¿Qué es Israel? (II). Unas cuantas explicaciones sobre el derecho judío de establecer su hogar nacional sobre la tierra de Israel

 

 


1.- LOS JUDÍOS FUERON EXPULSADOS DE ESTA TIERRA. ADEMÁS, NUNCA SE FUERON POR COMPLETO.

Es un lugar común, una verdad ampliamente aceptada, que los judíos salieron de la Tierra de Israel hace casi 2.000 años para no regresar hasta finales del Siglo XIX y comiezos del XX e.c., en las décadas previas a la proclamación del Estado de Israel y con el movimiento sionista impulsando el regreso. Sobre esas (incompletas, simplistas o simplemente falaces) premisas, la pregunta asalta: ¿Por qué después de casi dos milenios quieren (quisieron) volver a ocupar las tierras que ellos mismos abandonaron en un concreto memento histórico, reclamándolas de nuevo y ocupándolas?

Dos premisas deben ser el punto de partida: 1) fueron expulsados (no “se fueron”, no “abandonaron”); 2) nunca se fueron por completo.

En relación con la primera cuestión, el pueblo judío no dejó la Tierra de Israel por decisión propia. El comienzo del exilio al que suele aludirse -el que implícitamente nos formulaba el imaginario interlocutor que nos hacía la pregunta inicial- vino marcado por una expulsión manu militari a cargo de los romanos, que literalmente arrasaron el país, prohibiéndoseles desde aquel momento la vuelta.

Tres veces por día se pide en los rezos "haznos retornar a Sión" y en cada fiesta se pide que "nos haga retornar a Jerusalem" (en Pesaj al final del Seder y en Iom Kipur en el ultimo toque de Shofar). En la celebración de una boda, el novio rompe una copa para recordar que, aun estando en una fiesta, no puede olvidarse -como judío- la destrucción de Jerusalém. 

Es difícil hallar en el planeta un pueblo que tenga una conexión tan profunda con una tierra tras siglos de dispersión y exilio. Se cuenta que Napoleón, estando de campaña militar en "Siria" -muy posiblemente en tierras de Israel- y siendo el 9 de Av, conmemoración de la destrucción del Primer y del Segundo Templo, pasó junto a una sinagoga y oyó gritos y llantos: sorprendido, se adentró e se interesó por la causa de tanta aflicción, recibiendo por respuesta: “Nuestro Templo ha sido destruido”. Napoleón asimiló “templo” a una sinagoga concreta e interpeló: “¿Cómo es posible que no supiese nada? ¡Nadie me ha informado que vuestro templo ha sido quemado!”. Informado de que aquello había sucedido hacía 1700 años atrás, sentenció: “Un pueblo que recuerda tanto su pasado tiene su futuro asegurado". 

Aludíamos a una segunda razón, y es que los judíos no se fueron de la Tierra de Israel por completo; en todo momento existieron pequeños grupos asentados en la tierra, especialmente en ciudades como Jerusalén, Safed o Hebròn.

Aun bajo dominación romana, y después de la destrucción del Templo, se produce la rebelión de Bar Kojba (132-135 e.c.), atestiguando tanto la presencia, como la organización y voluntad de permanencia/autofirmación de la población judía. En la llamada época bizantina (324-638) se produjeron al menos dos revueltas judías; en la provincia llamada Palestina hay constancia de la existencia de 43 comunidades judías, treinta y una de ellas en Galilea y el Valle del Jordán, en tanto otras doce se despedigaban por la zona costera, al este del Jordán y en el Negev. En el año 450 e.c. se completaba el Talmud de Jerusalém, en tanto en el 613 e.c. una revuelta judía contra el dominio bizantino se dirige en apoyo del invasor persa, permitiendo una autonomía para los judíos de Jerusalém de 5 años. Por poner solo algún ejemplo de este periodo, que demuestra la presencia (y activismo/dinamismo a veces) de población judía en estas tierras.

Durante el perido de dominio islámico (639-1099), postergados política y socialmente, los judíos conervaban el control de buena parte del comercio, ejerciendo funciones/profesiones de banqueros, tintoreros o curtidores, según el geógrafo árabe Al-Muqaddasi, sosteniendo el Profesor Moshe Gil que en el Siglo VII d.c. los judíos eran mayoritarios entre la población.

En la época de ocupación por parte de los cruzados (1099-1260), había comunidades judías en lugares como Gaza, Cesarea, Ascalón o Tiberíades, además de la misma Jerusalém. Con unos ocupantes que demostraron desde el principio su desprecio (e incluso odio) por lo judío, la vía hebrea continuó viva, dedicándose en buena parte a las profesiones artesanas. Prueba de esta capacidad de perdurar es que fue establecido el idioma hebreo y su ortografía, concretamente en Tiberíades.

El periodo comprendido entre 1260 y 1517 es el de la dominación mameluca. Los judíos sieguen siendo postergados y reprimidos, pero a comienzos del Siglo XVI pervivían 30 comunidades; de este periodo es la la llegada de Najmánides a la Ciudad Vieja de Jerusalém (1267), importantísimo en la difusión del estudio de las fuentes judías.

El largo periodo de ocupación otomana, de justamente 400 años, comprendido entre 1517 y 1917, también conoce la constante presencia judía sobre el territorio. Además de Jerusalém, Safad y Tiberiades se convirtieron en referentes de la espiritualidad del pueblo y de su actividad económica (comercial). En Safed la Kabalah se desarrolló con esplendor entre los judíos sefardíes. Procedentes de lugares como Vilna, los askenazíes llegados de Europa van ocupando su lugar en la sociedad. Aunque finalmente derrotado, Napoleón preparó la proclamación de un Estado judío durante el asedio de Acre.

Muchos ocupantes conocieron estas tierras, pero nadie acabó por asentarse allí permaneciendo solo como inquilinos temporales. El advenimiento del sionismo y las sucesivas aliyá determinaron la vocación de devolver su "Tierra" a un pueblo que nunca la había olvidado y que, en realidad, nunca había acabado de irse ... ni espiritual, ni materialmente.

2.- LOS JUDÍOS SIEMPRE RECLAMARON LA TIERRA DE ISRAEL Y LA CONTEMPLARON COMO SU HOGAR/PATRIA.

Durante casi 2.000 años, los judíos no gozaron de una oportunidad real de organizarse para retornar a Eretz Israel en multitud, pues la diáspora vivió durante buena parte de su historia en situaciones de postración y discriminación, además de una enorme dispersión.

Pero debe decirse que siempre reclamaron su derecho sobre la Tierra de Israel. Sea en época romana, como bizantina u otomana -por mencionar los ocupantes más duraderos y sólidos- reclamaron su autonomía y derecho a autoorganizarse y autogestionarse. Reclamación que siempre fue desoida, cuando no violentamente reprimida.

Determinados datos son relevantes para la legitimidad de esta reclamación. Solo a modo de ejemplo: cuando se proclama el Estado de Israel, nunca había existido un Estado palestino (debe añadirse que tal Estado nunca fue reclamado con anterioridad a la existencia del moderna Estado israelí, y ni siquiera en las primeras décadas de éste, fue reclamado "este" Estado); la denominación "Palestina" es geográfica -no "nacional"- y fue acuñada por los romanos, empeñados en borrar los referentes nacionales; Jerusalem es mencionada más de 700 veces en el Tanaj, en tanto no hay menciones en el Corán, no visitando jamás dicha ciudad Mahoma, además de orar mirando hacia Jerusalém los judíos, en tanto la referencia musulmana en este ámbito es La Meca; ..... estos datos objetivos -e inobjetables- son simplemente ejemplos de la legitimidad de Israel y de la pretensión del pueblo de tener en esta Tierra su hogar nacional.

Cuando el sionismo irrumpió en la vida del pueblo judío, una larguísima tradición colectiva de deseo de vuelta a la Tierra y de reclamación de ésta existía en la conciencia diaspórica. Diversas expulsiones, diversos exilios, diversas dispersiones -en el tiempo y en la geografía- marcan la vida del pueblo judío ... pero en toda esta variedad de situaciones la reclamación de la Tierra como "propia" es una constante.

Así, tras el Pacto de Dios con Abraham, a quien es prometido la Tierra, marcando a fuego para siempre el devenir del judaismo y del Pueblo judío, en Moisés, la concrección de retorno es liberación y emancipación; "éxodo" implica "regreso", "vuelta", anclados en la legitimidad de la posesión de la Tierra. La experiencia exílica en Babilonia es otro momento culmen en esta conciencia; La literatura profética lo expresa como nadie, por ejemplo en Ezequiel 34:26 y en 20:42 : “Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país”; “Y sabréis que yo soy el Señor cuando os traiga a la tierra de Israel, a la tierra que juré dar a vuestros padres”.

Promesa de Dios y anhelo de los hombres …. “El año que viene en Jerusalém”, solía decirse en la Diáspora, tras la expulsión decretada por Adiano en el 135 e.c.

Como podemos observar en “Éxodo”, los hebreos no son egipcios oprimidos por egipcios, sino extranjeros oprimidos por aquel imperio; varias generaciones habían residido en Egipto, pero siguieron siendo extranjeros. Por otra parte, en todo momento existieron relaciones entre La Tierra de Israel -con Jerusalém como perenne referencia- y la Diáspora; ejemplo de ello es el pago del medio siclo al Templo de Jerusalém, que había de efectivizar todo varón judío.

En aras a cumplir la promesa de nunca olvidar la Tierra, los judíos vertieron el tema de la Tierra de Israel en todas las vivencias de su permanencia en el exilio. Esta particular relación -de añoranza y unión- con la Tierra- se expresa de bello modo en la literatura de los Salmos; así, en 137:5-6: “Si me olvido de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Péguese mi lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no enaltezco a Jerusalén sobre mi supremo gozo".

Otros indicios de este apego, pero también del deseo de retorno son, a modo de ejemplo, los siguientes: la oración por el regreso a Sion forma parte de la plegaria regular al bendecir a Dios por los alimentos; o el hecho de que los servicios de las Fiestas y el Séder de la Cena de Pesaj terminan con la promesa y esperanza del retorno: "¡El próximo año en Jerusalén!". 

La restauración de Israel -y su consecuencia de congregar al pueblo exiliado- es tema frecuente de las oraciones dirigidas a la redención y el advenimiento del Mesías; se conmemora la destrucción del Primer y Segundo Templo y el exilio de Jerusalén con un día al año de duelo y ayuno.

Costumbre y rituales que reflejan, además de la fidelidad al Señor, el profundo anhelo de retornar a “Sión”. 

3.- EL CUMPLIMIENTO DEL SUEÑO SIONISTA Y EL RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL (AMPARO DE LA LEGALIDAD).

El sionismo -aun con toda la legitimidad del pueblo judío para dotarse de un Estado al margen de este factor- viene marcado desde su nacimiento por la situación de persecución (a veces) y discriminación (casi siempre) en las naciones europeas. Ya lejos la expusión de Sefarad, muchos otros paises europeos, en los siglos sucesivos, habían decretado medidas de diversa índole contra la población hebraica, desde la prohibición del ejercicio de gran número de profesiones hasta la expulsión. El concepto ghetto es de origen veneciano, pero realmente adquirió un rango continental. Los pogrom -particularmente en Rusia, donde eran alentadas por el tzarismo para desviar la ira popular en momentos de crisis- determinaron la huida de muchos judíos, no solo pretendiendo ampararse en las posibilidades que (aun precariamente) podía ofrecer el proyecto sionista .... naciones como EEUU -particularmente- o Argentina vieron como muchos judíos buscaban en América un puerto seguro. 

La Tierra del Israel, concebida como "hogar", como sueño (cumplido) de Estado es, entre otras cosas, en lo material, un refugio. El sueño ancestral y la necesidad de la cotidianeidad se encontraban. A veces (al menos, a veces), no hay otro camino que hacer lo que siempre se ha deseado y lo más "cerebral" es seguir al corazón. El antisemitismo- término acuñado en Alemania en 1879 por el periodista  Wilhem Marr- , representaba un motivo de enorme peso para darle forma a una deuda histórica con el pueblo judío. El asunto Dreyffus es, a este respecto, un punto de inflexión; el asimilacionismo no era una opción real. No es que no fuera deseable, es que no era factible. 

El espíritu pionero funda Degania -el primer kibbutz- y Tel Aviv, "la colina de la primavera", como ejemplo de ciudad moderna. Un claro espíritu colectivista está sin duda presente, pero este espíritu es -más allá de connotaciones ideológicas de los tiempos- el contenedor de una idea nacional. Lo nacional se vierte sobre moldes sociales: una masa de desheredados fundaba la idea de "una nación queriendo ser Estado", comenzando por ser hogar décadas antes de la proclamación de la independencia.

Pocos movimientos políticos (exitosos) han tenido que afrontar tantos laberintos diplomáticos, han tenido que actuar con tanta finezza y conjugar factores tan dispares como el sionismo; valgan, a estos efectos, las célebres palabras de David Ben Gurion: "Tendremos que luchar contra Hitler como si no existiese el Mandato británico, tendremos luchar contra el Mandato como si no existise Hitler". Combatir en la "Brigada Judía" bajo mando inglés recuperando Italia para los italianos y convivir con los atentados contra el Mandato británico en tierras israelíes no parece sencillo. 

Declaración Balfour, Libro Blanco ... un paso adelante y un paso atrás. Y una potencia colonial que es -o se cree- criatura vieja y sabia, especulando con las ambiciones de los que pretendían ser herederos. Solo los judíos se dotan de un proto-Estado, en tanto la población árabe carece de dirección política, anclado en concepciones y modos de pensar -y actuar- prepolíticos, o en todo caso, predemocráticos. Unos tienen estretegia, y décadas de una mezcla de realpolitik y espíritu pionero, en tanto la dirigencia de los otros, llegada la hora de la verdad, no tiene -usando lenguaje de la contemporaneidad- Hoja de ruta .... cuando las Naciones Unidas, por mayoría, y con el significativo apoyo tanto de la URSS como de los EEUU, aprueba el "Plan de Partición", en noviembre de 1947, asumiendo la lógica más elemental (y solvente en términos diplomáticos y geopolíticos) de un Estado judío y otro arabe, la dirigencia judía se apresta a cumplir su parte, en tanto la árabe -aun es muy pronto para decir palestina- juega a "todo o nada", confiándose a Estados que no pretenden "liberación de Palestina" alguna sino repatirse -y disputarse- un botín. 

El pueblo judío, su representación institucional, se apoya finalmente en la legalidad internacional, en la legitimidad del "Derecho de las naciones" para cumplir su sueño. El Estado era la concrección de la legitimidad del sueño de poseer un hogar nacional. Cumplir uña añoranza ancentral, milenaria, e incorporarse a la modernidad, homologándose, es tarea difícil. La tarea de los tiempos ... de estos tiempos.


¿Qué son las Aliyot? ¿Cuántas aliot tradicionales hubo y en qué períodos?

-¿QUÉ SON LAS ALIYOT?

“Aliyot” es la forma plural de Aliyah. El término deriva de Aliyah laReghel (עליה לרגל), que viene a significar “peregrinación” -o “ascenso”; se alude al camino que debía emprenderse para alcanzar Jerusalém en el curso de las tres peregrinaciones a las que se hace referencia en la institución de las festividades de Pesaj, Shavuot y Sukkot. Para designar la acción contraria, la emigración desde Israel, el término correspondiente es Yerida (“descenso”).

La tradición se ha vuelto Ley en el moderno Israel, sea en el periodo previo (preparatorio) a la creación del Estado de Israel, sea desde que este es una realidad (1948). Si el retorno en masa a Eretz Israel es un elemento permanente en la tradición judía -oral y escrita- en 1950 -con la llamada “Ley del Retorno”- pasa a considerarse un derecho de todo judío, así como el derecho a la ciudadanía, pues su primer artículo establece que “todo judío tiene derecho a hacer Aliá”. 

El moderno Israel es característicamente un pais de emigrantes -cuando no de prófugos-; emigración que se ha dado por diversos motivos, no solo religiosos. El nacimiento, a finales del Siglo XIX e.c., del movimiento político sionista, consolidado en el XX, ha dado una nueva dimensión y significado al término. Para designar a los hebreos que emigran a Israel haciendo realidad la aliyah usamos el término Olim, forma plural del femenino Olah y del masculino Oleh.

-ALIYOT HASTA 1950.

Primera.

La primera aliya tuvo lugar en los últimos años del Siglo XIX y comienzos del XX e.c., estableciéndose las fechas inicial y final en 1882 y 1903. 

Antes de entrar en mayores pormenorizaciones, digamos que tuvo su causa en los pogrom del periodo 1880-1882, y estaba compuesta fundamentalmente por gentes huidas de Rusia. Se estima que emigraron entre 20 y 30 miles de judíos como consecuencia inmediata de las persecuciones de que eran objeto los judíos en Rusia y un antisemitismo social al alza, instigado por las autoridades tzaristas, muchas veces para desviar la insatisfacción social hacia un blanco fácil.

Segunda.

La segunda aliya se desarrolló en los primeros años del Siglo XX e.c., concretamente en el periodo 1904-1914, y traía causa de los pogroms del periodo 1903-1906, aunque también se sostiene por determinados historiadores que muchos de estos judíos de origen ruso huyeron del Imperio como consecuencia del fracaso de la Revolución de 1905.

Tercera.

Esta aliya, desarrollada en el periodo comprendido entre 1919 y 1923, es relacionada con la Revolución rusa y la posterior guerra civil en el país y también tuvo causa en las duras condiciones económicas que atravesaban los países de los que eran originarios los olim. La emigración procedía tanto de Rusia como de otros países de Europa Oriental.

Cuarta.

Esta ola migratoria se desarolló en el periodo 1924-1929. Fue originada fundamentalmente  por el auge de los nacionalismos excluyentes -y específicamente de su común elemento antisemita- en los años que sucedieron a la Primera Guerra Mundial, desarrollada entre 1914 y 1918. Con un fuerte componente polaco, las dificultades económicas de los lugares de origen vino a impulsar tambén este proceso (como el antisemitismo mismo).

Quinta.

Desarrollada en el periodo 1930-1939, la época histórica -y la ola migratoria que en la misma tiene lugar- viene propiciada por la crisis económica mundial originada en los Estados Unidos y sus implicaciones en todo Occidente, así como la llegada al poder en Alemania del nacionalsocialismo, que hizo del antisemitismo una razón de ser; no casualmente el periodo central de esta etapa es el comprendido entre 1933 -en que los nazis ocupan el Estado alemán- y 1936.

Aunque no desarrollaremos las características y marco histórico de estas aliyot (pues nos centraremos en las “tradicionales”), dejaremos connstancia de dos posteriores, marcadas por la inminencia o realidad de la creación de Israel como Estado.

ALIYAH “B”-  EMIGRACIÓN CLANDESTINA.

Se superpone en parte a la quinta, y puede hablarse de dos periodos: 1934-1942 y 1945-1948. El perido 1942-1945 puede considerarse la aplicación de la llamada por los nazis solución final al problema judío. Entre el final de la Segunda Gran Guerra (1945) y la creación (en 1948) del Estado de Israel, son numerosos los episodios de acciones heroicas (como el barco Exodus, inmortalizado en el célebre film de Otto Preminger, con Paul Newman en el rol protagonista) y de indefinición de status de las masas sobrevivientes a la Shoah en Europa.

KIBBUTZ GALUYOT.

Con Israel constituido como Estado, en el periodo 1948-1950 se produce otra importante oleada migratoria, que se da en el contexto de la instauración del llamado socialismo real en la Europa Oriental y del antisionismo de matriz árabe, que tiene expresión, entre otras, en la “Operación Alfombra voladora”.

-CARACTERÍSTICAS DE CADA ALIYAH.

La emigración judía a Palestina no se realizó aleatoriamente. Como se ha señalado, puede hablarse de diversas olas migratorias, que hemos mencionado y ahora explicaremos un poco más detalladamente. Los olim de cada una tenían diferentes adscripciones ideológicas y perfiles sociológicos; territorialmente hay también diversidad, aunque con un claro predominio de lo que puede llamarse la Europa Oriental.

* PRIMERA. Tuvo lugar de 1882 a 1903 y estaba compuesta principalmente por rusos. Se calcula que emigraron a Palestina entre veinte mil y treinta mil judíos como consecuencia directa de las persecuciones y el creciente antisemitismo instigado por las propias autoridades del Imperio zarista.

Las personas de esta primera oleada llegaron básicamente en dos estapas: la primera fue resultado de los disturbios en Rusia en los años 1881-1882; la segunda (entre los años 1890 y 1891) vino originada en las restricciones impuestas a los judíos rusos y la expulsión de los judíos de Moscú. Debido a su pertenencia a las clases medias y la falta de conocimientos de trabajo agrícola la mayoría de los olim de la primera aliá se asentaron en las ciudades, principalmente en Yafo y Jerusalém, asentándose un escaso número en las zonas agrícolas, lo que no impidió que fueran los pioneros de los asentamientos agrícolas en Ertez Israel.

En esta época, también hizo aliyah un pequeño número (estimado en 2.500) de judíos yemeníes, con fuertes lazos desde siempre con Eretz Israel; la mayoría  optaron por vivir en Jerusalém, donde se encontraron con problemas económicos, falta de viviendas, etc, organizándose en comunidades separadas.

Caracterizada la época por un florecer cultural y educativo (se crearon escuelas hebreas en las Moshavot y Eliezer Ben Iheuda logró hacer revivir la lengua hebrea), se fundaron diferentes Moshavot (comunidades agrícolas que se sustentaban del trabajo agrícola privado y empleando trabajadores), como  Gedera -en el Sur- o Metula -en el Norte-,  o localidades como Iesod HaMaale y Rishon LeTzion.

* SEGUNDA. La segunda aliya tuvo lugar en los primeros años del siglo XX. Sus protagonistas fueron también judíos de origen ruso que huyeron del Imperio como consecuencia del fracaso de la revolución de 1905. Estos inmigrantes estaban movidos por un ánimo claramente ideológico abrazando el “sionismo socialista” y creían firmemente en el lema del “trabajo judío para la tierra judía” insistiendo en la necesidad de “proletarizar” a las élites judías y devolverlas a la tierra, restaurando antiguas profesiones como las de agricultor, trabajadores de su propia tierra que les habían sido negadas en Europa durante años. Fueron estos inmigrantes los que establecieron los primeros kibbutzim, en los que se combinaban a la perfección los ideales socialistas con los sionistas.

Fuertemente impulsada por los ideales políticos sionistas, supuso un fierte aumento de la población judía en estas tierras. El contexto histórico es el de la conversión del sionismo en un movimiento nacional ya bastante estructurado, gracias al impulso inicial y al entusiasmo de Thedor Herzl y su propuesta política plasmada en el libro "El Estado Judío". El concepto de proto-Estado veía como se daban pasos en la creación de instituciones y la fundación de comunidades, aunque faltaban muchos obstáculos a remover para la creación del Estado, el objetivo final.

* TERCERA.

Entre la segunda y la tercera aliyah se produjo un acontecimiento de enormes repercusiones históricas: la llamada Declaración Balfour. En busca de aliados contra el dominio otomano, gracias a la intervención de Weizmann, el 2 de noviembre de 1917, por medio de dicha Declaración, el Gobierno británico se adhiere a la idea de un hogar nacional en Palestina para la población judía, salvaguardando los derechos civiles y religiosos de los residentes no hebreos. En diciembre de 1947, las tropas inglesas entran en Palestina, tierra que -previamente a convertirse en sujeta a Mandato, en 1922- quedó bajo el control de  la  Occupied Enemy Territory Administration (OETA).

La tercera ola migratoria ocurrió entre 1919 y 1923. El contingente humano que la protagonizó procedía principalmente de la Europa oriental y emigró a Palestina como consecuencia de las duras condiciones económicas por las que atravesaban sus países de origen. Al igual que en la segunda ola, ideológicamente creían en la idea del sionismo en Palestina. Se calcula que alrededor de 35.000 nuevos inmigrantes llegaron durante este periodo.

* CUARTA. La cuarta, que comprende de 1924 a 1928, estaba formada por emigrantes de clase media en su mayoría de origen polaco que se vieron impulsados a emigrar como consecuencia de las condiciones económicas. De hecho, esta aliá ha sido denominada con el nombre de Aliá Graski, pues así (Graski) se apellidaba el Ministro de Economía de Polonia que institucionalizó a través de medidas legislativas y administrativas la discriminación de la población judía. Cerrando el círculo de las posibilidades, un tradicional país de acogida como Estados Unidos cerraba las piertas a la emigración.

Su vínculo ideológico con el sionismo o con la tierra de Palestina no estaba tan marcado como en los emigrantes de la tercera aliá. En 1928 la población judía en Palestina casi alcanzaba la cifra de sesenta mil personas.

Es el gran momento de expansión de Tel Aviv, pues se trataba de olim característicamente de clase media urbana y profesionalmente volcada en las actividades comerciales. 

Paralelamente, jóvenes religiosos -vinculados al Movimiento Mizraji- fundaron poblados agrícolas en los valles de Izreel y de Zevulún, con un claro componente de adscripción ideológica (pioneros religiosos), así como grupos de judíos ortodoxos, responsables de la colonia Bnei Brak.

* QUINTA. Por último, la quinta aliya tuvo su núcleo fuerte en el periodo 1933-1936, en respuesta a las leyes antisemitas proclamadas por Hitler y su ascenso al poder.

Alrededor de 150.000 nuevos judíos emigraron a Palestina: en la primavera de 1936, la comunidad judía de Palestina, el Yishuv, alcanzaba los 400.000 judíos, cerca del 30% de la población. Hacia el final del mandato británico en 1948, la comunidad judía de Palestina era numérica y sociológicamente muy diferente a la que poblaba aquella tierra en 1880, compuesta ahora por europeos  con una marcada impronta ideológica nacionalista y socialista, que representaba el 80% de la población total (650.000 habitantes).

En cuanto a las características sociológicas de los nuevos olim, se trató, por una parte, de pioneros jóvenes, pero también de miembros de profesiones liberales y capitalistas que huían de la crisis que atravesaba Occidente en general, y Europa en particular. De alta formación, coadyuvaron con su experiencia y capacidad al desarollo económico del país y a sentar las bases sociales y económicas necesarias para poder establecer un Estado digno de tal nombre, dando nación al Estado.

Siempre sinuosa, después de la Declaración Balfour, la política de Gran Bretaña da un bandazo con el restrictivo (y para los judíos claramente insatisfactorio) "Libro Blanco", que prohibía la inigración judía. Para agravar la situación, la población árabe, alentada por líderes que veían amenazado su (en buena parte feudal y pre-político) dominio, produce graves enfrentamientos en la época 1936-1939. Todo ello no impidió la ulterior inmigración. La realidad de Europa alentaba a vencer cualquier resistencia, fuera legal o social.

Bibliografía consultada

-De la web de “Chabad”: ¿Por qué los judíos reclaman la Tierra de Israel después de 2000 años?, 

http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/604704/jewish/Por-qu-los-judos-reclaman-La-tierra-de-Israel-despus-de-2000-aos.htm 

-Artículo en internet: Storia del popolo ebraico, http://geostoria.weebly.com/storia-del-popolo-ebraico.html  

-Articulo en internet en la página de “Mercaba”: Diáspora, http://www.mercaba.org/Rialp/D/diaspora.htm

-Joan B. Cullá: Breve historia del sionismo. Alianza Editorial, 2009.

-Curso Israel: política y sociedad. UNED / Centro Sefarad-Israel (España). 2014.

Imagen: Pixabay.


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