Lo nuevo avanza, vence lo viejo
“La crisis como oportunidad en lugar de como colapso es lo que ha venido a menos en el post–guerra civil mundial. El fin de la división política del mundo en dos bloques ideológico-militares contrapuestos es seguido al final por la dicotomía social de clase en el Occidente maduro, sujeto absoluto, en la edad moderna, de la Weltgeschichte. Ha hecho el resto la financiarización de la economía, la gran victoria del capital financiero sobre el capital industrial, lo que ha comportando – para precisar lo que se dijo antes – la virtualización de la producción, esto es, la sustracción y la supresión, dentro de esta última, de una cuota creciente de factor humano, realización de la alienación, que del obrero de fábrica ha pasado al trabajador dependiente y al trabajador autónomo de primera y de segunda generación, y de aquí al ciudadano elector, y por tanto al pueblo soberano, que se ha encontrado siendo, concretamente, “la gente”. Lo nuevo que avanza es lo viejo que vence” (Mario Tronti, "Noi operaisti", Ed. Derive Approdi, p. 121).
RED.
En buena parte, las redes sociales desplazaron los debates desde los platós de televisión a la web. Por otra parte, gracias a la web, los políticos disponen de una inmensa cantidad de datos que los gestores de las redes recogen para almacenar y posiblemente vender a terceros. Datos que permiten trazar perfiles de unos usuarios que los han cedido gratuitamente y con gusto, pues en la red uno se siente más libre para expresar preferencias y sentimientos.
El político, la política se transforma en influencer, formato que contribuye a la polarización. En el constante fluir de información, el dar cuentas parece innecesario, pues la atención se centra en lo nuevo. Y siempre hay algo nuevo. Para el elector adherido de esta forma, el líder siempre tiene razón, pues es el único medium que lo conecta a la realidad de mundo.
Los "big data" parecen tener futuro, pues efectivizan el control social. La acumulación de datos sobre un individuo permite acercarse a lo que pueda ser o se considere una identidad. Obviamente, disponer de los datos es apoderarse de la vida de las personas. El paso siguiente es crear un discurso personalizado, así como prever sus preferencias y elecciones. Algunos ya hablan, llegados a este nivel, de "Psicopolítica" .... y de "dictadura de los algoritmos".
Los falsos perfiles (que pueden condicionar opciones y resultados, la difusión de fake news (complementadas con trolls) son graves problemas de esta política subsumida en la red. Porque dirigiendo toda esta intoxicación es más que evidente que solerán estar verdaderas máquina de propaganda de formato paramilitar. La función del troll, por ejemplo, es aumentar la tensión en la red, divulgar contenidos muy propensos a la polarización (ridiculizar al adversario, calumniarlo o decir sobre él medias verdades, en modo de convertirlo en "sospechoso" (todo ello para fidelizar a los "propios" y arrastrar a los indecisos).
Todo lo cual conduce no sólo a un empeoramiento de la salud y calidad democrática de las sociedades, sino a la distorsión de la democracia misma. Si la información política es pura propaganda y se vende como "traje a medida", el debate es inexistente por innecesario y la idea de pluralismo – base de las modernas democracias – salta por los aires. A ello ayuda el auténtico caos comunicativo, el "ruido" producido por millones de voces sonando simultáneamente (y sin escucha). Y. obviamente, esta política sucia puede ser usada por potencias extranjeras, como se demostró en U.S.A. con el Russiagate.
ALGORITMOS.
Un verdadero software culturas que nos rige. Y el sofware es el conjunto de los componentes lógicos necesarios que hace posible la realización de tareas específicas. Se cambian, ciertamente, nuestro modo de vivir y de percibir la realidad. Cuando hacemos algo on line siempre dejamos nuestra huella, dando información sobre personas o grupos sociales.
¿Qué es un "algoritmo"? El término deriva de al-Khuwarizmi, pues así era conocido el matemático persa de Siglo XI Muhammad ibn Musa (nacido en Khwarizm, en Asia Central). En el Medioevo, algorismus hacía referencia a los procedimientos de cálculo numérico que se basaba en el uso de las cifras indo-arábicas. En la actualidad, hacemos alusión a un modelo sistemático de cálculo, "un procedimiento de cálculo explícito y describible con un número finito de reglas que conduce al resultado después de un número finito de operaciones" (Mario Pireddu, "Algoritmi. Il software culturale che regge le nostre vite", Ed. Luca Sossella, pp. 11-12).
El gran poder que otorgan es la posibilidad de hacer anticipaciones (previsiones) con un margen de error decreciente en el tiempo. Los algoritmos en los que invierten las grandes corporaciones digitales permiten (como podemos comprobar en nuestra cotidianeidad) suministrar sugerencias personalizadas para "comprar" el producto que podemos "querer" entre la inmensidad de los que el mercado pone a nuestra disposición. El camino que se abre para el oligopolio (como señala Mario Pireddu) es inmenso.
DEMOCRACIA.
Ninguna tecnología es buena o mala de por sí, como la historia nos enseña. Siempre están presentes intereses sociales y procesos de negociación sobre su uso. La informática, ciertamente, liberó al ser humano de servidumbres fatigosas como el trabajo repetitivo. Su uso perverso es más que conocido y a él ya hemos hecho alusión. Pero falta una pregunta: ¿dónde están en este caso los sujetos de la negociación en aras a evitar las degeneraciones y poner el acento en la fuerza "liberadora" del uso de la tecnología?
"Internet" nace como tecnología militar. Estamos ante una tecnología "descentralizada". Será en los años `90 (cuando el mundo no está dividido en bloques comandados por sendas superpotencias) cuando se difunda comercialmente el World Wide Web, siendo la estructura tomada por las corporaciones.
Pero debemos remontarnos a los años `30 del Novecento. Allí nace la idea de lo que sería "Internet". Matemáticos como Claude Shannon, sociólogos como Vannevar Bush o filósofos como Walter Benjamin contribuyen a un cóctel en el que se busca prescindir de la intromisión de los mediadores que condicionaban la comunicación. El fin de la II Guerra mundial y la lógica de la competición con la Unión Soviética (inagurando la llamada "Guerra Fría") cambia la lógica. Un ensayo de Vannevar Bush es absolutamente epocal, por lo que tiene de riqueza de análisis y capacidad de preludio; se trata de As We May Think, en el que sostiene que el modo en que derrotar la influencia soviética en Occidente es el paso del trabajo manual al inmaterial. En esa estela, para Tim Berners-Lee "internet es una innovación social y no tecnológica".
Hay están las raíces, que suele considerarse que están en "Arpanet" (la investigación militar que se dirigía a defender la funcionalidad de los sistemas de mando también en la eventualidad de un ataque nuclear, justamente descentralizando las conexiones).
Es 1.964 cuando, en Berkeley, Mario Savio lanza el movimiento free speech. La movilización libertaria con fuertes componentes anti-autoritarios pasa a la del free software, convirtiendo a la informática en la "tecnología de la libertad". Pero aquellos precursores, con los años, caerían en el olvido, en medio de una generación que se había vuelto conservadora y que había visto en aquella tecnología un arma con enorme potencial para sus intereses materiales.
El mercado se concentra paulatinamente en un grupo cada vez más restringido de empresas. Internet permanece atenazada por los titulares de los algoritmos; hacen falta regulaciones similares a lo que en su día fueron las leyes "anti trust", pero ¿dónde están las dos partes de una contraposición de intereses? Es necesario huir de los oligopolios privados pero sin caer en un conrol estatal que limite la libertad de expresión. Unos algoritmos que deben evitar los desequilibrios sociales (desigualdad); un servicio público con todas las de la ley.
¿Se están creando nuevas formas de organización política? Lo cierto que podemos observar es que cuanta más red, más populismo. Y es que nuestra relación con los dispositivos tecnológicos, lejos de hacernos amos y señores, implica una sumisión emprezando por la falta de transparencia, que tendría que ser mayor para una relación sana.
PSICOPOLÍTICA.
En el libro titulado "Psicopolítica", el filósofo surcorenao Byung Chul Han, nos habla de control social y de vigilancia digital. En la obra, el autor aborda el intento de actualizar las reflexiones emergidas de la "Escuela de Frankfurt" y de Foucault sobre el poder.
¿Somos verdaderamente libres en un mundo en que estamos pernamentemente conectados? Y aquí la reflexión sobre el concepto de "Poder". Michel Foucault alude a un poder ya no monolítico, sino difuso, desplegado con formas de horizontalidad, no vertical. Eficaz por su carácter de lluvia fina. La clínica y la cárcel eran espacios paradigmáticos en su concepción. La disciplina se impone por el ·Gran hermano" que oprime invisiblemente. El gran concepto es "Biopolítica". La invasión desde la política de la vida y los hábitos de esta en lo más inmediato.
¿Son los algoritmos y la creación de "perfiles" algo que tiene algo que ver con esto, centrando sus efectos en nuestros cerebros?
El capitalismo de las plataformas se basa no en la fuerza, sino en lo emocional, en las preferencias, en las afinidades. Un poder que seduce, que recompensa.
Entregamos nuestros datos voluntariamente, enseñamos pacífica y voluntariamente nuestras entrañas. A la par que la Red se convierte en el "Gran hermano" de nuestras vidas (sin que lo percibamos así). El gran riesgo es reducir la vida humana a la cuantificación de la persona, convirtiéndola en dato.
En su obra "Ancora il lavoro", aquel intelectual obrero que era Aris Accornero, tantos años maestro de la sociología del trabajo, nos dice: "¿Pero dónde está aquella izquierda que ayer rugía justamente contra los monopolios? Hoy, en el campo de los ordenadores tenemos el más increíble monopolio que jamás haya existido en el mundo, y la tomamos aun con la IBM, con la General Motors, y quizá con Gianni Agnelli, antes que con Bill Gates ….
Haría falta explicar como nunca el desempleo parece un problema para los “tigres”, los países de Asia que se están agresivamente industrializando con tecnologías a veces modernísimas, y en todo caso casi siempre más avanzadas que las de sus contextos, con frecuencia decimonónicos. La transferencia tecnológica allí no parece tener efectos negativos; por el contrario, se ha producido un auge de la ocupación y las ganancias, y no solo de la productividad” (Aris Accornero, “Ancora il lavoro”, Ed. Ediesse, p. 107).
Acercándonos más al presente, el entones nº 2 del “Partito Democratico” italiano, Peppe Provenzano, en su libro “La sinistra e la scintila” propone un uso de la tecnología desde la izquierda y en favor de los subalternos. De este modo: “No se trata de organizar la presencia de las masas en las redes sociales, sino de buscar y encontrar entre los grupos de minorías las batallas que pueden movilizarlas y activar los flujos comunicativos, ofreciendo el marco ideal en el que reconocerse, que cree comunidad, también para vehicular y difundir ideas y prácticas sociales que nacen y se realizan en los lugares, en el encuentro entre las personas en carne y hueso, que sin una plataforma digital serían conocidas por pocos pero que ninguna realidad virtual, en tanto organizada, puede sustituir” (Giuseppe Provenzano, "La Sinistra e la scintila", Ed. Donzelli, 2.019, p. 204).
REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA. HACE FALTA MÁS JUSTICIA …. Y MÁS DEMOCRACIA.
Más instruidos y ricos, con mejor salud, con más esperanza de vida …. Así estamos, al menos en una parte del mundo, respecto a generaciones anteriores.
Pero la revolución tecnológica, no pilotada por la mayoría social (trabajadora), provoca deslocalización y desmaterialización/ automatización de la economía, comportan (si no se atajan) graves consecuencias para aquellas mayorías.
Si Pasolini habló de la mutación antropológica de los italianos, tal mutación parece hoy aseverarse al menos en todo Occidente. Lo privado reina sobre lo público, realidad que es acompañada (y favorecida) por el desarrollo tecnológico. La política se nos presenta como incapaz para afrontar las transformaciones globales. El poder de los oligopolios digitales, es económico, pero mucho, y decisivamente, también “cultural”.
Evidentemente, la riqueza se concentra, aumentando las desigualdades. La llamada (muchas veces muy falsamente) “economía colaborativa” no hace más que dividir a la sociedad, enfrentar a “los de abajo” por las migajas, entrando en una espiral de precariedad a la que es difícil poner fin. Nada de empleos fijos y estables, nada de “puestos” de trabajo. Lo nuevo avanza …. pero vence lo viejo en tanto explotación y absoluta desigualdad entre las partes.
Ya se sabe: el ser humano siempre ha sido capaz de convivir con el progreso tecnológico – tampoco sabemos a qué costes, en el pasado -, pero también hay voces que, aun asumiendo esto, mantienen que esta vez será distinto ¿Y si la tecologización afecta también a los trabajos “intelectuales” y no únicamente a los “manuales”?
La reflexión sobre la revolución tecnológica tiene que ir acompañada de propuestas políticas en favor de una más justa distribución de la renta e (¡ importante !) la democratización en el control de los dispositivos tecnológicos.
Una política que contempla …. pero no actúa. Eso es lo que, de momento tenemos. Sin un impulso político que se plantee revertir procesos agresivos para las mayorías, nuestro mundo será cada vez peor. No es que otro mundo sea posible …. es que es necesario.
EL MALESTAR DE LAS "CLASES MEDIAS".
Comenzamos citando al politólogo israelí Shlomo Avineri, ex-Profesor de Ciencia política en la Universidad Hebrea de Jerusalém: “La Economía política divide la actividad humana en actividad coercitiva (trabajo) y actividad espontánea y libre (ocio). Para Marx, esta argumentación demuestra una vez más la básica incomprensión de la naturaleza de de la actividad humana en que incurre la Economía política. La teoría económica deviene expresión teorética de la alienación humana. Marx niega que el trabajo sea naturalmente coercitivo. Por el contrario, el trabajo realiza la espontaneidad humana. Lo que le hace coercitivo no es su naturaleza per se, sino las condiciones históricas en que se desarrolla“ (Shlomo Avineri, "El pensamiento social y político de Carlos Marx", Ed. Centro de Estudios Constitucionales, p. 156).
"Somos pobres, pero todavía no lo sabemos". Insatisfacción con las propias expectativas. Elecciones poco funcionales (la formación permanente, casi diríamos alienante).
Los bienes posicionales son los que tienen una curva de demanda con pendiente positiva: al aumentar su precio, aumenta la cantidad demandada; en los "bienes de lujo", al aumentar el precio, hay más gente que lo consume, por ser "exclusivo" y dar rango, status.
Como todos los bienes, también los posicionales se inmaterializan: viajes, conciertos, productos de creación cultural en general. Ello amén de la titulitis, con la que compras status. Pero los títulos son cada vez más caros .... nunca pagas lo suficiente para "saber" lo que debes "saber" y poder ser "in" en los ambientes en que te mueves o aspiras a moverte.
Estos "nuevos hidalgos" son la mayor expresión ideológica (a través de la psicología social) de un capitalismo con apetito desmedido que necesita un cierto cretinismo para "vender su moto" ideológica. En definitiva: hacernos "comprar" estilos de vida que, en realidad y en esencia, no están al alcance de nuestros bolsillos y de nuestro tiempo de trabajo.
Claro, se ha vivido décadas en la mentira de que es posible un crecimiento infinito, que posibilita el concepto más psicológico que material y tangible de "clases medias". La devaluación y la inflacción monetaria (el "juego" económico) sólo hicieron contribuir a vivir realidades engañosas.
Las crisis provocadas por la sobreproducción hacen que, en un cierto punto, no sea viable (no haya superávit) para financiar el sonsumo improductivo, y ahí cae la máscara de las clases medias .... ¿empobrecidas? ¿o simplemente cayó la máscara que le permitía considerarse "clases medias", un ridículo "término medio" entre el "obrerete" y la burguesía de verdad?
El salvaje capitalismo que estamos conociendo en las últimas décadas, necesita explotar al consumidor, no únicamente al trabajador. Como en otros aspectos, la herencia del `68 más que ser negativa, no ha sabido gestionarse. El "consumo rebelde" de las clases medias izquierdistas es el nuevo consumismo, la religión, en el fondo, de la búsqueda y creación de una identidad "bonita" es un nicho de mercado importante. El gran capital encuentra réditos en lo indie e independiente (¿independiente de quién y de qué? A falta de etiquetas para denominar un (inexistente) Proyecto, lo "anti" es lo "chulo", lo bonito; en este punto, el capitalismo genera un enemigo cordial: el anticapitalismo (un anticapitalismo sin sujeto social más allá de las afinidades ideológicas y una cierta transgresión informal absolutamente controlable y controlada).
El espectador por excelencia (el sujeto social al que estamos aludiendo) cada vez más se refugia en el glamour de un minoritarismo y exclusivismo snob que no produce nada relevante más allá de la autorreferencialidad y el onanismo cultureta.
Lo importante es ser un/una "guay" de la innovación, un "pro". Pero la "burbuja de títulos" también tiene sus efectos. Si todos tienen el título, ¿dónde está la exclusividad? Cuantos más sacrificios hoy, más servidumbres mañana .... pues nunca tendrás lo suficiente.
Sin no eres clase, si no tienes conciencia de clase, no tienes Proyecto y no puedes luchar. He ahí el drama. Feria de las vanidades. Esta "clase" se toma por "liberal", por "liberal/progre", muchas veces de izquierda, pero basa su bienestar de baratillo en la desigualdad, pues los trabajos de mancharse las manos no son para ellos. Excesivamente ricos para renunciar a soñar como el pobre sentado en un banco de madera, excesivamente pobre para concretar esos sueños.
Vanity fair, pues. Feria de las vanidades. O, mejor aún (por ponerle nombre de obra literaria) "hoguera de las vanidades", como Tom Wolf tituló un libro suyo.
"SHARING ECONOMY".
Uberización de los trabajos. A ello asistiremos si no hay oposición, conciencia de que en lo nuevo vence lo viejo .... lo peor de lo viejo.
El trabajo se des-valora. El intercambio colaborativo es una ironía ... a veces, muchas veces, una cruel ironía. Pura impostura terminológica. Lo cierto es que esta realidad nos va haciendo más pobres. ¿Por qué? Porque a parte de infrapagar a los que desarrollan los trabajos, los sectores en que se concentra la economía "colaborativa" son especialmente dados al fraude fiscal. El welfare se resiente, evidentemente.
La economía, en las últimas décadas, se ha financiarizado. El capital – los capitales – se desplazan desde los sectores produtivos al financiero, en el que lo rentable es extraer valor que no has producido.
El reaganismo / tatcherismo supuso, entre otras cosas, flexibiliación (otro cruel eufemismo) del mercado de trabajo, bajadas impositivas a las rentas más altas y, claro, derrotas de los sindicatos. Los resultados se vieron en el nuevo milenio con la burbuja especulativa y la cruel crisis en que derivó. "Amazon", por ejemplo, genera millones de dólares con muy pocos trabajadores. En general: la productividad crece, los salarios bajan.
Los puestos fijos desaparecen para ser sustituidos por trabajitos. No es extraño que se hable de uberización, pues la plataforma a la que se alude es buen ejemplo de esta economía. Lo que caracteriza a la relación entre las partes es la no existencia de un "contrato" digno de tal nombre: la disparidad es evidente, cuando de la parte del trabajador real no hay una organización que lo defienda, y cuando se hace presentar a este como "patrón de sí mismo". El camino hacia el monopolio, hacia el oligopolio y una creciente desigualdad, está construido. Nada de salario mínimo, vacaciones .... pocas y responsabilidad del trabajador por eventuales daños que puedan producirse en el desempeño laboral (el jefe real no paga "seguro" alguno): un cuadro de salvaje explotación.
La otra cara de la moneda, o moneda con dos caras: el perjuicio para todos derivado de la evasión fiscal. Conocido es el caso de la cantidad ridícula que "Apple" pagaba en Irlanda en concepto de impuestos. Así, en silencio y como lluvia fina (o no tan fina) el welfare se va desmontando. Pacífica y silenciosamente.
Haría falta alguna medida institucional global y un acuerdo político que no permita la consolidación (y agravamiento) de estas realidades; por ejemplo, una tasa internacional sobre los beneficios de las plataformas digitales. La lucha por la proletarización (dejar la consideración de autónomos) es una tarea de más alta importancia (central) para las organizaciones sindicales y para la izquierda política. La jurisprudencia (al menos alguna bastante relevante) y la actitud del Gobierno en el concreto caso español parecen ir en buena dirección.
Y es que, al fin, es tarea política de la máxima urgencia e importancia (a veces lo urgente es también lo importante) legislar para permitir la conciliación entre las exigencias de una sociedad de consumidores con una realidad normativa que impida la explotación de los trabajadores y el fraude fiscal. Asumiendo, eso sí, que el relato neoliberal nos ha llevado a identificar la libertad con consumo, lo cual, en un cierto punto, es un insulto a la razón.
¿INDIVIDUALISMO OBRERO?
Comenzamos con palabras de Aris Accornero (auqel intelectual de la clase obrera, lúcido e iróico, como dijo de él Mario Tronti a su muerte): “Quien quiere contraponer la solidaridad al egoísmo – como ha hecho Luigi Manconi en un libro homónimo - está desnortado: realmente lo contrario del egoísmo es el altruismo, en tanto que lo contrario de la solidaridad – la falta de solidaridad – es el individualismo. La solidaridad está también hecha de altruismo, pero este último no comporta automáticamente la solidaridad: es un impulso tan noble como genérico. En cambio, la solidaridad no es genérica, porque presupone aquel sentido de reciprocidad que, con el nombre de mutualidad” está en los orígenes del movimiento obrero. No significa tampoco hermandad universal: es un valor histórico-social, no una virtud moral, y – como ya he dicho – es también un recurso” (Aris Accornero, “Ancora il lavoro”, Ed. Ediesse, p. 89). Palabras precisas y clarificadoras.
Previo a la caída del Muro de Berlín, a modo de preludio de la globalización neoliberal, los cambios sociales de fin de siglo (la desindustrialización y la pérdida de la conciencia obrera y la cultura política que esta generaba), se produjo una fuerte caída de la conflictividad sindical. La solidaridad obrera ya no es algo que deba darse por descontado; es necesario trabajarla.
"El sindicato y el mito del individualismo obrero" es el título de un artículo datado el 26-11-2016 y publicado en la web de la revista italiana PANDORA, cuyo autor es Enrico Cerrini: https://www.pandorarivista.it/articoli/sindacato-individualismo-operaio/
Cerrini nos dice que "Para comprender este fenómeno, debemos analizar qué elementos cambiaron en la vida de la fábrica. Cuando leemos en relación con las grandes luchas obreras de los años Setenta, habitualmente focalizamos nuestra atención sobre los ideales que movían a la clase obrera. En realidad, el conflicto sindical fue frecuentemente causado por factores bastante más materiales, o lo que es el mismo, el salario, los tiempos de vida y de trabajo, además de la democracia en la empresa. En la gigantesca fábrica fordista, salarios y tiempo eran similares para todos los obreros que trabajaban en tareas estandarizadas. Un cronometrista medía el tiempo de trabajo al que debían atenerse los cuellos azules de aquel turno. La sospecha de que los dirigentes trucasen los tiempos de las tareas fue una de las causas que desencadenaron la revuelta (Berta, 2015)".
¿Cómo se introduce el individualismo? Los directivos toman conciencia de las diferencias, tanto físicas como psicológicas, de los individuos. El trabajo manual se simplifica, de modo que se asume que el trabajador es un ser "pensante", que interioriza cual es su tarea y tiene capacidad para proponer mejoras en la misma, siempre en aras a la productividad. El trabajador, teóricamente, se hace más autónomo. Pero "Donde el sindicato fue influyente, podemos notar círculos virtuosos. Como por ejemplo, en Eisenach, pequeña ciudad del Este de Alemania donde la Opel construyó una fábrica pocos meses después de la caída del Muro de Berlín, puede observarse un establecimiento que funciona sin generar fuertes conflictos sindicales. Los colletti blu de Eisenach son sometidos a veloces ritmos de producción y constante stress psico-físico. Al mismo tiempo, gracias a un sindicato que mantiene un importante papel, las necesidades de los trabajadores son respetadas, particularmente aquellas relacionados con los tiempos de vida y de trabajo ....".
Círculos virtuosos .... pero también viciosos. Se ejemplifica así: "Al contrario de Eisenach, la fábrica de Melfi, construida por la FIAT en los campos lucanos en el 1.994, vivió fases de violento enfrentamiento sindical. En particular, en el 2.004 vivió la única huelga italiana que recordó lo que sucedía en los años Setenta. Si los primeros años de vida del establecimiento habían visto una bajísima tasa de conflictividad, ya a finales de los años Noventa, el sistema comenzaba a chirriar tal como era percibido por algunas investigaciones sociológicas (Cotesta et al., 2000; Rieser, 1997). Una investigación de la Universidad de Salerno identificaba tres tipologías de trabajadores: los integrados, aquellos que estaban agradecidos a los management; los ritualistas, aquellos que se sentían desplazados del ambiente empresarial y se limitaban a desarrollar sus tareas mecánicamente, los cuales podían considerarse el grupo de los individualistas; y los combativos, dispuestos a luchar para cambiar lo que consideraban injusto, y a los que podemos considerar como colectivistas.
Al inicio de la vida del establecimiento, prevalecían los ritualistas y los integrados, en detrimento de los combativos. Esta proporción se fue poco a poco invirtiendo hasta llegar a la huelga de 24 días. ¿Cómo? Aunque jugaron un papel importante los movimientos políticos de la FIOM-CGIL, que crearon un fuerte choque entre management y sindicato, podemos pensar que los factores impulsores fueran aquellos que forman un sentimiento de solidaridad entre trabajadores, o lo que es el mismo, el bajo salario, el escaso respeto por los tiempos de vida y de trabajo, además de la bajada de la democracia de fábrica".
En momentos excepcionales, se nos dice, la clase obrera demuestra su integridad. Pero aquella solidaridad se resiente cuando lo que está afectado son situaciones muy particulares o referidas a cuestiones institucionales de corte político-sindical.
El dogma macroeconómico de la lucha contra la inflacción y la defensa de la estabilidad penetra la sociedad en su diversidad social e ideológica; así, los aumentos de productividad no comportan la consecuente subida salarial, como sucedía en décadas pasadas.
AMAZON – "ORGANIZAR A LOS TRABAJADORES DE AMAZON: UN DESAFÍO PARA EL SINDICATO" (entrevista). 2019.
Publicado en la web italiana GLISTATIGENERALI (tomada de la newlester de “Puntocritico.info”), el 8-3-2019. Traducido por Administrador, el original puede verse aquí:
ENTREVISTA A CINZIA CACCIATORE, de NIDIL-CGIL, Sindicato italiano.
El 26 de febrero, los driver lombardos de Amazon se han manifestado ante la sede milanesa del grupo para pedir la apertura de una mesa de negociaciones con el sindicato. Denuncian en particular ser “exprimidos” con encargos de trabajo inasumibles, en particular para hacer frente a los picos de pedidos. CGIL, CSIL y UIL transportes, el pasado octubre habían alcanzado un acuerdo que preveía la aplicación del contrato colectivo de logística a estos trabajadores, incluyendo la introducción de un horario de trabajo diario y la llegada de máquinas selladoras en los depósitos, pero “las máquinas selladoras no las hemos visto”, dicen los sindicatos, que piden un plan de tareas para redistribuir el trabajo, reduciendo los encargos. En la manifestación de Milano ha intervenido también el nuevo Secretario general de la CGIL, Maurizio Landini.
El mismo día, en Roma se reunía también la coordinadora nacional que agrupa a los empleados de Amazon inscritos en la CGIL, llamada a fijar posición sobre una situación llena de incógnitas y de desafíos para el sindicato. La multinacional del e-comerce realmente está invirtiendo masivamente en Italia (1,6 miles de millones desde 2010 según la empresa, Forbes 131118), donde ha superado los 5.000 dependientes directos, a los que debe añadirse un número impreciso pero imponente de trabajadores interinos usados para cubrir los picos de trabajo (ya unos 15.000 según Businessinsider050218). Números que podrían crecer posteriormente si la empresa consolida la estrategia de “integración” de la actividad de entrega en todo el territorio nacional, confiándola a personal interno en lugar de a los tradicionales mensajeros. Una elección condicionada por la petición de dos sociedades del Grupo, "Amazon Italia Logistica" y "Amazon Italia Trasporti", de solicitar, obteniéndola, la licencia de operador postal.
Detrás de este desarrollo, la estrategia empresarial que se dibuja leyendo los testimonios de los trabajadores y la denuncia del sindicato, parece ser la de pagar salarios altos, pero imponer una organización del trabajo muy rígida, unas especie de “taylorismo 4.0” que aúna innovación tecnológica y modos de academia militar, permitiéndole recuperar tasas de productividad y en última instancia reducir en todo caso los costes. Para el sindicato, el desafío es intervenir en una empresa que pone en discusión la tradicional subdivisión en categorías a partir de las cuales se ha desarrollado nuestro sindicalismo y que representa un coloso de la economía mundial, con más de 80.000 empleados solo en Europa.
De las condiciones de trabajo de los trabajadores de Amazon hemos oido hablar sobre todo en relación con la instalación de Castel San Giovanni, próximo a Piacenza, el principal hub para la clasificación de paquetes en todo el norte de Italia, sobre todo porque, junto a la cadena de Lombardia, representa la parte más sindicalizada de Amazon Italia. Pero la instalación más grande de Italia se encuentra en Paso Corese, parte del comune** de Fara Sabina, a medio camino entre Roma y Rieti. Se trata de un enorme almacén, abierto en 2.017 y que creció rápidamente, que en los planes de Amazon debería convertirse en el equivalente de Piacenza para el centro-sur. De la instalación de Passo Corese, de las condiciones de trabajo y de la intervención del sindicato hemos hablado con Cinzia Cacciatore, secretaria general del NIDIL-CGIL de Rieti-Roma Este-Valle dell ‘Aniene, el territorio en el que surge el centro de Passo Corese.
Partamos de los números. ¿Cuántos son los trabajadores de Passo Corese, entre directos e interinos?
Te doy números que, sin embargo, nunca han sido oficializados por la empresa. La razón de esto es que según la normativa, la cantidad de trabajadores interinos que Amazon puede utilizar no debe superar el 38% de los empleados directos, que en este momento son 2.000. En realidad, por las noticias que tenemos, para cubrir los picos de producción concentrados en algunos periodos y jornadas del año – las festividades navideñas, San Valentín, o los llamados black friday, por citar solo algunos – junto a los directos, trabaja un número de interinos que puede rondar los 1.800 o algo más, difícil decir cuanto más. Lo que te puedo decir es que en Piacenza la Inspección de Trabajo ha constatado que la empresa había superado en aproximadamente 2.000 unidades el límite permitido.
Por tanto, ¿Passo Coresse es más grande también que el más conocido centro de Piacenza, que tiene 1.600?
Si, porque desde el inicio es una instalación pensada con la idea de ser el fulcro del sistema de entregas Amazon en todo el centro-sur.
¿Cuánto se gana?
Se gana bastante, porque los salarios pueden llegar a los 2.500 euros al mes, pero en el caso de los team leader puede llegarse también a los 3.000. Por tanto, el problema aquí no son tanto los salarios como los horarios y las condiciones de trabajo. Los trabajadores se quejan porque, según dicen, ganan, pero no tienen vida. Por darte un ejemplo, un team leader no puede abandonar su puesto hasta que llega alguien a relevarlo y el resultado es que lo que sucede es que en vez de 8 horas se trabajan 10, pero las dos horas extraordinarias no son retribuidas.
Hablemos de las condiciones de trabajo, entonces ….
Se trabaja en tres turnos: 6-14, 14-22 y 22-6. Los empleados se dividen en equipos. Cuando llegan a la empresa, un tablón les comunica el puesto asignado para aquel turno, deben dirigirse al sistema de control introduciendo un código y comenzando el trabajo. Primero existe una reunión informativa, que es un momento muy a la americana: los trabajadores deben ser “gaseados”, se les explica lo buenos que son, hay aplausos. El trabajo es muy repetitivo. Formalmente, Amazon se compromete a practicar la llamada Job rotation. En esencia, los trabajadores deberían alternarse en tres tareas diferentes, pero en realidad se trata de un beneficio que es concedido solo a algunos y que la empresa emplea creando disparidad de trato entre los trabajadores. A una trabajadora que se ha quejado porque desempeñaba siempre la misma función, mencionado también el hecho de que trabajaba con más compromiso que otros, se le ha respondido: “Tú no mereces la job rotation“. Después, existe el problemas de las pausas. Cuando entras, debes dejar todos tus efectos personales en tu casillero. En el almacén no puede entrar nada, no puede entrar el teléfono móvil, pero tampoco ni siquiera un anillo o un colgante, los cigarrillos o un panino. Cada trabajador tiene derecho a una pausa de 30 minutos, pero en Passo Corese la instalación es enorme y la pausa se agota solo en alcanzar los vestuarios y volver al propio puesto. Por ello, debe elegir si comer un panino, hacer una llamada y fumar un cigarrillo o simplemente salir y tomar una bocanada de aire. Después, para darte una idea más completa, para ir al baño debes pedir el permiso y una trabajadora que ha tenido un soponcio durante su turno y ha pedido poder alejarse, ha tenido que oir: “Pero tú, ¿qué es lo que quieres hacer?”. En definitiva, una organización del trabajo con una disciplina casi militar y realmente los trabajadores tienen miedo.
En relación con esto, antes hablaste de team leader. ¿De qué se trata?
Mira, el inglés te da la idea de lo que quizá sea, en realidad son simplemente jefes de equipo. Habitualmente, son trabajadores con un título académico más elevado, que son llamados a cubrir un rol de mayor responsabilidad, lo que, como te decía antes, significa también que quizá debe hacer más horas de trabajo sin que esas horas de más sean pagadas. Tanto es así que estos trabajadores, aun ganando más, se quejan.
¿Al team leader se le pide también “disciplinar” a sus compañeros?
Si, ciertamente, entre las responsabilidades que tienen a mayores que sus colegas “sin galones”, está también esta.
¿Qué convenio tienen?
Amazon aplica los contratos que le convienen y hay realidades distintas entre instalación e instalación. Aquí en Passo Corese han elegido aplicar el convenio de logística en lugar del del comercio. Lo han hecho porque el convenio de logística permite aplicar a los interinos el llamado MOG, monte ore garantito. Es una especie de contrato a llamada. La empresa te garantiza un mínimo de 25 horas al mes, que son retribuidas también si no te llaman. Tú debes indicar una franja horaria en la que estás disponible para trabajar y si eres llamado para un turno en esa parte de la jornada, no puedes rechazar. Pero pueden llamarte también fuera de aquel horario y en este caso puedes decir que no, aunque casi nadie lo hace, porque los interinos obviamente esperan convertirse en empleados indefinidos de Amazon. Aquí ha habido dos grupos de 400 trabajadores cada uno que han pasado de la agencia de trabajo interinal a dependientes directos de Amazon, pero la empresa tiene la máxima discreccionalidad en la elección. Me ha sucedido haber visto a trabajadores a los que se había expedido una especie de libreta escolar en la que se decía: “has trabajado bien, bravo”, pero después el trabajador ha sido mandado a casa sin explicaciones. Son estas cosas que atemorizan a los trabajadores.
¿Cómo afronta el sindicato una situación tan particular?
La instalación de Passo Corese ha sido abierta en septiembre de 2.017. Nosotros, como CGIL, junto a CISL e UIL, hemos tenido cursos de preparación para los candidatos que habían pedido ser contratados. Se ha presentado gente de toda Italia. Yo era una de los aproximadamente 10 docentes y en el aula habré visto yo sola un millar de personas. Venían también de Sardegna, de Napoli, de Toscana. En aquella ocasión he tenido la sensación de que estos muchachos se encontrarían en una situación difícil, lanzados un poco al peligro. Se trata de muchachos jóvenes, que no tienen una experiencia de acción colectiva, pero en una situación como esta, frente a un coloso como Amazon, si te mueves a título individual, ya has perdido de partida. Así, en abril hemos abierto un portal aquí en Passo Corese, dedicado concretamente a los trabajadores de Amazon. La afluencia hasta ahora ha sido escasa, pero los problemas no faltan y algunos trabajadores han venido a vernos a Roma. Con una sesentena de ellos hemos hecho una reunión en la que he querido que estuviese presente también la CGIL nacional.
¿Y cómo ha ido?
Digamos que estamos en una fase de interlocución, porque los trabajadores, como decía, no quieren exponerse porque tienen miedo, comprensiblemente, de sufrir las consecuencias. Por ello, por ejemplo, la CGIL ha optado por no proponerles la inscripción en el sindicato, porque no está en nuestra cultura mandar a la gente a la guerra. Por otra parte, como sindicato no podemos intervenir desde el exterior si no existe una iniciativa por parte de los trabajadores. El motivo por el que tanto se habla de Piacenza y por lo que en aquella instalación se ha hecho un acuerdo sobre los horarios y que ha sido una iniciativa de los trabajadores. Y también el hecho de que a aquella instalación haya llegado la Inspección de Trabajo no es casual.
Tú eres de NIDIL, la sección de la CGIL que se ocupa de los interinos, pero decías que Amazon aplica el convenio de logística, aunque en este caso se trate realmente de trabajadores del comercio. En algunos casos se han metido también los sindicatos de correos, porque Amazon ha pedido ser reconocido como operador postal, desde el momento en que tiene sus repartidores. En definitiva, es una situación que pone en discusión la tradicional subdivisión en categorías profesionales propia también de la CGIL. ¿Cómo os habéis arreglado?
Aquí en Paso Carese no tenemos los postales, porque Amazon, para efectuar sus entregas, se apoya en otras empresas. Pero estamos presentes nosotros los del NIDIL y las dos secciones de la CGIL que se ocupan de transportes y de comercio, esto es, FILT y FILCAMS. Desde el inicio, he pedido precisamente que trabajásemos como CGIL antes todavía que como sección y debo subrayar que como sección y Cámara del Trabajo estamos verdaderamente trabajando concertadamente. A nivel nacional tenemos una coordinadora que reúne a todos los establecimientos y al que se llevan testimonios de las diversas experiencias y se debate sobre posibles pasos adelante. La última reunión la hechos realizado la pasada semana.
¿Y a nivel internacional? ¿Qué se hace cuando se tiene en frente una multinacional?
Una de las hipótesis a debate es la de constituir un CAE. Quiere decir "Comitato Aziendale Europeo" y es un organismo de representación de los trabajadores previsto por las reglas de la U.E. para coordinar a los representantes de los trabajadores de las empresas que tienen sedes dispersas en países miembros. Por otra parte, entre este objetivo y la vida cotidiana de los trabajadores, al menos aquí en el Lazio, existe una brecha significativa. Para mi, el próximo paso es explicar que en Italia y en Europa existen establecimientos sindicalizados y que donde los trabajadores se han unido, los resultados han llegado. A algunos empleados de otros establecimientos europeos los hemos visto hace algún tiempo en Berlín. Donde trabajadores procedentes de ciudades como Berlín, Colonia, Liverpool y también de Italia, se han encontrado con ocasión del otorgamiento de un premio a Jeff Bezos, el fundador de Amazon, para denunciar las condiciones de trabajo que afrontan cada día. Amazon es una empresa en la que hay aspectos positivos, pero en medio de estos aspectos positivos hay otros, aquellos que te decía, que para la CGIL son inaceptables.
Imagen: Pixabay.

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