Democracia liberal

 


- “Hago crítica de la democracia liberal en sus realizaciones, no en sus principios. A mismo tiempo, hago absoluta oposición a toda forma de democracia iliberal …. (Mario Tronti, "Il popolo perduto", Ed. Nutrimenti, p. 48).

- "Frente y contra kant – que afirma que el hombre trabajador, en cuanto tal, tiene solo un "precio de mercado", "no (humana) dignidad", y en consecuencia no tiene "ninguna independencia civil" y está privado de derecho de voto (no casualmente Kant es el mayor teórico de aquel Estado de derecho que tiene como su fundamento la "libertad" de posesión de los medios de producción – encontramos a Rousseau que sostiene que, en un Estado "bien constituido", las posiciones sociales de los ciudadanos deben ser reguladas .... sobre servicios reales (= "proporcionales a sus talentos y fuerzas") que ellos entregan al Estado": el Rousseau reivindicador de los méritos personales de cada uno, pero teórico de un igualitarismo mediador de personas, anti-nivelador por excelencia" (Galvano Della Volpe, "Rousseau e Marx", Ed. Reuniti, p. 124).



Europa: ¿más democrática? Las tres décadas “no gloriosas”.

La historia siempre pasa cuenta. A veces hay que pagar un alto precio por lo consumido en forma de errores y carencia de perspectivas.

A la elección de Trump como Presidente U.S.A (2.016). respondía Viktor Orban con estas significativas palabras: “¡ Qué día ! La no-democracia liberal acabó, y yo me siento libre de la corrección política”.

Ya es lugar común que “Cuando se echa el síntoma por la puerta, entra por la ventana”. Y … algo falla en la política, esta no responde a los problemas. El neoliberalismo (fracasado) agrava todas las grandes crisis de nuestro mundo (política, social, económica, institucional) no dando una respuesta convincente a cuestiones como la migratoria.

Jacques Rupnik, es-asesor de Vaclav Havel y director del “Centro de Investigaciones Internacionales” publicó un interesante libro que nos hace volver sobre nuestros pasos. El título es ilustrativo: “Sin muro. Las dos Europas después del colapso del comunismo”

Rupnik se plantea un par de preguntas sobre la actualidad:

1) El soberanismo, el populismo y el antieuropeísmo (que han accedido a gobiernos). ¿nos plantea un problema del Centro y el Este del continente que nos retrotrae a la herencia soviética o se trata de tendencias que trascienden incluso el continente de cuestionamiento de los fundamentos de la democracia a nivel más amplio? Una suerte de iliberalismo post-democrático. ¿Occidente se pierde o es que regresa Oriente?

2) ¿Cómo interpretar la regresión y el fallo de cálculo de hace 3 décadas? ¿Error de cálculo o traición consciente? Porque lo cierto es que al Muro (de Berlín) lo han sustituido otros muros que impiden acceder al "paraíso europeo", el sueño de la Europa unida se desdibuja por las nuevas líneas divisorias que recorren el continente, a veces desde un identitarismo de marchamo anti-europeo, los derechos humanos se resienten cuando se nos presentaba un mundo de felicidad y sin quiebras en este ámbito, etc.

El efecto dominó de los acontecimientos es algo realmente asombroso: "Polonia diez años, Hungría diez meses, RDA diez semanas, Checoslovaquia diez días, Rumanía diez horas, Albania diez minutos ….". La reconstrucción histórica de Rupnik es precisa, rigurosa, bien documentada, contextualizada. El resultado del `89 es en realidad fruto de un largo proceso originado en la crisis del sistema soviético.

La llamada "Guerra Fría" tuvo su final de la mano de un retrógrado en Occidente y de un aperturista en Oriente (Reagan y Gorbachov, respectivamente), y es preludio, hasta llegar a la simultaneidad, del fin del llamado "socialismo real". Por lo demás, vence la línea en realidad autoritaria en China de la mano de Den Xiaoping (vendido como aperturista en tanto sienta las bases de la globalización capitalista).

¿ Falsas premisas o traición?, repetimos. Es lo cierto que la Europa central y oriental se ha mostrado en la arena internacional más próxima a los U.S.A. que a Europa. Pero más allá de ello la democracia se ha empobrecido, carcomida por una profunda crisis intitucional y social de representatividad y la legitimación, con discursos cada vez más unidimensionales en los media y una primacía de los mercados de unas dimensiones que hacen tambalear la función institucional.

De iliberalismo se habla hoy. Y de democraturas. Envalentonados por su posición estratégica y por el galopar de sus ideas, los hombres de Visegrado se ven como punta de lanza de la "democracia que viene", no como defensores a ultranza de esencias democráticas. Envalentonamiento que también es temor ... y dudas.

El llamado "Grupo de Visegrado"nace en una cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de las ex-soviéticas Polonia, Hungría y Checoslovaquia celebrada el 15 de Febrero de 1.991 en la ciudad húngara a orillas del Danubio que da nombre al Grupo. Allí acuden Antal (primer ministro húngaro), Lech Walesa en calidad de Presidente de Polonia y Havel en representación de Checoslovaquia. Los objetivos no eran otros que acelerar la occidentalización de sus economías y su arquitectura institucional (heredada de la época del socialismo real) y dar un impulso unitario al proceso de integración europea. Las concepciones de Visegrado apuntan, entre otras cosas, en la siguiente dirección: a) Fuertes reticencias, hasta el rechazo, de la Unión Europea y sus instituciones. La Unión Europea es concebida como un aparato burocrático que cuestiona la soberanía de los Estados que la componen. Postulan Estados-nación fuertes enfrentados a la integración; b) defensa de políticas comunitarias restrictivas con la inmigración y una indisimulable filosofía de rechazo de ésta y de lo que entienden que supone; c) Cuestionamiento en la cotidianeidad de la política doméstica del Estado de Derecho (fuertes reticencias, cuando no negación, de los derechos LGBT; cuestionamiento de la división de poderes, incluso legislando contra la independencia del poder judicial; etc).

De todos modos, la invasión rusa de Ucrania de la mano de Putin ha introducido la discrepancia de una unión que, como tantas veces en el populismo, más que un proyecto, es un "frente del no". Es obvia la divergencia entre una Polonia en una clave muy anti-rusa y la posición de Viktor Orban, próxima en lo económico, pero en parte también en lo político, al régimen putiniano.

Hombres y mujeres de hierro, soluciones sencillas para problemas complejos, desconstitucionalización rampante ... he ahí los rastros de una política en parte al servicio de la anti-política

"El triunfo del occidente decretado al acabar la guerra fría coincidió realmente con el inicio de su declinar frente al emerger de la potencia china. El nuevo «orden mundial» que los Estados Unidos buscaron imponer exportando la democracia con las armas generó guerras, fundamentalismos, terrorismo internacional y migraciones en masa. La democracia, representada hace treinta años como el destino político espontáneo o forzoso de todo el planeta, se encuentra hoy en una crisis de forma, sustancia y legitimación sin precedentes, en primer lugar en los países que tienen más larga experiencia de eso. La religión del mercado quebró ante una crisis económica sin precedentes. La globalización sacó a inmensas masas de la pobreza en algunas partes del mundo, pero al precio de desigualdades insostenibles en otras, marginalizando el rol de Europa en relación con Estados Unidos y China". Con esa certeza y precisión escribe Ida Dominijanni en un artículo publicado en "internazionale.it" el 9-7-2.019 bajo el título "La democrazia in Europa, trent´anni dopo il crollo del muro di Berlino" (https://www.internazionale.it/opinione/ida-dominijanni/2019/07/09/democrazia-europa-muro-berlino).

Rupnik recomienda, para salir del bloqueo, diferenciar liberalismo político y liberalismo económico; liberalismo democrático frente a salvajismo capitalista. Pero: ¡ cuidado ! El populismo reaccionario, freente a una izquierda desarmada, acomplejada y con una fuerte pulsión de perdedora, retoma la bandera del comunitarismo. Y tardará años (no pocos) en encontrar su camino. Su programa. Su proyecto.

Las "tres décadas no gloriosas", decíamos al principio. Para diferenciar la etapa de aquellos "30 años gloriosos" (1.945-1.975, suele considerarse) en que en Occidente a la par avanzaban justicia y libertades, derechos civiles y derechos sociales.


"Sí, el Occidente liberal es hipócrita y aplica sus elevados estándares de forma muy selectiva. Pero la hipocresía significa que se violan las normas que se proclaman, y de este modo se abre a la crítica inherente (…) Lo que Rusia ofrece es un mundo sin hipocresía, porque carece de normas éticas globales y sólo practica el «respeto» pragmático a las diferencias". Así dice Slavoj Zizek en un artículo poblicado en "dialektica.org" el 6-6-2.022 con el título "Debemos evitar que Rusia defina los términos de la crisis de Ucrania" (https://dialektika.org/2022/06/06/debemos-evitar-que-rusia-defina-los-terminos-de-la-crisis-de-ucrania/).



Imagen: Pixabay.


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