Capitalismo
“El capitalismo, que había nacido en la Modernidad, con una necesidad de sociedad, a la que había dado realización a través de diversas formas de Estado, contra la antigua idea de comunidad, llega a ser con la postmodernidad sujeto disolvente de la sociedad. La elocuente definición tatcheriana “la sociedad no existe”, que abre el trentenio neoliberal, cierra una historia. El final de la historia, realmente, no es dada solo por el colapso del socialismo real, es dada tambien por el agotamiento del capitalismo real” (Mario Tronti, "Per la critica del presente", Ed. Ediesse, p. 83).
Weber. El protestantismo ya no es tan "protestante".
En los primeros años del XX, aparecía “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, gran y referencial obra de él sociólogo alemán Max Weber.
Libro de referencia como muchos, es de esas obras cuyas hipótesis pasan a conformar una especie de “saber común” multitudinario.
En un sugestivo artículo publicado el 6 de diciembre de 2.011 en la revista italiana de geopolítica LIMES leemos - siempre con la mente en el pensamiento weberiano sobre aquella cuestión - unas interesantes reflexiones sobre el presente.
Así, “El paradigma weberiano que establece un lazo de necesidad entre el naciente capitalismo y la ética religiosa del calvinismo – particularmente, de su expresión puritana en Holanda, Inglaterra y, por tanto, en las primeras colonias americanas – podría definitivamente destrozarse”. Y con eso, se nos sugiere, buena parte de la sociología religiosa del alemán.
El Beruf, matiza el autor (Paolo Naso) no es fe, Iglesia o territorio sagrado. Importante aclaración dada la importancia de esta palabra (“Beruf”) en la visión weberiana, que implica una “ascese intramundana”
El trabajo material ya no es una “condena” derivada del pecado original. Dios, en la patria protestante, quiere que el cristiano actúe en la sociedad, de modo que la vida social vea como a ella es trasladado el mandato divino. El ejercicio profesional, el cumplimiento de la tarea, es, así, “deber moral”. Vida doméstica, no celibato; sobriedad, no pobreza.
John Wesley, fundador del metodismo, comprimía en una frase toda una filosofía de vida: “Gana todo lo que puedas, ahorra todo lo que puedas, dona todo lo que puedas”.
De orden “georreligioso” habla Paolo Naso al abordar la actualidad. Mucho cambió el mapa del protestantismo, en primer lugar. Dato más que relevante el que nos presenta el autor: “Entre los 60 países en el mundo con la más alta concentración actual de creyentes protestantes, más de 40 pertenecen a África, Asia y América Latina”. También: “Los países con mayoría protestante continúan siendo aquellos en los que la renta per capita media supera los 40 mil dólares al año, hecha excepción de dos extremos contrarios: Noruega (más de 84 mil dólares) y Sudáfrica (poco más de 6000 dólares)”.
El paradigma weberiano, podemos leer, es en algunos aspectos “aún realista y funcional”, pero va perdiendo peso en otros. En un gráfico (el nº 3, muy interesante) se muestra el porcentaje anual de crecimiento del PIB en relación a la incidencia del protestantismo.
Los llamados países emergentes son países en los que, en general, el protestantismo es irrelevante.
Las palabras del autor son claras con respeto a las tendencias actuales: “Hoy, esta ética virtuosa del capitalismo marcado por la tradición protestante pertenece a un pasado hoy por hoy remoto. Los países de mayoría protestante no se presentan como más virtuosos que aquellos que vivieron otras historias culturales y religiosas”. Si el esforzarse en “ganar” era rasgo protestante también lo era el ahorro …. pero “Los países más ricos son también aquellos más endeudados respeto de su riqueza y, entre estos, los protestantes no son excepción”.
Recomendable, como siempre en los artículos de LIMES, observar los gráficos. Este artículo (http://www.limesonline.com/cartaceo/letica-protestante-y-la-crisi-del-capitalismo) no es una excepción.

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