Celebrada modernización

 


La celebrada modernización ha destruido el pueblo, sin hacer del individuo una persona, más bien haciendo de él una masa. Un poco como la prodigiosa mundialización, que se ha dirigido a meterse en el embudo de una gran crisis financiera y económica. Sucede así cuando los procesos no son guiados, y avanzan sin saber a donde van. La secularización ha sido esto: un proceso sin un sujeto, o mejor, con un sujeto que era en la práctica un sistema de leyes y reglas y compatibilidades todas objetivas. Al final, en su resultado se revela como un enorme potente procedimiento de alienación humana, expropiación de humanidad, que una vez objetivada, no es restituida, y por tanto es perdida, apropiada por un mundo extraño y hostil a cualquier forma de interioridad. Es la universal burguesización de todo aquello que es humano: bajo la falsa forma de un crecimiento exterior, de condiciones, de comportamientos, de convicciones, de emancipaciones (Mario Tronti, "Dall´estremo possibile", Ed. Ediesse, p. 81).

Como no ver en estas palabras algo que enlaza con el espíritu de Pier Paolo Pasolini, quien ya en el Siglo XX veía una decadencia que se aproximaba, que estaba naciendo, un no pertenecer a este mundo: “Sento la perdita del mondo del passato. Sono un uomo deluso. Sono sempre stato in lotta con la società. Mi sono battuto contro di essa e da essa sono stato perseguitato, ma mi ha anche dato una misura di successo. Ora, non mi piace più. Non mi piace il suo modo di vivere, la qualità della sua vita. E per ciò, rimpiango il passato. Alla mia età, suppongo, è quasi convenzionale” (entrevista a cargo de Renato Proni, “La Stampa”, Torino, 23 de Noviembre de 1971).

En “El futuro del alma + La creación de estándares emocionales”, la socióloga franco-israelí Eva Illouz explica así la percepción del mundo de la actitud racionalizada: La actitud racionalizada toma el mundo como objeto de investigación, utiliza reglas sistemáticas, independientes del sujeto de conocimiento y, por lo tanto, deslegitima el saber adquirido de un modo epifánico, tradicional o intuitivo. Esta actitud menoscaba la legitimidad de conductas puramente expresivas e “inútiles”, como sacrificarse o defender el propio honor, y hace que nuestras acciones se centren, cada vez más, tanto en el propio provecho como en los medios más eficaces para lograr nuestros objetivos y satisfacer nuestros intereses” (Eva Illouz, “El futuro del alma + la creación de estándares emocionales”, Ed Katz, pp. 31-32).

En sus Diarios Tempranos, la escritora norteamericana Susan Sotag, en un libro editado por su hijo David, dejaba la siguiente anotación: Asimismo esta ambivalencia: la veta prometeica (exaltar lo humano, derrocar lo espurio divino; la autonomía humana + la independencia), asociada a la ética de la prudencia, el cálculo del gasto emocional” (Susan Sontag, “Renacida. Diarios tempranos 1947-1964”, Ed Debolsillo, p. 86).

Felicidad 4.0, el nuevo decálogo.

En su "Felicidad 4.0" (artículo publicado el 7-7-2.018 en la web GLI STATI GENERALI, https://www.glistatigenerali.com/relazioni/felicita-4-0-il-nuovo-decalogo/ ), el milanés Marco Dell´Acqua ironizaba sobre la felicidad comprada, o la sobreactuada e impostada, o la aspiracional, etc.

Desde Epicuro a Walt Disney, pasando por otros referentes históricos (como Freud, los Beatles o Bob Marley), siempre la felicidad – y la infelicidad – ha sido un gran tema.

Trema muy discutible, el milanés nos dice que en la narración de la felicidad es donde está la trampa. Trayendo a colación al antropólogo francés Marc Augé, todos tenemos "momentos" de felicidad .... sensación o sentimiento de duración limitada, claro. Felicidad es, por ejemplo: "Recibir un chaleco salvavidas cuando estás ahogándote después de una travesía del desierto en la que has arriesgado la vida; la visión del Ejército Rojo por parte de quien estaba en Auschwitz; el médico que te explica que el tumor ha sido vencido; la promoción de tu hijo; ganar el Mundial; ver que aquello que habías esperado toma forma”.

En su construcción social, la felicidad deviene, en realidad, búsqueda de consuelo. Y he aquí que el autor propone el siguiente decálogo:

-CAMINAR SIN MIRAR AL SUELO E INTENTAR PISAR LAS MAYORES CAGADAS DE PERROS QUE SEA POSIBLE.

-PROCURAR CASARSE UN DÍA EN EL QUE GRANIZA, QUIZÁ CON UN GENERADOR DE TORBELLINOS DE AGUA EN LUGAR DE LA ORQUESTA.

-CREARSE PROBLEMAS DE TODO TIPO E INTENTAR SUPERAR LOS DE LOS OTROS, DE MODO QUE AUMENTEN DE MODO EXPONENCIAL NUESTRAS OPORTUNIDADES.

-CUANDO VEAMOS QUE ESTÁN A PUNTO DE DESCORCHAR UNA BOTELLA. PONGÁMONOS EN LA TRAYECTORIA PARA INTENTAR SER ALCANZADOS (QUIZÁ EN UN OJO).

-TRABAJEMOS LO MÁS QUE PODAMOS HASTA MORIR, Y ASÍ MORIREMOS ENNOBLECIDOS.

-BUSQUEMOS / ESPEREMOS ENCONTRAR SITUACIONES EXTREMAS (DE SALUD, DE SUFRIMIENTO) Y ASÍ PODREMOS INICIARNOS EN LA RESILIENCIA Y COMPRENDER LO QUE NOS ESTÁBAMOS PERDIENDO.

-INTENTEMOS HACER LAS COSAS Y ESPERAR QUE FRACASEN, Y ASÍ PODREMOS CRECER Y MEJORARNOS.

-QUERER ES PODER, NADIE QUIERE MORIR, PERO TODOS SABEN QUE LES TOCARÁ.

-PROCUREMOS NO SER DESCONFIADOS Y CREERNOS TODO, PORQUE LOS OTROS NOS DICEN SIEMPRE LA VERDAD.

CAMINEMOS DESCALZOS EL MAYOR TIEMPO QUE PODAMOS SOBRE CARBONES ARDIENTES, Y ASÍ NUESTRAS MENTES SIMPLES SERÁN MÁS FUERTES”.

Al final de la lista, el autor se pregunta cuántas mentiras nos han contado.

Pero ¿cuántas bolas nos han contado? Porque la verdadera felicidad está en saber reconocerla y no tragarse las narraciones hechas por los satisfechos y entiende que ser feliza únicamente es una manera de hacernos trabajar, gastar y tener más.

Acabaremos citando a John Lennon: Cuando tenía cinco años, mi madre me repetía siempre que la felicidad es la llave de la vida. Cuando fui a la escuela me preguntaron como quería ser de mayor. Yo escribí feliz. Me dijeron que no había comprendido la tarea, y yo dije que ellos no habían comprendido la vida”.

Imagen: Pixabay.


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