Explotación
- “Una sociedad/civilización hecha de finanza, técnica, consumo y comunicación, no se limita a la explotación de la persona que trabaja, y cuando trabaja, sino también de la persona que vive, y cuando vive ….” (Mario Tronti, “El enano y el autómata”, Ed. Prometeo, p. 99).
- “Es la famosa previsión de Marx en los Grundisse sobre la producción social, sobre el general intellect que el capital tiende la aprisionar para apropiarse del “valor ya creado”. Esta evolución del capital, en el centro de las investigaciones de los teóricos del “capitalismo cognitivo”, es la experiencia de nuestra cotidianidad y se extiende a la expresión del pensamiento y a las relaciones sociales por medio de un social network como Facebook, o a la expresión de la creatividad artística en Youtube o en Instagram. Allí, aun con un pequeñísmo porcentaje de usuarios conscientes, talentosos o favorecidos por la fortuna (…) una generalidad de individuos navega a la vista, y se convierte en pasivo instrumento de extracción de valor.
En la gran mayoría de los casos, los derechos de propiedad intelectual protegen fuertemente a quien “extrae” valor y bastante débilmente a quien lo “crea”, especialmente si es de modo inconsciente” (Giuseppe Provenzano, "La Sinistra e la scintila", Ed. Donzelli, 2.019, pp. 122-123).
“Podemos decir que la inteligencia emocional marcó el final de un largo proceso en el que las emociones fueron utilizadas para conformar identidades y yoes económicamente productivos. Una persona emocionalmente inteligente tiene, ahora, características emocionales reconocibles: control emocional – sobre todo control de la ira -, capacidad para reconocer las propias emociones y usarlas para defender y ampliar el propio interés, capacidad para reconocer las emociones ajenas y usar esta comprensión para promover la cooperación, y capacidad para resolver problemas. En resumen, una persona emocionalmente inteligente nunca deja que sus emociones la superen y es capaz de centrarse en el proceso laboral y en la cooperación con los demás. La inteligencia emocional se ha convertido en un instrumento de clasificación de trabajadores y tiene importantes efectos prácticos: homogeneiza el perfil emocional de las personas, al hacerlas asistir a talleres de inteligencia emocional para modificar conscientemente su comportamiento de manera que encajen en estas nuevas directrices culturales. Homogeneiza las prácticas emocionales orientadas a preparar a los niños para el trabajo y a proporcionarles las herramientas para manipular y monitorear sus emociones” (Eva Illouz: “El futuro del alma + la creación de estándares emocionales”, E Katz, pp. 54 – 55).
Imagen: Pixabay.

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