalit”.
Publicado en la web de JOIMAG el 29-9-2019. Traducido por Administrador, puede leerse el original aquí: https://www.joimag.it/il-futuro-di-gerusalemme-il-futuro-di-israele-conversazione-con-meir-margalit/?fbclid=IwAR36ozmv9iHQnR9goR1T7w7-48Ev-t45S1dxn_6pYWiTrhIGxSIB1_6MSR0
SILVIA GAMBINO.
Partiendo de la urgencia de un acuerdo de paz, nuevas definiciones del conflicto, sionismo, territorialidad.
Pensar el futuro de jerusalém significa pensar el futuro de Israel. Lo intentó Meir Margalit, militante de la izquierda radical, funcionario del Municipio de jerusalém y miembro del Consejo municipal, que el viernes presentó su último libro, “Gerusalemme: la città impossibile” (Edizioni Terra Santa) en el marco del “Festival Torino Spiritualità”. Nos reunimos con él y tuvimos la ocasión de charlar ampliamente sobre los destinos del País. He ahí como fue.
Comencemos por su último libro. ¿Por qué escribir todavía sobre Jerusalém?
Existen millones de libros sobre Jerusalém, es cierto. Lo que hace único mi libro es mi personal experiencia en la Ayuntamiento de Jerusalém: veinte años como funcionario – en el departamento de políticas sociales – y diez como político en calidad de consejero del partido “Meretz”. En particular, cuento de erusalém Este, de la que me he ocupado por su gestión durante tres años, y de la políticas municipales que tienen que ver con el área.
El anterior, Hashavim bedim’la: hayerida bitekufat hamandat habriti (“Retorno en tres lágrimas: la emigración en el periodo del mandato británico”, ediciones Carmel, no traducido) cuenta la historia de aquellos judíos que antes del `48 abandonaron el yishuv y el proyecto sionista. Como se dice en hebreo, “bajaron”, es decir, hicieron “yeridá”, el contrario de “aliá”. ¿Existe un lazo entre estas dos indagaciones?
El hilo que los une en uno cierto sentido está trazado por una sutil operación psicológica. Me gusta buscar la historia oculta bajo la historia. Cuando me ocupé del movimiento de la yeridá, diversas personas se extrañaron de que perdiera el tiempo indagando un fenómeno que, en comparación con todo el acontecimiento de la construcción del Estado en toda su integridad, puede considerarse marginal. ¿Por qué me interesaba? Porque tengo simpatía por los perdedores. Entonces, ¿qué tienen en común los dos libros? Hablan de personas que viven en las márgenes. Y mi objetivo es hacer oir la voz de las personas, de las clases sociales, de los grupos que fueron relegados a los márgenes y silenciados, sea por el presente, sea por la historia. Si no escuchamos estas voces, no podemos conocernos verdaderamente a nosotros mismos.
Su recorrido personal comenzó en la derecha sionista e hizo la aliá con el movimiento “Beitar” (movimiento juvenil que fue fundado por Zeev Jabotinsky, padre del sionismo revisionista. ¿Hoy se considera todavía sionista?
Sí que es cierto, crecí en el movimiento “Beitar” y por medio de él hice aliyah; presté el servicio militar en la zona de Gaza y fui col-fundador también de uno de los asentamientos en la Franja, “Netzarim” (uno de los tantos desmantelados en el 2005 por la retirada unilateral decidida por el gobierno Sharon). Sin duda que formé parte de la derecha …. convencida, no quiero decir extrema. Poco a poco – después de ser herido en la guerra del Kippur – pasé a la izquierda sionista y más tarde a la izquierda no sionista. Hoy no me defino antisionista, pero no soy sionista, esto es todo. Creo que quien ama a Israel debe definirse “patriota”, sionista es anacrónico. Aquella idea completó su rol histórico. Sí hoy continúa hablándose de sionismo, es por razones económicas y políticas, no filosóficas. Por esto no soy sionista. ¿Soy un patriota? No lo sé. Lo que sé con certeza es que estoy muy preocupado por el futuro. Continuar manteniendo la ocupación destruirá el Estado desde el interior. Y yo luchoo, más que ninguna otra cosa, para salvar al país de sí mismo. No lo hago por los palestinos, sino por nosotros los israelíes, porque es necesario desactivar la bomba que está haciendo tic tac en nuestro País.
¿Un comentario sobre las últimas elecciones?
De estas últimas elecciones puedo extraer dos conclusiones: la izquierda desapareció de la escena y el País se colocó mucho más a la derecha que antes. Esto por dos razones: la primera es que el pequeño partido “Otzma Yehudit”, aun no siendo capaz de superar la barrera para entrar en la Knesset, tuvo éxito en empujar al polo de derecha aun más hacia la derecha. Y después, si miramos con atención hacia el partido “Kachol Lavan” (Azul y Blanco), nos enteraremos de que realmente es un partido de derecha. La lucha se jugó sobre la cuestión de la corrupción, pero por lo que respecta a la gestión del conflicto con los palestinos, las diferencias son más de forma que de sustancia. Si finalmente se hace un gobierno de unidad nacional entre Likud y Gantz, entonces por lo que a mi respeta podrá llamarse “gobierno de la parálisis nacional”. Quizá permanecer inmóvil en otros lugares del mundo no es algo negativo, pero en Israel no se puede no progresar en dirección de la paz. En caso contrario, abriremos las condiciones o para una nueva intifada o para una guerra con Hezbolah, en el norte. Y por capacidad armamentística, Hezbolah tiene más peligro que Hamas. Posee un millar de misiles balísticos que fácilmente pueden llegar la Gush Dan (gran área metropolitana que abarca parte del Distrito de Tel Aviv y parte del Distrito central), y el precio lo pagarían los civiles. Por esto estoy muy preocupado.
El tema de la seguridad es precisamente lo que lleva a muchos a sostener que no puede renunciarse al control de los Territorios.
Entre yo y estas personas, por lo que parece, existen divergencias de opinión sobre lo que significa la seguridad. Yo entiendo que la única vía para mantener la seguridad es llegar la un acuerdo de paz con los palestinos. La seguridad es algo que todos queremos, y pienso que llegará después de que hayamos restituido los Territorios sobre la base de un acuerdo de paz. Con esto no sostengo que deba desmantelarse el ejército. El ejército debe ser mantenido, pero esta experiencia de la ocuipación debe acabar.
Vd sugirió para Jerusalém la solución de la “división funcional”. O lo que es lo mismo, convertirla en capital de dos Estados autónomos, pero sin una barrera de división física. ¿Cree que es posible?
Si, y es una idea que seguiré sosteniendo hasta que llegue alguien a proponer algo mejor. Yo le llamo a Jerusalém la “no ciudad”. ¿Cuáles son las probabilidades de que una idea como la mía se realice? Depende de la voluntad de las dos partes. Es cierto que no hay ejemplos parecidos en el mundo, no existe ninguna ciudad que sea capital de dos pueblos, por eso es difícil imaginarlo. Pero nuestro conflicto hace necesario ser muy creativos.
¿De dónde es más probable que llegue la solución, de la política o de la sociedad civil?
Hoy, vistos los resultados de las elecciones, estoy convencido de que la solución únicamente puede venir de fuera. La sociedad israelí no tiene la fuerza para ponerle fin a la ocupación. Estoy convencido de que la mayor parte de los israelíes tiene claras las ventajas que traería el final de la ocupación, pero en la constelación política no existe la voluntad de realizar este proyecto. Por esto, ahora más que nunca, necesitamos la ayuda de otros Países. Netanyahu tiene grandes aliados, como Trump, Putin, Bolsonaro, Orban. Digamos que actualmente los peores gobiernos del mundo son los que apoyan a Israel. Mientras los otros Estados no se expresan por miedo a ser acusados de antisemitismo. Yo creo que es hora de pedir: “Hacedlo por nosotros los israelíes, no por vosotros o por los palestinos, haced presión sobre el gobierno para que le ponga fin a la ocupación”. Como decía antes, quien quiera que ame a Israel está invitado a colaborar para descativar esta bomba que está haciendo tic tac.
¿Piensa que el judaismo de la Diáspora puede jugar un papel?
Decididamente, si. Encuentro mucha valentía en los grupos progresistas. Me apetece citar la J. Street en los Estados Unidos, pero existen diversos también en Europa y en América Latina. Todos estos grupos pueden influenciar a sus Estados para que hagan presión sobre el gobierno israelí. Creo mucho en este asociacionismo judío.
¿De niño recibió una educación religiosa?
Crecí en Buenos Aires y recibí una educación muy tradicional. Hoy vivo mi vida cotidiana como laico en todos los aspectos. Pero si, mi casa era “ferventemente judía”, no diría religiosa, pero muy tradicional.
Permaneció en Vd algo de esta educación?
Mi concepción pacifista está asentada en la tradición socialista y marxista, pero si reflexiono sobre mi visión del mundo en general, comprendo haber sido profundamente influenciado por la tradición hebrea. Desde los profetas Isaías, Jeremías, Amos …. pienso por ejemplo en la exhortación “La justicia, la justicia perseguirás”. Mis referencias culturales y mi formación van desde Sholem Aleichem hasta David Grossman y Amos Oz. Soy antes que nada judío. Después jerusolimitano. Y finalmente israelí.
(3). “Que Jerusalém sea el Ayuntamiento de todos”. Yo, palestino, me postulo a alcalde”.
Publicado en la web de LA STAMPA el 11-3-2018. Traducido por Administrador, puede verse el original aquí:
El tabú desafiado por Ramadan Dabash: desde 1967, los árabes boicotean el voto.
ELENA LOEWENTAL
(Jerusalém).
Jerusalém es una ciudad en la que el tiempo tiene sus medidas. Es aparentemente inmóvil como la piedra clara de la que están hechas sus casas, y sin embargo tiene una extraordinaria e imprevisible capacidad de cambiar y de hacer cambiar las cosas.
Mientras el mundo discute en torno a las declaraciones de Trump y espera ver cuando y cómo la embajada americana (seguida inmediatamente, quizá, de la de otros países como Guatemala y la República Checa, cuyos presidentes se han expresado en tal dirección) saldrá de Tel Aviv hacia esta ciudad tan eterna como frágil, allá arriba suceden cosas hasta hace poco tiempo impensables.
En octubre de este año se celebrarán las eleccciones municipales en esta ciudad que desde 1967 en adelante ha visto sucederse solamente cuatro alcaldes – el mítico Teddy Kollek hasta 1993, Ehud Olmert (1993-2003), Uri Lupolianski (2003-2008), en tanto de diez años hasta ahora ha sido guiada firmemente por Nir Barkat. Siempre en 1967, inmediatamente después de la Guerra de los Seis Días y de la que para Israel fue la reunificación de la ciudad y para los palestinos el inicio de la ocupación, estos últimos, que representan el 37 por ciento de la población total de Jerusalém, adoptaron un boycot político hasta hoy nunca levantado. Participar en las elecciones municipales, ya sea como votantes o como candidatos, habría significado para ellos, aceptar de algún modo la soberanía israelí sobre Jerusalém. De hecho, aquí viven judíos y árabes con pasaporte israelí, además de residentes de la zona este de la ciudad que tienen asistencia social y derecho de voto en las elecciones administrativas.
“Entiendo que para la población haya llegado el momento de votar. Según algunos, esta sería una forma de normalización e “israelización” de Jerusalém, pero yo les diría a ellos que “este debe ser el ayuntamiento de todos, el país de todos”, ha declarado Ramadan Dabash, anunciando la creación de un partido palestino preparado para concurrir a las próximas elecciones.
Dabash es un ingeniero que vive en Jerusalém Este, tiene su estudio en la parte occidental de la ciudad, ha estudiado en el Technion de Haifa y después en Moscú, enseña en Tel Aviv, es presidente del consejo local del barrio de Tzur Baher, tiene cuatro mujeres, un montón de hijos y un programa político animado por un sano pragmatismo: “No tengo ninguna intención de renunciar a la mezquita de Al-Aqsa, de convertirme al judaismo o abandonar el nacionalismo palestino. Pero debemos tener nuestro puesto en la corporación municipal”.
El movimiento de Dabash enseguida ha provocado reacciones, tanto de ánimo como de rechazo. Para muchos palestinos de Jerusalém, ejercitar el derecho al voto en las próximas elecciones municipales es todavía un tabú, pero muchos otros son de la opinión de que las cosas deben cambiar, y así lo entiende también aquel 60 por ciento de israelíes de la ciudad favorable a la participación política de los palestinos. Precisamente el estancamiento del proceso de paz y la creciente frustración con la que miran la inercia de la Autoridad Palestina podrá inducir a las nuevas generaciones de palestinos de Jerusalém a tomar la iniciativa en el plano local, en primer lugar acudiendo a votar.
Dabash está fuertemente motivado, sabe que deberá afrontar una tenaz oposición interna, y por ello no tiene expectativas muy ambiciosas. Pero su gesto es de por sí la señal no solamente de un futuro cambio que será presumiblemente tan lento como inevitable, y que antes o después transformará el rostro de la dirigencia jerusolimitana. Y antes de todo el testimonio de que Jerusalém está verdaderamente en el centro del mundo, por lo menos del suyo – de aquel Medio Oriente que para sobrevivir a su propia historia no puede más que convertirse en un laboratorio de convivencia: porque si de aquí ha salido la palabra del Señor, como dice la Biblia, de aquí y no de ningún otro sitio podrá proceder también aquella “palabra” creativa capaz de ofrecer soluciones políticas practicables, en un delicado pero necesario equilibro entre pasado y futuro.
(4). “Crónicas jerusolimitanas”.
Publicado en el BLOG L’ALTRA ISRAELE el 11-12-2017. Traducido por Administrador, puede verse aquí el original: https://laltraisraele.wordpress.com/2017/12/11/cronache-gerosolomitane/
LUCIANO ASSIN.
El camino que me lleva desde la Puerta de Damasco al Monte de la Olivos es de corta duración, menos de 10 minutos, justo el tiempo para intercambiar dos palabras con Hammed, el taxista de hoy. Casado, 33 años y una hija, tiene poco tiempo para pensar en las derivaciones del discurso de Trump, sus preocupaciones se dirigen a otro lugar: la familia, el trabajo y la seguridad económica. Cosas prácticas de todos los días, idénticas en todas las latitudes. Nos saludamos con los buenos deseos rituales, en primer lugar salud y larga vida la toda la familia, desde hace 120 años es la típica bendición judía en ocasiones de este tipo.
La Jerulaém de hoy está literalmente asediada por turistas italianos. El puente de la Inmaculada y los vuelos low cost hacen que la representación del Bel Paese sea abrumadora en términos numéricos. A diferencia del Jueves, ahora los negocios están abiertos, y esto le dio otra vez a la ciudad vieja su aspecto de siempre: vivaz, con colores, cosmopolita y en este caso reconfortante.
La presencia de las fuerzas de orden es, por lo demás, mayor de lo normal, pero de hecho se reduce a tres puntos estratégicos: la Puerta de Damasco, la de los Leones y el encuentro entre la tercera y la cuarta estación del Vía Crucis. Todos ellos sitios que se encuentran dentro del barrio musulmán.
La economía de este pequeño ejemplo de convivencia tan frágil, pero posible, se basa completamente en el turismo, y no me sorprendería si Abu Mazen y Hanya establecieran un pacto tácito de no tirar demasiado de la cuerda hasta el final de las festividads natalicias.
Mientras, desde la Franja de Gaza comienzan a llover sobre Israel misiles kassan de modo cada vez más numeroso, palpando el terreno y las reacciones israelíes para comprender hasta donde pueden llegar los límites de un gobierno compuesto por partidos exclusivamente de derecha. Es noticia de ayer que el ejército descubrió y destruyó otra galería que ya se encontraba en territorio israelí y de la cual debería sair un comando palestino probablemente con el objetivo de atacar uno de los kibutzim de frontera.
Mientras tanto, en Jerusalém se produjo un primer caso de acuchillamiento por parte de un palestino de un empleado en los controles de seguridad de la estación de autobús. ¿Un caso aislado o una vuelta a la intifada de los cuchillos? Nadie puede decirlo.
Mis clientes de hoy están en parte desilusionados y en parte sorprendidos. La Jerusalém de los telediarios está a años luz de la que se vive en la ciudad; por otra parte, un poco de tensión le añade un brillo de heroismo a quien desafió el peligro y sale vivo de él. Los desórdenes, de momento, están más alejados aquí de un modo difuso. Quien más se sorprende de momento son los árabes que el sábado por la mañana bloquearon, aunque por pocas horas, una de las arterias principales que conducen al norte del país acribillando la pedradas a los coches en tránsito.
El llamamiento de los muezin, el sonar de las campanas y las sumisas plegarias del Muro de los lamentos se funden en un preludio todavía demasiado confuso para intuir la definitiva sinfonía del mismo. El Talmud judío estableció hace cientos de años que después de la destrucción del santuario de Jerusalém por parte de Tito, el don de la previsión está reservado sólo a los insensatos, a nosotros no nos queda más que estar mirando.
Bibliografía consultada
-Simon Sebag Montefiore: Gerusalemme. Biografia di una cittá. Longanesi, 2012.
-Artículo en internet de Elena Loewenthal en la web “Treccani”: Gerusalemme,http://www.treccani.it/enciclopedia/gerusalemme_%28Enciclopedia_dei_ragazzi%29/
Imagen: Pixabay.

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