El espíritu libre . El hombre nuevo
- “No estaba equivocado el intento pedagógico. Eran equivocados los contenidos sobre los que se ejercitaba. Poca ironía debe hacerse con la idea de “hombre nuevo”. Todas las grandes fes colectivas parten de allí. El cristianismo con la diferencia entre el paulino viejo hombre, Adán, el hombre como ha sido hecho por el pecado, y el hombre nuevo, el Cristo crucificado, como la gracia lo hace, ha construido, gracias a la institución Iglesia, dos milenios de presencia activa en el mundo. Un pueblo de hombres renovados no existe ya, debe ser fundado: y no con la violencia de la colectivización forzada, ni con el poder absoluto de un partido único, sino con la reconocida autoridad de una persuasión desde arriba, con una doctrina sapiencial y una edad de los profetas capaz de nutrir y motivar la obra de los agitadores y de los constructores” (Mario Tronti, “Dello Spirito libero, Ed. Il Saggiatore, p. 53).
- "Desde Aristóteles y Aquino, el idealismo afirma la existencia de los objetos ónticos dentro del mundo y, a continuación, postula a Dios como su límite/excepción exterior, que garantiza su consistencia ontológica. Por consiguiente, la fórmula del materialismo no consiste en negar el Más Allá, en afirmar que sólo existe el mundo de objetos "reales", finitos y efectivos, sino en afirmar que este mismo objeto "real" no tiene una consistencia ontológica plena, que, desde Fuera, imaginado como una Totalidad, no es nada. De nuevo, la fórmula del verdadero ateísmo no es "Dios no existe", sino "el mundo no existe". La existencia del mundo implica la excepción que le dio origen, es decir, Dios. Aquí, habría que insistir en la tajante afirmación hegeliana de la existencia como apariencia de una Esencia oculta: que el mundo no existe significa que no hay ningún Fundamento-Esencia oculto que aparezca en/a través de él (Del mismo modo, para Freud, en su "Moisés y el monoteísmo", la verdadera fórmula del antisemitismo es "EL judío (Moisés) no existe ...."). Bajo esta luz, el Lenin de "Materialismo y empirocriticismo", con su insistencia en la existencia de objetos fuera de la conciencia, es secretamente IDEALISTA: este mundo constituido por completo solo puede aparecer a través de una conciencia inmaterial que es su Excepción" (Slavoj Zizek, "Repetir Lenin", Ed. Akal, p. 28).
“…. no renuncio a los filósofos de la restauración si me hacen comprender la revolución francesa mucho más que los iluministas”. Así dice el profesor romano en una entrevista (más bien es un diálogo) de Micaela Cuesta, profesora de Sociología en la Universidad de Buenos Aires (https://www.revistaanfibia.com/pensar-a-largo-plazo-y-actuar-en-el-corto/).
Stefania Ragaú, en su recensión a la obra citada de Tronti (“Dello spirito libero”), titulada “Entre resistencia y rendición”, publicada el 8-10-2.016 en la revista italiana PANDORA (https://www.pandorarivista.it/articoli/sullo-spirito-libero-tra-resistenza-e-resa/), comienza citando a Benjamin: “En los Pasajes, Benjamin, al contemplar la construcción acabada de la Torre Eiffel, escribía: “como las grandiosas visiones ofrecidas por las nuevas arquitecturas en hierro de la ciudad (…..) permanecieron por largo tiempo como privilegio exclusivo de los obreros y de los ingenieros, así también el filósofo, que quiere conquistar aquí las primeras visiones, debe ser un trabajador independiente, libre de vértigos y, si es necesario, solo (...)". La autora reconoce un alma gemela entre el alemán y el italiano: soledad, independencia, no temor al vértigo.
Un tiempo, el que vivimos, que necesita pensamiento y serena desesperación. Hay en la obra del italiano, leemos, más saludable desencanto que pesimismo. Saludable quiere decir no dejarse caer al pozo del cinismo y la resignación. Tronti, que con tanta fuerza ha defendido el "gran estilo", no podría dejar de detenerse en este fragmento de Nietzsche que reproduce Stefania Ragaù: "en comparación con aquello que tiene la tradición de su parte y no tiene necesidad de motivos para actuar, el espíritu libre es siempre débil, especialmente en el actuar; dado que conoce demasiados motivos o puntos de vista y tiene por ello la mano indecisa, no ejercitada. Pero, ¿cuáles son los medios para hacerlo relativamente fuerte, por lo que se haga al menos valer y no perezca sin dejar huella? ¿Cómo nace el espíritu libre (esprit fort)? Es esta, en un caso particular, la pregunta sobre la aparición del genio. ¿De dónde viene la energía, la fuerza inflexIble, la perseverancia con la que el hombre singular, contra la tradición, procura adquirir un conocimiento en abosoluto individual del mundo?“.
Y, nos dice la autora, “Si para Nietzsche se trataba de entender como el espíritu libre constitutivamente débil, pudiese convertirse en fuerte, para Tronti, sobre los pasos de Benjamin, la cuestión está más bien en reconocer la paradoja por la que justamente en la debilidad del espíritu reside aquella fuerza que es capaz de resistir a las derivas del tiempo presente”.
Viviendo en un tiempo menor, debemos transitar caminos destrozados; el tiempo contra el que el espíritu libre debe luchar. Es en medio del mundo y sus cosas donde se prende a caminar. Luchar (ya) sin esperar que pueda lograrase la derrota definitiva del enemigo. Conjugando, o tratando de conjugar, singular y universal, por una parte, y por la otra, política y destino.
Y es que, Tronti dixit, el colapso del comunismo ha visibilizado que el “proyecto de la modernidad” ha fracasado. Que no es otro que “el absoluto dominio del mundo por parte del hombre, y la absoluta soberanía del hombre sobre sí mismo”. Principal enemigo del espíritu libre es la servidumbre voluntaria. Se impone la reflexión sobre la relación entre el libre mercado y la libre renuncia a la autonomía del sujeto. En palabras del profesor (pp. 92-93): “¿Por qué puede suceder esto? Porque la última modernidad, saliendo del Novecento, después de haber abatido cualquier posibilidad alternativa, ya sea retórica o práctica, ha regalado a Occidente la opinión ultramayoritaria de vivir en el mejor de los mundos posibles, donde tal vez hay que ajustar alguna cosa, pero para hacerlo funcionar mejor. La servidumbre voluntaria ha encontrado en la tiranía de la mayoría democrática su Príncipe ideal. Ideal en todos los sentidos: porque la humanidad ha realizado finalmente su sueño de ser tirana de sí misma” (pp.92-93).
Y es que la opresión ya no es impuesta; la tiranía es ejercida no por quien gestiona el poder, sino por quien “lo concede”. El “fetiche” ha vencido al sujeto: la cosa se personifica y la persona se cosifica. Aquella servidumbre voluntaria es, en realizad, el interiorizar la cosificación humana. El mundo interior se ha cosificado – nos dice Ragaú -, de modo que ya antes de la acción se ha neutralizado el pensamiento. Para escapar del tiempo presente se necesita interioridad, espiritualidad .... espiritualidad que es liberación.
Stefanía Ragaú echa en el falta en el texto trontiano una cosa: la clase; lo expresa así, y con ello acaba el texto: “Interioridad y exterioridad deben siempre mantenerse unidos. Este es el punto. No espíritu sin clase. Sino espíritu y clase, juntos. En ausencia de una inteligencia colectiva, el espíritu libre corre el riesgo de apagarse. Retornan así nuevamente a la mente las palabras de Rita di Leo sobre los imperativos de nuestro tiempo: espíritu de servicio y ausencia de ideas. Sin una clase intelectual que estudie y acepte enfrentarse todavía con la escabrosidad del poder para querer cambiar el estado de cosas presente y para construir nuevos espacios y tiempos sociales, cualquier espíritu que se quiera, en cuanto sea capaz de liberarse, se encontrará todavía otra vez impotente ..... Solamente cuando un proyecto de liberación se convierte en la perspectiva de una o más generaciones, solo entonces podemos seriamente incidir sobre la historia, contra el destino. Solo entonces el espíritu del hombre puede encarnarse en el espíritu de una clase. Todo lo demás se resuelve en resistencia o rendición”.
En otro hermoso texto, Ragaù nos habla de la retama de Leopardi. Fue publicado el 16-9-2.103 en la revista italiana NONOSTANTE: https://nonostanterivista.wordpress.com/2013/09/16/parola-nonostante-il-nonostante-e-la-ginestra-di-leopardi/ Tiene mucho que ver con aquella interioridad de la que hablábamos, con la necesidad de consolación que pueda abatir la posibles deseperación del pesimismo. Reivindicando la fuerza de atreverse a ver la verdad, no cerrando los ojos a la mísera condición humana. Sigamos a la autora: "Leopardi encuentra su olorosa retama, una flor “feliz en los desiertos”. Una flor gentil que alegra lo verdaderamente árido con su aroma. Que consuela al desierto (….) Se trata, entonces, de convivir con el desierto. Con la naturaleza del rostro bello y horrible, con nuestro presente. Partir de aquí para poder volver a tejer los hilos de una existencia precaria e incierta, sin dejarnos seducir por pálidos simulacros de lo que verdaderamente hoy la sociedad, la historia y el tiempo han hecho caer. Si, como escribía Camillo Sbarbaro, “el mundo es un gran desierto”, y ciertamente esto debe ser vivido, atravesado, experimentado justo como hace Leopardi con su retama. El “nonostante” se convierte, entonces, en un truco, un medio para sobrevivir a nuestros desiertos contemporáneos. Fuerza y salvación frente a un nihilismo fácil. La fuerza de ser capaz de mirar el presente, tan árido, con una sonrisa. Lo mismo que Leopardi nos dicta como último testimonio de un pensamiento radical”.
Pero en “Dello spirito libero”, Tronti no se deja tentar por el “intimismo”. Aunque el libro – ya desde el título – se centre en el espíritu y en la libertad interior. Su preocupación por eso que frecuentemente se denomina “condición humana” y los déficits del marxismo en este aspecto hacen que nos tengamos que preguntar por los motivos de ha hegenomía de la burguesía, que pone al servicio de su proyecto cuerpos y mentes, dominando el deseo y direccionando la expectativa.
¿Como domina el capital? Conjugando con la democracia política, la mentalidad burguesa (absolutamente hegemónica) y los imperativos de la economía sobre la base del consenso y el “sentido común” (burgués, claro). Tronti nos lo dirá así (p. 185): “La democracia real ha sido capaz allí donde ha fracasado el socialismo real: ha creado el hombre nuevo. Solo que lo ha creado en la figura del último hombre. No casualmente, justamente desde su punto de vista, ha declamado el final de la historia”.
La "libertad" es todo un tema. Es necesario liberarla de la declinacion liberal/burgesa, reivindicar la interioridad, esa libertad interior que discipline el pensamiento contra el totalitarismo democrático que dice regir. Libertad no para estar "fuera" del mundo, sino para estar en él y liberar el tiempo de su insubstancialidad. Persiguiendo no "armonía con el mundo", sino "armonia frente /contra el mundo".
En "Filosofía en once frases", sobre el conocerse a uno mismo y la “interioridad” nos dice Darío Sztajnszrajber: “la idea de un mundo interior, de una interioridad radical, se va constituyendo de a poco en Occidente. Es más, hasta sería incomprensible sin los aportes del cristianismo, pero históricamente estamos en una época anterior”. Reivindica al Foucault que afirma que conocerse a uno mismo es una práctica, un conjunto de ejercicios lejos de la introspección pasiva. “El movimiento no surge de una voluntad espontánea que hace fuerza y nos cambia. Es al revés: hay que provocar los cambios con medidas concretas, con experiencias que hagan cuerpo y nos modifiquen” Darío Sztajnszrajber, "Filosofía en once frases", Ed. Ariel, p. 75).
Imagen: Pixabay.

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