Había una vez ….
“Recuerdas. Había una vez los empleados del PCI. Los intermedios, de federación , esparcidos por el territorio, con la tarea de atender una sección por cada centro de trabajo, justo las directivas oportunamente trasladadas desde arriba, conforme a las normas del partito nuovo. Conscientemente me gusta mitificar a estas personas. Existe una deuda humana de restitución. Odio la sonrisita de desprecio de los bienpesantes sobre aquellas historias. No comprendo el silencio embarazoso de quien debería sentirse heredero de aquellas experiencias. He aquí los burócratas: a las seis de la mañana estaban ante las puertas de las fábricas, a mediodía dentro de las obras de construcción, a la tarde de visita en los barrios, al anochecer debatiendo con los militantes de las células. La paga, equiparada a la de los metalúrgicos. Y llegaba habitualmente con algún mes de retraso. No estaba su cara en los manifiestos. No esperaban su candidatura a ninguna cosa. Tenían el pulso del país real. No había necesidad de encuestas para captar que aire se movía entre la gente. Mejor dicho. No es que cuidasen a la gente: es que estaban en medio del pueblo. Y me olvidaba: el premio era una semana en Fratocchie, aquella cosa, hoy lunar, que era la escuela del partido. Si, lo sé, es un cuadrito idílico. Pero quiero decir simplemente esto: aquello era una idea de política, de una parte contra otra. Y por esto, precisamente por esto, la antipolítica ni siquiera se sabía qué pudiese ser. Recuerdo un secretario de Federación, años Ochenta – el decenio padre de todos los problemas posteriores - que había transferido su oficina de la sede del partido al bar de abajo, para estar en medio de la gente. Comprendí que estaba llegando el final de la edad de los partidos. Que esto habría provocado la crisis general de la política lo hemos comprendido inmediatamente después. El “nuevo modo de hacer política” ha producido la política peor, la que en vez de orientar tiende a seguir la opinión. Ha producido aquella forma de anti-partido que es el partido personal” (Mario Tronti, "Per la critica del presente", pp. 127-129).
Libro: Per la critica del presente; Editor: Ediesse; colección: BiCitoyens; año de edición: 2013; nº de páginas: 147.
Imagen: Pixabay.

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