Jueus, Catalunya, Israel (en unos cuantos textos)

 


(1). “Israel rechaza posicionarse contra Catalunya”.

Publicado el 31-10-2017 en la web TIMES SICILIA. Traducido por Administrador, puede accederse aquí al texto en italiano:

http://timesicilia.it/israele-rifiuta-schierarsi-la-catalogna/

El pasado lunes España le habría pedido al Gobierno israelí una toma de posición oficial contra Catalunya, en la estela de lo que hicieron los USA y la UE. Pero Tel Aviv rechazó hacerlo. Considerando el peso de este País en el tablero internacional, la noticia no podrá ser mantenida en silencio ….

La noticia difícilmente podrá pasar inadvertida. Protagonista de ella es, en realidad, uno de los Países más influyentes en el tablero internacional: Israel. Que, llamado por España a posicionarse contra la independencia de Catalunya respondió que picas. Una posición de la que han hablado los mismos media israelíes (como www.israelnationalnews.com) y que, de hecho, rompe el muro que la comunidad internacional – excepción hecha por Bélgica – construyó en torno a las reivindicaciones catalanas.

El periódico israelí cuenta que el pasado lunes España le habría pedido al Gobierno israelí una toma de posición oficial contra Catalunya, sobre la estela de lo que ya hicieron los USA y la UE. Pero Tel Aviv rechazó hacerlo y, efectivamente, falta en el listado de los Países que se posicionaron con Madrid.

¿Cómo es eso? Según el artículo de “israelnationalnews”, eso se debe principalmente la dos consideraciones: Catalunya es considerada una región amiga de Israel. Y al contrario, España no fue siempre vista cómo próxima a las posiciones de este País.

En realidad, ya al día siguiente del referéndum catalán – recuerda siempre el periódico on line israelí – las simpatías por Catalunya (o la antipatía por España) ya se había manifestado en las palabras del viceministro de Defensa, Eli Bien-Dahan: “Fuere many years, Spain lectured us about how we need to give [national] rights to the Palestinian Arabs,” wrote Bien-Dahan on Twitter. “Today we see their hypocrisy, las [Spain] doesn’t even allow the Catalans to hold a referendum on independence.”

O lo que es lo mismo: “Durante tantos años España nos dio lecciones sobre cómo nosotros deberíamos reconocerle derechos civiles a los palestinos. – escribió Ben-Dahan en Twiter – Hoy podemos ver su hipocresía visto que España no les permite a los catalanes ni siquiera un referéndum sobre la independencia”.

¿Y por qué, entonces, no se posiciona abiertamente con Catalunya? Maestros de diplomacia, querrían evitar una crisis con el resto de la comunidad internacional. Pero su “neutralidad” es ya una toma de posición bien clara.

Por lo demás, como sabemos , el gobernador catalán, Carles Puigdemont, desde Bruselas, donde se asentó con otros políticos catalanes (Bélgica se mostró disponible para darle asirlo político) aclaró que no pedirá el asilo: “Estoy aquí para evidenciar el problema de Catalunya en las sedes de la UE, no para pedir asilo político. No huimos, queremos únicamente actuar en libertad. Europa debe reaccionar”. Y además: “Nunca abandonamos el gobierno, nosotros continuaremos trabajando. No huiremos de la justicia sino que nos enfrentaremos con la justicia de modo político”, dijo entre otras cosas Puigdemont, hablando ante las banderas catalana y de la Unión Europea. “Si se me garantizara un juicio justo, volvería en seguida a Catalunya”.

Puigdemont, que se arriesga a 30 años de cárcel por sedición y rebelión, habló también de la denuncia en su queja: “El fiscal español persigue ideas y personas y no un delito. Esta denuncia demuestra las intenciones belicosas del gobierno de Madrid”.

Sobre las elecciones convocadas por Madrid para el próximo 21 de diciembre después del comisariamiento de Catalunya, fue claro: “Aceptamos el desafío. Nos encontraremos en las urnas. Nosotros respetaremos el resultado de la votación, le pedimos a Madrid que haga otro tanto”.



(2). Els jueus i Catalunya” de Vicenç Villatoro.

1) BREVE RECENSIÓN PUBLICADA EL 14-10-2011 EN “MESVILAWEB.CAT” (https://blocs.mesvilaweb.cat/enbapa59/?p=206700):

Els jueus i Catalunya, 2005, es un preciso recorrido por la historia de los judíos y la sociedad y la cultura catalanas. Hemos disfrutado leyéndolo porque es ágil, sintético, escrito con una serena pasión. Villatoro repasa la presencia medieval, la convivencia y la confrontación cultural antes de la expulsión. La información que ofrece, para un profano en la materia como soy yo, sitúa muy rápidamente al lector en los aspectos esenciales de la materia. Al conjunto de observaciones relacionadas con la época medieval, cabe añadir las contemporáneas: el retorno de los judíos a Catalunya después de la Gran Guerra. Y la vida durante el franquismo y las últimas décadas del siglo XX.

Pero el tema no se acaba aquí. El escritor de Terrassa comenta con rigor la identificación de catalanes y judíos que hacen algunos intelectuales españoles, como Baroja, por ejemplo; o la unión entre el antisemitismo y el anticatalanismo. También repasa la filia judía de la cultura catalana y las muestras que ha dado a la literatura (Salvador Espriu, entre otros) y en el pensamiento.

En el último capítulo elenca los viajeros que han visitado Tierra Santa, desde Añí Bei, 1807, hasta Josep Piera, 2001, pasando por Jacint Verdaguer, Josep Carner y, muy especialmente, Josep Pla. En síntesis, antes de 1948 se detecta un cierto antisionismo de fondo, de raíces, sobre todo, religiosas. A partir de la creación de Israel, “una cierta simpatía por el Estado joven, fuerte y democrático”. Y después de 1967, “una desaceleración de esta simpatía y una tendencia a la neutralidad.

Es admirable la capacidad de síntesis de Villatoro, el modo minucioso en que comenta libros de viajes, opiniones, posicionamientos …. No son frecuentes, precisamente, esta clase de libros hechos con un interés pasional, pero sin ninguha clase de ofuscación. Y tampoco este tipo de textos didácticos, pero eficientes.

2) ALGÚN INTERESANTE FRAGMENTO DEL LIBRO:

Título: Els jueus i Catalunya.

Autor: Vicenç Villatoro.

Idioma: catalán.

Ed: Barcanova.

Pp: 223.

1) “…. Catalunya no es Sefarad. Pero en la medida en que con el paso de los años el término Sefarad se va a confundir con el término España, la construcción de una idea estatal de España acaba convirtiendo a los catalanes en sefarditas. Lo ha explicado muy bien Eduard Feliu. Los judíos catalanes no marchan de Sefarad, porque Catalunya no es Sefarad. Pero en la misma medida en que con el paso de los siglos Catalunya va conviertiéndose – aunque solo sea desde fuera – en una parte de España y el término Sefarad evoluciona hasta convertirse en la traducción hebrea del término España, los judíos catalanes se convierten en judíos sefarditas” (p. 90).

2) “Judíos en la Menorca británica.

En este largo paréntesis de ausencia de judíos en los Països Catalans, entre la expulsión del siglo XV y los primeros retornos del siglo XIX, hay un episodio curioso y muy específico, que es la presencia de una comunidad judía relativamente importante en Menorca, en los años de soberanía británica.” (pp 111-112).

3) “…. se unen muchos judíos de todo el mundo llegados a Catalunya para defender la República, en el marco de las Brigadas Internacionales. Hay brigadas con mucha presencia judía y una integramente judía, la Nefatalí Botwin” (p. 121).

4) “La oleada latinoamericana.

En la década de los setenta se producen dos hechos que cambian profundamente la vida judía en Barcelona. Uno es, naturalmente, la llegada de la democracia, que abrirá las puertas a un futuro reconocimiento del Estado de Israel y a la creación de numerosas entidades y organizaciones, tanto directamente judías como de integración entre el mundo judío y el resto de la sociedad, desde el punto de vista religioso, cultural, o cívico y social. El otro gran cambio es la llegada a Catalunya de un gran número de judíos procedentes de América Latina, a menudo fugitivos de las dictaduras militares profundamente antisemitas que se han instalado sobre todo en el cono sur del continente. Argentinos, uruguayos, chilenos, de procedenecia asquenazita y con el castellano como lengua maternoa, frecuentemente vinculados con corrientes de pensamiento de izquierda, pero sobre todo acostumbrados a una vida judía rica y plural, llegan sobre todo a Barcelona y modifican profundamente la naturaleza y los hábitos de su comunidad judía” (pp. 124-125).

5) “Aunque solo sea desde el punto de vista editorial, Barcelona ha sido el centro de la ultraderecha, el antisemitismo y el filonazismo hispánico. Las ediciones de los Prococolos de los sabios de Sión se han hechos desde Barcelona y por esta puerte ha entrado a la Península alguna de las corrientes más potentes del antisemitismo moderno, procedentes de la Europa central. Uno de los principales teóricos del antisemitismo español, autor de un libro titulado El judaísmo y también de un panfleto titulado Masonería y separatismo, es el capellán catalán Joan Tusquets ….” (pp. 132-133).

6) “Para Baroja la influencia judía es, literalmente, una de las causas del odio a España que cree percibir en los catalanes y en el catalanismo, precisamente en los años de su máxima efervescencia, en los años de la Solidaritat. Baroja escribe:

La sangre judía, mezclándose en todos los pueblos del Mediterráneo y sobre todo en Cataluña y Baleares, con la sangre fenicia, acusoóa más en estas regiones el tipo semita. Se ve eso por el aspecto, las aptitudes, la clase de arte que se hace en Cataluña: todo tiene un marcado carácter semita …” (pp. 138-139).

7) “…. el almirante Carrero Blanco, que en el año 1941 encyadra la Guerra Civil española en una guerra más universal:

Es la lucha del Cristianismo contra el Judaismo. Guerra a muerte, como tiene que serlo la lucha del Bien contra el mal, de la verdad contra la mentira, de la luz contra la oscuridad. En esta pugna secular, el Judaísmo ha sabio recurrir a medios de todo linaje. La Reforma, primero; después, las ideas de la Enciclopedia, el liberalismo, el izquierdismo ateo, la masonería, el marxismo, el comunismo (…) Con habilidad extraordinaria, el judaísmo ha atacado siempre la ideade Patria, esgrimiendo, con simultaneidad en apariencia paradójica, las armas de los separatismos y de los internacionalismos ….” (pp. 149-150).

8) “La pasión de Josep Pla.

A partir de un viaje realizado en el año 1957, es decir, inmediatamente después de la campaña del Sinaí, Josep Pla realiza diversos reportajes sobre la realidad israelí, ya como Estado, que serecogerían posteriormente en un ibro titulado Israel 1957” (p. 201).

9) (Transcribiendo palabras de Joan Teixidor):

“… Es curioso que cuando han sido libres, cuando se ha creado el Estado de Israel, no pueden acercarse a este Muro de las Lamentaciones. A pocos metros de distancia se ven obligados a soñarlo y deben imaginarlo como si se encontraran en el más apartado ghetto del mundo” (p. 207).



(3). Ksenia Svetlova: “Catalonia vs Spain: democracy tested”.

Publicado originariamente en “Jerusalem Post”. Tomado de la web MESVILAWEB: https://blocs.mesvilaweb.cat/jrenyer/?p=277834

La diputada israelí Ksenia Svetlova, de la Unión Sionista, ha sido miembro de la comisión de observadores internacionales que han sido testimonios del referéndum de autodeterminación (…..).

“ Quien quiera comprender la esencia de los acontecimientos dramáticos de la semana pasada en Catalunya, para reconocer lo que realmente era el referéndum sobre la independencia, debería llegar a ver la Llama Eterna en el Barri Gótic de Barcelona.

El Fossar dels Moreres es una plaza conmemorativa, situada cerca de la basílica de Santa María del Mar. El monumento fue construido después de que se descubriera una tumba comunal de los defensores de la ciudad, asesinados tras el asedio de Barcelona al final de la Guerra de Sucesión de España en 1714. 300 años más tarde la memoria sigue viva, y flores frescas se ponen allí todos los días.

Dos días antes del referéndum, hubo un gran mitin en Montjuïc. Muchos miles de catalanes, españoles y europeos estuvieron allí para apoyar el referéndum y unos a otros, cantando himnos de Cataluña y cantos patrióticos. Muchas de estas canciones tenían connotaciones del período Franquista, cuando se prohibía la lengua catalana y se perseguía a quienes trataban de difundir conocimientos sobre la historia y el patrimonio catalán. El abuelo de un amigo que vive en Barcelona fue multado por hablar catalán al teléfono en algún momento durante los años sesenta.

El recuerdo histórico de la injusticia y la persecución se halla profundamente en los catalanes, sin importar su apoyo u objeción a la separación de España. La fuerza brutal que utilizó la policía española contra los votantes que llegaron a las mesas de votación fue sólo otro eslabón en esta cadena histórica.

El domingo por la mañana, 1 de octubre, me encontré en medio de un evento violento y sangriento que se sentía mucho más como algo que sucedería en el Medio Oriente que en Europa. Como parte de una delegación parlamentaria internacional de observadores en el referéndum, he visitado algunos colegios electorales de Barcelona, Tarragona, Valls y otras ciudades catalanas.

A las diez de la mañana ya habíamos visto a la Guardia Civil – la policía nacional – confiscando urnas y otros equipos de votación, dispersando a los votantes por la fuerza, cerrando las puertas y las ventanas de las escuelas.

Entonces comenzaron los disparos y las balas de goma empezaron a volar. Más tarde estas balas fueron recogidas por un policía de civil.

Un minuto antes de los disparos, los jóvenes que estaban tomados de la mano y sentados juntos en el suelo, cantaban maravillosamente, unos momentos después gritaban de dolor y horror. Las personas de más edad que nos rodeaban dijeron que les traía malos recuerdos del pasado autoritario de España; los jóvenes, que crecieron creyendo que los derechos humanos y la libertad de expresión son sagrados, estaban sin habla.

Más de 850 ciudadanos españoles resultaron heridos durante el día del referéndum, cuando los carteles con las palabras “Mes Democracia” decoran los exquisitos edificios de Barcelona. Los que los golpeaban y les disparaban eran ciudadanos españoles también. La sangre se derramó en el corazón de Europa con muy pocas voces dentro de la U.E. condenando el uso excesivo de la violencia.

Lo que se estaba ensayando no era sólo la democracia española, sino el estilo de vida europeo, el respeto a la libertad de expresión, los derechos humanos y la creencia de que las personas tienen derecho a la autodeterminación. Hay que recordar que los mismos dirigentes y funcionarios de la UE que repentinamente se callaron frente a la violencia en Catalunya suelen ser hablar fuerte cuando ocurren fechorías similares en Oriente Medio. Siempre es curioso cuando uno ve la mota en el ojo del prójimo pero no ve la viga en el propio.

Hoy está claro que en algún momento Europa tendrá que reaccionar, ya que la situación en Catalunya continuará desarrollándose rápidamente. Los líderes de Europa probablemente entienden hoy que no pueden esconderse detrás del debate sobre la legalidad del referéndum. El estado no existe independientemente de su gente. El estado es el pueblo, que puede exigir más derechos, más poder y hasta secesión. Muchas atrocidades y malas acciones en el mundo eran y siguen siendo legales, muchos procesos democráticos -como la Revolución Americana- fueron etiquetados como ilegales al principio. Cuando millones de ciudadanos europeos exigen ser escuchados, Europa y el mundo deben escuchar, de lo contrario, ¿cuál es el valor de palabras tan altas como “democracia”, “derechos humanos” y “autodeterminación”? Lo que debería suceder entre Barcelona y Madrid hoy es un diálogo político. Demasiada sangre se derramó en el pasado sobre los temas de independencia y separación. Ni España ni Europa pueden permitirse más violencia en su suelo. Después de todo, esto es lo que Europa está tratando de promover en el Oriente Medio: el diálogo político, la moderación y distensión. Si Europa no puede cumplir con éxito este desafío en su propio hogar, el mundo sufrirá las consecuencias”.



(4). “Llamamiento al diálogo” (LICRA-Barcelona).

Publicado el 17-10-2017 en LICRA BARCELONA. Traducido por Administrador; original: aquí:

https://licrabarcelona.blogspot.com/2017/10/crida-al-dialeg.html

Nosotros, Comité de la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo, habiendo constatado la petición de prisión sin fianza para el mayor de los Mossos d’Esquadra, el señor Josep Lluis Trapero, sobre quien la acusación de sedición ha pesado más que la labor ejemplar en la lucha antiterrorista y por la seguridad ciudadana, así como la noticia del encarcelamiento sin fianza de los líderes de las asociaciones de ciudadanos Assemblea Nacional Catalana y Omnium Cultural, los señores Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, mientras siguen en libertad e incitando al odio grupos de individuos de carácter racista y filofascista:

MANIFESTAMOS nuestro total desacuerdo y rechazo de la judicialización de un proceso civil que reclama solución política, diálogo y una respuesta a la petición de mediación por parte del Molt Honorable President Carles Puigdemont como máximo representante de la ciudadanía catalana;

RECORDAMOS, como asociación civil creada el año 1927 para defender valores democráticos plasmados en la lucha contra la intolerancia, la xenofobia y la exclusión, que la legitimidad del sufragio y el diálogo como instrumentos de decisión popular es incuestionable y ha de permanecer inviolable;

CONDENAMOS el recurso a metáforas, referencias por analogía y otras formas verbales y visuales de comparación de los acontecimientos políticos actuales con el nazismo, sean responsabilidad de quien sean y con independencia de la valoración sobre su gravedad y especificidad, dado que comportan la banalización del Holocausto y vituperan la memoria de todas sus víctimas y descendientes.

(Barcelona, 17 de octubre de 2017).

(5). Shlomo Ben Ami: “Los gobernantes españoles tienen el deber de no criminalizar el independentismo”.


Publicado en la web de NACIÓ DIGITAL el 14-12-2019. Traducido por Administrador, puede verse el original aquí:

https://www.naciodigital.cat/noticia/192705/shlomo/ben/ami/governants/espanyols/tenen/obligacio/no/criminalitzar/independentisme?fbclid=IwAR2ei4opBAXUinySpI61bT13jcOrfwmACUjYEiX95tKmZBSbLs9rKd-f0M4

EL HISTORIADOR Y EX-MINISTRO DE SEGURIDAD Y EXTERIORES DE ISRAEL ANALIZA El CONFLICTO ENTRE CATALUNYA Y ESPAÑA: “SI SE QUIEREN CREAR PUENTES, CONSTITUCIONALISTAS Y SOBERANISTAS DEBEN MOSTRAR MÁS EMPATÍA”.

El historiador y diplomático israelí Shlomo Ben Ami pasó unos días en Barcelona. El Miércoles se encargó de hacer el discurso inagural del ciclo “Diàlegs interculturals” del Club de Roma celebrado en el Palau Macaya de La Caixa. Habló de diversidad, de la “contrarrevolución” que se está produciendo en muchos lugares contra los valores de la globalización, y de los rasgos comunes entre los pueblos gitano y judío, dos colectivos muy diferentes, pero que, como recordó el historiador, Hitler va a unir en los crematorios.

Ben Ami, nacido en Tánger, tiene la doble nacionalidad israelí y española. Como investigador, es uno de los máximos especialistas en la dictadura de Primo de Rivera. Como diplomático y político, fue el segundo embajador de Israel en España, y ministro de Seguridad y Exteriores de gobiernos laboristas israelíes. Hay pocas personas que hayan negociado con Yasser Arafat y Ben Ami es uno de ellos. Sagaz e irónico, capaz de citar con conocimiento de causa a Polanski, Mendelsshon y Tolstoi en una disertación, recibió a NACIÓ DIGITAL para hablar de los conflictos del mundo y del nuestro.

Vd fue un negociador del Estado de Israel con el liderazgo palestino. Estuvo en las conferencias de Madrid y la cumbre de Camp David del 2000, con Bill Clinton, Ehud Barak y Yasser Arafat. El “Centro Internacional de Toledo para la Paz” tiene también experiencia en diálogos muy complejos. ¿Qué le aconsejaría a los gobernantes españoles para llegar a un entendimiento?

Creo que no sólo en este conflicto, sino en otras latitudes, judicializar un problema político es siempre un abandono por parte de la clase política de su obligación. Es delegar en los jueces la resolución de problemas que, en su núcleo, son problemas políticos. Sí usted delega en un juez, lo más lógico es que el juez, en coherencia con su función, diga si algo es un delito o no. No tiene nada más que decir. Lo observo también en mi país, en el que el sistema judicial invade a veces la esfera de la política porque los políticos se la dejan y no toman decisiones.

¿Y algún consejo para encarar un diálogo?

Hablar. Es lo que parece que quiere hacer el nuevo gobierno si logra la investidura. Los políticos catalanes independentistas tienen detrás de ellos prácticamente la mitad de la población y hay que respetar, si no se quiere a los políticos, a los ciudadanos que los apoyan. Hay que intentar entender sus sentimientos. De hecho, en estos momentos son ciudadanos españoles. Yo espero que lo sigan siendo, porque para mi lo mejor no es una secesión. Pero los gobernantes españoles tienen la obligación de no criminalizar, sino entender y dialogar.

Se ha hablado mucho de la cercanía de un amplio sector del catalanismo con la causa de Israel. ¿Cómo se contempla desde Israel el proceso soberanista, si es que se contempla?

A los israelíes, por alguna razón, les agrada más Barcelona que Madrid y son más seguidores del Barça que del Real Madrid. Pero, en general, no profundizan demasiado en este tema. Por otra parte, los israelíes tampoco están en situación de reclamar la independencia para Catalunya, porque ellos no se la dieron a los palestinos, aun siendo problemas muy diferentes. Espero que España resuelva el problema. La Constitución no es la Biblia, se pode modificar.

Para usted, la palabra negociación no debe ser un tabú.

En absoluto, no tiene que dar miedo. Sería lógico que el gobierno español estableciera una línea roja. La política española, desde el siglo XIX, giró en torno al hecho diferencial catalán. Existe un hecho diferencial, que no nació con Artur Mas y que España siempre intentó resolver según los tiempos políticos. Este hecho diferencial existe y persistirá, y procede buscarle una respuesta.

Es uno de los grandes especialistas en historia contemporánea de España, en la dictadura de Primo de Rivera y en la Segunda República. ¿Cree que España todavía no superó sus demonios históricos?

Si tengo que compararlo con la Guerra Civil de los Estados Unidos, diría que esta dejó improntas muy importantes hasta hoy en la sociedad norteamericana. Allí, el norte y el sur continúan presentando diferencias persistentes. Quiero ser prudente, pero creo que en el caso de España, las heridas de la Guerra Civil están más alimentadas por la clase política que lo que realmente pervive en la sociedad. A raíz de la exhumación de Franco o del intento de Baltasar Garzón de abrir las fosas comunes, que yo creo que se debe hacer, volvió el recuerdo de la guerra. Creo que debe tenerse empatía, no ya con el otro, sino con la forma en la que el otro vé la vida. No es necesario coincidir. En el caso palestino, no tenemos que acceder a todas las su peticiones sobre el tema de los refugiados, por ejemplo, pero ¿por qué no mostramos más empatía? La empatía no te debilita. También aquí entre constitucionalistas y soberanistas, procedería mostrar empatía por la forma en la que el otro bando mira las cosas si se quieren crear puentes y reconciliarse.

¿Cómo ve el papel de Europa en la escena internacional después del Brexit y de la aparición de un fenómeno como el de Donald Trump?

Si Europa no adquiere músculo propio en el campo de la seguridad y la defensa, continuará perdiendo posición global. Quedará como un vacío entre los USA y China. Putin tendría más cautela en no interferir en asuntos europeos y no coquetear con los países bálticos y con Ucrania. Durante muchos años, Europa se acostumbró a que los presupuestos militares los paguen los USA. Ahora, el mensaje que está lanzando Trump es otro. Si Europa cree que, en caso de problemas, Trump vendrá a salvarlos, está fatalmante equivocada.

¿El fenómeno Trump se detendrá el 2020 con las próximas elecciones norteamericanas?

De momento, no veo a nadie que pueda ganarle claramente. Joe Biden …. Con los años, el legado de la Administración Obama se presenta con poca fuerza y Biden va a ser el número dos. No digo que me guste, pero hay cosas que hace Trump que no son un error.

¿Por ejemplo?

Su actitud ante la guerra. No quiere enviar más soldados americanos a batallas en Asia. Este mensaje cala. Otra cosa es la guerra comercial con China, que está causando mucho mal, pero no es un disparate. China se benefició de las tecnologías occidentales. Ahora, acaba de firmar un acuerdo con Canadá y México que Nancy Pelosi dijo que era mejor que el que había firmado Obama. Hace las cosas de un modo desagradable, pero algunas son comprensibles. Trump no va a ser un presidente accidental. Las presidencias de Clinton y Obama se borrarán más de la memoria. No quiero decir que esté de acuerdo. Digo que creo que la Administración Trump representa una nueva era, que tiene mucho de defensa de la identidad del hombre blanco frente a otras identidades. Trump señaló cosas, como la crítica de la globalización, que tienen su correspondencia en la identidad colectiva.

Para un líder israelí, llegar a un acuerdo con los palestinos es la última cosa que hará. Su generación no aplaudirá, pero lo hará la siguiente. ¿Es esta una regla de toda negociación complicada?

Empíricamente, fue el caso. Todo aquel que negoció la paz con los palestinos perdió. Isaac Rabin fue asesinado. Shimon Peres perdió las elecciones. Ehud Barak perdió las elecciones. Ehud Olmer perdió las elecciones. Todos cayeron. Por eso, cuando Ariel Sharon llegó al poder, dijo: yo no entraré en ese corral. Es un conflicto muy sui generis, con todos los ingredientes: cuestiones de territorio, de religión, con los lugares sagrados, de refugiados …. Por resumirlo en una frase, diría que es un conflicto con mucha historia y muy poca geografía. No hay espacio para todas las necesidades de las partes. Todos los actores políticos hacen lo que pueden, pero no es lo necesario porque el escenario es imposible.

Israel se encamina hacia unas posibles terceras elecciones. ¿Desaparecerá finalmente Netanyahu de la escena política?

Si, lo veo factible. Él no deja de inventar trucos y sacar conejos de la chistera, pero está acabando el tiempo para él.

La causa de Israel había tenido muchas complicidades en sectores de la opinión pública internacional más progresista. ¿La hegemonía de los gobiernos “halcones” situados muy a la derecha en su país hizo difícil de defender la causa de Israel?

Veamos. Netanyahu no ayudó gran cosa en este sentido. Por su talante, por su rechazo a sentarse en la mesa de negociaciones, por la ampliación de los asentamientos. Pero cometemos el error de creer que con otro líder más moderado podría llegarse a un acuerdo de paz. Y no es así, por lo que antes decía. Rabin era más moderado, Peres era más moderado, Olmert era más moderado, y no llegaron a un acuerdo. Es un conflicto inherentemente irresoluble. Por sus características, por su complejidad. A eso debemos añadirle que los dos sistemas políticos, el israelí y el palestino, son muy diferentes. En este conflicto, no existe un libro de diplomacia que pueda ayudarnos.

Un conflito irresoluble suena muy crudo.

Es un proceso tortuoso de ensayo y error constante que no acaba en un acuerdo. Yo no veo la solución. La historia ofrece oportunidades a veces, puede que suceda algo. Mire, todos los avances positivos que tuvieron lugar en el conflicto de Oriente Medio vinieron después de una guerra. Sin la guerra del Yom Kippur, no tendríamos paz con Egipto. Como ciudadano, no me agrada que sea así, pero lo digo como historiador. Sin una hecatombre más grande no habrá avances y forzará a las partes enfrentadas a cambiar sus posiciones. Con las posiciones actuales, no hay solución.

Conoció un montón de protagonistas de la escena internacional. ¿Cuál le resultó más fascinante?

Creo que Arafat era una personalidad fascinante, enigmática. Intentar descifrarla era muy difícil.

¿Podía ser encantador?

No. Es la última palabra que se me ocurriría. Pero interesante, sí. Hablaba con símbolos. Le preguntaron a Lloyd George, el primer ministro británico que negoció la independencia de Irlanda, como era dialogar con De Valera, el líder del Sinn Fein, y dijo que era como coger mercurio con una horquilla. Así era Arafat. Nunca te decía una cosa clara, empleaba un doble lenguaje. Yo estuve muchísimas horas con este hombre. Y a día de hoy, no puedo decir honestamente si estaba interesado en un acuerdo o no. Puede ser que sí. No lo sé. Era muy complicado y resbaladizo. Pero era un gran líder. De hecho, el nacionalismo palestino fue él y durante cuarenta años estuvo en el centro de la política internacional. Mire, en los años ochenta, Ronald Reagan le negó el visado para hablar ante Naciones Unidas. ¿Sabe lo que pasó? Toda la Asamblea Nacional viajó a Ginebra para escucharlo. Cuando se mira con la perspectiva de hoy, cuando el tema palestino no le interesa ni a los árabes, podemos decir que si Arafat viviera, esto no sería así. Yo siempre dije que él no merecía el Nobel, merecía el Oscar.

Sobre las negociaciones entre Barak y Arafat del 2.000 y del 2.001, usted dijo que fueron “profetas sin honra que no consiguieron cumplir la promesa”.

Si, porque, mire, a la gente no le importa que sus líderes hagan conceciones para la paz, pero no perdonan que cedas y no consigas la paz.

Y de los dirigentes israelíes, ¿cuál es el más fascinante?

Diría uno que no conocí, sólo lo vi una vez, en un acto de graduación de oficiales: Ben Gurión. Otro gigante era Menahem Begin (líder del conservador Likud), que no quiero decir que yo estuviera de acuerdo, pero lo era. A quien conocía mucho fue a Ariel Sharon, que me sorprendió por la complejidad de su carácter, muy diferente a la imagen que daba de hombre torpe. No, no. Sharon fue el único que desmanteló asentamientos. Los creó y tuvo el coraje de desmantelarlos. tenía un sentido del humor extraordinario, estaba fascinado por la música clásica. Me interesó mucho ver que era muy diferente a la imagen que yo tenía de él.



(6). Shimon Peres, el estadista que escuchaba a Catalunya.

Publicado el 28-9-2.016 en la web “naciodigital.cat”. Traducido por Administrador, puede verse aqui el original:

https://www.naciodigital.cat/noticia/116747/shimon/peres/estadista/escoltava/catalunya


PEP MARTÍ.

El ex-presidente tuvo una relación muy próxima con el país y se entrevistó con Carod-Rovira y Mas // El funeral de Shimon Peres reunirá a las principales figuras de la política internacional.

Shimon Peres, fallecido esta madrugada a los 93 años, descansará en Monte Herzl, que lleva el nombre de uno de los grandes referentes del sionismo. Es donde están enterrados los considerados padres fundadores de la nación. Será este viernes y se encontrarán las principales figuras de la política internacional. En lo que respeta la Catalunya, el ex-dirigente israelí mantuvo siempre unas relaciones muy fluidas con la Generalitat. En la sociedad catalana, la causa sionista – así como la solidaridad con el pueblo palestino – siempre encontró simpatías, especialmente en un sector del nacionalismo.

Toni Florido, presidente de la Associació Catalana d`Amics d`Israel (ACAI), se lo explica a NacióDigital: “El presidente Peres era un buen conocedor de la realidad de Catalunya. Todos recuerdan como acogió al Gobierno catalán y como recibió al president Artur Mas”. Para Florido, “era un hombre positivo y un referente que inspiraba a todos aquellos que querían conseguir desafíos complicados por medio del diálogo y el compromiso democráticos”. El presidente de la ACAI explica que “Peres era un buen amigo de Catalunya y los catalanes guardan un gran respeto por su memoria”.

Efectivamente, en noviembre de 2.013, el president Artur Mas hizo una importante visita a Israel. Durante su estancia, se reunió con Peres, por aquel entonces jefe de Estado. En aquel encuentro, el presidente israelí tuvo un gesto muy significativo: no puso la bandera española en la sala de la reunión, como se hacía siempre que se recibía a un político del estado español. Este hecho no pasaría desapercibido.

Peres defendió con firmeza que Barcelona fuera la sede de la Unión Europea de la Mediterranía. En 2.008, siendo vicepresidente de la Generalitat, Josep-Lluís Carod-Rovira visitó Israel y quiso agradecerle personalmente a Peres su apoyo. Carod-Rovira guarda un bon recuerdo: “Hablé con él con toda normalidad de la situación de Catalunya y no percibí ni el más mínimo grado de hostilidad. Me atrevería a decir que más bien el contrario”. Como señala el ex-vicepresidente “como es lógico, no tomaría partido. Debe tenerse presente que para Israel, España es un referente que no quiere tener como enemigo, a causa del gran nombre de los sefardíes. Ya me encargué – explica – de subrayar las grandes semejanzas entre judíos y catalanes, así como el anti-catalanismo y el anti-semitismo de España”.

El mundo se despide de uno de los grandes.

Una de las primeras reacciones a la desaparición del estadista fue la del presidente norteamericano, Barak Obama, que dijo que nunca se rindió en la batalla por conseguir un acuerdo de paz con los palestinos. Desde Europa, uno de los primeros dirigentes en expresar las condolencias fue el presidente de Francia, François Hollande. En América Latina, también los principales líderes le rindieron homenaje. El primero fue el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que acaba de culminar un acuerdo de paz con la guerrilla y que por esa razón tenía una relación de complicidad con el ex-presidente israelí.

La muerte de Peres, como es lógico, impactó a la sociedad y a la política israelíes. El actual primer ministro, el conservador Benjamin Netanyahu, que fue rival suyo en diversas elecciones, lo definió como “un hijo productivo de la nación”. Y el Partido Laborista, al que lideró en muchas batallas, le rindió homenaje en boca de su actual dirigente, Isaac Herzog. Por su parte, Ronald Lauder, presidente del Congreso Mundial Judío, subrayó el papel de Peres como construtor del proyecto nacional sionista.


(8). “Cábala” (texto de Oriol Junqueras).

Publicado en AVUI el 1 de agosto de 2007, el texto fue tomado de la web LA REPUBLICA. Traducido por Administrador, puede verse el texto original catalán aquí:

http://in.directe.larepublica.cat/oriol-junqueras/blog/289/cabala

El 1 de Agosto de 1.492 es la fecha de expulsión definitiva de los judíos “hispánicos”. En las lenguas judeorrománicas, la Península Ibérica se denominaba Sefarad. Por tanto, sus habitantes judíos - y sus descendientes esparcidos por medio mundo - eran - y serán - conocidos como sefardíes. De todos modos, los judíos catalanes nunca se autodenominaron así; y con este gentilicio tal solo designaban a los judíos del centro y del sur de la Península.

En cualquier caso, desde época visigótica, todos ellos habían sufrido diversas formas de discriminación. Desde el pago de impuestos especiales hasta prohibiciones tan variadas como exteriorizar el culto, vivir fuera de sus barrios, construir sinagogas, ejercer cargos públicos u honoríficos, casarse con personas de otras religiones …. Formas de exclusión que encontramos tanto en las taifas andalusíes como – especialmente - en territorios cristianos. Aún así, sin embargo, las comunidades judías viven una etapa de esplendor económico, social y cultural hasta el siglo XIV. Y, sin duda, la última obra de Manuel Forcano (A fil d‘espasa. Les croades vistes pels jueus) es una de las mejores maneras para adentrarse en este mundo apasionante.

La presencia de los judíos en las tierras del Mediterráneo occidental se remonta a los tiempos casi inmemoriales de la diáspora. Es indudable su relevancia desde la primigenia etapa fundacional de Catalunya, en el lejano siglo IX. Concretamente, un mensajero del emperador Carlos el Calvo, llamado Judacot, parece que es el primer judío catalán bien documentado por la Historia. El vínculo de los judíos con nuestra historia, sin embargo, va mucho más allá, jugando -también- un papel muy relevante en el momento de la formación de los Països Catalans, en financiar buena parte de la expansión de la Corona catalano-aragonesa. Además, en el mismo siglo XIII, coincidiendo con las grandes conquistas de Jaume I, protagonizan un alud inmigratorio procedente de toda Europa -y, tal vez, especialmente de Occitania-, asentándose en villas y ciudades de Mallorca, de Valencia y del mismo Principado. Los cierto es que -a pesar de que no conocemos con precisión su peso demográfico absoluto y relativo- los judíos despuntan en ámbitos artesanales, comerciales y finacieros; y, bajo la decidida protección de El Conquistador, ocupan cargos muy relevantes en la administración pública.

Probablemente, este esplendor judío en la Catalunya del siglo XIII no es una casualidad. Pues no hay duda de que, por un lado, es fruto de los factores de atracción que generan las conquistas de Jaume I; y, por otra parte, casi con toda certeza, es una consecuencia de los factores de expulsión, presentes en la Occitania de aquel periodo, invadida por los ejércitos cruzados y bajo vigilancia de la nueva Inquisición. Y, además de ello, la llegada de los cátaros y judíos procedentes del norte de los Pirineos, contribuye decisivamente a la expansión catalana hacia el sur, con una notable aportación de oro y de inteligencia.

Aún más. Estos cátaros y judíos comparten algo mucho más profundo que la riqueza o el miedo a la represión francopapal. Comparten - al menos - diversas razones por las cuales son perseguidos: una actitud de pureza religiosa ante el mundo y una profunda exigencia ética respecto a la vida. Recordemos que -en parte- los cátaros son a la Iglesia católica algo similar a aquello que los cabalistas son respecto a la orotodoxia institucional judía. Dado que expresan la necesidad de una relación mística con Dios. En concreto, la Cábala surge de la necesidad de alcanzar una experiencia inmediata y absoluta de Dios y es un conjunto de interpretaciones metafísicas (situadas más allá de la naturaleza), que pretenden hacer la exégesis (interpretación) esotérica (dirigida solo a los iniciados) de los verdaderos secretos de la vida, que resultan oscuros para la mayoría de los humanos.

Y, significativamente, el catarismo y el cabalismo hunden sus raíces en el espacio catalano-occitano del siglo XII. Pues, tal como explican -entre otros- Gershom Scholem y Moshe Idel, la Cábala “moderna” nace en Catalunya y en Provenza, en el momento en que ambos territorios comparten la soberanía de Ramon Berenguer III y de Alfons el Trobador. Y, sin duda, esta es una de las aportaciones más trascendentes de los catalanes a la cultura universal.

(9). Tres fragmentos de “Voces caídas del cielo” (libro de Manu Valentín).

Título: VOCES CAÍDAS DEL CIELO. Historia del exilio judío en Barcelona (1881-1954).

Autor: Manu Valentín.

Idioma: español.

Ed: Comanegra.

Pp: 262.

1)

El 18 de abril de 1935, el diario falangista Arriba publicaba:

La internacional conspiración judaico-masónica es la creadora de los dos grandes males que han llegado a la humanidad: como son el capitalismo y el marxismo.

El 12 de junio de 1.935 Arriba acusaba directamente a la empresa de explotar a sus empleados gracias a algún tipo de connivencia con el poder:

Estos judíos de SEPU dan motivos para ocuparse de ellos diariamente, por sus relaciones con los empleados que explotan. Si basta su sola presencia para producir indignación, si hasta los atropellos que con su personal cometen bastan para sublevar al más tranquilo. Nosotros preguntamos ¿SEPU disfruta de patente de corso? ¿Quién ampara a SEPU? Conoce el director de Trabajo los casos de SEPU? (pp. 91-92).

2)

LA OLIMPIADA POPULAR

Berl Balti, veterano de la Botwin, emigró a Palestina en 1.934 y tres años después salió para luchar en España. Tras la derrota de la República estuvo un año en un campo de detención en el Sur de Francia y en la primavera de 1.940 regresó a Palestina. En un artículo publicado poco después de 1.972 escribió:

Hoy en día, queda claro, sin lugar a dudas, que los voluntarios judíos de Palestina no fueron desertores del frente de la defensa nacional de la comunidad judía durante los disturbios antijudíos que afectaban a su propio país. Por el contrario, la guerra contra el fascismo en España marcó la lucha del pueblo judío por su supervivencia. El levantamiento del gueto de Varsovia y la guerra por la independencia de Israel son puntos cumbre de esta lucha por la supervivencia judía. La unidad judía en las filas de las Brigadas Internacionales en España, 1.936-1.939, es apenas un eslabón en esta cadena de batallas.

(…..)

La Compañía Botwin fue creada el 12 de diciembre de 1937 siguiendo una demanda explícita de los combatientes judíos en el fulgor de las batallas. Su mera existencia expresaba la identidad del pueblo judío luchando contra el fascismo y una fuente de orgullo e inspiración para combatientes judíos en otras unidades” (p. 163).

3)

Nat Cohen forjó su compromiso político en las calles de Stepney, por entonces el mejor escenario posible donde alimentar una alma díscola e inconformista. A mediados de los años veinte, tras varias detenciones, el partido decide enviarlo a Argentina, donde fortalecerá su compromiso de clase. En 1.925 se traslada a Santiago de Chile, donde prosigue con su actividad militante. En marzo de 1.927 será detenido y expulsado del país. Había sido acusado de espionaje por las autoridades chilenas. Gracias a una red de apoyo del partido logra entrar de nuevo en Argentina, donde ejercerá de líder de la Liga Anti-imperialista. El 30 de septiembre de 1.932 será nuevamente detenido, en esta ocasión en Montevideo (Uruguay); el delito, repartir propaganda subversiva. Tras librarse de la condena, y con el apoyo de sus camaradas, consigue cruzar el río de La Plata. No pasarán ni dos semanas hasta que sea apresado en una redada en la ciudad de Buenos Aires”.


(10). Las familias judías que el franquismo hizo desaparecer de Barcelona.

Publicado el 20-10-2019 en la web de ARA. Traducido por Administrador, el original puede verse aquí:

https://www.ara.cat/cultura/families-jueves-franquisme-desapareixer-Barcelona_0_2329567023.html

SÍLVIA MARIMON

¿Franco acogió a la comunidad judía con los brazos abiertos? Más bien, al contrario, pero a veces la maquinaria de propaganda política puede ser muy eficiente, porque entre ciertas comunidades judías pervive la creencia de que la dictadura española fue benévola. El historiador Manu Valentín deshace el mito en el libro "Voces caídas del cielo. Historia del exilio judío en Barcelona (1881-1954)", publicado por “Comanegra”. Valentín, que es miembro de la asociación cultural judía “Mozaika”, hace casi una década que investiga decenas de historias de hombres y mujeres que tuvieron que huir o que desaparecieron. “En el libro no hay más que un 15% o un 20% de todo lo que tengo escrito y documentado”, dice. De las familias que llegaron a Barcelona a finales del siglo XIX y comienzos del XX quedan únicamente algunos documentos y viejas fotografías. La mayor parte de los que forman parte de la comunidad actual son descendientes de judíos que emigraron a Barcelona años después, a partir de los 50″, explica el historiador.

El primer barco.

Algunos diplomáticos secundan el regreso de los sefardíes”.

La investigación de Valentín comenzó al encontrar en la sede de la Comunidad Israelita de Barcelona (CB) el documento del 31 de diciembre del 1.918 con los nombres de los fundadores. Pero fue más hacia atrás, hasta 1.881. “Es el primer año del que encontré documentación sobre el retorno a Barcelona de los judíos sefardíes (los Reyes Católicos habían ordenado la expulsión de ellos en 1.492)”, dice Valentín. Se trataba de un barco con 50 familias que llegaron desde Turquía. Entre los diplomáticos españoles había una cierta sensibilidad, porque había habido una apertura del Estado. Además, el influyente judío británico Haim Gudella había ofrecido muchas conferencias sobre la necesidad de acoger a las familias que habían sido expulsadas 400 años antes. Era un plan ambicioso, pero que no tuvo éxito porque España no tenía demasiados incentivos. “Fue también una cuestión de clase. Muchos de estos judíos no tenían recursos, y la prensa conservadora era xenófoba”, recuerda Valentín.

Ni cuernos ni rabo.

En Barcelona, los judíos eran prácticamente seres mitológicos”.

¡ Judíos ! La gente no lo podía creer. Les miraban la cabeza buscando los cuernos y la espalda buscándoles el rabo. “¿Pero todavía había judíos?”, escribía Joan Alavedra el 22 de mayo de 1.930 en la revista Mirador. El periodista y escritor recordaba en el artículo una tarde de 1.914, cuando hacía poco que se había desencadenado la Primera Guerra Mundial y un grupo de judíos políglotas bajaban por la calle. Alavedra aseguraba que habían llegado millares y que muchos quedaron. Explicaba que había de todo: libreros, médicos, comerciantes …. “En España no había habido ninguna comunidad judía durante siglos y la visión que se tenía se basaba en los sermones de la Iglesia; los judíos eran prácticamente seres mitológicos”, dice Valentín. Muchos de aquellos judíos que llegarían cuando se desencadenó la Primera Guerra Mundial, procedían del Imperio Otomano y habían conservado la lengua. “En Salónica, la lengua vehicular era el castellano – explica Valentín -. En cambio, por ejemplo, los judíos que emigraron a los Países Bajos no conservaron la lengua”. La mayor parte de los que llegaron a comienzos del siglo XX huían de los pogroms y de la Gran Guerra. Barcelona era nada más que la plataforma para llegar a América.

El Poble-sec judío.

En la calle Sant Pau había muchas tiendas judías”.

Esquenazi, Brozgol, Rosenfeld, Mitrani, Seby, Maytek …. son algunos de los nombres de las familias judías que tenían comercios, sobre todo de ropa, en la calle Sant Pau de Barcelona. Valentín calcula que había casi veinte establecimientos. “La mayor parte eran judíos otomanos que comenzaron trabajando como vendedores ambulantes en el Mercado de Sant Antoni y fundarían negocios; incluso formarían una comunidad judía propia, Agudad Ahim”, dice Valentín. Realizaban las celebraciones litúrgicas en el barrio y cuando había fiestas significativas alquilaban un local en el Paralelo. Valentín recupera la historia de José Palomo, que llegó a la capital catalana a finales del 1.923. No llegó nunca a militar en ningún partido, pero la policía secreta se presentaría en su casa una madrugada de diciembre del 1.940 y lo llevó. Pasaría por diferentes prisiones y acabarían encerrándolo en el campo de concentración de Miranda de Ebro. El Ministerio del Interior lo va a describir como “un individuo peligroso”. Su mujer, Fortuna, contrataría un abogado falangista para poder sacarlo – explica Valentín -. “Les cobraría e iba dándoles largas“. Finalmente, la familia va a poder salir gracias a la ayuda de la “American Jewish Joint Distribution Committee”, que les conseguiría un visado para ir la Jaffa. “Aquella comunidad de judíos otomanos que vivían en Sant Antoni desapareció durante la década de los 40″, afirma el historiador. A Palomo lo detuvieron porque era judío. “Hay un telegrama de 1.941 que se le va a enviar a todos los gobernadores civiles; se les pide una lista con los nombres de los judíos residentes en sus respectivas poblaciones. No pude encontrar las listas, pero muchos documentos hablan de ellas”, asegura Valentín, que pidió los papeles muchas veces a la Dirección General de Seguridad sin obtener respuesta nunca. Cuando las tropas franquistas entraron en Barcelona, en enero del 1.939, llevaron toda la documentación de las sinagogas, que actualmente continúa en Salamanca. “Es muy difícil seguir el rastro de esta comunidad porque no quedaría nadie”, lamenta el autor.

La Fotógrafa de El Raval.

Mis mejores amigos eran marineros alemanes y vagabundos”.

Margaret Michaelis era una fotógrafa judía y anarquista de origen polaco que llegaría a Barcelona huyendo de Hitler. En Berlín tenía un laboratorio fotográfico, pero con el ascenso al poder de los nazis tuvo que huir y vendría a Barcelona, ciudad que ya conocía, porque en 1.932 había hecho diversos reportajes fotográficos de El Raval. “No sabíamos ni una palabra de español, teníamos poco dinero, pero podíamos vivir con nuestros amigos anarquistas”, escribe Michaelis, que vivía en una pensión en El Raval, y explicaba que sus mejores amigos eran los marineros alemanes y los vagabundos. “Éramos una sociedad selecta y te acostumbras tan rápidamente que ya no te sorprende formar parte de ella”. En Barcelona también tuvo su propio estudio, Foto-Elis. Con la victoria franquista, volvió a marchar.

La trata de blancas.

Engañaban a las judías de los países del Este y las explotaban”.

A comienzos de los años 30, operaba una red de trata de blancas en Barcelona. La organización estaba integrada por delincuentes de origen judío, la mayor parte polacos, que habían huido de la Argentina después de que se dictara una orden judicial contra 108 socios de la “Zwi Migdal”, una red de tráfico de mujeres que había funcionado entre 1.906 y 1.930 en Buenos Aires. “Iban a los pueblos de los países del Este, donde había mucha miseria, con ropas elegantes, y engañaban a las familias diciéndoles que se querían casar con sus hijas. Después, las explotaban en prostíbulos.”, dice Valentín. Algunas de aquellas jóvenes trabajaban en el local “Madame Petit”, en el número 6 de la calle “Arc de él Teatre” de Barcelona.

La falsa propaganda.

Se hizo una gran campaña para explicar un relato irreal”.

Cuando los franquistas vieron que era imposible que los nazis ganaran la guerra, buscaron la alianza de los Estados Unidos e intentaron ocultar todas las acciones de control y persecución de los judíos”, asegura Valentín. En 1.946 va a darse uno de los primeros permisos para abrir una sinagoga en Barcelona. Paralelamente comezará la campaña. En julio de 1.948, el gobierno franquista envió a Londres y Washington una nota informativa en la que afirmaba: “España, basándose en su ideología cristiana, siempre protegió a los judíos”. En 1.949 se va a editar un opúsculo titulado "España y los judíos", con traducciones al francés y al inglés, que tenía el objetivo de presentar a España como protectora de judíos. “Se va a explicar un relato muy irreal. En muchos casos el gobierno franquista enviaría a la muerte a los judíos”, denuncia Valentín. Sería el caso, por ejemplo, de Jenny Ker, que se colgaría en la prisión de mujeres de Les Corts de Barcelona el invierno de 1.942: “Estimado Max, ahora sé que me quieren repatriar, y si es así prefiero la muerte”, escribió en su última carta. Esta judía de origen alemán había conseguido huir del campo de concentración de Gurs. No quería volver allí.



(11). La experiencia iniciática de unos jóvenes catalanes en los kibbutz.


Publicado en la web EL TEMPS el 25-1-2021. Traducido por Administrador, puede verse el original aquí: https://www.eltemps.cat/article/12566/lexperiencia-iniciatica-duns-joves-catalans-als-kibbutz

Entre las décadas de 1.960 y 1.970, un buen puñado de jóvenes catalanes marcharon como voluntarios a los kibbutz, comunas agrícolas israelíes de inspiración socialista y sionista. Albert Abril cuenta la historia en el documental “Generació Kibbutz”, que se estrena esta semana en el Canal 33.

XAVIER ALIAGA.

Resulta llamativo. Pero el periodista y cineasta Albert Abril (Barcelona, 1.947), corresponsal de guerra y enviado especial para cubrir procesos electorales en medio mundo, entre muchas más cosas, tenía una espina clavada: no haber marchado, como decenas de jóvenes catalanes, como voluntario para trabajar una temporada en uno de los célebres kibbutz, las comunas agrícolas de inspiración socialista y sionista que tendrían un papel decisivo en la creación del Estado de Israel.

A finales de la década de 1.960, cuando Abril dejaba atrás la adolescencia, las estancias de jóvenes catalanes en estas comunas “era un fenómeno muy extendido”. El futuro periodista va plantearse hacerse voluntario, como pasaba con gente de su entorno, pero el viaje no va a poder materializarse. Pronto, sin embargo, va poder alimentar el espíritu de aventura: en 1.972 arrancaba su periplo profesional haciendo de enviado especial en la guerra de Vietnam para Tele/Expres, primera estación de un largo periplo por Camboya, Mozambique, Irlanda del Norte o el Medio Oriente, donde va hacer reportajes sobre la OLP de Yasser Arafat.

El resto cel largo currículum de Abril es conocido. Aún así, a pesar del tiempo transcurrido y las experiencias acumuladas, la historia de los catalanes en los kibbutz, que no había podido vivir en primera persona, todavía le rondaba la cabeza. Una vez acabado su último documental sobre Carles Fontseré (leed el número 1.771 de ELS TEMPS), estrenado en 2.018, Abril comenzó la tarea de buscar personas que habían tenido la experiencia que él no tuvo. Con un resultado sorprendente. “No sabe cómo de relativamente fácil es encontrar gente que estuvo en los kibbutz. En el documental hay testimonios de una docena de los antiguos voluntarios, pero podíamos haber reunido algunas docenas más”, segura Abril. Para hacerlo, el documentalista va ponerse en contacto con los intelectuales que “no sienten una especial antipatía por Israel, porque la norma es esa”, asegura.

El resultado de la investigación es el documental “Generació Kibbutz: L’aventura de joves catalans als kibbutz d’Israel dels primers temps”. En el film aportan su testimonio un puñado de antiguos voluntarios, en algunos casos personas bastante conocidas: Jaume Barberà, Oriol Pi de Cabanyes, Alicia Fingerhut, Roser Lluch, Carme Soler, Josep París, Miquel Sellarès, Isaac Levy, Imma Puig Antich - hermana de Salvador Puig Antich -, Eulàlia Sariola, Laura Manaut y Josep M. Renyé. Por su parte, el historiador Joan B. Culla, el periodista Vicenç Villatoro y el politólogo Xavier Torrens ayudan a conocer un poco el contexto. Igualmente, el documental cuenta con el testimonio de Aya Sagi, directora del programa de voluntariado de los kibbutz.

Por razones que no es necesario explicar, otros voluntarios célebres, como el ex-ministro socialista Josep Borrell o cuatro de los hijos del matrimonio Pujol-Ferrusola, no fueron llamados a dar su testimonio.

El film se estrena el 28 de enero en el Canal 33, la jornada posterior al Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

La película comienza haciendo una pequeña explicación del contexto sobre una experiencia nacida en 1.909 con la creación de Degania, mucho antes de la construcción del nuevo Estado, partiendo de las ideas del filósofo ruso Aaron David Gordon sobre el retorno a la tierra de los orígenes y el trabajo agrícola como vía de redención para el pueblo judío. Esto, más el sionismo socialista promulgado por el escritor ucraniano Dov Ber Borojov.

Con la creación de Israel, los kibbutz, en los que se practica un espíritu igualitario y colectivista, toman empuje y se convierten en importantes para la economía del país, como instrumento para hacer productivas tierras que eran un erial. Otras funciones son la colonización del territorio, la defensa de las fronteras y servir como centro de adaptación para los recién llegados al país. Los kibbutz, como explica Joan B. Culla en el documental, “tienen una gran importancia económica, pero también simbólica”. Y no pocas singularidades: como contaba el escritor Amos Oz, en los kibbutz se recogen personas cargadas de ideales y traumas, lugares en los que cada noche se leía a Hegel y cada mañana se conducía un tractor.

Esta mezcla de sionismo e intelectualidad comunista atrae el interés y está en la base del prestigio de aquellos años entre el progresismo internacional. Y la Catalunya de la década de 1.960, aplastada por la bota del nacionalcatolicismo, no es una excepción. “Los kibbutz atraían por proximidad ideológica. Y también hay una razón geográfica, un lugar del mundo exótico y desértico, el espacio de la aventura”, abunda abunda Vicenç Villatoro. Había esto, la épica, pero también la de un estado judío con una imagen “impactada por la compasión ante el holocausto”.

En todo caso, las razones de cada una de las personas que aparecen en el film por vivir aquella aventura no eran exactamente las mismas. El político Miquel Sellarès apunta las ganas de “huir del franquismo y vivir mi propia revolución, vivencial y sexual”, dice. Hay también quien quiere sumergirse en el socialismo utópico del siglo XIX. E, incluso, jóvenes de familia judía, como era Alicia Fingerhut o Isaac Levy, los cuales participaban en programas de Israel para conocer la realidad del país. Para Levy, que va ir “con quince o dieciseis años”, será “una experiencia inolvidable”.

Algunas motivaciones, sin embargo, no eran tan obvias. Laura Manaut, maestra en Perpinyà, apunta que un kibbutz “era un lugar idóneo para vivir el tema de la lengua” y asistir al proceso de adaptación del hebreo como lengua del país, algo irrealizable en Catalunya”, abunda.

En relación con esto, había otro hecho que atraía la curiosidad de los jóvenes catalanes procedentes de entornos de izquierda y nacionalistas, la gestación de un estado naciente y con voluntad de ser. En uno de los momentos del documental, Eulàlia Sariola relata el significativo diálogo con un israelí.

¿Quieres la independencia de tu país?

Hombre, sí.

¿Y ya estáis preparando un ejército?

- Que yo sepa, no.

- Entonces lo tenéis difícil.

En todo caso, fueran cuales fueran las motivaciones, las estancias en los kibbutz dejaron marcas imborrables entre aquellos jóvenes. “Eran unas vivencias de juventud, muy iniciáticas. Es una cosa que les debía marcar para toda la vida”, asegura Abril. Y pone como ejemplo el caso de Roser lluch, una persona que ha estado volviendo a Israel, ha aprendido hebreo y ha hecho carrera profesional como traductora. No es la única.

La vida en los kibbutz.

Los viajes a Israel desde la España dictatorial no eran fáciles. Los voluntarios se habían de embarcar en barcos turcos hasta Atenas y de allí a Tel Aviv en avión. Pero había más variables. Alicia Fingerhut recuerda que, por alguna razón, el capitàn del barco tendrá la ocurrencia de ir directamente a Gaza con una nave llena de judíos. Lógicamente, ninguno va bajar. El barco dará la vuelta y va dirigirse a Haifa. Fingerhut recuerda también tener como compañeros de travesía “campesinos del norte de África que iban con los animales”. “Un viaje extraordinario”, remacha.

Una vez en el kibbutz, los voluntarios tenían tres días para habituarse a su entorno. Al cuarto, o se ponían a trabajar o tenían que marchar. Aunque los voluntarios catalanes tivieron diferentes experiencias por lo que se refiere a los horarios, la tónica habitual era levantarse a las cinco de la madrugada y trabajar de mañana en el campo unas cinco horas, antes de que los rigores del clima hicieran la tarea demasiado pesada. Los cooperativistas del kibbutz se nos presentan a través de los testimonios como gente dura, que bregaban, que no estaba para tonterías. Que trabajaban duro. Los voluntarios también curraban, pero no tenían la percepción de estar siendo explotados en ningún momento.

Después, había tiempo libre que se llenaba con esparcimiento en la piscina, cine o hacer música en comunidad. Muchos de los kibbutz tenían orquestas que tocaban danzas populares y música clásica. Y a la caída del sol había baile.

El contraste más grande, sobre todo para las voluntarias, era el clima de libertad sexual. Para las jóvenes catalanas, normalmente educadas en colegios de monjas, las duchas mixtas, con chicos y chicas, suponían “un choque brutal”. Pero el ambiente no era incómodo, no se sentían perseguidas por los varones.

Otro aspecto de la vida del kibbutz que les llamaba poderosamente la atención era como vivían los niños y niñas de la comunidad. Las criaturas vivían por edades y no dormían con sus padres, pero a la tarde podían reunirse una horas con los padres. La excepción, como recuerda jaume Barberà, eran los momentos de amamantar a los más pequeños. El periodista rememora que le daban instrucciones para recoger de los campos a algunas madres y llevarlas en tractor donde estaban los chiquillos. Después, retornaban. “Yo pensaba: madre de Dios, tienes una criatura y la das a la comunidad”, explica Barberà.

Sin embargo, el impacto más grande para la mayoría de voluntarios era la toma de conciencia sobre el holocausto a través del contacto con personas que habían estado en los campos de concentración y llevaban su número tatuado. Una de estas personas era una anciana de sonrisa apagada y mirada perdida. Una mujer que acostumbraba irse a dormir con algo de comer entre las manos, recuerdo de la experiencia traumática y amarga de supervivencia en los campos.

Barberà relata también haber conocido a una pareja de judíos polacos supervivientes de Auschwitz. El matrimonio tenía dos hijos cuyo rastro se perdería al subir a los trenes. No habían vuelto a saber nada de ellos. Cuando le contaron la historia al periodista, concluyeron con una frase que Barberà explica conmovido. “Y tú, muchas veces, nos has recordado a nuestro hijo”.

Otra experiencia significativa va a ser la conciencia de estar en zona bélica. Barberá, que sería voluntario en un kibbutz cerca de los Altos del Golán, tocando la frontera con Siria, cuenta que lo primero que les explicaban cuando llegaban era donde se situaban los refugios, en los cuales había comida que se renovaba cada tres meses, apunta Puig Antich. También se les preguntaba si querían hacer guardias, pasando previamente por un curso para saber montar y desmontar armas. Y empuñarlas, llegado el caso. “Un día me puse a hacer guardia. Y al terminar les dije que ya había tenido suficiente”, relata la periodista.

El documental concluye explicando la evolución de los kibbutz. Aunque hay todavía una sesentena que funciona con criterios de colectivismo estricto, los kibbutz del siglo XXI han evolucionado para ser empresas rentables, en las cuales hay salarios diferenciados y la privatización de los medios de producción y servicios. Una veintena, incluso, cotizan en bolsa. El conjunto, respresenta el 10% del PIB israelí.

Otro aspecto que ha cambiado sustancialmente es el del voluntariado. Las comunidades de los años 60 y 70 necesitaban de los voluntarios para funcionar, pero las transformaciones van a modificar esto. Un proceso, explica Abril, que arranca en 1.978, con la irrupción en el gobierno del Likud, partido conservador que va a cambiar el modelo. Aun así, Abril niega cualquier analogía con otro fenómeno impulsado por esta formación. “Los colonos no tienen nada que ver con el kibbutz, no eran instrumentos de colonización. Es un tema que arranca mucho más tarde”. En resumidas cuentas, la película dirige una mirada nostálgica, con un tono épico que el director reconoce haber buscado, a una época muy concreta. A la vivencia catalana de un modelo que, como subraya Xavier Torrents, es considerado una de las grandes experiencias de aplicación de los valores de igualdad y fraternidad emanadas de la Revolución Francesa, junto con el sistema nórdico de protección social.

Una recreación que ha sido posible gracias al abundante material filmico que ha podido recoger el director. “El grueso del material es de la época; tiene un valor impagable”, dice el cineasta. Después de descartar recurrir a la Fundación Spielberg, por el precio que pedía por las imágenes, Abril va a encontrar lo que buscaba en el archivo de una especie de microtelevisión local de un kibbutz. Aun así, como buen melómano, el cineasta está especialmente satisfecho de haber podido contar con la música del saxofonista judío John Zorn, un referente en el mundo del jazz, que vio con buenos ojos ceder temas para el film. “Para mi, es uno de los grandes reclamos de la película”.

La banda sonora judíoamericana para la historia de unos kibbutz que hablaban catalán.



(12). “Mozaika” y la visualización de la cultura judía catalana.

Publicado en la web EL NACIONAL el 4-1-2018. Traducido por Administrador, puede verse aquí el original:https://www.elnacional.cat/lallanca/ca/tendencies/mozaika-i-la-visualitzacio-de-la-cultura-jueva-catalana_226278_102.html

JOAN SAFONT PLUMED

Hace diez años nació como un fanzine comunitario y hoy es un proyecto cultural completo que va más allá de una publicación. Esta sería la descripción telegráfica de lo que respresenta “Mozaika”, nacida originariamente como revista del ámbito juvenil de la comunidad “Atid”. Esta comunidad fue fundada el año 1.992 por judíos argentinos asquenazíes llegados a Catalunya desde los años de exilio de la dictadura argentina y la emigración de este país sudamericano que no compartía la visión tradicional y los orígenes mayoritariamente sefardíes de la Comunidad Israelita de Barcelona, primera entidad judía de la ciudad después del Edicto de expulsión del año 1.492, que aquel año cumplía el quinto centerario.

Enseguida, aquella revista comunitaria, de cariz amateur, fotocopiada y distribuida entre los jóvenes de “Atid”, sobrepasó los límites de la comunidad, y como una cuestión natural, va a derivar en una asociación sin ánimo de lucro que pretende, según explican sus miembros Víctor Sorenssen, Manu Valentín y Carles Basteiro-Bartolí, popularizar la cultura judía y acercarla al gran público, hacerla accesible, superar prejuicios, estimular la curiosidad, agitar los discursos, disciplinas y géneros, y finalmente, normalizar la identidad cultural judeo-catalana, como una realidad compartida y presente, más allá del pasado medieval. “Únicamente se estima lo que se conoce”, asegura “por lo cual hace falta que se conozca esta cultura”.

La Plataforma Cultural Judía “Mozaika”, como explican Sorenssen, Valentín y Basteiro, pretende evidenciar que, más allá de historia, la cultura judía catalana está viva y tiene futuro. “Hay que tener presente que en Catalunya hay jóvenes judíos catalanes haciendo cosas y trabajando para dar a conocer la cultura judía”, resumen los miembros impulsores de “Mozaika”. La cultura, para ellos, engloba la historia, la literatura, el arte, la música, la religión, la filosofía, la gastronomía, el patrimonio, la arquitectura, etc, y que las formas de difundirla y divulgarla también son diversas, abiertas a todo tipo de formatos, herramientas y disciplinas.

Un reto no especialmente fácil en un país con una comunidad judía pequeña, en el que la tradición judía fue descabezada y aniquilada hace siglos, y en el que los primeros exiliados otomanos, tal como recuerda Valentín, veían cómo les buscaban los cuernos y el rabo que el antisemitismo secular - en un país sin judíos – había popularizado.

La revista en papel y digital.

Fiel a sus orígenes como revista, “Mozaika” continúa publicándose. Hasta el año 2015 lo hizo en papel, con una temática, diseño, ilustración y formato diferentes en cada número, con la voluntad de que, más allá del contenido, la revista fuera un objeto artístico de coleccionista.

Desde el último número, un volumen de más de 500 páginas titulado Eretz Catalunya. Una crònica hebrea del segle III fines al XXI, que hace uno repaso minucioso del judaísmo en Catalunya desde todos los puntos de vista posibles, “Mozaika” continúa en internet, en catalán, castellano e inglés. El historiador Manu Valentín, en plena investigación sobre el regreso del judaísmo a Catalunya en el siglo XX y el centenario de la pionera CIB – próximamente en forma de libro -, y el periodista y escritor David Aliaga, dirigen la publicación, que incluye reportajes, entrevistas e investigaciones de temática literaria y artística, histórica, política, sin dejar de lado a actualidad.

Séfer”, festival del libro judío.

Aliaga y Víctor Sorenssen, co-fundador de Mozaika, dirigen una de las iniciativas más conocidas de la actividad de “Mozaika”: el festival del libro judío de Barcelona “Séfer”. Nacido en el año 2.016, “Séfer nace para silenciar los lugares comunes a los cuales, sin quererlo, nos vemos abocados. Apostamos por la letra imprimida y la lectura en el Imperio incuestionable de la edad digital. Queremos recuperar el diálogo, el cuestionamiento y el encuentro. Nuestra principal misión es poner de manifiesto la diversidad y riqueza del judaísmo contemporáneo, con la intención de fomentar el diálogo, el mutuo reconocimiento y el intercambio”, escriben sus organizadores en la web del festival.

Filosofia y literatura, historia y cultura, autores judíos y no judíos, catalanes e internacionales, memoria, exilio, identidad, lengua, traducción, marcaron las dos ediciones de este festival, en el que participaron, entre otros, Fania Oz-Salzberger, Ariana Harwick, Zeniyah Shalev, Arnau Pons, Lola Badia, Xavier Antich, Sultana Wahnón, Edgardo Dobry, Mario MartínGijón , Marta Marín-Dòmine, Vicenç Villatoro y Lluís Bassat, los traductores Rhoda Herelde, Ana Bejarano, Eulàlia Sariola y Manuel Forcano, Joana Masó, Marcelo Dimenstein, Borja Vilallonga, Miquel Segura, Ivan Sergé, Blanca Llum Vidal, Marc Romera y Simona Skrabec, además de incluir actuaciones teatrales, mudicales, recitales poéticos, etc.

Casa Adret”, el proyecto más ambicioso.

Con la consolidación de los dos grandes proyectos de “Mozaika”, la publicación del mismo nombre y el festival del libro judío “Séfer”, la entidad dio un paso más con el impulso de la “Casa Adret” como Centro de la Cultura Judía en Barcelona. En la tradición de los ateneos y reuniendo como punto de encuentro a tres entidades que trabajan por difundir el legado judío en Catalunya, como son el “Institut d’Estudis Mon Juïc”, vinculado al Departamento de Lengua Semíticas de la Universidad de Barcelona, AEPJ y “Mozaika”, la “Casa Adret” toma el modelo de los “Jewish Community Centers” norteamericanos, como espacio de difusión, participación, estudio y creación.

La casa, en pleno Call barcelonés, toma el nombre de su último propietario judío antes de 1391, Astruch Adret. Ardret, tal como lo muestran los documentos de la época, fue forzado a la conversión, siendo conocido a partir de entonces con el nombre cristiano de Ludovic de Junyent Comeria y teniéndole que vender su casa a un propietario cristiano.

El objetivo de “Mozaika” – compartido por las demás entidades participantes – es convertir la antigua “Casa Adret” en el espacio de referencia de la cultura judía catalana, precisamente en el año en que la comunidad judía de Barcelona celebrará el primer centenario de la presencia judía, organizada y estable desde la expulsión. Un centenario que no se podría pasar por alto, y que es voluntad de “Mozaika” que así no sea.



(13). Salam Shalom Barcelona” nace para luchar contra la discriminación hacia judíos y musulmanes.

Publicado el 26-1-2.019 en la web “beteve.cat”. Traducido por Administrador, el original puede verse aquí:

https://beteve.cat/societat/salam-shalom-barcelona-jueus-musulmans/?utm_medium=social&utm_source=facebook&utm_campaign=beteve&fbclid=IwAR3V7vX4_D8AvZ9bgcpRKZLsfDnXUHDqC5kCwD3FqaPjv-XKp-z0oR1KeLM

LAURA OLIVER / SERGIO SEGURA.

LOS JUDÍOS Y LOS MUSULMANES DE BARCELONA SE MUESTRAN PREOCUPADOS POR EL AUMENTO DE LOS DISCURSOS XENÓFOBOS.

Judíos y musulmanes denuncian que frecuentemente deben hacerle frente a actos de islamofobia y Judeofobia en la ciudad. También rechazan los estereotipos presentes en la sociedad contra estas dos comunidades. Por eso crearon la plataforma “Salam Shalom Barcelona”, el primer colectivo de personas judías y musulmanas en la ciudad. Este fin de semana se presenta la iniciativa con una fiesta de inaguración en el CCCB y con una ruta histórica por el Ravall y el Call judío.

Nos preocupan mucho los discursos xenófobos, antisemitas e islamófobos que hay ahora”, explica Zouhair El Hairan, miembro de “Salam Shalom Barcelona”. Por eso creo que es importante una iniciativa como esta, con el objetivo de concienciar a la ciudadanía de que este tipo de mensajes son discriminatorios y racistas”. “No pueden tener cabida en una sociedad madura, democrática y que respeta los derechos humanos”, dice El Hairan.

Salam Shalom” no es una plataforma pionera en Europa: otras ciudades como Berlín o Copenhague ya cuentan con iniciativas impulsadas por judíos y musulmanes contra la discriminación y los estereotipos sobre estas comunidades. De hecho, diversos activistas tomaron parte en la presentación de la plataforma.

La unión de las religiones judía y musulmana no es casual: de acuerdo con Zouhair El Hairan, las dos comunidades tuvieron un pasado común en la Península Ibérica durante muchos años.

Visitas guiadas por el Gótic y el Raval.

Para presentar la propuesta, se hizo una ruta histórica por la ciudad. El lugar donde se levantaba una antigua sinagoga en el Call judío fue uno de los puntos donde “Salam Shalom” hizo parada. Los barceloneses también pudieron ver la huella musulmana en el Raval. Estas visitas guiadas estuvieron abiertas la todos los ciudadanos y sirvieron para darle a conocer a los barceloneses algunos lugares hasta ahora desconocidos para ellos.

Para acercar la cultura judía y musulmana a los barceloneses, a partir de ahora “Salam Shalom” organizará conciertos, cursos de idiomas y talleres de gastronomía tradicional.

Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

El 27 de enero es el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Con motivo de su celebración, “Salam Shalom Barcelona” hará una pequeña ceremonia de conmemoración a las víctimas de todos los colectivos afectados por el holocausto nazi. El acto se celebrará en “Casa Adret”, en la calle Salomó Ben Adret, e intervendrán diversos representantes de colectivos afectados. También se encenderán velas en recuerdo de las víctimas.



(14). “Jueus per la independencia”: cómo normalizar el procés dentro de las minorías.

Publicado el 16-2-2019 en la web catalana LA REPÚBLICA. Traducido por Administrador, puede verse aquí el original:https://www.larepublica.cat/jueus-per-la-independencia-com-normalitzar-el-proces-dins-les-minories/?fbclid=IwAR3BJXZieP-KM3yDb_s4V-OpmxPoawswfAtwd4Awytu8thQSaNfQTqZuTc0


Su coordinadora, Maria Teresa Massons, asegura sentirse “profundamente molesta” cuando comparan a los dirigentes independentistas con regímenes de ultraderecha como la Alemania nazi.

MARINA BOU CABERO

Jueus per la independència” se presentó, hace tres años, con una charla. Después, no lo han vuelto a hacer más: “Después ya no había mucho más que explicar, porque lo sabemos todo”, afirma su coordinadora, Maria Teresa Massons. Ella misma impulsaría la creación de esta sectorial de la ANC no con el objetivo de convencer a nadie, sino de “normalizar el hecho de la independencia en Catalunya dentro del universo judío”. “Los catalanes judíos somos una minoría religiosa, pero también cultural. El universo cultural de los catalanes – en general – es cristiano. Entonces, a pesar de que no todos los judíos son religiosos, tienen un universo cultural diferente”, explica para recalcar que “esto implica otra aproximación y punto de vista”, en lo que respecta a la cuestión catalana.

Según Massons, ser independentista “tiene mucho que ver con sentise catalán, integrado en Catalunya” y – por eso – es importante trabajar la dimensión cultural del “hecho catalán”. Explica que hay judíos en toda Catalunya, pero que la gran mayoría está en Barcelona y su conurbación y son de origen migrante. “Cuando la gente inmigra, se integra más en Barcelona que en Catalunya, porque la capital es tan fuerte que esconde al resto del país, con todo lo que esto significa en lo que respecta – por ejemplo – al poco uso del catalán. Con los judíos que viven en pueblos o municipios más pequeños (hay muchos en Lloret, en Blanes o en Sant Joan de les Abadesses) es diferente, se integran mucho más en Catalunya”, asegura para insistir que hay que trabajar para que el universo de la comunidad judía “no sea nada más que Barcelona, sino toda Catalunya”. Pero no olvida que también ha de hacerse un esfuerzo a la inversa, porque “la mayoría cultural en Catalunya ignora a los judíos y, además, muy habitualmente no los tiene en cuenta, como si no fuesen catalanes”. “Así, la minoría judía ha de ver que es perfectamente normal contar con gente independentista y, por otra parte, aquí se ha de saber que también hay catalanes que puden ser o no soberanistas. Simplemente normalizar esto ayuda a la independencia, aporta gente a la causa”, concluye.

Inmediatamente, Massons destaca dos datos que ponen de manifiesto la concordancia entre los anhelos de la comunidad judía y el pueblo catalán. La primera es el Pesaj, también conocido como Pascua judía, que conmemora la liberación de los judíos oprimidos de Egipto y para la celebración de la cual se elimina la parte de los salmos en la que se habla de la muerte de los egipcios, porque “no hay nada de lo que alegrarse”. La segunda es hanukah, que quiere decir dedicación y que conmemora la victoria de los macabeos dirigidos por Judas Macabeo y sus hermanos sobre Antíoco IV Epífanes, rey que quería helenizar completamente las costumbres y las creencias judías. “Prohibían el idioma, senseñar dentro de las escuelas, el rito judío …. Por eso lucharán por la independencia. Piensa que, antiguamente, la religión de cada pueblo era su cultura”, explica.

El 30% de la comunidad judía es Catalunya es “activamente independentista”.

La coordinadora de “Jueus per la independència” asegura que el 30% de la comunidad judía en Catalunya es “activamente independentista” y la tendencia va en aumento. Explica que es una población que “lee mucho, tiene una cultura por encima de la media, habla muchos idiomas (el 95% saben catalán)” y, por tanto, está plenamente informada: “Lo que más les precocupa son las consecuencias que pueda haber, por ejemplo, a nivel de la Unión Europea”, afirma Massons, que cree que su tarea es vital dentro d eun colectivo donde “sino no entrarías”. Por lo que se refiere al porcentaje restante “aceptará lo que sea”, que – dice Massons – es “lo que ha dicho israel”: aceptará aquello que el pueblo de Catalunya decida. “No serán los primeros en reconocernos (porque eso significa que, inmediatamente, muchos países se posicionarían contra catalunya) pero tampoco los últimos. Ya les hemos pedido que sea así, están con nosotros”, añade sobre la posición del Estado de Oriente Medio.

En este sentido, Massons narra que el judaismo cuenta con “redes propias” en los lugares del mundo donde se encuentra en minoría. También en otras partes del Estado español, como en Madrid, donde asegura que su posicionamiento en lo que respecta al conflicto con Catalunya es diferente: hay una élite muy afín al PP, Ultranacionalista española, que pretende representarlos. Desde Catalunya ya les han llamado la atención.

Frivolizar el nazismo es una ofensa a las víctimas”.

La extrema derecha españolista es antijudía y, en cambio, por Israel por el apoyo que recibe de Estados Unidos”, apunta Massons, que critica la “intolerancia” de este sector de la sociedad. Tilda de “peligrosísimo” el auge del movimiento en el Estado español de la mano de partidos como VOX – sin olvidar que en catalunya también ha estado presente con PxC, aunque de forma muy minoritaria – y espeta que a Cs “le falta muy poco para serlo”. “Actualmente, en todo el mundo existe este peligro y aquí no somos diferentes”, lamenta para denunciar el discurso anti-inmigración de los partidos españoles más ultranacionalistas. Y, como trabajadora social, admite que Catalunya “tiene otro talante” en lo que respeta – por ejemplo – a la acogida de personas refugiadas.

En este sentido, Massons asegura sentirse “profundamente molesta” cuando comparan a los dirigentes independentistascon regímenes de ultraderecha como la Alemania nazi: “Frivoliza el nazismo y eso es una ofensa a las víctimas. Lo hemos denunciado hace tiempo”, dice. Y explica que ella misma conoció a un hombre griego, judío, que había descargado montones de cadáveres de niños gitanos en el campo de concentración de Auschwitz. “Es ofensivo para los judíos, para los gitanos …. Para los que fueron víctimas directas y para toda la humanidad. Los nazis eran genocidas”, insiste, para volver a criticar el ensañamiento (mayoritariamente de la derecha) con las víxtimas de aquel momento histórico. Es entonces cuando le viene a la cabeza la líder de Cs, Inés Arrimadas, riéndose de los presos políticos, y lamenta que no haya “partidos españolistas moderados”.

Necesidad de un referéndum.

Preguntada sobre el camino a seguir para lograr la independencia, la coordinadora de “Jueus per la independència” apuesta por “continuar insistiendo en que necesitamos un referéndum y no ceder”, pero también apunta que mientras haya gente en prisión y condenada, esto no tiene solución”. “España está asistiendo a su propio suicidio”, dice después de denunciar que la monarquía no cuenta con ninguna lei que regule y se la protege dándole inmunidad. “En ninguna parte una monarquía parlamentaria haría el discurso que hizo Felipe VI. Pero está claro, a Juan Carlos I lo educó Franco. Él mismo hizo artículos de la Constitución a su medida y eso estallará”, setencia.

Massons tiene malos recuerdos de la época de la dictadura, de cuando Francisco Franco “comenzó a perseguir judíos por aquello de la conspiración judeo-masónica”. Se va a cerrar la sinagoga de la calle Balmes con Provença, la falange saquerá templos (aún hay cosas en Salamanca) y los judíos van a empezar a reunirse únicamente en casas particulares …. Pero siempre se solucionaban las cosas con corrupción, comprándolos. El problema era la Iglesia católica, incluso había familias que hacían que el niño hiciera la primera comunión para que no tuviese problemas en la escuela”, explica.

Rememora como en el año 1954 se haría la primera sinagoga del Estado español en Barcelona, pero con las condiciones de que se hixiese todo de puertas adentro y que un policía pudiese controlar los oficios religiosos. “Ahora la situación ha cambiado. Los Mossos viene a la puerta para que no nos pase nada”, lamenta. En este sentido, Massons asegura que todavía procede “enseñar diversidad y respeto” hacia las minorías.

Dentro de “Jueus per la independència” son una veintena de personas, pero Massons asegura – con todo – que aglutinan a una comunidad mucho más amplia en las redes sociales y que “no todos son judíos, sino gente que tiene simpatía porque comprenden lo que significa formar parte de una minoría”. El 1-O, cuando ella misma estaba en una mesa electoral, se comunicaban por “WhatsApp” con el resto de miembros de la sectorial que – por otra parte – apunta que tiene ideologías (o incluso un “compromiso religioso”) y maneras de encarar el procés muy diferentes entre sí. “Por ejemplo, la comunidad ortodoxa cuenta con un rabino nuevo que vino de México y, a los dos meses, ya hablaba catalán. En cambio, los ultraortodoxos son más cerrados”, explica. Pero matiza que “en todas las comunidades puede haber independentistas, en toda Catalunya, y otras cosa es el rabí”.


(15). La experiencia de ser lector de catalàn en Jerusalém: entrevista a Marc Llaurador.

Publicado en la web de MOZAIKA. Traducido por Administrador, el original (en catalán) puede verse aquí:

http://mozaika.es/magazine/ca/lexperiencia-de-ser-lector-de-catala-a-jerusalem-entrevista-a-marc-llaurador-3/

ERICA CONSOLI (entrevistadora).

Estaba paseando por el mercado Mahané Yehuda de Jerusalém con mis amigos una tarde después de las clases en el ulpan, cuando de pronto veo llegar un joven delgado y sonriente con dos alpargatas en los pies. Sí, dos alpargatas que se abrían camino entre tantas sandalias normales. Mi amigo Enrico, como tenía que espararme, lo reconoció enseguida: “¡ Es mi profesor de catalán !”, me dijo con una sonrisa divertida.

Y desde entonces nos encontramos y volvimos encontrarnos entre estas dos ciudades que parecen tan lejanas – Jerusalém y Barcelona – y entre estas lenguas que lo parecen todavía más: el catalán y el hebreo.

Marc Llaurador Anglès fue lector de catalán en la Universidad Hebrea de Jerusalém entre los años 2014 y 2017. Puede explicarnos su experiencia como catalán en Jerusalém y hablar de la acogida que el catalán, la lengua que enseñaba, recibió entre los estudiantes de la universidad y, en general, por las calles – y los mercados – de la ciudad.

Marc, ¿qué recuerdos tienes de tu experiencia como profesor en Jerusalém?

¡ Uf ! Resumirlo es complicado. Puedo decir que fue la experiencia más intensa de mi vida. Fue prácticamente la primera vez que me dedicaba a enseñar catalán, y poderlo hacer en la universidad, y en un lugar tan singular como Jerusalém, fue un regalo. Eso por lo que respecta al trabajo, porque desde el punto de vista personal supuso encontrarme por primera vez en un lugar lejano, un mudo diferente del mío, y lo disfruté muchísimo. Además, Jerusalém ofrece una riqueza cultural infinita, y la sensación es que, aunque estuve tres años, lo que conocí fue nada más que una cata de todo lo que oculta la ciudad.

¿Qué perfil – o perfiles – de alumnos se interesaba por aprender catalán y que le llamaba la atención de tu lengua?

A los cursos de lengua se apuntaban alumnos del ámbito de las humanidades y de lingüística. Todos tenían un interés particular por las lenguas, y aprender una nueva, normalmente menos accesible que el español o el francés, les parecía un motivo de suficiente peso para matricularse en los cursos. Además, sí que es cierto que algunos de estos alumnos tenían un interés particular y previo por el catalán: a algunos les encantaba Barcelona, o habían estado y se habían enterado de la existencia de la lengua, otros eran seguidores del Barça e incluso sabían el himno de memoria. También había casos de alumnos que, gracias a la literatura, se habían interesado. Recuerdo el caso de un alumno, que actualmente tiene un nivel atísimo de catalán y con el cual todavía sigo en contacto, que estudió catalán porque había leído La plaça del Diamant en hebreo y le agradó tanto que decidió leer el libro en la lengua original.

Además de los cursos de lengua también se ofrecían de historia, cultura y literatura de Catalunya. Los asistentes eran muy heterogéneos, porque se impartían en inglés y podían inscribirse estudiantes de todas las especialidades para conseguir créditos libres. Era divertido, porque aquí sí que era habitual que llegaran el primer día algunos alumnos que no tenían ni idea de lo que era Catalunya. Era bonito ver como, al acabar el curso, habían aprendido mucho sobre el país y tenían ganas de saber más. Con algunos me volví a encontrar porque me escribieron cuando vinieron más adelante visitar Catalunya.

¿Qué espacio tiene la cultura catalana dentro de la sociedad israelí, según tu experiencia? ¿En que actividades / eventos participaste fuera de las aulas de la Universidad?

La cultura catalana está presente en la medida en que la sociedad israelí tiene una gran sensibilidad cultural. Un ejemplo de eso podría ser un concierto de Jordi Savall que organizamos con motivo de la clausura del año Lull, que se celebró en 2.016. Fue un concierto en el que los actores Sílvia Bel y Jordi Boixaderas leyeron textos de Llull, en catalán, con subtítulos en hebreo. Lo hicimos en el Salón de actos del YMCA de Jerusalém, una de las salas de espectáculos más emblemáticas de la ciudad, y asistieron 600 espectadores. Fue fantástico poder ver el eco que tuvo en la prensa del país.

Además de organizar este acto, era habitual que, fuera del ámbito universitario, me invitaran a hacer charlas en bares, por ejemplo, para hablar de la realidad política catalana, que en aquellos años era muy intensa y despertaba mucho interés entre los israelíes.

¿Aprendiste hebreo? ¿Y árabe? ¿Qué te llamó más la atención de estas lenguas, en comparación con la tuya?

Durante todos los años que estuve en Jerusalém, fui a clases de hebreo, sí. Aprendí lo suficiente para mantener conversaciones, pero no tanto como para leer libros. Frecuentemente pienso que me tengo que poner de nuevo. De árabe sólo aprendí un poco durante el último año, y las nociones que tengo son, por tanto, muy básicas. De todos modos, volví mucho más tranquilo sabiendo que aprendiera algo, porque era una lengua que escuchaba cada día, y no me habría perdonado no haber aprovechado la oportunidad de acercarme a ella.

A nivel lingüístico, si no los conoces, te sorprenden muchos factores, porque son lenguas semíticas que se estructuran de modo diferente a las románicas y las románicas, y además tienen un alfabeto que no conoces y hay que acostumbrarse a él. Me sorprendió mucho, también la historia del hebreo, el paso de la lengua reservada en el pasado a las esferas religiosas y culturales a la lengua moderna. Del árabe me interesó muchísimo conocer la existencias de las diferencias entre el árabe clásico, el literario y los dialectos, todo un mundo.

¿Ves similitudes entre el conocimiento del catalán que hay en Israel y lo que se sabe del hebreo en Catalunya?

No, pienso que es más habitual que los catalanes conozcan la existencia del hebreo que no que los israelíes conozcan la existencia del catalán. El motivo principal es la visibilidad que le da a una lengua el hecho de tener un estado potente que la tenga como lengua oficial y principal (aun siendo cierto que Andorra tiene el catalán como lengua oficial, el resto del dominio lingüístico se encuentra repartido entre estados fuertes como lo son Francia, España e Italia).

Y ahora que vives en Barcelona, ¿qué echas más en falta de Jerusalém y qué encuentras aquí que te faltaba allá?

De Jerusalém echo en falta la variedad cultural que había en la ciudad, el hecho de ir de un barrio a otro y que supusiera un cambio de universo y de época. También echo en falta, de la sociedad israelí, la atmósfera de desprecocupación, la facilidad de afrontar proyectos nuevos sin miedo.

En Barcelona vivo en mi tierra y cerca de la familia, que echaba de menos cuando me encontraba en la otra orilla del Mediterráneo.



(16). Kibbutz” Anna Gabriel.

Publicado en ARA el 24-5-2016. Traducido por Administrador, puede verse aquí el original:

http://m.ara.cat/opinio/borja-vilallonga-kibbutz-anna-gabriel_0_1583241672.html

BORJA VILALLONGA, 24-5-2015

Actualmente los Estados Unidos viven un intenso debate sobre el valor y la idealidad de las sociedades de cazadores-recolectores, ya sea en la historia humana, ya sea en el presente. Los ju/hoansi, hazda, mbuti, efé, aka, batek, agta, nayaka, aché, parakana y yiwara son vistos como vivos ejemplos de esta organización social biológicamente ideal. Es una etapa más del debate sobre los estragos de las civilizaciones humanas aparecidas con la revolución agrícola del neolítico.

Una de las consecuencias más visibles de esta admiración es la moda de la dieta paleo. Newy York vive un pequeño boom de restaurantes de este tipo: alimentos biológicos que evitan todo carbohidrato y ofrecen proteína, grasas y muchas verduras. Se han publicado ya decenas de libros, y la dieta a menudo se acompaña de intensas propuestas de ejercicio físico. Después de años de funestas políticas nutricionales y de saturación de azúcares, carbohidratos, alimentos industriales y sedentarismo, se entiende la pasión con la que los americanos buscan la autenticidad de la vida cazadora recolectora en las sociedades contemporáneas.

Tal como explicaba hace unas semanas, otro de los ámbitos que alude a la época cazadora recolectora es la educación. La educación libre de los modelos Agile y Sudbury Valley se centra en la autonomía del niño, la ausencia de maestros y jerarquía, y la preeminencia del juego en tanto mecanismo natural y evolutivo de aprendizaje. La educación libre no es una novedad. Después de todo, Catalunya tiene algunas escuelas que se acercan, incluyendo la apuesta experimental de los jesuitas. Se trata de un modelo que aparecerá en la década de 1960 de la teoría del filósofo anarquista Paul Goodman y la práctica del físico y pedagogo Daniel Greenberg. A pesar de ello, la investigación pedagógica y psicológica sobre el rol biológico del juego en el aprendizaje ha recibido mucha atención de la investigación académica en los últimos años.

La mirada admirativa y admiradora hacia los cazadores recolectores es fruto de la alienación y deshumanización de las sociedades postindustriales. Todos los prolíficos defensores de la dieta y el estilo de vida paleo o de la escuela libre señalan los males civilizatorios. En realidad, es una consecuencia más de la falllida emancipación humana contemporánea por medio de la ideología y la transformación social. Las sociedades anteriores al neolítico son consideradas “momentos naturales” para el hombre, la armonía absoluta entre biología, evolución y sociedad. Aquel pasado se convierte en una edad de oro a imitar -y a recuperar-. La civilización sería, en el mejor de los casos, un instrumento de gran poder para la transformación del hombre y su hábitat, pero también el origen de todos los males biológicos y sociales que padece el hombre.

Es en este marco en el que cabse situar las reflexiones de Anna Gabriel sobre la maternidad y la crianza de los niños. Gabriel explicita una preferencia personal por otra característica de las sociedades de cazadores recolectores. Gabriel va a expresarse en el estilo peculiar que los millennial marxists denomina despectivamente el folk-politics, es decir, subjetivismo que no se acompaña de universalismo. El folk-politics es el grupo de opciones ideológicas típicas de la crisis de la izquierda, profundamente localistas, arraigadas en cuestiones sectoriales, y sin ningún alcance de emancipación global de la sociedad. Anna Gabriel puede criticar a la familia nuclear y el individualismo burgués y optar por su opción personal, sectorial, de nulo impacto social. En estos casos, la objetividad liberal se frota las manos.

Gabriel se expresa en el típico privatismo de la era libertaria: su crítica era de un alcance demasiado individual, de una identidad personal.

Por contra, Gabriel habría podido proponer retirar el concierto económico a las escuelas cristianas de Catalunya, y transformar la mitad de la red escolar pública en escuelas libres experimentales que adoptasen su modelo de maternidad y crianza. Eso sería política de izquierdas auténticamente emancipadora y transformadora.

En cualquier caso, Gabriel se expresa en el típico privatismo de la era libertaria: su crítica es de un alcance demasiado individual, de una identidad personal. Después de todo, en la manera de expresar su preferencia Gabriel tiene que recurrir a un tema tan folk-politics como la “tribu”. Así, quedan lejos los grandes experimentos emnacipadores y transformadores de los kibbutzim, las comunas judías sionistas creadas en las primeras décadas del siglo XX. En aquellas comunas de propiedad y trabajo colectivos auténticamente socialistas, los niños eran criados de manera comunitaria. Tenían padres, si. Pero crecían y vivían en común con el resto de niños y miembros de la comunidad. Justamente lo que Anna Gabriel quiere. En los primeros años de la existencia del Estado de Israel los Kibbutzim representaban casi un 8% de la población. Su impacto es innegable: una utopía real.

El kibbutz será un experimento emancipador y transformador de gran alcance social, no una simple e inocua preferencia personal de eco postmoderno. Es por esto que para el orden neoliberal es mucho más peligrosa la evocación del kibbutz que el privatismo folk-politics de Anna Gabriel.

En el fondo, todo esto nos pasa por no mencionar nuestro gran tabú: socialismo.

(17). Mal perder.

Publicado en NACIÓ DIGITAL el 22-5-2014. Traducido por administrador. Original, aquí:

http://www.naciodigital.cat/opinio/8368/mal/perdre

JOSEP-LLUIS CAROD-ROVIRA

La derrota de un equipo de basquet español, ante su adversario israelí, generó una ola de insultos, amenazas y justificaciones del Holocausto al que Hitler condujo a los judíos, de unas proporciones impensables. A nadie le agrada perder y, todos y cada uno de nosotros, hemos reaccionado con insatisfacción cuando esta circunstancia se produce en cualquier ámbito de nuestra vida, sea personal o colectiva. Ahora bien, una cosa es la insatisfacción, la expresión emocional de un descontento, en caliente, y otra son las palabras escritas ofensivas para todo un pueblo, o bien un colectivo humano determinado. Escribir requiere un mínimo de reflexión y poner negro sobre blanco es manifestar tu opinión para que quede constancia. Argot manent, decían los clásicos y no les faltaba razón, porque las palabras permanecen, sobre todo si son escritas y tienen un carácter público, lejos, entonces, de las expresiones de ira o de afecto más íntimas. Si por perder en una competición deportiva ya se ponen así y te amenazan con el frío exterminio, calculado y premeditado, apelando a abominables precedentes históricos, no cuesta nada adivinar cuál será su reacción cuando pierdan no en una pista de básquet, sino en las urnas, democráticamente.

Esta expresión desmesurada de nacionalismo español, propia de los que se creen superiores a otros grupos humanos, ayuda a entender su intestinal filonazismo, pero no es solamente esto. Ya hace muchos años que sostuve que España es, en términos generales y salvando todas las numerosísimas excepciones que felizmente existen, una sociedad donde la cultura hegemónica es alérgica a la diversidad, a toda diversidad que no coincide con el modelo uniforme español en cualquier ámbito: lengua, cultura, nación, religión, bandera, color de la piel, selección deportiva, etc. Y, de hecho, mirando atrás, la experiencia de la Inquisición es, entre otras cosas, una de las expresiones más brutales de esta alergia. Todo el mundo que, desde un punto de vista religioso tenía unas conviciones que no correspondían con las oficiales y propias del grupo mayoritario, padecía las consecuencias y era conducido, directamente, al castigo público, en forma de humillación, escarnio, tortura, muerte o a la hoguera o previamente colgado. Lo saben muy bien los descendientes de aquellos que, siglos atrás, habitando el suelo de la península ibérica e islas adyacentes tuvieron que partir por su condición de musulmanes, judíos o protestantes. Todo el mundo, entonces, que no se avenga a ser como ellos, y sea diferente de ellos, tenga unos características identificadoras distintas de las que a ellos caracterizan, ya bebió aceite y no precisamente de oliva y virgen.

Leí en algún sitio que hoy, en la Unión Europea, España es el estado que encabeza el anti-semitismo y judeofobia, entre otras deplorables deficiencias en las que figura también en lugar destacado. El odio español a los judíos, a los que va expulsar de sus territorios hace más de cinco siglos, es de una intensidad notable y se fundamenta en una cadena de tópicos ancestrales y prejuicios heredados, característicos de un nivel de profunda ignorancia y desconocimiento de la historia. Hay estados como Francia donde el anti-semitismo es perseguido con una gran severidad, con las leyes en la mano. Pero en España, a falta de judíos, los catalanes ocupamos su espacio como blanco preferido de su xenofobia, desde los tiempos de Quevedo hasta nuestros días. Judeofobia y catalanofobia, en el fondo, no son más que actitudes a la defensiva, propias de quien desconoce todo aquello que caracteriza al otro y que por esto ellos temen. En el fondo, simple ignorancia. Francamente, la reacción de cerebro de mosquito que siguió a la derrota ante un club deportivo de Tel Aviv no es simplemente la respuesta natural y espontánea a una adversidad deportiva, sino la expresión de un mal más profundo y ciertamente más preocupante: la secular incapacidad española para reconocer la diferencia, no la suya, sino la de los demás.

Imagen: Pixabay.


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