“Operai e capitale” (Obreros y capital”)

 


 

1)      “Operai e capitale”. “Biblia” de aquel operaismo.

Entre lo actual y lo inactual existe, después de Nietzsche, mucha ambiguedad”, nos dice Mario Tronti en una intervención conmemorando los 50 años de la publicación de “Operai e capitale” (publicado en la web de EURONOAMDE el 15-6-2.016, http://www.euronomade.info/?p=7366). “Tengo un vivo y bello recuerdo de aquella época heroica, de aquella práctica del conflicto, de aquel modo de pensar, de aquella elección de actuar, de aquella forma de escritura ya nunca reencontrada, porque estaba dictada completamente por la inmediata exigencia de hacer, y de hacer en contraste directo con aquel mundo, sin mediaciones y concesiones. Sobre todo tengo una gran nostalgia de aquellas personas, hombres y mujeres, implicadas en un actuar y en un sentir colectivo, donde la autenticidad del ser, y del ser allí, para aquello, sin reservas para uno mismo, determinaba un plusvalor humano que, lo confieso, en los largos años y décadas siguientes, no he sido capaz desconsoladoramente de reconocer en lo que me rodea”.

En aquella bella y lúcida intervención, el maestro romano nos dice que las revoluciones se agotaron en aquel intenso par de décadas que fueron los `60 y `70 del Novecento. ¿Qué se abrió paso después? Esa “Restauración” que aun perdura …. en definitiva, el desierto. La búsqueda de brújulas propias, no habiendo referenciales puntos cardinales. Un verdadero “realismo político antagonista”. La humanidad ya no avanzaba inexorablemente hacia lo mejor.

Ha caído la filosofía de la praxis – término que acuñara Antonio Gramsci -, y se ha roto. Y aquí M.T. explica cual es su brújula, el plano que por décadas lo ha guiado: el “pensar extremo” combinado con el “actuar prudente”.

Pero el autor se plantea qué queda, después de este desastre. Queda el parcialismo desde el que mirar todo, la concepción de la relación social presidida por el conflicto, la subjetividad de las luchas que permite tomar la iniciativa frente al adversario. “ …. que para abatir la amenaza de la centralidad obrera el capitalismo ha debido abatir la centralidad de la industria, con la consecuencia de esta nueva forma de orden capitalista basada en el desorden financiero, donde ya no existe la crisis periódica que interrumpe el desarrollo permanente sino que, al contrario, es el desarrollo periódico el que interrumpe la crisis permanente”.

Lo que se necesita es una “nueva razón del mundo” que sea antagonista. Y la revolución ….. “La revolución no es el acto con el que se toma el poder, sino el proceso con el que se gestiona el poder. Primero reformistas, solo después revolucionarios”.

 

2)      Rita di Leo. Releer “Operai e Capitale” (“Obreros y Capital”).

Rita di Leo, en un relatorio de 31-1-2.007 en la Convención “Rileggere Operai e Capitale” (http://www.inchiestaonline.it/libri-e-librerie/rita-di-leo-rileggere-operai-e-capitale-di-tronti/) indica haber llegado a la obra magna – o al menos más conocida – de Tronti después de haber pasado buena cantidade de tiempo ajustando cuentas con los esquemas de reproducción de las granjas de la Puglia (en en Sur del país), no de la FIAT.

En relación al texto trontiano, con el que dice haber tenido una relación muy personal, una primera anotación es…. el entusiamo provocador con el que Tronti presenta el execpcionalismo de la clase obrera americana en relación a la europea ….”. Y es que cuanto obtuvo el sindicalismo industrial en el New Deal no lo consiguión ningún partido político de ADN obrero. El contexto en que esto se decía es importante: la época postbélica en la que se vendía que el obrero debía sacrificarse en pos de la prosperidad de la “patria capitalista”.  Así, con arrojo, Tronti sentencia: “Es algo que escandaliza a los sacerdotes de la revolución: la clase obrera mejor pagada del mundo ha vencido una vez y se ha permitido el capricho de gozar de los frutos de la victoria”. Y es que, nos comenta Rita Di Leo, la contraposición que más interesaba al profesor romano es la que se da entre el dogmatismo (sea comunista, socialista o socialdemócrata) y el espontaneísmo de los norteamericanos. La práctica de las luchas en los U.S.A., nos dice Di Leo en el relatorio, citando a Tronti “…. es la más próxima a la derrtota económica del adversario, la más próxima no a la conquista del poder para construir sobre el vacío otra sociedad, sino a la explosión del salario para hacer subalterno el capital con los capitalistas dentreo de esta misma sociedad”.

Y es que aquella Italia de finales de los `60 y década de los `70 estaba viviendo una historia (aquella) ya vivida, pero según la relatora, las luchas obreras italiana llegarán a superar a las de los obreros U.S.A. sea por cantidad como por calidad y madurez.

La derrota de la clase obrera norteamericana ha venido de la mano de la reorganización, dirigida ideológicamente llevando a la soledad del trabajador individual, de modo se se le “protege” del sentimiento de clase.

Sobre el salario (gran tema de los operaistas italianos y de la obra analizada), la relatora cita al economista Krugman: “Hoy existe la guerra contra el salario. Nosotros deberemos celebrar que el Dow Jones ha tenido un récord. Ha sido así porque los empresarios han desarrollado con éxito una guerra contra los salarios. Los beneficios se han más que duplicado porque la productividad ha aumentado y los salarios no ….”. Y es que en los `50 y `60, el salario mínimo era aproximadamente el 50% del salario medio, cuando en 2.000 era el 31%. Continúa Krugman:En respuesta al discurso del presidente Bush, el senador Webb ha declarado que la renta de los manager, que hace cuarenta años era cuarenta veces mayor que el del obrero, hoy se ha elevado a cuatrocientas veces. Y un resultado tan obsceno no se debe a la mano invisible de Adam Smith, sino al gobierno conservador”. Recordemos que el relatorio de Di Leo es de 2.000, cuando ya se había producido un descomunal desacoplamiento entre productividad y salario.

El Sindicato es otro de los grandes temas abordados por la italiana. En 1.935, en “Marx en Detroit”, Mario Tronti nos dice que “Los obreros americanos afiliados al sindicato se consideraban protegidos por la ley que prohíbe a los empleadores el despido por razones sindicales ….”. La situación cambiaría mucho en llos `70, en el que el sindicalismo es atacado, llegándose a la terrible situación de los `80 en la que el despido de quien está afiliado a un dindicato ha afectado a uno de cada tres obreros …. pero “…. la diferencia de renta entre sindicalizados y no sindicalizados es de 200 dólares a la semana; esto significa que quien ha sido capaz de hacer entrar el sindicato en la fábrica gana 200 dólares más ….”.

Nos trae la autora un fragmento de Sara Horowitz, fundadora de un sindicato en New York en relación con los más afectados por la precariedad: “Nuestra experiencia  va adelante porque ghemos convencido a los inscritos a pagar una cuota de modo que sea posible hacer frente a los gastos sanitarios, funerarios y de otro tipo. El movimiento sindical ha pasado de la sociedad del mutuo socorro a los sindicatos profesionales, hasta el sindicalismo profesional. Nosotros queremos hacer una nueva forma de sindicato”. Mostrando la autora del relatorio su desacuerdo: “ … ellos quieren hacer una vieja forma de sociedad de socorro mutuo: en 2.006, aquello que se consideraba vanguardia en América, es un sindicato que la realidad europea ha experimentado hace mucho tiempo”.

Entrando en la etapa trontiana de la autonomía de lo político, Rita di Leo termina con esta interesante reflexión sobre la necesidad de hacer política de verdad: “Si nosotros comprendemos la indicación de Lenin en la nueva política económica en la Rusia del `21, esto es, abrirse al capital porque ello permite el tránsito a una economía post-feudal, con todas sus contradicciones, comprendida la explotación de la clase obrera, dado que Marx nos ha enseñado que los obreros son parte del capital, entonces abrirse al capital significa ir más allá de la explotación obrera por el capital, que pasa también por la explotación de la fuerza de trabajo dentro del capital. Yo miraré entonces a Marx y a Lenin en Shangai, pero teniendo en cuenta la NEP de Lenin, que Tronti ha utilizado mucho en su pensamiento”.

 

 

(disto meter só o que non sexa reiterativo)

En “Obreros y capital”, obra magna del operaismo italiano, Tronti nos habla de la excepcionalidad de la clase obrera de los Estados Unidos en comparación con la europea. Lo que el sindicalismo industrial obtuvo de la política del New Deal nunca lo consiguió ningún partido político de la clase obrera. “Es algo que escandaliza a los sacerdotes de la revolución: la clase obrera mejor pagada del mundo venció una vez y se permitió el capricho de gozar con los frutos de la victoria”. Espontaneismo USA versus dogmatismo, ya sea comunista, socialista o socialdemócrata. Pero, en realidad, argumenta Tronti, la tradición organizativas de los obreros USA es la más política del mundo, porque la práctica de sus luchas es la más próxima a la derrota económica del adversario; “…. la más próxima no a la conquista del poder para construoir sobre el vacío otra sociedad, sino la explosión del salario para hacer subalterno al capital con los capitalistas dentro de esta misma sociedad”.

Pero el capital es criatura vieja y sabia y sabe recomponerse y reestructurarse. ¿Qué hizo en Estados Unidos? Aislar al trabajador, y diluir la conciencia de clase. Y la clase obrera americana sería finalmente derrotada. Derrotada porqwue fue fragmentada, disuelta con la creación de categorías que hacían chocar a unos obreros con otros

Imagen: Pixabay.

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