La trayectoria intelectual y política de un maestro del Novecento
“Estoy diciendo que hoy, a nivel intelectual, a nivel de cultura, a nivel de teoría, a nivel de pensamiento, haría falta hacer un movimiento, un movimiento que cierre una fase, una fase completamente defensiva, completamente de respuesta, completamente subalterna …”. Así dice Mario Tronti en “In nuove terre per antiche strade” (lección dada con motivo de la Asamblea anual del “Centro per la riforma dello Stato”, el 11 de junio de 2.015:
https://www.centroriformastato.it/wp-content/uploads/tronti_nuove_terre.pdf
Reaccionar, luchar por la hegemonía. “La filosofía de la praxis se ha roto”, dice rotundamente Tronti. La filosofía de la praxis, aquel nombre que se daba al marxismo y que es el título de una obra gramsciana.
¿Cuáles son las directrices sobre las que aquel tipo de reacción intelectual debería desarrollarse? El autor nos habla de 3. Veamos:
– “Deberíamos hoy con fuerte gesto alzar la bandera de una reivindicación orgullosa de nuestra historia. ¿Qué historia? La historia – lo digo siempre así – del movimiento obrero. Hemos cometido el error de dejar que se cerrase esta historia dentro de horizontes restringidos: un trozo de Novecento, aquellos setenta años que han girado en torno a la tentativa de construcción comunista del socialismo. Por lo que, colapsado aquel proyecto, se ha archivado por entero aquel acontecimiento”.
– Con la palabra Modernidad con mayúscula, en la relación nuevo / viejo que se instaura, nos encontramos con la segunda de las directrices que aborda como tarea a acometer, como línea de investigación: la reivindicación de la geopolítica. Hace falta una crítica del sistema en su integridad; algo que se ha desvanecido. Y es que siempre nos olvidamos de poner detrás del sustantivo “globalización” el adjetivo “capitalista” para definir la realidad en que vivimos. “Detrás de la crítica de las desigualdades sociales ha desaparecido el conflicto de clases como relación de fuerza”. Del mismo modo que “Detrás del neoliberalismo ha desparecido el capitalismo”. Quien manda (porque hay quien manda) tiene las manos libres, absolutamente libres, sin fuerzas capaces de contrarrestar. 1.945-1.975, aquellas 3 décadas que merecen el calificativo de años “gloriosos”; aquella Época (Tronti, sin duda lo diría, con mayúscula) supuso un paréntesis, un “estado de excepción” en el que la relación de fuerzas entre capital y trabajo se halló extrañamente equilibrado. “Y se olvida una pequeña particularidad: aquel equilibrio de fuerzas entre capital y trabajo era equilibrio de fuerzas entre capitalismo y socialismo”, nos dice M.T. Dispuesto siempre a llegar al corazón de la realidad, el romano se hace una pregunta: cuando escucha que se habla de "sociedad líquida", de "sociedad del riesgo", "sociedad del hombre endeudado", se pregunta: entonces, "¿estamos aún en una sociedad capitalista, o estamos ya, sin darnos cuenta, fuera de ella?" Es necesaria la geopolítica para “descifrar” el mundo. Es necesaria la Teología Política, para comenzar a ver más allá.
– La tercera nos remite a la obra del autor “Dello spirito libero”. Hace falta un análisis político de la derrota histórica del movimiento obrero. “Marx no es el libro de recetas para la cocina del porvenir teórico. Marx es el punto de vista, de parte, sobre la sociedad, sobre el mundo, sobre el hombre" (la negrita es nuestra). Palabras decisivas, densas, nos dice el profesor en esta parte, todo un camino a recorrer, una brújula para orientarse. Veamos:
“Entonces, una de las operaciones que sería urgente realizar es revisitar, de un modo crítico, después del Novecento, las tres fuentes clásicas del marxismo: la filosofía clásica alemana, la economía política inglesa, el pensamiento político francés. Más allá de la forma de catecismo con que fueron narradas, se trataba de fuentes verdaderas. Marx no ha sido un buen lector de Hegel, y Hegel debe ser releído sin embargo en cada cambio de época. Marx no ha tenido la fortuna, que hemos tenido nosotros, de conocer aquella mina de pensamiento dentro y en torno a la formación del “joven Hegel” que la cultura del Novecento nos ha regalado. Particularmente, aquí entre nosotros, por vías distintas, Della Volpe y Luporini, marxistas heréticos, nos han puesto en el buen camino. Este camino aún debe ser recorrido …”.
En la web “commonware.org”, el 11 de enero de 2018 se publicó un interesante trabajo titulado “La trayectoria teórica y política de Mario Tronti”, http://commonware.org/index.php/gallery/816-la-traiettoria-teorica-e-politica-di-mario-tronti Era la publicación, a modo de primicia, de la traducción italiana de la voz “Mario Tronti”, escrita por DAVIDE GALLO LASSERE para el diccionario sobre el marxismo, de “Routledge”, publicado con ocasión del bicentenario del nacimiento de Marx.
Unos cuantos conceptos básicos, gruesos, grandes, fuertes, del pensamiento de Tronti, se subrayan allí. Unas cuantas líneas básicas sobre aquello que “aquel” operaismo fue, situando a Tronti como referencia básica durante décadas de la potencia intelectual de la transformación en Italia. Sirva de complemento a aquel trabajo de Tronti al que hemos aludido, para completar las ideas-fuerza de este maestro de nuestros días:
1) “Dentro y Contra”. Operaismo.
Que nos remite a “Operai e capitale” y a aquella escuela y academia – de teoría y vida – que fue el operaismo genuino, el inicial. Allí “Tronti dibuja brechtianamente la línea de conducta contra el plan del capital en el momento en que la fábrica ha invadido la sociedad entera”.
“El capital debe ser juzgado sobre la base del capitalismo de hoy“. Davide Gallo comenta que “Según los escritos aparecidos en Quaderni Rossi, es la potencia de las luchas salariales que empuja al capital a innovarse desde el punto de vista organizativo y tecnológico y a socializar las fuerzas productivas”. Remitiéndonos, claro, a Operai e capitale: ” … la relación social se convierte en un momento de la relación de producción, la sociedad entera se convierte en una articulación de la producción, esto es, toda la sociedad vive en función de la fábrica y la fábrica extiende su dominio exclusivo sobre toda la sociedad”. Progresivamente, se va subordinando toda relación política a la relación social, toda relación social a relación de producción, y toda relación de producción a la relación de fábrica.
La “revolución copernicana” del operaismo (la negrita es nuevamente nuestra”) consiste en ” …. examinar las luchas sociales como el motor del desarrollo capitalista …”
Se ve afectada la relación Clase – Partido; así en Lenin in Inghilterra se habla de “llevar el Partido a dentro de la fábrica”, abordando el aparato estatal, y “haciendo saltar la dicotomía entre luchas económicas y luchas políticas”.
Se hace precisa entonces una forma de organización “inédita”, capaz de intensificar y acelerar las prácticas de revuelta de los obreros. “Exasperar la dinámica salarial”, “atacar la productividad del trabajo” …. conceptos fuertes para una práctica política de la transformación, del derrocamiento de estructuras. Romper la cadena donde el capital es más débil y la clase obrera más fuerte.
Con un pensamiento que comprende varias etapas, la que nos resulta más sugerente, tal vez por sorprender su visión y estar más conectado con una práctica política de los tiempos en que formulaba las tesis as respecto, es lo más rico y aprovechable del obrerismo: la clase obrera como fuerza propulsiva subjetiva del capitalismo. "Operai e Capitale" (1.966) es claramente la obra referencial. En la magna obra se incluyen dos artículos bien significativos y representativos de aquella época – en lo personal y en lo social -: "La fabbrica e la societá" (1.962) y "Il piano del capitale" (1.963). El maestro romano defiende, analizándolas, que se han producido transformaciones en la sociedad de masas y en las relaciones de clase; modificaciones en la dirección de la integración de la clase obrera.
Tal integración también es objetivo del P.C.I., el Partido de Tronti. Frente a ello, desde la militancia heterodoxa, M.T. apela a la radicalidad del rechazo a colaborar al desarrollo para bloquear la reproducción del sistema. Frente a una concepción de "clase organizada por el capital", clase como "contradicción interna del mismo".
3) La "autonomía" de lo político.
“La lectura política de la teoría del valor-trabajo articulada en Operai e capitale, que hace de la clase obrera el elemento vital, es entonces potencialmente mortal para el capital, convalidándose en el “otoño caliente” de 1.969″.
Pero para Tronti y los operaistas más próximos al P.C.I., el antagonismo salvaje del rechazo del trabajo no es suficiente. Una “fuerza política organizada” capaz de elevarse hasta las más altas esferas del Estado es más que necesaria. Ocupar las instituciones, tomar el poder, gobernar la sociedad; he aquí objetivos necesarios.
El `68 marca su reaproximación al Partito. Es la etapa, que llegaría hasta los `80, en que reivindica el concepto de autonomía de lo político. Analiza las luchas operarias en los US.A. después de la gran crisis de 1.929 y lo que supuso el New Deal en términos de equilibrar fuerzas presentes en la sociedad. En términos marxistas, M.T. se centraría, ahora en la superestructura, focalizándose en aspectos que son agujeros del marxismo, alejándose de cualquier visión ortodoxa de éste.
Si el New Deal ataca en la práctica a la facción del capital más reaccionaria, obligándola a ceder ante el proletariado organizado sindicalmente, que ve crecer su importancia e influencia, simultáneamente ve como ello se produce desde dentro de una iniciativa política que no pretende sobrepasar al marco capitalista. "Controlar desde la política a los capitalistas", esta sería la idea-fuerza de esta etapa. Porque la fuerza que el obrero expresa en la fábrica no tiene traducción política.
“Es así como el jaque mate relativo de las luchas sociales en los años 1.960-70, causado por la incapacidad de conducir el asalto al corazón mismo del poder, ratifica el ocaso de la política; sanciona el paso definitivo del Gran al Pequeño Novecento”. Así nos dice Davide Gallo, para retomar textos trontianos: las palabras del maestro en "Il tramonto della politica" (Einaudi, Torino 1.998, p. 23) son elocuentes: “desde las luchas obreras a los movimientos de contestación, como uno telón rojo caía y cerraba el teatro de una época. A nosotros, a muchos, nos pareció en cambio que una época se abría. Feliz equivocación (….) El rojo en el horizonte sí estaba: solo que no eran los resplandores de la aurora, sino del crepúsculo”.
Y es que a estudiantes y trabajadores – unidos en la lucha – les faltó un realismo político a la altura de los desafíos planteados por el Estado y por el capital.
3) Teología política:
A ello seguría la inmersión en la Teología política. La reivindicación de la trascendencia como fuerza que, desde fuera, determina la política. El binomio (de lucha) realismo-trascendencia es el gran motor de sus reflexiones. Walter Benjamin, Carl Schmitt, Jacob Taubes .... estos son algunos de los pensadores que absorben su modo de ver e interpretar. La creciente tecnificación – y laicización – de la política llevan a una política más regresiva ("avanza lo nuevo para que venza lo viejo", o lo peor de "lo viejo").
Y sobre el fondo, el agujero antropológico del marxismo, que condicionó a la revolución contribuyendo a su fracaso; estamos pensando, claro, en el colapso del mundo soviético y al espanto que le producen al procesor el periodo `89-`91, particularmente en Italia.
4) Profesor jubilado. Pero maestro siempre.
Jubilado de la Universidad de Siena en 2.001, en 2.004 asume la dirección del "Centro per la riforma dello Stato" (cuya web es muy recomendable visitar por la calidad de los textos que se nos presentan: https://centroriformastato.it/). Reivindicación de Radicalidad en el pensamiento y Prudencia en la acción caracterizan esta última etapa, en la que ha sido en más de una legislatura senador por el centro-izquierda. Así, considera a la democracia (no al capitalismo) la verdadera artífice de la derrota del movimiento obrero. La opinión pública, con su tiránica carga de populismo, es el gran aval de esa derrota de clase, al diluirse políticamente las clases y unificarse el discurso político sobre un consenso indisimulablemente burgués.
El Homo democraticus ha posibilitado no sólo que la democracia haya doblegado al movimiento obrero, es que con ello ha barrido al Pueblo. Pensamiento aristocrático y política popular – nunca aproximados hasta ahora - …. esa conjunción es la gran aportación de Tronti. Haciendo convertir a estos 2 elementos “…. en los ejes que portan un mismo pensamiento crítico”, en palabras de Pasquale Serra, de un artículo publicado en IL MANIFESTO bajo el título “Mario Tronti, il comunismo e la libertà umana" (https://ilmanifesto.it/mario-tronti-il-comunismo-e-la-liberta-umana).

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