Mundo posible / Mundo necesario
– ” … Realistamente, deberíamos decir: “otro mundo es necesario”" (Mario Tronti, "Per la critica del presente", Ed. Ediesse, p. 142).
- "Ocurrió así. Yo todavía era muy niño; una noche, no sé por qué, antes de meterme en la cama me negué a usar el orinal, contraviniendo mi rutina habitual. Entonces mi padre me rogó que lo hiciese y, a cambió me prometió el regalo que yo le pidiera. La promesa me convenció; me senté en el orinal e hice un sonoro y abundante pipí. Mi padre, satisfecho, me preguntó que regalo iba a pedirle como premio. Era una suave noche de verano y, a través del balcón abierto, veía ante mi el monte Appiolo, sobre el cual se alzaba, lenta y majestuosa, una luna de plata. Y respondí: "Te pido la luna"" (Pietro Ingrao "Pedía la luna", Ed. Península, p. 189).
De un interesante libro aparecido en los últimos años, escrito por quien entonces era un importante cargo en el "Partito Democratico" italiano, Peppe Provenzano, tomamos esta significativa referencia: “De aquella formidable obra de Toni Negri y Michael Hardt, que saludaba como bienvenido el nuevo “orden de la globalización”, el Imperio como “nueva forma de soberanía global” a la que finalmente dirigir una “guerra global permanente”, que la Multitud habría convertido en una “democracia global”, de aquel estéril cruce entre Marx y Foucault, ¿qué quedó? Nada. Al poco tiempo, para responder al terrorismo global, se volvieron a movilizar ejércitos nacionales, coaliciones de Estados “voluntariosos” que pisaban toda dimensión supranacional de la política, procesos de fuerte estatalización, por la planificación económica en China o Brasil o por la guerra “santa” y la afirmación de la sharia en el mundo islámico” (Giuseppe Provenzano, "La Sinistra e la scintila", Ed. Donzelli, 2.019, p. 66).
Globalización económica sin globalización política no podía más que llevar a este tipo de crisis, de la que no se sale si no se recupera un control político del ciclo económico.
"Así pues, esta debe ser la respuesta a los defensores de la "sociedad posindustrial", cuyo mensaje a los trabajadores les dice que están acabados, que su existencia es obsoleta y que no pueden esperar otra cosa que una compasión de tipo meramente humanitario: cada vez hay menos sitio para los obreros en el universo del CAPITAL de nuestros días, y de este hecho hay que extraer la única conclusión coherente. Si la sociedad "posindustrial" de hoy necesita cada vez menos trabajadores para reproducirse (el 20% de la fuerza de trabajo, según algunos estudios), entonces lo que sobra no son los trabajadores, sino el capital mismo" (Slavoj Zizek, "Repetir Lenin", Ed. Akal, p. 106).
Imagen: Pixabay.

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