Pesimismo antropológico

 


- “Y más en general, dejadme hacer una consideración amarga que tomo de mi repertorio de radical pesimismo sobre la planta hombre. Una clase política es difícil que viva cincuenta años de paz sin corromperse. Para que esto no sucede haría falta un resistencia superlativa, ética en el sentido de moralidad social, por parte de sujetos capaces de trascenderse a sí mismos. Pero las largas cansadas fases de paz no producen este material humano. Es doloroso decirlo, pero no por no decirlo el problema no existe. El problema existe. Y el político que piensa es necesario que tome nota trágicamente de ello (Mario tronti, "Il popolo perduto", Ed. Nutrimenti, p. 60).

- Algunos políticos discuten sobre si es mejor que el príncipe sea más amado o más temido, y yo creo que necesita las dos cosas. Pero, como no es fácil hacer sentir estos dos efectos en el mismo grado a los mismos hombres, teniendo que elegir entre uno y otro, preferiría este último. Es necesario confesar que los hombres son generalmente desgradecidos, disimulados, inconstantes, tímidos y egoístas (Macchiavelli, “El Príncipe”, Ed. Edaf, p. 106).

En la interesantísima entrevista de Micaela Cuesta a Mario Tronti titiulada "Pensar a largo plazo y actuar en el corto" (https://www.revistaanfibia.com/pensar-a-largo-plazo-y-actuar-en-el-corto/), el profesor romano nos dice que “Una práctica de alianza a ser experimentada es entre antagonismo y espiritualidad”. Reflexión que podría llegarse de la conciencia de la limitación de la "planta hombre", pues “A quien divide el mundo entre creyentes y los que no lo son, respondo que no soy ni una cosa ni la otra. Estoy, por así decirlo, sobre una especie de frontera que ha definido bien Simone Weil: no atravesar, pero tampoco volver atrás. Igualmente, pienso que el “tronco torcido” de lo humano para sobrevivir tiene necesidad de alguna forma de fe”.





Generalmente se encuentran los hombres más prontos a contemplar lo que temen que a lo que se hace amartemen que ao que se fai amar, o cal consiste en que sendo esta amizade unha unión puramente moral ou de obrigación xurdida dun beneficio recibido, non pode subsistir contra os cálculos do interese; en lugar de que o temor ten por obxecto o apartamento dunha pena ou castigo, de cuxa idea a impresión que recibe o ánimo é máis profunda” (Macchiavelli, “El Príncipe”, Ed. Edaf, p. 107).

En una entrevista publicada el 18-11-2015 en la revista italiana PANDORA al profesor romano este aborda así la cuestión atropológica (https://www.pandorarivista.it/articoli/intervista-a-mario-tronti/): "La memoria es la única arma que nos ha quedado. La cuestión antropológica es una cosa muy seria y nace con Marx, pero también en Marx , y todavía más en el marxismo, ha faltado el necesario desarrollo. Toda la mentalidad burguesa está ligada a una idea de ser humano, el homo oeconomicus, como fundamento y resultado: narrado ideológicamente en las diversas versiones del individualismo moderno. Adam Smith, el padre de la economía política clásica, es primero filósofo moral y después economista. El burgués es el hombre-tipo, aun hoy, aunque ha decaído. Han existido los grandes burgueses, ante los cuales hay que quitarse el sombrero: tenemos mucho que aprender de ellos. Después han venido los pequeños burgueses, los Bouvard y Pecuchet de Flaubert. El hombre-tipo actual es el burgués medio, la peor figura que pueda imaginarse. Como todo aquello que es mediano, aquello que está en medio, es la devastación humana".

Imagen: Pixabay.


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