Pasoliniana

 


 

(1). La Roma de Pier Paolo.

En la página "expedia.net", en un artículo publicado el 28-10-2015 (https://www.expedia.it/explore/viaggio-nella-roma-di-pasolini) se nos propone un tinerario romano pasoliniano con las siguientes paradas:

1.- GHETTO Y TRASTEVERE.

Partimos del primer domicilio del poeta y director de cine, Piazza Costaguti, en el ghetto, donde reside una temporada con su madre en un estancia alquilada pagada por el tío. Cerca de allí se encuentra la célebre Piazza Mattei, con su no menos célebre "Fontana delle Tartarughe", punto referencial del ghetto romano y descrita en Alì dagli occhi azzurri.

Adentrándonos depués den las hermosas calles de Trastevere, puede repirarse la hermosura de aquellas calles en las que frecuentaba a amigos escritores como Alberto Moravia o Elsa Morante.

2.- MONTEVERDE Y TESTACCIO.

En Monteverde Nuovo, llamada también la zona di Donna Olimpia, Pasolini residíón en 2 casas. Primero en Via Fonteiana (civico 86, interno 26) y después en Via Carini 45.

Sobre este escenario tomaría contacto con los Ragazzi di vita, los chicos de la calle que aparecen en más de uno de sus libros y films. Ambas casas cuentan con una placa en memoria suya, tomando en la dedicatoria palabras suyas de su obra poética "Le ceneri di Gramsci": «Com’era nuovo nel sole Monteverde Vecchio!». En Monteverde Vecchio, Pasolini frecuentó la casa del poeta Attilio Bertolucci y justamente allí conoce a su joven hijo Bernardo – la celebridad en la dirección cinematográfica -, y que desempeñaría el papel de ayudante de dirección en Accattone (1.961), debut cinematográfico de Pasolini.

Bajando desde Monteverde, una parada obligada es el Cementerio Acatólico de Testaccio, donde se haya la tumba de Antonio Gramsci, narrada en los escritos dedicados al primer gran líder del PCI, siendo célebre una fotografía en que Pasolini desposita flores en dicha tumba. Cementerio en el que, por otra parte, reposan los restos de los poetas John Keats y Percy Shelley, el escritor Carlo Emilio Gadda o el poeta y dramaturgo Dario Bellezza, también un descubrimiento de nuestro hombre.

EL PIGNETO Y LE BORGATE DE REBIBBIA.

Pigneto, entre Via Ettore Giovenale y Via Fanfulla da Lodi, es otro espacio (barrio) imprescindible en este itinerario. Resultan reconocibles las casas bajas, los carriles y la "Roma che non era Roma" como decía el mismo Pasolini, buen conocedor, pues el lugar está vinculado a la filamción de la mencionada Accatone.

En Ponte Mammolo, no lejos de la prisión de Rebibbia, pueden encontrarse las primeras borgate (barriadas) conocidas y vividas por el escritor: «Vivimos en una casa sin techo y sin yeso, una casa de pobres, en la periferia extrema, próximo a una cárcel».

OSTIA.

Acercándonos a la costa, es imprescindible visitar Ostia y dsifrutar de un paseo por el litoral. Dentro del oasis LIPU, muy cerca del campo en el que fue asesinado la noche del 22 de noviembre de 1.975, debe visitarse el Parco Letterario Pier Paolo Pasolini. Se trata de un jardín cercado y cuidado, con una gran escultura del artista Mario Rosati y un jardín sembrado de citas grabadas sobre marcadores de piedra.

En Ostia se encuentran otros dos monumentos dedicados a Pasolini: uno en Piazza Gasparri y otro en la zona peatonal de Piazza Anco Marzio, mirando al mar.


(2). Muerte.


Que el Parlamento investigue sobre el homicidio de Pasolini”

El original de la carta (en la que se podía firmar): aquí: https://www.change.org/p/il-parlamento-deve-indagare-sull-omicidio-pasolini-montecitorio-senatostampa?recruiter=42522480&utm_campaign=signature_receipt_fb_dialog&utm_medium=facebook&utm_source=share_petition

Traducción de Administrador.

Es un intelectual libre, inconformista, genial Pier Paolo Pasolini. Tiene el coraje de romper las tablas del pensamiento único e hipócrita de la Italia de los años ’70. La de las masacres, de los arenques rojos, del anticomunismo atlántico, de los lazos entre mafia y política con la mano de obra criminal de la neofascista y recién nacida Banda della Magliana. Un escritor que cuenta lo último y denuncia a los verdugos.

Las masacres de Piazza Fontana (1.969), Piazza della Loggia (1.974), Italicus (1.974) son seguidas por el dramático inicio de la estrategia de la tensión. El 14 de noviembre de 1.974, en el Corriere della sera, Pasolini lanza su célebre “Yo se”. Escribe: “(…) Yo sé los nombres de los responsables de la masacre de Milano del 12 de diciembre de 1.969. Yo sé los nombres de los responsables de las masacres de Brescia y Bologna de los primeros meses del 1.974 (…). Yo sé los nombres de personas serias e importantes que están detráś de los desgraciados muchachos que han escogido las suicidas atrocidades fascistas y los delincuentes comunes, sicilianos o no, que se han puesto a su disposición como killer y sicarios. Yo sé todos estos nombres y sé todos los hechos (atentados a las instituciones y masacres) de las cuales se han hecho culpables. Yo sé. Pero no tengo las pruebas“.

Con sus denuncias Pasolini demuestra estar anticipándose a la historia que, después, por desgracia, le dará la razón. Pero él no lo sabrá jamás porque la noche entre el 1 y el 2 de noviembre de 1.975 es bárbaramente asesinado sobre una diminuta playa de Ostia, en la periferia romana.

Homicidio extraño, lleno de puntos oscuros. Un cuerpo maltratado por golpes contundentes y un asesino que no está manchado de sangre. Un Pasolini atlético que no es capaz de defenderse de su delgado killer. Un pie derecho y una camiseta verde encontrados en su coche que no pertenecen ni a él ni a su homicida. Además, trozos de neumáticos sobre el lugar del delito. Testimonios no escuchados. Un delito mentira dado como alimento a un País ampliamente beato y a una clase dirigente presta a vender su propia dignidad “para el bien”. Una ejecución brutal sin castigo. Todo es cerrado velozmente. Para quien siembra bombas en las plazas, sobre los trenes y encubre ejecutores y mandantes , el juego es demasiado fácil. Otra “Operación” de manual. El final de aquel que sabe es despachada como una muerte insignificante, casi una historia de bar.

En el país de la verdad póstuma, treinta y cuatro años después, sin embargo, comienzan a emerger algunas piezas de un puzzle intuido por muchos. Pier Paolo Pasolini no fue asesinado por una muchachito de suburbio, sino por más personas. Que lo han arrastrado fuera del coche, placado y masacrado hasta la muerte. Una emboscada, una ejecución.

En 2.009 presentamos una instancia para la reapertura de las investigaciones. El examen del ADN sobre los objetos expuestos del delito confirma la presencia de otras personas. No solo. Recogimos elementos sobre muchos de los protagonistas de aquel acontecimiento. Como aquellos referidos a los lazos criminales de uno de los testigos de los últimos instantes de la vida de Pasolini, ligado a la Banda della Magliana. Pruebas nuevas, importantes, pero el Tribunal de Roma decide reabrir las investigaciones para depués archivarlas el 27 de mayo de 2.015. Porque era gay, ayer. Porque ha pasado demasiado tiempo, hoy. Pero no es verdad. Los elementos para descubrir la verdad sobre la bárbara ejecución de uno de los más grandes intelectuales del ‘900 existen. Negro sobre blanco. Con nombre y apellidos. Con nuevas pruebas recabadas con las actuales metodologías. Es necesario realizar una sola acción: continuar investigando. Lo que no ha sido hecho jamás en relación al móvil del homicidio.

Por este motivo apelamos a los presidentes de la Cámara y Senado, on. Laura Boldrini, sen. Pietro Grasso y a todos los diputados de la República para que - a 40 años del homicidio de Pasolini - el Parlamento apruebe, antes del final de 2.015, la propuesta de ley n. 3150 y constituya una Comisión parlamentaria de investigación que, con las facultades de investigación otorgadas por la Constitución, llegue a la verdad. Queremos saber quien, como y por qué fue asesinado Pier Paolo Pasolini. Una respuesta que quiere cada ciudadano que apoyará nuestra batalla firmando esta petición, afirmando con nosotros el principio de que el tiempo del olvido, de la omertá, de la ejecución de Estado se ha acabado y que Verdad y Justicia no son una concesión, sino un derecho. Sin caducidad.

(Avv. Stefano Maccioni, legale di Guido Mazzon, primo di Pier Paolo Pasolini)

Carta a

Presidente del Senato Pietro Grasso (Presidente del Senato)

Presidente della Camera dei Deputati Laura Boldrini

Parlamento Italiano.

APÉNDICE:

En su libro "Profondo Nero", entre muchas otras cosas, sus autores (Giuseppe Lo Bianco y Sandra Rizza), sostiene lo siguiente sobre su asesinato:

No. No fue una pelea. Pier Paolo fue ajusticiado. Alguien había decidido que debía morir”. Es la convicción que, a punto de morir, ha manifestado el director y discípulo Sergio Citti …” (p. 191).

La versión de Oriana Fallaci, hoy, se presenta como la más próxima a la nueva confesión de Pelosi” (p. 205).

El libro trata también sobre la misteriosa muerte de otros dos personajes muy relevantes en la Italia de aquellos años: Mattei y De Mauro, hablándosenos de "stragi di Stato", crímenes de Estado.

Se cuenta que en 1953, nace el E.N.I., el "Ente Nazionale idrocarburi". Los autores nos dicen que "el ENI es Mattei, y Mattei es el alma del ENI".

Y sobre De Mauro las sospechas también son relevantes para los autores del libro. Así: "Sobre De Mauro investigan el capitán de los carabineros Giuseppe Russo, el comisario de la Squadra mobile Boris Giuliano, el comandante de la Legione dell ´Arma Carlo Alberto dalla Chiesa. Los tres masacrados en Palermo entre el 1.977 y el 1.982" (p. 125).

Otros dos fragmentos destacados por su alto voltaje son los siguiente:

"En 1.974, en el ensayo Razza padrona, Eugenio Scalfari y Giuseppe Turani sostiene que se produjo una "convergencia en la cumbre· entre el P.C.I. y las grandes familias de la empresa privada italiana: los Agnelli, Olivetti, la "Pirelli" y "un contraataque por parte del mundo de los Agnelli para derrotar y redimensionar el mundo de los Cefis y de la burguesía de Estado" (p. 259).

"Entre octubre y noviembre de 1.974 son incriminados los de la cúpula del SISMI por el fracasado Golpe Borghese del 8 de diciembre de 1.970. En aquel periodo, en el año que precede a su muerte, Pasolini escribe dos textos fundamentales. El segundo es el más famoso (Io so), el otro es el artículo del que ya hemos hablado, el aparecido el 14 de noviembre de 1.974 en el Corriere con el título "Che cos´è questo golpe?"" (p. 274).

REFERENCIAS DEL LIBRO:

Título: Profondo nero.

Autores: Giuseppe Lo Bianco / Sandra Rizzo.

Idioma: italiano.

Ed: Chiarelettere Editore SRL.

Pp: 295.



(3). Pasolini de parte de las mujeres. Contra el poder (un histórico artículo del “Corriere delle Sera”).

Tomado de la web “pasolinipuntonet. Traducido por Administrador, puede verse el texto italiano aquí:

http://pasolinipuntonet.blogspot.com/2012/04/pasolini-dalla-parte-delle-donne-contro.html

MARIA ANTONIETTA MACCIOCHI (“Corriere della Sera”, 2-11-1995).

Existe un equívoco. “El problema no es estar contra o a favor del aborto - había escrito Pasolini - sino a favor o no de su legalización. Y bien, yo me he pronunciado contra el aborto y a favor de su legalización”. Pasolini, que había avalado el referéndum de Pannella para la ley sobre el aborto, decía en sustancia: que se haga la ley, pero el problema de la sexualidad permanece, y tal vez será administrado por la tolerancia del estado. Las leyes son justas, pero la frustración sexual y la violencia contra las mujeres permanecen; y no será una ley sobre el aborto la que las elimine. Porque las mujeres son “ciudadanos inferiores”.

Con su discurso sobre la sexualidad, Pasolini hace avanzar el discurso feminista, mutilado, ritual, ortodoxo. ¡ Muy diferente que mammista ¡ Se da cuenta de que lo que es conjurado por la sociedad consumista es la relación entre sexo y amor, porque rompe el contrato y pone en cuestión el poder.

Al releerlo hoy, Pasolini aparece como más “feminista” que las profetisas habituales, porque afronta lo indecible: las mujeres son concebidas como puro instrumento de reproducción de la especie. Él se enfrenta, en cambio, desesperadamente, para hacer pedazos los tabúes sexuales de la “Italietta”, donde la mujer es tota mulier in utero. Y aquella contraseña que las feministas históricas creían liberatoria - el utero es mío y lo administro yo - “en verdad”, involuntariamente, recae en la identificación entre sujeto femenino y sujeto reproductivo. Mientras el coito continúa permaneciendo en la oscuridad como indecente, la mujer con su útero entra en la ideología de la planificación reproductiva. La verdad del poder está ciertamente en el callejón sin salida sexual, en la reglamentación del sexo, del placer sexual, como el alcohol bajo el prohibicionismo”.

Se ignora la causa, esto es, el coito, de modo casi ontológico, de modo que se convierte en mecánico, banal, sin importancia, por exceso de naturaleza. En esto existe algo que oscuramente me incomoda y me pone ante una realidad aterrorizadora. Yo he nacido y vivido en un mundo de represión ciegamente clérigo fascista” (cartas a Gennariello, mayo de 1974, de las “Cartas Luteranas”). Y también a Gennariello, hablando de aborto, envía aquel trágico mensaje premonitorio: “Soy como un negro, quieren lincharme ….”. Y las mujeres, para él, a su vez, son “negros”. También ellas son de las “diferentes”. Y su liberación sexual es la propia del “diferente”. La permisividad licenciosa, sucia y soez de la prensa italiana, también de los semanarios “cultos” - con los órganos sexuales, las cacas, las nalgas, en las portadas - confirman la profecía de Pasolini: la invitación al coito como acto banal, más bien lícito, fácil, casi industrializado … ¡ hasta la violación ¡

En este verano del `95, los dos fenómenos, violación y fibrilación erotómana de ciertos periódicos, han corrido locamente, tomados de la mano. ¿Quién no ve la relación? Y es aquí donde debe ser integrado también el caso anormal de la chica de Jesolo, que fue violada a la salida de una discoteca, y que hoy trae al mundo un hijo que desconoce, nacido de la violencia del violador. Y la preocupación constante de Pasolini fue precisamente la de la violencia violadora.

Después del crimen contra él, Sartre habló de la miseria sexual de los italianos en el “Corriere della Sera” (25 de marzo de 1.977): “Pelosi, fruto de una sociedad machista, como lo es la italiana particularmente, considera que la autoridad es masculina y que la sexualidad del macho se expresa con las mujeres, sexo inferior. Pelosi, asesinando a Pasolini, tiene la impresión de haberse desembarazado del mal, de haber resuelto su propia relación con la homosexualidad: la ha destruido. Y lejos de ser tratado, Pelosi, como un criminal ligado a un oscuro complot, para cierta opinión pública, representa casi la figura de héroe ….”. Es tan cierto que Pelosi entrega hoy un libro a la imprenta, que introduce la resuelta Dacia Maraini. Mientras el habitual Espresso se pregunta: “¿Fue verdadera gloria?”, redimensionando a Pasolini. Y en este intenso tráfico de cadáveres aún no ha llegado el momento de reabrir el proceso contra un asesinato completamente dirigido y pensado (quien sabe, tal vez, llega una revelación de Buscetta ….) En cuanto a mi, después de haber visto el film de Giordana, requisitoria implacable, no tengo que repetir lo que escribí el 5 de noviembre de 1.975 en la primera página de “Le Monde”, bajo el título: “El crimen es político”. Es la razón por la que el espectro de Pasolini da miedo, todavía.

¿Debía llegar “Le Monde”, que dedica dos páginas al aniversario de la muerte, para conocer el inmenso peso de Pasolini en la cultura europea?, pero pregunto, ¿después de haber sufrido con cierta repugnancia el análisis del neofascista Veneziani, a quien “Repubblica” daba ayer la palabra para denigrar a Pasolini?

Era más que amiga de Pasolini. Existía entre nosotros un entendimiento absoluto, una complicidad de “heréticos”. Aceptó tener una columna semanal, el primer desafío antidogmático que se conozca en el campo de la izquierda, en “Vie Nuove”, que entonces dirigía, con un “Dialogo coi lettori”. Aceptó, escribiéndome que lo había convencido …. “llegada drecta desde el corazón”. No quiso jamás un sueldo de retribución, lo que asombra hoy ante la bulimia del oro que distingue a ciertos escritores y periodistas “famosos”, entre los cuales a veces acechan también algunos de sus detractores. En verdad lo conmovía el hecho de que un periódico importante fuese dirigido por una mujer. Lo perseguían con los procesos, entonces. Pero él no me hablaba de ello. Llegaba casi cada semana a via Sicilia, a mi oficina de altos ventanales. Entraba con pasos ligeros, de gato. Después me llevaba al cafecito de la esquina, que aún existe. Lo definían como un anormal. Era muy guapo, joven, elegante, con aquellos pantalones suyos y la chaqueta. Nadie me parecía más normal y dulce y atractivo que este …. anormal.

Años después, estaba en dificultades y en una dura soledad, por mi libro “Lettere dall’interno del PCI a Louis Althusser”. Entonces él me escribió, era el otoño del ’69, una “Lettera aperta sul Tempo Illustrato”. Sus frases desenmarañan aquella compleja relación de “intelecto de amor” que existía entre Pasolini y las mujeres: “me he subido al coche con tu libro y me he ido al mar, a Ostia. He bajado a la playa libre, donde no estaban más que el sol y dos o tres pescadores, me he acostado sobre la piedra del muelle. Allí he comenzado a leerte y he continuado hasta el almuerzo, también comiendo espaghetti. Debo decirte enseguida que al menos una docena de veces me he encontrado riendo fuertemente, solo; y al menos tres o cuatro veces me he encontrado los ojos húmedos …. Estas cosas, si las digo es porque lo siento como mi primer deber de literato ….”.

Detrás de sus elogios, sentía la defensa empedernida de un libro en la tormenta, pero también los acentos de la más espléndida de las pasiones, la intelectual, entre hombre y mujer. Pero toda la vida de Pasolini está poblada de mujeres. Él parecía el único en comprender la desesperada fragilidad incluso de aquellos llamados “monstruos sagrados” del éxito, las más traumatizadas entre “las mujeres objeto”: Bardot (que intenta suicidarse), Callas (abandonada por Onassis), Marilyn (suicida). En una poesía que debía acompañar la secuencia de Marilyn sobre el lecho de muerte, en el film “La rabbia”, Pasolini la evoca: “Del mondo antico e del mondo futuro non erano restati che la bellezza e te… Povera sorellina cadetta”.



(4). Razones para recordar a P.P.P.

La periodista romana Simona Zecchi, autora del libro “Pasolini. Massacro di un poeta" (Ponte alle Grazie, 2015) en un artículo publicado el 2-11-2015 en la web LA VOCE DI NEW YORK (https://www.lavocedinewyork.com/arts/libri/2015/11/02/sette-buoni-motivi-per-non-dimenticare-mai-pier-paolo-pasolini-piu-uno/) nos dá un haz de razones (concretamente 7) para no olvidar al poeta y cineasta. Conmemorando la figura de Pier Paolo en el 40ª aniversario de su muerte, explicita así (y este es el título) "Siete buenos motivos para no olvidar nunca a Pasolini (más uno)”.

"1. ¿Exotismo?

Pasolini ha vivido en la más desatendida periferia (cuando Rebibbia lo era aún) poco después de ser acogido por un tío que tenía en el centro de Roma; ha trabajado como profesor andando para delante y para atrás hacia el hinterland, Ciampino, en autobús, por 27 mil míseras liras (eran míseras ya entonces), mientras la madre Susanna hacía limpieza para la burguesía, de la que también ellos procedían pero que en Roma todavía no los acogía. Pasolini ha vivido, antes del éxito de Ragazzi di vita (1.955) en una barriada del barrio Monteverde, y más tarde, cuando se ha trasladado a la parte más burguesa de la zona, ha continuado frecuentándola, dejando cada vez la puerta del coche abierta con monedas dentro para que los muchachitos pudieran cogerlas. (Esta es una verdadera narración de la barriada). Ha buscado salvar de un lugar de abusos sexuales a los niños desadaptados de Villa Sciarra (siempre en Roma), enseñándoles literatura y el cine y tomando de ellos diálogos para sus films.

2. Heroismo (y herederos).

¿Dónde están hoy los herederos de Pasolini? No existen. No existe pasolinismo también porque los tiempos son netamente diferentes y peores de como él ya había indicado y porque no existe nadie que tenga su talento poliédrico y su capacidad de análisis. Cuando se habla de cuerpo y Pasolini, llega siempre puntual la referencia a su “sexualidad incontenible”, que en realidad es obviamente una subterránea referencia a su homosexualidad. En 40 años, los hijos de Sanguinetti (Edoardo, poeta neovanguardista) no han dejado de hablar de su sexo porque no quieren hablar de sus obras, no las leen, no le interesan, pero se lanzan en los análisis literarios más “finos” como si lo hubieran hecho. El cuerpo que arrojaba lo utilizaba sobre todo para referirse al efecto que el nuevo poder, por medio también del sexo, estaba por alcanzar sobre las nuevas generaciones, uno de los filtros con los cuales el poder pretendía gestionar las mentes de los italianos. Al menos no hablarían más de cuanto es malvado Berlusconi.

3. Dietrología.

Pasolini invitaba a no dejarse cautivar por el complot como fin en sí mismo y a su vez ir más allá de la “crónica bella sin páginas”, lo que no es una contradicción (otro término con el que gusta a muchos definir al hombre, al literato y al ensayista descendiendo la condena a “polemista”), pero la una es consecuencia de la otra si no se aplican capacidad de análisis y si no se asombra uno nunca, cualidad esta que debería estar entre las primeras, si no ser la primera, de un periodista, como también lo era Pasolini y no solamente porque poseía el famoso carnet profesional.

4-5. Eclecticismo y compromiso

Pasolini aplicaba su talento a diversas artes y ciencias humanísticas, como por ejemplo la crítica del lenguaje, pero no porque fuese un milagrero, un místico o un profeta, sino porque eligió desde el inicio ser así y proyectar su talento hacia el compromiso. Hoy y entonces también para un intelectual italiano de las últimas generaciones, el término equivale casi a una palabrota: el compromiso es una abominación, el dualismo compromiso–arte creativa no es considerado una riqueza de la facultad humana. Quizá querrían que Pasolinoi resucitase para pedir disculpas por ello. Pasolini, además, se ha aplicado gradualmente a cada tipo de actividad dejando habitualmente una por la otra y después retomándola (como ha hecho con la literatura y el cine) o frecuentemente cambiando de registro lingüístico, porque como ha escrito él mismo en Petróleo, el juego literario ya no le era suficiente para buscar hacer llegar sus denuncias a los lectores que lo seguían (…).

6. Hipocresía.

Cuando se tiene poco que decir de Pasolini se vuelve sobre el sexo porque ciertamente es “engorroso” este aspecto y entonces él, según aquellos, que atraía chicos jóvenes, ¿cómo se permitía denunciar los males de la sociedad? Un razonamiento realmente profundo considerando el hecho de que la homosexualidad masculina en aquel tiempo era vivida solo de este modo y que entonces no era una prerrogativa únicamente de Pasolini. Escribía Jean-Paul Sartre en vísperas del juicio en 1.976:

En este proceso no me preocupo de la suerte de Pelosi, que seguramente tenía sus problemas (….) Lo que deseo es que no se convierta en el proceso a Pier Paolo Pasolini (…) las tendencias homosexuales se imponen desde la infancia y en las personas en las que se manifiestan crean una sexualidad sin verdadera contradicción que debe ser considerada tan normal como la heterosexualidad. Es verdad, Pasolini buscaba sus compañeros de placer entre los ragazzi di vita de las barriadas de Roma (…) pero ¿se puede reprochárselo cuando se piensa en la cantidad de hombres que se acuestan con las putas?(cfr. el libro Pasolini, Massacro di un Poeta, Ponte alle Grazie 2015).

7. Realismo

Rivista Studio elige el reportaje “La lunga strada di sabbia”, publicada por Contrasto íntegramente y en modo inédito del mecanografiado realizado por Pasolini en su momento para la revista Successo y después también en Romanzi e Racconti 1.946-1.961 (Milano Mondadori, Meridiani 1998) para en definitiva afirmar que “contar la realidad después de Pasolini tiene un solo sinónimo: contar el mundo ofendido por la violencia y por la vulgaridad”. Pero quizá no han llegado a la página 95 de aquel bellísimo libro, editado en 2.014, que registraba los apuntes del escritor, no del periodista en aquel caso, sobre la ciudad de Siracusa:

Aquí estoy vagando por Siracusa. Acierto justamente con la fuente Aretusa: está en el puerto: un puerto cerúleo y dulce como una laguna: sobre el pequeño paseo marítimo existe una construcción cinquecentesca, de suprema elegancia, circular, una especie de pozo, y dentro cisnes, peces y papiros. El sol ya calienta, pero de la fuente emana una frescura arcádica (…).

Y añade:

"El último consejo que me permito dar para no olvidar a Pasolini es el de no hacer caso a quien te aconseja dejar estar su muerte y de dirigirse por contra exclusivamente a sus obras, porque sin comprender “qué ha sucedido” es imposible y sobre todo, del modo que aquí se ha explicado, no puede intentarse con éxito.



(5). Desarrollo y progreso.

La palabra “desarrollo” tiene desde hace décadas una connotación incuestionablemente derechista. ¿ Quién reivindica el desarrollo ? Fundamentalmente lo pone en el frontisticio de cualquier proyecto político el gran capital

El aplicación de la ciencia en su desarrollo tecnológico posibilita una industrialización que pareciera carecer de límites y que, desde luego, traspasa cualquier barrera nacional / estatal. El ciudadano más consumista, la masa más inerte y acrítica se pone de su lado: demanda “desarrollo”. La posesión de bienes crea la ilusión de liberarse, de emanciparse, de autoafirmarse.

En cambio, anhela el “progreso” quien no está atado por la dictadura de la exigencia inmediata que debe ser satisfecha. En las décadas de las esperanza de cambio (segunda mitad del Siglo XX, hasta la revolución conservadora y ultraliberal) los sujetos que avalarían el deseo de progreso serían las clases trabajadoras, y las gentes de izquierda del mundo de la creación intelectual y el pensamiento; básicamente quien trabaja, particularmente quien vive más directamente la explotación. El “progreso” es político, es social, frente a la economicidad y practicidad del desarrollo.

Así dice Pasolini en un significativo fragmento de un texto publicado en 1.973, hasta hace pocos años inédito, que tomamos de la web “CITTÁ PASOLINI”:

Pero en el caso de que la Izquierda venza en la lucha por el poder, he ahí que también esta quiere - para poder realmente progresar social y políticamente - el “desarrollo”. Un “desarrollo”, sin embargo, cuya figura se ha formado y fijado en el contexto de la industrialización burguesa.

Sin embargo aquí en Italia, el caso es históricamente diferente. No ha sido vencida ninguna revolución. Aquí la izquierda que quiere el “progreso”, en el caso de que acepte el “desarrollo”, debe aceptar precisamente este “desarrollo”: el desarrollo de la expansión económica y tecnológica burguesa.

¿Es esta una contradicción? ¿Es una elección que plantea un caso de conciencia? Probablemente si. Pero se trata como mínimo de un problema a plantearse con claridad: esto es, sin confundir nunca , ni siquiera por un solo instante, la idea de “progreso” con la relidad de este “desarrollo”. Por lo que respecta a la base de las Izquierdas (decimos la base electoral, por hablar de millones de ciudadanos), la situación es esta: un trabajador vive en su conciencia la ideología marxista, y entre sus otros valores, vive en la conciencia la idea de “progreso”; mientras, contemporáneamente, él vive, en la existencia, la ideología consumista, y en consecuencia, con mayor motivo, los valores del “desarrollo”. El trabajador está entonces disociado. Pero no se trata solo de que lo esté. También el poder burgués clásico está en estos momentos completamente disociado: para nosotros los italianos tal poder burgués clásico (esto es, prácticamente fascista) es la Democracia cristiana.

En este punto quiero sin embargo abandonar la terminología que yo (¡ artista !) uso un poco genéricamente y descender a una ejemplificación vivaz. La disociación que divide en dos el viejo poder clérigo-fascista puede ser representada por dos símbolos opuestos, y, precisamente, inconciliables: “Jesús” (en este caso el Jesús del Vaticano) por una parte, y el “blue-jeans Jesús” por la otra. Dos formas de poder la una frente a la otra: de un lado, la gran muchedumbre de los curas, de los soldados, de los bienpensantes y de los sicarios; por el otro, los “industriales” productores de bienes superfluos y las grandes masas del consumo, laica y, quizá idiotamente, irreligiosas. Entre el “Jesús” del Vaticano y el “Jesús” de los blue-jeans, se ha producido una lucha. En el Vaticano - con la aparición de este producto y sus anuncios - se han levantado grandes lamentos. Grandes lamentos a los que habitualmente seguía la acción de la mano secular que favorecía la eliminación de los enemigos que la Iglesia quizá no nombraba, limitándose a los lamentos. Pero esta vez no ha seguido nada a los lamentos. La longa manus ha permanecido inexplicablemente inerte. Italia está tapizada de manifiestos representados en carteles con el escrito “Quien me ama, que me siga” y revestidos por precisamente los blue-jeans Jesús. El Jesús del Vaticano ha perdido.

Hoy, el poder democristiano clérigo-fascista, se encuentra desgarrado entre estos dos “Jesús”: la vieja forma de poder y la nueva realidad del poder …...


Il Capitalismo secondo Pasolini” (“El capitalismo según Pasolini”). Así reza el título extendido del libro de economista – pero sobre todo sabio humanista – Giulio Sapelli “Modernizzazione senza svilupo” (“Modernización sin desarrollo”).

Difícil hallar una referencia intelectual italiana (quizá europea) que halla dejado tanto poso como el que ha dejado el cineasta natural de la Emilia Romagna.

Apasionado e implacable, lúcido y profético, Pier Paolo Pasolini se detiene en la Italia de la industrialización masiva. Aquella Italia en la que se estaba consumando una mutación antropológica a modo de genocidios social y cultural. La masificación acompañanda de la expansión social de la televisión ha llevado a la burguesización de la sociedad (destruyéndola en sus bases) y a la prostitución de cualquier expresión de lo popular. Toda una mdernización sin desarrollo que no puede llevar más que al desierto social y a una atmósfera irreconocible e irrespirable. El consumismo alienante, la uniformización asfixiante, la cosificación de todo (el cinismo y mal gusto berlusconiano sería la puntilla) no podrían conducir más que a la catástrofe.

Sapelli , en su libro …...


(6). Pasolini y Oriana.

Oriana Fallaci y PPP. Crónica de una amistad”.

Publicado en la web CENTRO STUDI PIER PAOLO PASOLINI CASARSA el 20-7-2.016. http://www.centrostudipierpaolopasolinicasarsa.it/approfondimenti/oriana-fallaci-e-ppp-cronaca-di-unamicizia-di-grazia-lago/

Grazia Lago reconstruye en síntesis la amistad entre Oriana Fallaci y Pasolini, una vinculación truncada por la trágica muerte del poeta. Entonces, escribe Fallaci, se apaga “una luz”.

GRAZIA LAGO.

En los años Setenta, el director de “ l`Europeo” Tommaso Giglio, que había encargado a Oriana Fallaci una investigación sobre al aborto, durante 15 días no le dirige la palabra: Oriana, en realidad, en lugar de la investigación parió “Lettera a un bambino mai nato”, con dos millones de copias en Italia y otros dos millones y medio en el resto del mundo, con 22 ediciones extranjeras. Es un monólogo dramático efectuado por una mujer contemporánea que vive la maternidad como acto responsable. Las preguntas fundamentales que la mujer se plantea , desde el momento de la concepción, guardan relación con la aceptación del nacimiento por parte del niño en un mundo hostil, violento y deshonesto. Esta noche (es el comienzo de la novela) he sabido qué sucedía: una gota de vida escapada desde la nada. Estaba con los ojos abiertos en la oscuridad y de repente, en aquella oscuridad, se ha encendido un relámpago de certeza: si, estabas. Existías (….) Se me paró el corazón. La Fallaci ha sabido tomar – escribe Carlo Bo – “un tema vital, lo ha asumido como medio de transmisión de su alma herida y al final le ha cantado con dolor”. Por contra, el libro fue odiado por el amigo Pier Paolo Pasolini porque es eliminado el drama de la homosexualidad. A pesar del éxito de ventas, Oriana no se siente comprendida. En 1.975 escribe así a Pier Paolo: “ …. las mujeres se indignan por una parte, los hombres se enfurecen por otra, los abortistas me maldicen porque concluyen que estoy contra el aborto, los antiabortistas me insultan porque concluyen que estoy a gavor del aborto. Y nadie, o casi, percibe qué quiere expresar el libro realmente.

No considero en absoluto mi libro un libro sobre el aborto. Preferiría decir el dilema de nacer o no nacer. Preferiría hablar del hecho de que es la mujer la que paga la cuenta en el sar la vida”. En 1.975, el mismo año de publicación de Lettera a un bambino mai nato, la noche entre el 1 y el 2 de noviembre, Pier Paolo Pasolini fue asesinado de manera brutal, herido y arrollado por su proprio coche en la playa del Idrascolo de Ostia. Por el homicidio fue inculpado Pino Pelosi, 17 años. Ya conocido por la policía como ladrón de coches y ragazzo di vita, fue detenido aquella misma noche conduciendo el coche de Pasolini. Ya desde el primer momento, Oriana no aceptó la versión oficial del homicidio y publicó en “L´Europeo” una contra-investigación en la que sostenía que los asesinos habían sido más personas. Después de su muerte “L`Europeo” (….) publicó una carta de la Fallaci a Pier Paolo: “En alguna parte debo tener la carta que me escribiste hace un mes, despiadada, con la que me agredías con la violencia con la que te han matado (….) me pregunto si un día la encontraré. Espero que no. Verla de nuevo me haría tanto mal como me hizo cuando la leí. He aquí más o menos tus palabras: “He recibido tu último libro. Te odio por haberlo escrito. No he leído más allá de la segunda página. No quiero saber qué hay dentro del vientre de una mujer, me disgusta la maternidad. Perdóname, pero ese disgusto lo llevo conmigo desde niño, cuando tenía tres años, creo, o eran seis, y oí a mi madre susurrar que ….”

No te respondí. ¿Qué se responde a un hombre que llora su desesperación de enontrarse hombre, su dolor de haber nacido de un vientre de mujer? (….) Veinticuatro horas antes de que te masacrasen vine a Roma con Panuglis. Venía decidida a verte, responderte de viva voz sobre aquello que me habías escrito (….)

El domingo habíamos quedados citados con Pajetta y Miriam Mafai en Piazza Navona: tomamos un aperitivo y después fuimos a comer. Te llamamos por teléfono varias veces, pero se metía siempre una voz que recitaba atención, a causa del sabotaje, el número no funciona. Fuimos a Piazza Navona sin ti. Era un hermoso día completamente soleado. Sentados en el bar “Tre scalini” nos pusimos a hablar de que Francisco Franco no muere nunca y yo pensaba: me habría gustado oir hablar a Pier Paolo de que Francisco Franco no muere nunca. Después se acerco un muchacho que vendía “ L`Unitá” y le dice a Pajetta: “Han matado a Pasolini”. Lo dice sonriendo como si anunciase la derrota de un equipo de fútbol. Pajetta no comprendió: “¿A quién han matado?”. Y yo, absurdamente: “¿Pasolini quien?”. Y Panagulis dice: “NO es verdad”. Y Miriam Mafai dice: “Es una broma”. Pero al mismo tiempo se levantó y se dirigió a telefonear para preguntar si era una broma. Volvió casi enseguida con el rsotro pálido: “Es verdad, lo han matado realmente”. En medio de la plaza, un bufón con pantalones verdes tocaba un largo piffero. Tocando, bailaba alzando de modo grotesco las piernas cubiertas por los pantalones verdes y corbata: “L`amore é morto, virgola, l`amore è morto, punto. Così io ti piango, virgola, così io ti piango, punto”.

No fuimos a comer. Pajetta y la Mafai se alejaron con la cabeza baja, yo y Panuglis nos pusimos a caminar sin saber hacia donde (….) En la televisión de un bar aparecieron los dos paisanos que habían descubierto tu cuerpo. Dijeron que desde lejos ni siquiera parecías un cuerpo de lo masacrado que habías sido. Parecías un montón de basura y solo después de haberte visto de cerca se percataron de que no eras basura, eras un hombre. Me taricionaré aun si digo que no eras un hombre, eras una luz, y ¿una luz se ha apagado?”.


(7). Italiana mutación antropológica.

Entre los textos más representativos del último Pasolini, es obligado citar el artículo “Los italianos ya no son aquellos” (publicado en el "Corriere della Sera" el 10/06/1.974) o “El poder sin rostro” (“Corriere della Sera, 24/06/1.974) o "Ampliación del bozzetto sobre la revolución antropológica en Italia" (“Il Mondo”, 11/07/1.974), además de “El vacío de poder en Italia” (“Corriere della Sera", 10/02/1.975). Aquí se dispara contra los dos grandes facores de degradación humana (particularmente nacional) de los tiempos_ hedonismo y consumismo.

El consumismo es un fenómeno que no podría darse – o por lo menos extenderse tan intensamente – sin la fuerza motriz del hedonismo. Nace así Un Poder (con una "p" muy mayúscula) tan omnipotente y expansivo como impersonal; es lo impersonal lo que determina su eficacia y su colonización de espacios. Un Poder que somete voluntariamente, en el que el sometido busca ser sometido. La "Homologación" (concepto tan pasoliniano) está servida. Homologación que ha llegado a invertir lo lingûístico, toda vez que “los centros creadores, elaboradores y unificadores del lenguaje ya no son las universidades, sino las empresas”, en palabras del propio Pasolini, que percibe un mundo “enteramente ocupado en el centro del ciclo producción-consumo, que tuviese como única lengua la lengua tecnológica”, haciendo superfluas (o expresiones folklóricas) las otras lenguas. Así ejemplifica el cineasta y escritor:

Si yo hoy quisiese volver a rodar Accattone, ya no podría hacerlo. Ya no encontraría un solo joven que fuese en su “cuerpo” ni remotamente parecido a los jóvenes que se han representado a sí mismos en Accattone. Ya no encontraría ni un solo joven que supiese decir, con aquella voz, aquellos chistes. No solamente él no tendría el espíritu y la mentalidad para decirlas: incluso ni siquiera las comprendería “.

Esta homologación cosifica, reduce la vida a objeto para controlarla, gestionarla, dirigirla. Si la vida se cosifica, al mismo tiempo la cosa es simple y no tiene matices, perdiéndose alteridad y autenticidad.

He ahí la archimentada “mutación antropológica”: de la autenticidad pluralista a la objetivación unívoca. ¿Qué denuncia Pasolini?: la desaparición de las diferencias de verdad, de una variedad enorme de formas de ser humanos.

La producción es expresión y creación de una relación social. El modo de producción es nuevo, y entonces lo producido (la cosa) es también nuevo. Se genera así una nueva humanidad. Acusadamente en Italia, con un proceso de modernización (y también de homologación) aceleradísimo en pocos años.

Aunque sea inerte y utilizable de varias maneras, la cosa no es de ningún modo neutra. El objeto representa y recoge los sedimentos de una forma concreta de racionalidad – que prácticamente siempre se asume y retifica sin crítica – trasladándonoslo en contacto con el mismo.

Es en esta modernidad que padecemos cuando las cosas han cambiado absolutamente el lenguaje que transmiten y, por tanto, lo que enseñan, lo que muestran. Hasta los primeros `60 del Siglo XX, eran manos humanas las que elaboraban las cosas, hacendosas manos remotas de artesanos .... y esas cosas elaboradas se destinaban al consumo humano (concreto, personal). Enterrado el artesanado, la cosa (el objeto) cambia, sufre una mutación.

Y Pasolini arremete con rabia contra el fascismo que entiende representa el consumismo .... peor que el clásico, más totalitario. En su invisibilidad, este totalitarismo ha transformado al italiano. El fascismo, dice, ha sido totalitario, pero no totalizante, no ha invadido y colonizado las mentes. Ejemplifica con los dialectos, que el fascismo mussoliniano no fue capaz de destruir, cosa que sí va logrando el consumismo, que los está destruyendo. El consumismo es una devacle, una devastación antropológica, apoteosis de la degradación

La nostalgia pasoliniana se dirige a aquel hombre que tiene la capacidad de generar un mundo que acoja en su seno la nostalgia de lo posible. Por tanto, no puede ser catalogado como conservador; su nostalgia puede acompañarnos en el presente y guiarnos en el fuuro, en la búsqueda de otra modernidad, de un desarrollo diferente.


(8). El ‘68 de Pasolini.

Publicado el 2-3-2008 en la web de “aetnanet”. Traducido por Administrador, puede verse el original aquí:

http://www.aetnanet.org/modules.php?name=News&file=print&sid=10135

ROBERTO CARNERO (profesor universitario de Literatura italiana).

Parecería que podría encontrarse una cierta sintonía intelectual entre las instancias de la contestación sesentayochesca y las reflexiones que Pier Paolo Pasolini estaba haciendo aquellos años sobre la sociedad italiana. Sin embargo, en los escritos pasolinianos emerge también una fuerte antipatía hacia las poses exteriores del movimiento.

Pasolini y la izquierda italiana.

Controvertido y ambivalente es la relación de Pasolini con el ´68.

En aquella época, la figura de Pier Paolo Pasolini (1.922-1.975) era la de uno de los intelectuales de izquierda más visibles en nuestro País. Aunque las relaciones con el PCI nunca fueron de color de rosa, partiendo desde cuando, a finales de 1949, fuera expulsado del Partido después de los hechos de Ramuscello “por indignidad moral y política”, como decían las palabras del Decreto firmado por Ferdinando Mautino, el dirigente de la Federación comunista de Udine que adoptó la decisión.

Por lo demás, su comunismo “inquieto” había encontrado expresión en algunos versos celebérrimos de “Le ceneri di Gramsci” (la composición del mismo nombre de la homónima colección, 1.957), en la que, dirigiéndose a la tumba del fundador del Partido comunista italiano, escribía: “Lo scandalo del contraddirmi, dell’essere / con te e contro te; con te nel cuore, / in luce, contro te nelle buie viscere”. Y algunos versos más adelante, el autor explica tal contradicción: “Attratto da una vita proletaria / a te anteriore, è per me religione / la sua allegria, non la millenaria / sua lotta: la sua natura, non la sua / coscienza”.

Ante Gramsci, tomado como símbolo de la ortodoxia marxista, Pasolini declara que su amor por el mundo popular es algo visceral, extraño a toda ideología. La conquista de la conciencia de clase, que el comunismo indicaba como el objetivo prioritario, en tanto preliminar a una lucha de masas finalizada con la revolución proletaria, habría significado para el proletariado una mayor conciencia política, civil y cultural. Pero esto habría acabado comprometiendo aquella autenticidad, aquella originalidad, aquella espontaneidad que Pasolini veía como las características fundamentales de aquel proletariado y de aquel subproletariado que en sus años friulanos, primero, y el los romanos, después, había aprendido a conocer. De aquí su sufrida posición política: por una parte, racionalmente desea, junto al Partido comunista y adhiriéndose a su programa, la evolución cultural y la mejora de las condiciones materiales de vida de los trabajadores; pero por otra, teme íntimamente que aquel proceso de cambio podría determinar la corrupción de la ingenua esencia proletaria.

La contestación según Pasolini.

El ´68 ve, por tanto, a Pasolini en una situación nueva y delicada. Suscitó malestar su poesía “Il PCI ai giovani”, escrita con ocasión de los enfrentamientos entre los estudiantes que ocupaban la Facultad de Arquitectura de Roma y los policías. El escritor tomaba posición contra los estudiantes y a favor de los policías, dado que los primeros eran “hijos de papá”, mientras los segundos eran hijos del pueblo, obligados por su pobreza a llevar el uniforme. La crítica a la sociedad y el sistema que llevan a la práctica los estudiantes-contestarios, para Pasolini era solo aparente, en cuanto interna a la burguesía y completamente absorbida por esta.

Pero el ´68 es para Pasolini el año del film y de la novela “Teorema”. La llegada de un Huésped a una familia alto-burguesa produce un auténtico terremoto. Seduciendo a todos – madre, padre, dos hijos, además de la empleada de hogar – por medio de la experiencia de una sexualidad transgresora, pone en crisis sus certezas y los empuja a la autodestrucción, una vez que, del mismo modo que llegó de improviso, de la misma manera partirá de junto a ellos.

El único personaje sobre quien su visita tendrá un efecto positivo es el de la empleada de hogar, en tanto, perteneciendo al pueblo, a la civilización campesina, a ella está permitida aquella experiencia de lo sagrado (a la que alude la figura del Huésped) más que a la burguesía, la cual ha reducido la fe a religión, racionalizante y aseguradora con sus códigos morales, y a quien le está, en cambio, vedada.

La protesta antiburguesa.

Pasolini desprecia y detesta a la burguesía, y, con el paso del tiempo, la despreciará y destestará cada vez más, al paso que, con la mejora de las condiciones materiales del País y después con el boom económico, asistirá al imparable proceso de “burguesización” de la sociedad italiana.

Puede decirse – como ha escrito Filippo La Porta – que “la aversión por la burguesía, entendida menos como clase social que como mentalidad, casi como enfermedad, acompaña a Pasolini hasta el final”. ¿Pero en qué consiste esta “mentalidad”? Explica La Porta: “En entender que personas, afectos, cuerpos, objetos, cosas, en definitiva la vida, puedan poseerse. En pretender codificar aquello que es incodificable”.

Burguesía”, entonces, ya no será una clase, sino una condición antropológica difundida entre todos los estratos sociales, una condición que se basa sobre la destrucción del originario patrimonio de la milenaria civilización campesina y popular, en provecho de la nueva civilización de masas.

A este tema dedicará muchas páginas, recorrida por una fortísima vis polémica, en los “Scritti corsari” (1.975), la colección de los artículos aparecidos entre el ´73 y el ´75, principalmente en el “Corriere della Sera”, en los que hablará del “nuevo fascismo” de la sociedad de consumo.

Pero lo vemos ya sintetizado en algunos versos del poema “Il glicine” (en la colección “La religione del mio tempo”, 1.961), escrita en los umbrales del milagro económico, cuando la televisión ya comenzaba a entrar, con su poder seductor (también en el plano lingüístico, en el sentido de un achatamiento de las posibilidades expresivas de la lengua misma), en las casas de los italianos: “Il mondo mi sfugge, ancora, non so dominarlo / più, mi sfugge, ah, un’altra volta è un altro… // Altre mode, altri idoli, / la massa, non il popolo, la massa / decisa a farsi corrompere / al mondo ora si affaccia, / e lo trasforma, a ogni schermo, a ogni video / si abbevera, orda pura che irrompe / con pura avidità, informe / desiderio di partecipare alla festa. / E s’assesta là dove il Nuovo Capitale vuole. / Muta il senso delle parole: /chi finora ha parlato, con speranza, resta / indietro, invecchiato”. Evidentemente, la “contestación” de Pasolini había comenzado bastante antes del ´68.


(9). “Mi voto al PCI” – Discurso de Pier Paolo Pasolini.

Puede verse el texto original aquí:

https://www.cittapasolini.com/post/pasolini-e-il-voto-comunista-il-mio-voto-al-pci-unita-1975

(Discurso durante la asamblea de jóvenes e intelectuales, en Roma, del 8-6-1.975).

Voto comunista porque recuerdo la primavera de 1.945, y después también la de 1.946 y 1.947. Voto comunista porque recuerdo la primavera de 1.965, y también la de 1.966 y 1.967, Voto comunista porque en el momento del voto, como en el de la lucha, no quiero recordar otra cosa.

La naturaleza nos ha dado la facultad de recordar (o saber) y de olvidar (o no saber), voluntariamente o involuntariamente, lo que queremos: algunas veces la naturaleza es justa. En otras ocasiones, os diré - diré a los jóvenes, sobre todo a los de 18 años - que es lo que, en el momento del voto, como en el de la lucha, no quiero recordar o saber. Hoy estoy aquí para deciros qué es lo que quiero recordar y saber.

Recuerdo y sé que en el ’45, ’46, ’47, podía vivirse la Resistencia.

Recuerdo y sé que en el ’65, ’66, ’67, cuando estaba bien claro que habíamos vivido la Resistencia pero no la liberación, podía vivirse una lucha real por la paz, por el progreso, por la tolerancia: una Nueva Izquierda en la que confluía lo mejor de todo.

Recuerdo y sé que, cuando esta ilusión necesaria se perdió, permanecísteis solo vosotros los jóvenes comunistas.

Recuerdo y sé que tanto yo, joven comunista de la generación precedente, como vosotros, jóvenes comunistas de hoy, si no conociésemos a Marx, a Lenin y Gramsci, viviríamos una vida sin forma. Recuerdo y sé que la única posibilidad de actuar, además de pensar, es dada no solo por la alternativa revolucionaria ofrecida por el marxismo, sino también y sobre todo por su alteridad.

Pero recuerdo y sé también otras cosas que no hemos vivido en la lucha y en el proyecto de una alternativa y de una alteridad, pero que en cambio hemos vivido existencialmente, casi como sujetos pasivos, como ciudadanos, esto es, de una país que no hemos elegido y cuyo poder - mientras nos rebelamos contra él en la conciencia - nos hemos visto obligados a aceptar en la realiadd de cada día.

Recuerdo y sé que el poder clerical en el ’45, ’46 y ’47, y después en el ’65, ’66 y ’67, ha sido la perfecta continuación del poder fascista.

La magistratura era la misma, la policía era la misma, los patrones eran los mismos. Los hombres en el poder eran los mismos: a la manifiesta violencia fascista se añadía ahora únicamente la hipocresía católica. La ignorancia de la Iglesia era la misma. Los curas eran los mismos.

Recuerdo y sé que después, sin que ni siquiera los hombres en el poder lo notaran - tanta era su avidez, tanto su estupidez, tanto su servilismo - el poder cambia casi de golpe: ya no ha sido ni fascista ni clerical. Se ha convertido en algo bien peor que fascista y clerical.

Recuerdo y sé que de golpe se ha verificado completamente en torno a nosotros y sobre nosotros, el genocidio que Marx había profetizado en el Manifiesto: un genocidio ya no colonislista y parcial: un genocido como un suicidio de un país al completo.

Recuerdo y sé que el cuadro humano ha cambiado, que las conciencias han sido violentadas en lo profundo.

Recuerdo y sé que, para compensar esta masacre humana no hay ni hospitales ni escuelas, ni asilos y guarderías para ancianos y niños, ni cultura ni dignidad posible alguna.

Recuerdo y sé, mejor dicho, sé, simplemente porque es algo actual, de este momento, que los hombres en el poder están vinculados a la misma esperanza de supervivencia a la que están vinculados los criminales, consistente en la necesidad de llevar a cabo otros crímenes.

En todo caso, sé que los hombres en el poder continuarán organizando otros asesinatos y otras masacres, y por tanto creando a los asesinos fascistas: creando así una tensión antifascista para rehacer una virginidad antifascista y para obtener de los ladrones sus votos; pero, al mismo tiempo, manteniendo la impunidad de las bandas fascistas que ellos, si quisieran, liquidarían en un día.

Sé, además, que la acumulación de crímenes de los hombres en el poder, unidos al envilecimiento de la ideología hedonista del nuevo poder, tiende a convertir al país en inerte, incapaz de reacciones y de reflejos, como un cuerpo muerto.

Sé que todo esto es el resultado del Desarrollo: insostenible escándalo para quien, durante tantos años, y no retóricamente, ha creído el el Progreso ….

Pero, finalmente, sé que en este país no negro, sino solo horriblemente sucio, hay otro país: el país rojo de los comunistas. En él es desconocida la corrupción, la voluntad de ignorancia, el servilismo. Es una isla en la que las conciencias se defienden desesperadamente y en la que, por tanto, el comportamiento humano ha sido capaz de conservar todavía su antigua dignidad. La lucha de clases ya no parece contraponer revolucionarios y reaccionarios, sino actualmente casi hombres pertenecientes a razas diferentes.

Voto comunista para que estos hombres diferentes que son los comunistas continúen luchando por la dignidad del trabajador más allá de su calidad de vida: esto es, que sean capaces de transformar, como quiere su tradición racional y científica, el Desarrollo en Progreso “.



(10). PPP visto por Roberto Saviano.

Es el mártir literario por excelencia”, nos dice Saviano de Pier Paolo Pasolini.

Si no hubiese terminado así su historia, hoy seguramente sería víctima de todo ese odio que padeció en vida. “Mi Pasolini – nos dice el escritor napolitano- es el Pasolini odiado”. “Mi Pasolini es el Pasolini procesado por robo a mano armada”, agrega.

El Pasolini de Saviano es aquel PPP que dice que cuando sale de casa y ve un Kiosco evita por todos los medios ver los títulos de los periódicos. Aquel que teme que allí pueda albergarse una ofensa a su vida personal.

Es el Pasolini que elige siempre. El que se manifiesta contra el divorcio y contra el aborto. El que no te esperas. Aquel que, aunque no compartas sus posturas, tiene claro que “contar” es tomar partido.

No el PPP antropólogo; a este también lo admira pero no lo “siente en su carne”.

El Pasolini perseguido que escribe con “fría ternura”. El Pasolini derrotado que nadie recuerda.

Ver vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=P8Eq9ziUaLQ



(11). “Accatone” (recensión).

Publicado en la web DEBASER (10-10-2007). Traducido por Administrador, puede verse el texto original aquí:

https://www.debaser.it/pier-paolo-pasolini/accattone/recensione

Er mondo è de chi c’ha li denti.

Vittorio cierra los ojos sometido y liberado de su trágico destino, en fuga de las miserias y demonios cotidianos. En fuga de la oscura realidad de los “excluidos”, heridos e ignorados por la sociedad y la ética burguesa. En fuga una última vez, Vittorio Cataldi. Y aquella carrera desesperada en motocicleta, el enésimo intento de sentirse finalmente “libre” de las cadenas de una rabia inhumana: de aquella despectiva etiqueta de Accatone que define un rechazado, una carroña vital y sin escapatoria como tú. O, más simplemente, un “desperdicio”, un número 0 de una humanidad reprimida y abandonada a su suerte: un miserable “chulo” que no merece miradas compasivas, que no espera caricias y piedad de los demás, que juzgan en base a su propio código “moral”. Los “demás”, la pseudo-burguesía ciega y esterilizada por un bienestar social hipócrita, para el que tú te quedas en incómoda anomalía. La Italia “oficial” lava los trapos sucios en casa. Más bien, preferiblemente los deja así: malolientes, inmundicias sobre el sucio suelo de una choza más allá del tiempo, en los márgenes de la periferia pre-industrial. La mismísima periferia romana, fondo y paisaje arruinado, en una b/n “impresionista”, en las historias entrecruzadas de los “marginados” protagonistas de la película: casi todos actores no profesionales, elegidos por Pasolini en los mismos lugares en los que la experiencia de Accatone está ambientada. ¿Transfiguración poética de un neorrealismo angutioso por ser tan próximo a nosotros? ¿Áspera e inquietante indagación sociológica? El mismo escritor y director nacido en Bologna (…) lo considera nada más que “un muestreo de laboratorio”; realizado sobre la sociedad italiana en el alba de los Sesenta, del Gran Boom económico …. Pero una sociedad que estaba entonces desapareciendo, auto-fagocitadora, en la clase dominante y “su” subproletariado. El pequeño-burgués que reemplaza el impulso propulsivo, los ideales del mundo juvenil. Cambia el modo de hablar y de relacionarse. Cambian las costumbres, el modelo de vida.

Quando me metto ‘n testa ‘na cosa io, deve da esse quella! O il mondo ammazza a me, o io ammazzo a lui.”

Pier Paolo Pasolini, con terquedad, fue capaz, con un joven Bertolucci como ayudante de dirección, de terminar el trabajo de su debut cinematográfico en julio de 1.961. El poeta/guionista, en aquel momento ya con 39 años, sufrió enormes presiones y un vil ostracismo por parte de la opinión pública y del entonces Ministo de turismo y espectáculo: por los temas tratados en "Accatone”, sobre la degradación de los poblados y la explotación de la prostitución, se extendió el linchamiento de la obra y el resultado fue la prohibición para menores de dieciocho años. El primero en la historia del cine italiano, incluso con un decreto especial. Esta era la Italieta de aquellos días, una matrona un poco puta que a menudo prefería esconder la porquería bajo la alfombra. En las salas parlamentarias farfullaban indignados y se enfervorecían los llamados “representantes del pueblo”. En los periódicos y diarios, escribidores expresaban con furia un disgusto hipócrita, con artículos que invitaban al boycot con extraordinaria envidia: ambas “categorías” instruían a la masa satisfecha e “ignorante” en el rechazo a la diversidad. De una representación casi “pronográfica” de prostitutas, chulos, ladrones y pequeños delincuentes, insostenible para el mediocre “perbenismo” italiota de los primeros `60. Era inaceptable la solidaridad humana que Pasolini parecía querer manifestar en el film, hacia aquel universo de desesperación “invisible” a los ojos de una burguesía doblemente verduga. La misma sociedad que había permitido al escritor Pasolini debutar como director, no podía tolerar, desde aquella posición privilegiada, un intelectual “burgués” liberado de cualquier escrúpulo moralista: Pier Paolo mostraba aquello que la “gente estupenda” tendía a excluir. La vida de los últimos. La pasión del marginado, indigno de la absolución pública. Hijos y esclavos de una miseria pre-burguesa, exluidos abandonados por la conciencia social de siglos y condenados al purgatorio eterno. Una Sodoma y Gomorra como teatro ideal y confortable pantalla de los hábiles fustigadores dominicales. Los “demás”, los del código moral de los “valores sanos”: donde las instituciones vigentes tienen a su disposición instrumentos persuasivos, disuasores, como la marginación social, el “escándalo” perpetrado, la cárcel. La necesidad ritual de juzgar un mundo desde fuera de tales códigos, con el fin de preservar la ética del poder. Fácil comprender el alcance de la provocación de Pasolini obrada en “Accatone”, y presentación ante el mundo de la burguesía itálica – que él mismo gustaba definir “la más ignorante de Europa” -. La película es presentada en Venezia, apenas acabado el montaje, y aunque excluida de su visión en las salas, fue proyectada fuera de concurso en el Festival el 31 de agosto del `61, suscitando enormes y ridículas polémicas. En París, durante la primera proyección, la crítica fue entusiasta y unánime. PPP había tenido éxito, finalmente, en el intento de reformar el propio rol del intelectual moderno al confrontarse con la cámara: es decir, con aquello que en aquellos años era “el” medio de comunicación de masas. Y desafiar la ética burguesa en su terreno, para mostrar sus grietas y contradicciones. Habíasn transcurrido diez años desde la llegada a Roma de Pasolini con su madre Susanna Colussi, y casi un decenio lo separaba de los primeros encuentros con el ambiente cinematrográfico romano.

Ancora nun sei morto? Eppure m’hanno detto che il lavoro ammazza la gente!

Vittorio Cataldi (un grande e intenso Franco Citti), llamado Accatone, tiene una rabia dentro que lo devora. Es un alma en pena entre las ruínas de una periferia descompuesta y abandonada. Un paisaje que no tiene un nombre, no tiene un lugar preciso, no tiene tiempos conocidos: mirada física y psicológica que indaga sobre pobres cristos como Accatone: un explotador un miserable “pappa” mantenido por Magdalena: la mujer que recorre la carretera y acabará en la cárcel por falso testimonio, la mujer dispuesta a todo por “salvar” al hombre que ama. Accatone, que vive en una cabaña ruinosa junto a Nannina y su prole, esposa de aquel Ciccio denunciado y enviado a los bares con el propósito de encontra un lugar y un “oficio”. Pero la expedición de castigo de los compinches del delincuente napolitano no se hace esperar, y Maddalena sufrirá las consecuencias de ello. Accatone y los amigos del bar, orgullosos de no-trabajar. Orgullosos del tirar para vivir, entre pillerías y bravatas. Accatone, que tenía una mujer y un hijo. Ascenza, con un salario de hambre, no quiere verte. Con razón. ¿Y tú que haces? Te enamoras de Stella, una pobre e ingenua muchacha que trabaja con Acenza en un taller de reciclaje. Pero tus débiles intenciones de cambio se encuentran con tu instinto de “pillo”, mezquino. La cadenita de oro robada al hijito para comprar zapatos y vestido a Stella, ignorante de que quieres mandarla a prostituirse como Maddalena. El trabajo de herrero, pedido a tu hermano Sabino, y después enseguida rechazado. El amargo sabor del trabajo material, el feroz juicio de los viejos amigos fannuloni* y todo acaba como si la idea de una vida “normal” tuviese únicamente el gusto de un sueño. El presagio de un destino escrito, una depresión abismal con los bordes oníricos del propio funeral. Relegado como una sombra al rincón, una figura pasiva y triste incapaz de poder elegir incluso su propia tumba. Resignado y desgarrado, no queda más que aceptar la oferta de Balilla y volver al mundo de los pequeños hurtos. El camioncito de embutidos, y las sirenas de la policía que llega. La fuga en moto, pero es una breve ilusión. Como otras, Vittorio. El accidente mortal. La sangre te recorre la cara sobre el oscuro pavimento. Las notas de la “Pasión según San Mateo” de Bach acompañan tu drama. Ahora puedes cerrar los ojos, caro Vittorio. Y dejar a “Accatone” en el cruce de la carretera, el cuerpo sin vida ante las acciones de socorro. La paz te lleva lejos. Lejos de tormentos, libre de este mundo sórdido y enfermo: “Ah, mò sto bene”.

Eppure che è la fame? Un vizio! E’ tutta un’impressione! Ah, se nun c’avessero abituati a magnà da ragazzini”.

*Que no hacen nada, "ninis".



(12). Contra la burgesía. Un par de fragmentos de "Las bellas banderas".

Título: "Las bellas banderas" (original "Le belle bandiere").

Autor: Pier Paolo Pasolini.

Idioma: español (original italiano).

Editorial: Planeta.

Pp: 312.

- “La intolerancia hacia la burguesía ha asumido en mi, últimamente, actitudes extremas; mientras que los lugares y las almas en los que veo que se rehusa el pensamiento burgués gozan de mi simpatía. Las relaciones que he tenido con los curas, en esta época, han sido de este tipo: todos, de alguna manera, excluían a la burguesía. Donde se habla de Dios, incluso para manifestar su incredulidad, no está la burguesía. Ella va a misa. Con su ficción hipócrita, con su fosilización de lo humano, con su patológica opresión de las angustias sociales, con el terror por todo lo que pueda poner en peligro sus normas y sus privilegios, está ausente. Entre un marxista y un creyente se instaura inmediatamente un entendimiento que devuelve el materialismo burgués a su triste realidad. Y como dices tú, estos entendimientos aislados pueden darse a todos los niveles posibles. Y como tú dices, los argumentos esenciales del discurso, que no pueden demorarse más, tendrían que ser precisamente los “francos” de la paz y de la renovación social …” (p. 212). Publicado en 29-10-1.964.

- “Sin embargo, debo suponer que quien me critica actúa de buena fe y no de mala fe. Entonces, además de los ingenuos consejos, recomendando menos indolencia y seguridad en sí mismo, querría aclarar algunas cosas.

En mi polémica con la política cultural del PCI, lucho por una liberalización real.

Cualquier liberalización que se remita a los principios clásicos – y pasados al sentido común del liberalismo – es ontológica: es decir, se refiere a un significado del término libertad, no crítico, sino simplemente “dado” (en nuestro caso “reeencontrado”).

Una liberalización de “buen sentido” que implique un retorno a la ontología liberal es una operación irracional: no es marxista si el marxismo implica una total racionalización de la diagnosis y del planteamiento de los problemas.

Esta “interrupción del pensamiento marxista” en el paréntesis cultural del X Congreso del PCI sólo puede explicarse como un acto interlocutorio: en espera de que una nueva elaboración cultural antiestalinista conduzca a otra cosa que no sea el agnosticismo” (p. 295). Publicado el 23-12-1.965.



(13). Pasolini, “Una vita violenta”.



Corría el año 1.955 cuando Pasolini comienza a trabajar en un proyecto que pretendía continuar su "Ragazzi di vita". Y así surge "Una vita violenta", que vería la luz en 1.959, tras una esmerada revisión llevada a cabo por el editor Garzanti con el mismo Pier Paolo, en aras a evitar posibles acusaciones por "obscenidad", como había acontecido con la precedente novela. Alcanza la final del premio "Strega", que ganaría nada menos que el "Gattopardo", de Lampedusa.

La novela narra la historia de Tommaso Puzzilli, ragazzi di vita, hijo de la calle, que sobrevive a la miseria de la periferia (en un mundo en el que el hurto y la práctica de la prostitución formar parte de la tmósfera social), hasta el encuentro con Irene, chica de la que se enamora. La tentativa de cambiar de vida y ser un integrado se ve imposibilitado por su arresto a causa de la agresión a un joven. Una vez fuera del presidio, enferma de tuberculosis y tiene que ser hospitalizado. Dentro de los muros del hospital, Tommaso reflexiona sobre su vida y sobre su anhelo de redimirse. Recuperado, el joven comienza a planear su nueva vida: busca un trabajo y se inscribe en el PCI, pero la acción de salvamento de una mujer durante una inundación lo conducirá a la muerte. Destino de ragazzo di vita.

Pasolini se sumerge nuevamente en el mundo barrial y, como en otras ocasiones, sigue la evolución del protagonista, que intenta transitar (redimiéndose) del mundo delincuencial al status de miembro del cuerpo social normalizado. El protagonista, Tommaso, en la etapa de búsqueda de la redención, al final de la obra, actúa como un impulsivo salvador, lo que lo llevará la la enfermedad y posterior muerte.

Los ecos de obras precedentes ("Accatone", "Mamma Roma") resuenan nítidamente.

En Una vita violenta, separándose de obras precedentes, Pasolini intenta absorber la lengua del narrador en la de los personajes, y así, declarará en una entrevista: He querido utilizar una técnica diferente empujado por mi obsesión expresiva. He querido cambiar la lengua abandonando la lengua italiana, el italiano; una forma de protesta contra las lenguas y contra la sociedad. Pero la verdadera explicación es que yo, haciendo cine, reproduzco la realidad, por lo que estoy inmensamente cercano a este primer lenguaje humano que es la acción del hombre que se representa en la vida y en la realidad”.



(14). Viaje a Palestina (1.963). Los “Sopraluoghi” para un “Vangelo” por hacer.

En 1963, Pasolini se desplazó a Tierra Santa con el biblista don Andrea Carraro, de la “Pro Civitate Christiana di Assisi”, con vistas en el proyecto fílmico de “Il Vangelo secondo Matteo”, acariciado desde 1962. La modernización de Palestina, despojada de su carácter antiguo, dirigió la sensibilidad cinematográfica de Pasolini hacia la elección de otras geografías incontaminadas, esto es, el Sur de Italia, donde finalmente los rodajes del Evangelio comenzaron en abril de 1.964.

Sopraluoghi” en la Palestina que falta de “Il Vangelo secondo Matteo”.

Bajo solicitud de Alfredo Bini, productor del Vangelo secondo Matteo, en junio de 1.963 Pasolini se desplazó a Palestina, junto a Andrea Carraro, de la Pro Civitate Christiana di Assisi, para visitar – y retomar – los lugares de la narración evangélica.

El viaje a Jordania, Galilea y Siria duraría una quincena de días, tocando en particular Nazareth y Betlehem, Jerusalém y Damasco, sin que por lo demás Pasolini fuese capaz de decidir superando las perplejidades inciales, si rodar o no el film en aquellas localidades (añádase que Israel estaba permanentemente en guerra y que, en aquellas condiciones, rodar un film no hubiera sido para nada fácil; además, a ello era particularmente sensible el productor).

Finalmente, el director no se convenció en absoluto de la oportunidad de realizar el film en aquellos lugares y el material rodado permaneció sin ser usado. Pasolini prevé únicamente grabarlo improvisando un comentario propio “en tiempo real” en la sala de doblaje.

En la filmación se pusieron de relieve particularmente dos elementos:

el enorme desequilibrio causado en el territorio, en las poblaciones y en el paisaje por un salvaje e incontrolado “progreso tecnológico” (expansión urbanística en Betlehem, rascacielos en Nazareth), tal que el mundo bíblico “aparece, pero resurge de tanto en tanto como un chatarra”;

los rostros, las expresiones de la gente común: las frecuentes caras, sombrías, bellas, dulces (de una) dulzura animalesca precristiana” de los árabes pobres; caras, expresiones que son las misma del subproletariado de todo el mundo.

En su comentario, Pasolini dice entre otras cosas: “Para mí espiritual corresponde a estético, no a religioso. Mi idea de que las cosas cuanto más pequeñas y humildes son, tanto más son grandes y bellas en su miseria, ha encontrado un impacto estético, una ulterior confirmación”.

Comenta Serafino Murri en su Pier Paolo Pasolini (Il Castoro – l`Unità, Milano 1.995, p. 48): “El viaje a Tierra Santa fracasa en su propósito principal, el de localizar algunos lugares intactos, así como debió haberlos visto Cristo durante su vida, pero se convierte para el director en un zambullirse sugerente entre los escombros de una historia inconclusa e irreconocible, de la que tomará linfa la inspiración antirretórica del Vangelo“.

Pasolini reconstruyó entonces los lugares del Vangelo secondo Matteo en el Sur de Italia: Puglia, Lazio y Calabria se convirtieron en lugares de la Galilea así como era dos mil años antes y la Palestina fue reconstruida en Basilicata, en particular entre las piedras de Matera con sus habitantes.



(15). Algún fragmento de “La divina mimesis”.

De Pier Paolo Pasolini: “La divina mimesis” (Transeuropa edizioni).

– “Odiamos el conformismo de los demás porque es este el que nos detiene de interesarnos por el nuestro. Cada uno de nosotros odia en el otro como en un lager su propio destino. No soportamos que los otros tengan una vida y hábitos bajo otro cielo. Quremos siempre que algo externo, como por ejemplo un terremoto, un bombardeo, una revolución, rompiera los hábitos de millones de pequeños burgueses que nos rodean” (pp. 45-46).

– “Pero después naturalmente tal revolución es otra cosa: degenera, porque realmente el sueño del poeta era impuro, nacía de abismos de dolor injustificado, digno de aquello que los burgueses entre los que había nacido, y se transmutaba injustamente en una libidinosa ansia de acción” (p. 55).

– “En este Infierno (como en la vida) faltan los cínicos. Por lo demás, yo no he podido nunca serlo. He tenido miedo de ello. Me parecía un deshonor. Pero me he defendido del cinismo quizá precisamente porque era un santo antídoto contra los “encogimientos de corazón”. He pasado, así, como un viento detrás de los últimos muros o prados de la ciudad - o como un bárbaro que ha bajado para destruir, y que ha acabado por distraerse mirando, y besando, a alguien que se le parecía – antes de decidirse a marchar de allí” (p. 75).

Traducción: Administrador.



"Teorema" nos cuenta como la figura mesiánica irrumpe en la cotidianeidad de la burguesía vivida en la forma más íntima: la familiar. La irrupción viene a implicar la destrucción intempestiva de los equilibrios internos y la desnudez de la clase social que nos es presentada.

Estrenada en el emblemático `68, "Teorema" nos presenta a un joven y bello huésped acogido en una casa de la buena burguesía milanesa. Los cuatro habitantes de la casa se enamoran simultáneamente (en su corta estancia en la casa) del huésped. Este, por su parte, devuelcve a cada uno, a cada una, aquel amor, una pasión que resulta un cuerpo extraño en la gélida atmósfera de una burguesía insustancial, agónica, decadente, patética.

Este amor espontáneo, desinteresado, dadivoso, generoso, honesto (la honestidad de los cuerpos) es revolucionario, en tanto pone patas arriba (subvierte) la lógica del interés y del status, la relación calculista. "Lleno es de gracia" este Mesías. Es algo que se regala, un don, es gratis. La lógica del intercambio y de la persona como (al fin) mercancía en una relación social, son cuestionadas .... y por eso un Mesías siempre llega para socavar el mundo, para hallar el Reino, para merecerlo.

El burgués como modeo de vida, como paradigma de comportamiento es lo que es vapuleado en la obra. Este Mesías pasoliniano no juzga – casi ni habla, ve, observa y cambia el paisaje; tampoco dice pretender cambiar nada: es el que, con los hechos, naturales e inocentes, con su silenciosa verdad y vigor, hace vencer al amor sobre el cálculo.

El Mesías retorna únicamente para quien lo espera en actitud de acción, para quien quiere incidir sobre el presente y sentar las bases del futuro. El burgués es quien nunca ha tenido el deber de luchar, el zángano que no sabe aprovechar sus potencialidades; simplemente, vive (se beneficia) de su situación. No percibe la revolución y se opone a ella, aún sin entenderla: su situación es la del desconcierto. Sea en la sociedad sea en la familia.

No podemos esperar sentados una subversión que nos interpela y afecta. Walter Benjamin tal vez nos diría que todo ser humano está llamado a abrir (en el marco de la historia, del acontecimiento) la puerta al Mesías. Haciendo su parte para que la puerta de entrada se abra y pueda entrar el esperado.

El evangelio de Mateo, aquel que nos presenta al Jesús-Maestro (aquel que derrumbó ante el Templo las mesas de los cambistas y mercaderes) y que con tanto acierto y belleza también llevó Pasolini al cine, nos lo dice en el capítulo 10, versículos 34-35: “No creáis que yo he venido a traer paz sobre la tierra, sino una espada”.



(17). “La centralidad de la sociedad de consumo” (texto de PPP en “Escritos corsarios”).

Muchos lamentan (en esta coyuntura de austerity) las dificultades debidas a la falta de una vida social y cultural organizada fuera del Centro “malvado” en las periferias “buenas” (vistas con dormitorios sin verde, sin servicios, sin autonomía, sin verdaderas relaciones humanas). Lamento retórico. Si realmente aquello de lo que en las periferias se lamenta la falta, fuese eso, sería en todo caso organizado desde el Centro. Aquel mismo Centro que, en pocos años, ha destruido todas las culturas periféricas a las cuales, precisamente, hasta hace pocos años, era asegurada una vida propia, sustancialmente libre, también en las periferias más pobres e incluso miserables.

Ningún centralismo fascista ha sido capaz de hacer aquello que ha hecho el centralismo de la sociedad de consumo. El fascismo proponía un modelo, recaccionario y monumental, que sin embargo quedaba en letra muerta. Las varias culturas particulares (campesinas, subproletarias, obreras) continuaban imperturbables cumpliendo sus antiguos modelos: la represión se limitaba a obtener su adhesión a palabras. Hoy, por contra, la adhesión a los modelos impuestos desde el centro, es total e incondicionada. Los modelos culturales reales han sido rechazados. La abjuración se ha completado. Puede, en todo caso, afirmarse que la “tolerancia” de la idelología hedonista, querida por el nuevo poder, es la peor de las represiones de la historia humana. ¿Cómo ha podido ejecrcitarse tal represión? A través de dos revoluciones, internas a la organización burguesa: la revolución de las infraestructuras y la revolución del sistema de información.

Las carreteras, la motorización, etc han actualmente unido estrechamente la periferia al Centro, aboliendo toda distancia material. Pero la revolución del sistema de información ha sido todavía más radical y decisiva. Por medio de la televisión, el Centro ha asimilado a sí mismo a todo el país, que era históricamente diferenciado y rico de culturas originales. Ha comenzado una obra de homologación destructora de toda autenticidad y concrección. Esto es, ha impuesto, como decía , sus modelos: que son los modelos deseados por la nueva industrialización, la cual no se contenta simplemente con un “hombre que consuma” sino que pretende que no sean concebibles otras ideologías que aquella del consumo. Un hedonismo neo-laico, ciegamente apartado de todo valor humamístico y ciegamente extraño a las ciencias humanas.

El antecedente ideológico querido e impuesto por el poder era, como se sabe, la religión: y el catolicismo, de hecho, era formalmente el único fenómeno cultural que “homologaba” a los italianos. Ahora eso se ha convertido en competidor del nuevo fenómeno cultural “homologador” que es el hedonismo de masas: y como competidor, el nuevo poder ya desde hace algunos años ha comenzado a liquidarlo.

No existe nada de religioso en el modelo del Joven Hombre y de la Joven Mujer propuestos e impuestos por la televisión. Estos son dos personas que valoran la vida solo a través de sus Bienes de consumo (y, por supuesto, todavía van a misa el domingo: en coche).

Los italianos han aceptado con entusiasmo este nuevo modelo que la televisión les impone según la normas de la Producción creadora de bienestar (o, mejor, de salvación de la miseria). Lo han aceptado: ¿pero son capaces verdaderamente de realizarlo?

No. O lo realizan materialmente solo en parte, convirtiéndose en la caricatura de ello, o solo son capaces de realizarlo en una medida tan mínima que se convierten en víctimas. Frustración o incluso ansia neurótica son actualmente estados de ánimo colectivos. Por ejemplo, los subproletarios, hasta hace pocas años, respetaban la cultura y no se avergonzaban de su propria ignorancia. Más bien, estaban orgullosos del proprio modelo popular de analfabetos que sin embargo estaban en posesión del misterio de la realidad. Miraban con un cierto desprecio irónico a los “hijos de papá”, los pequeñoburgueses, de los que se disociaban, también aunque fuesen obligados a servirles.

Actualmente, al contrario, esos comienzan a avergonzarse de su propria ignorancia: han abjurado de su proprio modelo cultural (los muy jóvenes no lo recuerdan ya, lo han perdido completamente), y el nuevo modelo que buscan imitar no prevé el analfanetismo y la rudez. Los muchachos subproletarios humillados eliminan en su carnet de identidad el término de su oficio, para sustituirlo por el término “estudiante”. Naturalmente, desde cuando han comenzado a avergonzarse de su ignorancia, han comenzado también a despreciar la cultura (característica pequeño-burguesa, que ellos han enseguida adquirido por mímesis). Al mismo tiempo, el muchacho pequeño burgúes, al adecuarse al modelo “televisivo” que, siendo su misma clase la que ha creado y querido, le es sustancialmente natural, se convierte en extrañamente rudo e infeliz. Si los subproletarios se han aburguesado, los burgueses se han subproletarizado. La cultura que estos producen, siendo de carácter tecnológico y estrictamente pragmático, impide al viejo “hombre” desarrollarse. De ello deriva en aquellos una especie de encogimiento de las facultades intelectuales y morales.

La responsabilidad de la televisión en todo esto es enorme. Seguramente no en cuanto “medio técnico”, sino en cuanto instrumento del poder y poder ella misma. Esta no es solamente un lugar a través del que pasan los mensajes, sino un centro elaborador de mensajes. Es el lugar donde se concreta una mentalidad que en otro caso no sabría donde colocarse. Y a través del espíritu de la televisión es como se manifiesta en concreto el espíritu del nuevo poder. No hay duda (se vé por los resultados) de que la televisión es autoritaria y represiva como nunca ningún medio de información en el mundo. Un periódico fascista y los escritos en los caseríos de slogans musolinianos hacen reir: como (con dolor) el arado respecto a un tractor. El fascismo, quiero repetirlo, no ha sido capaz ni siquiera de anular el alma del pueblo italiano; el nuevo fascismo, a través de los nuevos medios de comunicación y de información (especialmente, precisamente, la televisión) no solo la ha abrasado, sino que también la ha desgarrado, violado para siempre.



(18). Algún fragmento de "Empirismo eretico".

Libro: “Empirismo eretico”; Autor: Pier Paolo Pasolini; Idioma: italiano; Ed: Garzanti; Pp: 320.

1)La nueva “conciencia colectiva”, en Italia, excluye los problemas. Su ideología, es bien sabido, es el “declive de la ideología”. El marxismo, en crisis, no tiene la autoridad para hacer válidos los argumentos que, justamente contestan tal declive, su vieja pretextualidad, el qualunquismo vándalo de su llamada a la técnica, etc, etc. Y en tal contestación no tienen peso tampoco los grupos de marxistas rígidos, “piacentinos” – grupos de radios operantes en provincias, en una Alta Italia que piensa en otra cosa y que está en otra parte.

Repito: la caída de la noción de compromiso, como idea-guía, ha arrastrado consigo, en su caída, la problemática tout court, la contestación el individuo que protesta, el anormal, el Diferente, etc.

¿Pero cuál ha sido el efecto de esta odiosa necesidad de estabilidad y nivelación de las burguesías, de este obsceno saludo del neocapitalismo? El más increíble y el más natural. Un renacimiento extendido, violento, escandaloso y popular, hasta llegar a estar de moda, de la problemática pura y simple, de la contestación, del individuo que protesta, del anormal, del Diferente, etc Que llegan - en el empeño por defenderse y de la deseparación - a una especie de agresivo exhibicionismo, desanclándose y distinguiéndose de la protesta racional del marxismo, o incluso ignorándolo, como sucede sobre todo en América” (pp 133-134).

2)Cada americano lleva impresa en el rostro una marca indeleble. La imagen de un italiano, o de un francés, o de un inglés, o de un alemán medio, es concebible, e incluso representable. La imagen de un americano medio es absolutamente inconcebible e irrepresentable. Es esto quizá lo que más me ha llenado de estupor en América. No hace más que hablarse del “americano medio”, y después este “americano medio”, físicamente materialmente, visiblemente, ¡ no existe ! ¿Cómo resumir en un “tipo” único todos los tipos – extraordinarios - que circulan por Mahattan?¿Cómo sintetizar en una sola cara, la cara nerviosa del anglosajón, la loca del irlandés, la triste del italiano, la pálida del griego, la salvaje del portorriqueño, la neurótica del alemán, la graciosa del chino, la adorable del negro …” (p. 154).

3)He definido en un título al cine como “lengua escrita de la realidad”. Y quería decir que: la realidad es un cine en naturaleza (yo me represento a ti, tu te representas a mi: yo soy una toma para Aprà y Aprá es una toma para mi: dos tomas fijas, ahora, que estamos sentados, pero que pueden convertirse en un plano-secuencia o una panorámica cuando nos levantemos de aquí y retomemos la continuación de nuestros actos. Este cine en naturaleza que es la realidad, es en efecto un lenguaje (“¡ Es la semiología de la realidad lo que hace falta concretar ¡”, este es el slogan que ando gritando desde hace meses): un lenguaje parecido de algún modo al lenguaje oral de los hombres: el cine es así - por medio de su reproducción de la realidad - el momento escrito de la realidad” (p. 240).



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