Mario Tronti. Dentro y contra

 



Publicado el 31-8-2023 en la web VOLERE LA LUNA. Traducido por Administrador, puede verse el original aquí: https://volerelaluna.it/politica/2023/08/31/mario-tronti-dentro-e-contro-comprendere-il-presente-per-organizzare-il-rifiuto/

FRANCO MILANESI.


El pensamiento de Mario Tronti (nacido en Roma el 21 de Julio de 1.931 y fallecido en Ferentillo hace tres semanas, el 7 de Agosto) ha sido analíticamente cadenciado a lo largo de varias fases: el operaismo, la autonomía de lo político, la atención a la teología política y a todas aquellas instancias que llevan en sí formas de alteridad: Estos pasajes no deben ser entendidos como fracturas o saltos de paradigma, sino como articulaciones de un modo de ser, razonar y vivir lo político unificado por una precisa dirección estratégica: la crítica radical de la realidad en acto y la tentativa de forzar las mallas, cada vez más estrechas, que envuelven un presente marcado por la articulación hegemónica del capitalismo neoliberal con la forma de vida burguesa y la arquitectura liberal-democrática. Un acontecer inmovilizado en el atornillarse sobre sí mismo.

Un tiempo, el nuestro, ya distante del Novecento, el siglo “grande y terrible” que por medio de revoluciones y guerras (si, dado que “la guerra hace girar el mundo” como ha escrito en uno de sus últimas contribuciones en La teología política en el tiempo de la geopolítica, Quodlibet, 2.023) había involucrado y conmocionado no solo las relaciones sociales y no menos las dinámicas institucionales, estatales y partidarias, hasta penetrar en la raíz de lo humano. A principios del siglo XX, el capitalismo ha debido confrontarse con el derrocamiento operado por la revolución de Octubre, esto es, el victorioso asalto al cielo llevado a cabo por una potente mezcla de vanguardias, partido y clase. Para responder al “gran miedo” que había sacudido al comando capitalista mundial, la burguesía había puesto en liza una más decidida dirección política del mercado, concretizada en las políticas keynesianas y en el welfare.

Después de la derrota de los fascismos el enfrentamiento entre los dos campos se extendía en la segunda postguerra, con profundas metamorfosis en el terreno de la reproducción social, de las subjetividades, de la política. La fábrica fordista se convertía así en el laboratorio de la lucha del enfrentamiento de clase y en ella encontraba su origen el paradigma operaista que oponía el conflicto a la respuesta del capital, identificando en la clase obrera una fuerza viva a la que era consustancial una politicidad transformadora. Un enfrentamiento duro que ha atravesado por entero los años Sesenta, en varias expresiones de conflicto, pero sin llegar al resultado político deseado.

Después del bienio rojo ’68-’69 (para Tronti el rojo de un crepúsculo y no del amanecer) la clase obrera debía encontrar nuevas palancas para atacar, siempre en la dialéctica del dentro-y-contra, la ciudadela del enemigo. Del impasse revolucionario se delinea el proyecto trontiano de utilizar tácticamente la forma partido para la estrategia de clase. En tal sentido, el paso del operaismo a la autonomía de lo político se configura como maniobra en el terreno de las instituciones, de los partidos, de las organizaciones, dirigida al uso obrero del Estado. Las reflexiones, los enfrentamientos e intercambios teóricos se desarrollaban en las páginas de las revistas que han marcado profundamente la cultura política: “Quaderni rossi”, “Classe operais”, “Contropiano”, mientras la militancia se practicaba en el Partido, en sus secciones, también en las estructuras directicas del PCI. En Tronti, la perspectiva revolucionaria cambiaba el paso táctico. No se modificaba el rechazo radical de esta realidad en la que la parte adversaria había sido capaz de fragmentar el frente antagonista practicando hegemonía por medio de la antipolítica, los temblores decadentes del “pensamiento débil”, la demonización de la fuerza y del poder como expresiones del mal. La burguesización del mundo ponía a la luz también el hundimiento de la kultur gran-burguesa, trágica y abisal, y el emerger de la Zivilisation, esto es, de aquella cultura media, edulcorada e irénica, que se ha impuesto lentamente primero en occidente, después en las tierras conquistadas por sus ejércitos y su mercado. Hasta la difusión planetaria del “burgués medio” como nueva figura, un “tipo antropológico” marcado por el individualismo propietario y por el compartir en su interior los valores dominantes.

De modo realista – y el realismo es un a priori de la política – Tronti constataba que “la política se ha derrumbado por su mismo corazón interno: Volver a motivar las razones desde el corazón de la política, para volver a lanzarla contra la insoportable dictadura de la historia presente, es una empresa ardua. Para asumirla, para cumplirla, cada camino que se abre, debe ser recorrido hasta el final” (Mario Tronti, Perché teologia politica, en “Democrazia e diritto”, 2008, n. 3, p. 11). La indagación lanzada hacia el pasado, después de haber vuelto las “espaldas al futuro”, es una de estas vías de investigación. Los textos sobre la revolución inglesa (recientemente reeditados) en los que Cromwell y Hobbes prefiguraban la forma partido y la autonomía de lo político; la reflexión histórico-política sobre el comunismo soviético, los motivos de su fracaso y, al mismo tiempo, la necesidad de reiterar su función de grandioso experimento de derrocamiento del poder; el reformismo del capital; finalmente, el uso de parte del pensamiento grande burgués y del de la revolución conservadora. Han sido los terrenos de reflexión sobre los que Tronti ha desarrollado su “pensar para actuar” que desde “Operai e capitale” ha sido la marca de su reflexión política: no encadenar de modo historicista “críticas de la crítica” sino filosofar con el martillo, buscar pensamiento fuerte para un actuar fuerte.

La enseñanza de Tronti también ha sido impartida en las aulas universitarias de Siena, en las sedes de partido y entre los militantes de base, en el compromiso, alto y muy serio, de la actividad parlamentaria (quizá nunca amada en el fondo) con el PDS y con el PD, y en el “Centro per la Riforma dello Stato”. Organizaba mientras tanto pensamiento en otros volúmenes, expresándolo en un lenguaje que jamás ha perdido las pinceladas expresionistas y la aguda eficacia de los primeros escritos. “Con le spalle al futuro”, “La politica al tramonto”, “Per la critica del presente”, “Dello spirito libero”, “La saggezza della lotta”, son declinaciones – de títulos programáticos – de un inagotable esfuerzo de comprensión y modificación, en la voluntad de trascendencia de todo aquello que inhibe y mortifica lo humano. Este es el sentido de un aterrizaje final, el de la teología política, entendida como una forma de espiritualidad, instancia catecóntica, que frena el presunto resultado final de esta historia. “La gran política siempre ha pedido un contexto de fe religiosa. Ha sido necesaria la teología política para que la política moderna pudiese profetizar y organizar el desesperado intento de hacer salir la historia de sus bisagras (Mario Tronti, “La politica al tramonto”, cit., p. 15). Si Occidente en la estela americana ha disciplinado las existencias en una única dirección – la mercancía, el consumo, el valor monetario -, la religiosidad es la busca de alteridad, esto es, de trascendencia, del indefinido plano-secuencia presente.

En el curso de su larga vida, Mario Tronti ha mantenido una permanente relación con las expresiones de resistencia a la consolidación de la antropología media burguesa. En los últimos años mostraba un creciente interés por la geopolítica y por el nuevo experimento de control político del capitalismo que, de modo todavía no completamente descodificable, se estaba desarrollando en China. Un gran pensamiento para una política que puede volver a ser “grande” solo si es capaz de retomar las riendas de la historia, intentando dar sentido a esta, esto es, significado y dirección. Las compañeras y los compañeros, todos aquellos que todavía se reconocen en el modo de ser de una parte de mundo, saludan y agradecen a Mario Tronti por la herencia extraordinaria que ha dejado.


Imagen: Pixabay.

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