Mar y Tierra

 


“….. el capitalismo es mar y el trabajo es tierra. Ocurrió el diluvio. La tierra fue invadida por el mar. Quienes estábamos en la lucha, reconoce aquí, fracasamos en el intento de contener el diluvio, no estuvimos a la altura de realizar la tarea para la que fuimos llamados. De aquella experiencia aprendimos que “el capitalismo es mar: elemento fluido, dinámico, en continuo movimiento, alguna bonanza, muchas tempestades, horizonte sin fin que se pierde ante la mirada de quien comtempla. Ese capitalismo real, victorioso, “estaba listo para transformarse en virtual, para hacerse de material en inmaterial, de brutal extracción de plusvalor a cognitivo general intellect, de beneficio industrial a renta finaciera ….”(Mario Tronti, "El enano y el autómata", p. 24, del “Estudio introductorio” preliminar de Micaela Cuesta, que cita a Tronti).

Libro: El enano y el auómata; Autor: Mario Tronti; Editor: Prometeo Libros; Idioma de edición: español (original: italiano. “Il nano e il manichino”); Año de edición: 2017; Pp: 99.

"Tierra y mar".

Scmitt hace su propia lectura de la política internacional y del derecho internacional. Lo atractivo de un libro que tanto ha fascinado – con independencia de la lente ideológica del ojo que lee - es la capacidad de identificar elementos sustanciales de la historia del Occidente europeo (digamos, también, cristiano), sintetizando una visión de la Historia que resulta profética en el momento histórico en que vivimos.

Escrita en 1.942, con el autor ya desencantado de la vida política, “Tierra y mar” es una obra única. Y diferente, viendo la trayectoria del autor. El jurista hace aquí de indómito historiador que acoge diversas disciplinas para ejemplificar e integrar en una visión de conjunto. Pues el libro sí contiene tesis.

Idea-fuerza de “Tierra y Mar” es que el espacio en que el sujeto vive determina la praxis humana. Pero si la gestión de su realidad se orienta en base a la exigencia de administrar un determinado espacio, en primer lugar la dirigen los elementos (tierra, mar o tierra/mar) de los que se compone este espacio. La existencia, sea individual o colectiva, será sobre todo terrestre o sobre todo marítima. Así, universalizando “La historia universal (Weltgeschichte) es una historia de la lucha de las potencias del mar contra las potencias de la tierra y de las potencias de la tierra contra las potencias del mar”.

Aquí irrumpen, en el imaginario schmittiano, dos figuras, tomadas de la Cabalah: el Leviatán y el Behemot. Si el primero busca cercar y atosigar al segundo, éste intenta morder y atravesar al primero. Aquí se sintetizan gráficamente los dos modos diferentes en que potencias marítimas y terrestres se presentan ante la batalla. Si los pueblos marítimos atacan “indirectamente” al enemigo dejándolo sin recursos y sin aliados, los terrestres buscan el enfrentamiento frontal en pos de la aniquilación directa.

Europa ha visto como en su historia ha predominado el elemento “tierra”, aunque no con exclusividad. El Imperio romano había visto la misma prevalencia. Atenas o Venecia (consideradas “potencias del mar”) se caracterizaron, también por una fuerte presencia del elemento terrestre.

La época de los grandes descubrimientos geográficos altera lo que era un gran preeminencia. El Océano entra significativamente en el espacio referencial de los pueblos de Europa. Pero lo que se denominó “revolución del espacio” no se limita en la interpretación schmittiana como mera ampliación de horizontes; lo que se modifica toca a la estructura del mismo concepto “espacio”. Así, entre los siglos XVI y XVII Inglaterra comienza a autopercibirse como “nave” o “pez”, no una porción de tierra rodeada de agua.

Aquí nace, en realidad, el concepto de “Mundo” que hemos heredado. Este espacio “planetario” debe ser ordenado por los europeos. Se abre la dicotomía entra el catolicismo (terrestre) y el (marítimo) calvinismo; ambas ramas luchan por la hegemonía. La "Guerra de los 30 años", una verdadera guerra civil europea desarrollada entre 1.618 y 1.648 no es sino el punto áligo de este enfrentamiento. Pero se logra un equilibrio de una eficacia sorprendente entre mar y tierra. Este es el fundamento para el nacimiento del ius publicum Europaeum. Tres elementos políticos sustentan la realidad material de este nuevo Derecho: 1) un mar libre; 2) la existencia de inmenos espacios fuera de Europa habitados (cuando lo estaban) por pueblos que non son sujeto de derecho, sino “objeto” del mismo; 3) equilibrio entre las dimensiones de los Estados nacionales europeos. Se seculariza la vida pública y se “racionaliza” la guerra al reconocerse entre sí los estados nacionales.

Derecho público europeo que bebe abundatemente de la fuente romana y que se centra en el sujeto “Estado”. Lo que, en principio indicaría una victoria sobre el mar de la tierra. Pero el crecimiento del Imperio británico lleva a cuestionar aquella hegemonía. El mar es el mundo de la libertad de comercio y el espacio físco de una “libertad” en modo anglosajón. Es en el mar donde el “individuo” se separa de la comunidad de pertenencia, en un marco en el que el espacio carece de forma y el Estado no existe. Si la tierra permite ser medida, distribuida y administrada por medio de la ley, el mar huye a tal fuerza ordenadora. El mar es simultáneamente res omnium o res nullius, permaneciendo estado de naturaleza”, nos dice Lucio Mamone en “Rilegendo Terra e Mare”, publicado en OSSERVATORIO GLOBALIZZAZIONE el 21-5-2.019 y cuyo original está disponible en el enlace que a continuación se inserta: https://osservatorioglobalizzazione.it/osservatorio/rileggendo-terra-e-mare/

E importante: a la par del derecho internacional nace el derecho internacional privado como garante de la libertad económica de los individuos. Inglaterra se va imponiendo a través de la economía. Pero el periodo de entreguerras del Siglo XX , entre las dos guerras mundiales (la llamada “guerra civil europea”, título de un interesante libro del historiador italiano Enzo Traverso) marca una nueva etapa. Europa ya no es el centro del nuevo ordenamiento (con un concepto de “Occidente” con una impronta cada vez más U.S.A.).

La definitiva primacía del mar adquiere cuerpo con la capitanía U.S.A. (heredera, al fin, de Inglaterra y lo que significó) sobre Occidente. Los rasgos de lo que ello implica los explicita así Lucio Mamone: “ …. declinar de la estatalidad y de la dimensión pública, ….. desterritorialización del derecho, …. hasta llegar a una global in-formalización de las relaciones sociales, que los sociólogos han captado en la noción de “sociedad líquida”".

E, irrumpe (ya abordando la cuestión de la globalización) el elemento “Aire”, andadano más allá de Scmitt. Mamone argumenta que “El desarrollo y difusión de posteriores tecnologías al final del siglo XX (entre ellas: ordenadores e internet), en cambio han producido una revolución antropo-sociológica de relevante alcance. Si, por ejemplo, el mar, hasta hace una décadas, podía valer como eficaz metáfora del mercado, hoy esto, con la primacía de las finanzas sobre la economía real y la consecuente difusión de la “economía inmaterial”, se muestra fundamentalmente como una realidad “gaseosa”. Así, se esfuma y diluye la relación interpersonal, la pertenencia de clase, la interacción política … siguiendo a Aldo Giannulli, que defiende la transición de la sociedad occidental contemporánea de lo sólido a lo “gaseoso”".

Imagen: Pixabay.


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