Leyendo a Mario Tronti
En 1.956, junto a otros intelectuales, incluidas, algunas voces del P.C.I., toma partido en favor de la insurrección húngara. A solo 11 años del final de la II Guerra Mundial, aquello que sucedía al otro lado del Muro de Berlín no apuntaba con certeza a ser el desarrollo de una utopía, amenazando con derivar en pesadilla. Sin embargo, Tronti – hombre de Proyecto – no abandona el Partido. Y (debe ser dicho) el Partido no lo da de baja.
Su lectura de Marx, en el inicio de su trayectoria intelectual, se basa en la que elabora otro de los grandes intelectuales del marxismo de postguerra italiana – que no es otro que Galvano della Volpe -, caracterizada por el antihisrocicismo, el antihegelianismo y por ser neomaterialista.
Referente indiscutible de lo que fue el operaísmo, es, sin duda, un reivindicador y una perfecta perfecta expresión del "gran estilo" y el lenguaje fuerte lo sitúan en la estela nietzscheana. Así, en su Primera de sus Tesi su Benjamin podemos leer esta impactante afirmación:
“El movimiento obrero no ha sido derrotado por el capitalismo. El movimiento obrero ha sido derrotado por la democracia. Este es el enunciado del problema que el siglo pone ante nosotros. El hecho, die sache selbst, que ahora debemos pensar”.
Miembro del Comité Central del P.C.I., en los estertores de éste se pronuncia por el "no" al cambio de nombre del Partido. Sin duda, si hay un P.C. en Europa Occidental que podría llevar sus siglas con mucho orgullo - y no desorientar a su base – éste no es otro que el "Partito". Adalid siempre del realismo político – ajeno a todo "encanto" por el minoritarismo – ha sido con posterioridad senador por el P.D.S. y, después, por el P.D. ... hay que que estar siempre – nos diría el profesor - donde se pueda influir en el devenir de las cosas.
Recientemente ha cumplido los 90 esta memoria viva – intelectual y militante – del Novecento. Aquel siglo al que siempre desea y necesita volver.
Imagen: Pixabay.

Comentarios
Publicar un comentario