Estado-Europa
“El Estado-Europa: he ahí una potencial gran idea-fuerza para la izquierda. La kultur europea -no la civilisation– que se hace Estado. Las reglas de gobierno de la economía mundial no las escribirá la Internacional socialista del dos mil. La escribirán ellos solos los Bancos centrales, por cuenta de los capitalismos nacionales, agregados entre ellos por grandes áreas, USA, Europa, Pacífico. La administración del resto del mundo seguirá. La izquierda mundial puede realistamante intentar reescribir las reglas del gobierno político. El socialismo se puede hacer, si puede hacerse, en un continente solo. Mire con valentía la izquierda el mundo desde Europa. Si existe todavía una secuela de civilidad política, todavía no puede venir más que de aquí. Por tanto, solo la política nos puede salvar. Pero el tema estratégico es: después de la crisis del Estado moderno, que es la verdadera consecuencia pública del pasaje de guerra civil mundial, ¿qué es aun el poder y qué es aun la política? La segunda mitad del siglo ha tenido en herencia de la primera mitad la pregunta y no ha dado respuesta. Existe más crisis en este devastador silencio que el ruido de la charlatanería politológica. No ha dado la respuesta ni el capitalismo ni el socialismo” (Mario Tronti, Dall´estremo possibile", Ed. Ediesse, p. 144).
Altiero Spinelli.
Abogaba Saviano, el escritor napolitano, por “una Europa libre y unida”, en un artículo en el que hablaba del proyecto de un manifiesto lanzado unas décadas atrás: https://www.senato.it/application/xmanager/projects/leg18/file/repository/relazioni/libreria/novita/XVII/Per_unEuropa_libera_e_unita_Ventotene6.763_KB.pdf
Cuando pensamos en los Estados Unidos de América y en Europa - casi diríamos que con independencia de quien gobierne - pensamos en modelos sociales distintos. Europa como espacio político, fundamentalmente.
Modelo social que, esperamos, está en nuestro ADN de europeos. Esperamos. De europeos, hablamos, no de las naciones europeas, en este caso. “Europa” como nueva realidad que suma más que sus “partes” …. esa (interesantísima) idea de la “ciudadanía europea”.
Europa, un poco, sí - perdamos el miedo a las grandes palabras - como modelo, como referencia, como espacio (social, político) en el que mirarse.
Seamos claros, con el final de la Segunda Guerra Mundial, EEUU se aseguró su espacio en Europa como contrapeso a la URSS y el modelo socialista. Como contrapartida, en el Occidente del llamado Viejo Continente se desarrolló el concepto “Estado de bienestar”. Seamos claros, quizá es el miedo al comunismo lo que hace que el capitalismo desarrollado en este continente tenga un rostro “más humano”.
A cambio de ello, los comunistas quedaban reducidos, en la Europa occidental, a un espacio social y electoral claramente acotado. Un rol como de comparsas, de conciencia crítica que nunca accedería al gobierno.
Así, la institucionalidad europea se fragua en un acuerdo (y un reparto) entre democristianos y socialdemócratas. Dicho grosso modo.
Italia se salió - en muy buena parte - del paradigma. Por eso su política se hizo covulsa y su sociedad sufrió impactos de mayor calado que otros países de este entorno geográfico-político. El P.C.I. tuvo mucho que ver en ello. Su inspiración en Gramsci - en muy buena parte de la mano de Togliatti -, su construcción de una vía propia en pos del socialismo, su transversalidad en algún sentido y su búsqueda de la hegemonía, su capacidad de alejarse antes que otros PC-s de la URSS … hacen de Il Partito (que, caso único en Europa entre los PC-s, llegaría a ser la fuerza más votada en su país en las elecciones europeas de 1.984) un caso específico y especial y, dada su fuerza, de Italia una nación “singular”. Con esta (roja) “anomalía”, pensarían algunos.
La construcción europea, decíamos, es resultado de un pacto permanente, un pacto de época, entre socialdemócratas y democristianos (conservadores, liberales, centroderecha, digamos).
Pero Italia presenta también en esta cuestión una especificidad. Una vez más tenemos el rol del P.C.I., apostando por la idea de Europa, “una” idea de Europa. Aquel Partido que quiere (quería) conjugar socialismo y democracia.
Europa, la Unión Europea, es la apuesta por una Europa alejada de nacionalismos agresivos y expansionistas (no del “nacionalismo” en abstracto) competidores entre sí. Para evitar el enfrentamiento: consolidación e institucionalización de la cooperación. Es una idea que se fragua tras el desastre de la II Guerra Mundial.
Pero ya antes de su finalización había gentes que tenían en mente aquella idea de una Europa Unida. En Italia también - a ello alude Saviano -. Y ya en aquellos momentos, en aquel contexto bélico, entre algún comunista también.
Altiero Spinelli es aquel precursor al que nos queremos referir. Desterrado y encarcelado por antifascista. Es en Ventotene donde escribe, junto a Ernesto Rossi y a Eugenio Colorni, “Por una Europa libre y unida. Proyecto de un Manifiesto”. Tras recordar aquello, Roberto Saviano nos dice “Yo soy europeísta, genuinamente europeista”. También: “Los euroescépticos acusan a Europa de vivir únicamente como unión económica en la protección de los privilegios de las clases favorecidas y de los países más ricos. Esto es en parte una simplificación, pero es evidente que las instituciones europeas han hecho poco para que el euroespecticismo perdiese sus argumentaciones más fuertes y más populistas”.
De Spinelli hablábamos. Queremos volver al pasado. A las fuentes, aunque estas sean poco conocidas.
Pionero - o entre los pioneros - de la sugerente idea de un federalismo europeo, europarlamentario durante una década, este romano se afiliaría muy joven al P.C.I. Con más de una década de prisión y confinamiento a sus espaldas, el “Manifiesto de Ventotene” es su gran legado, en el que le acompañarían Eugenio Colorni y Ernesto Rossi. Documento que llegaría a manos de la Resistenza, en tanto el mismo A.S. fundaba el “Movimiento Federalista Europeo”. Para saber sobre él, puede accederse a este enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Manifiesto_de_Ventotene.
Haciendo de la idea de “Europa” y de “Federación europea” toda una idea de vida, como independiente, continuaría ligado al Partito, al ir en sus listas en las elecciones a la Cámara italiana de 1.976 y al Parlamento Europeo en 1.979, siendo reelegido en 1.984, año en el que propone una proyecto constitucional para los “Estados Unidos de Europa”.
Un personaje, sin duda interesante. Por salirse de los esquemas habituales. Y, sobre todo, por ser un pionero. Y una persona de ideales concretados en proyectos.
“Por una Europa libre y unida. Proyecto de un Manifiesto” (texto de Roberto Saviano).
Publicado el 24-6-2016. Traducido por Administrador, aquí puede verse el original en italiano:.
Brexit: ha vencido el Pueblo.
Recuerdo al Pueblo, en 1.938, aclamando a Hitler y Mussolini en Roma, asomándose juntos al balcón de Piazza Venezia. Me acuerdo del Pueblo ebrio, exaltado, por la declaración de guerra. Me acuerdo del Pueblo entregado, casi histérico, en presencia de cualquier malhechor que haya conducido a Europa al borde del abismo.
Me acuerdo después del Pueblo que aplaudía cuando acabando 1941 es desterrado Altiero Spinelli, porque era antifascista. En Ventotene, Spinelli, detenido junto a Ernesto Rossi y a Eugenio Colorni escribe “Por una Europa libre y unida. Proyecto de un manifiesto”. Luego, con posterioridad, ¿Estamos seguros que el Pueblo hoy haya vencido de verdad?
Yo soy europeísta, genuinamente europeísta.
La Unión Europea es antes que nada un proyecto político, nacido para conjurar conflictos, después cultural. Después es todavía un proyecto necesario para que se creen leyes compartidas sobre materias sensibles, como la criminalidad organizada, la inmigración, la seguridad. La unión económica viene en últino lugar.
Los euroescépticos acusan a Europa de vivir únicamente como unión económica en la protección de los privilegios de las clases favorecidas y de los países más ricos. Esto es en parte una simplificación, pero es evidente que las instituciones europeas han hecho poco para que el euroespecticismo perdiese sus argumentaciones más fuertes y más populistas.
Al éxito del voto sobre el Brexit han contribuido de manera dramática la gestión europea fallida de los flujos migratorios. Fallida no porque las fronteras fuesen “un coladero” y no porque los inmigrantes fuesen “libres de escoger donde vivir”, sino equivocada porque ha traicionado el principio cardinal sobre el que se basa la misma idea de Europa, o lo que es lo mismo, integración cultural y hospitalidad.
Europa ha fracasado y el Reino Unido ha apoyado la panza y un corazón envenenado, más que un interés real. Esperaría una oleada de orgullo por parte de las instituciones europeas, pero están hechas de hombres, de hombres con sus miserias y privadísimos intereses. Entonces, ningún orgullo para resucitar Europa, que es la única garantía de paz que tenemos, sino únicamente el temor de que, bajo el ejemplo del Reino Unido, otros países puedan elegir abandonar la nave. Una nave imperfecta, pero que también nos ha protegido. Una nave que debe ser mejorada, pero que innegablemente nos ha hecho ciudadanos más conscientes.
Yo permanezco fiel a la declaración de Ventotene de 1.941, permanezco fiel a una idea de Europa que, con buena voluntad, podría aun cumplirse.
Imagen: Pixabay.

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