De ruta(s) por Catalunya
(I). Barri Gotic.
Encerrado entre cuatro de las grandes referencias urbanas barcelonesas -Passeig de Colón, Plaça de Catalunya, Via Laietana y Les Rambles-, en el distrito de Ciutat Vella, una de las zonas más preciosas y de las más antiguas de Barcelona, ese delicioso espacio que es el Barri Gotic, vino a nacer sobre los restos de la romana Barcino.
Sus calles estrechas, el espacio laberíntico que teje la ciudad medieval, salpicada de palacios e iglesias, zambulléndose en “Planeta Gótico”, le dan un carácter de lugar muy especial, una verdadera delicia, un hogar y a la vez un lugar en el que perderse.
Restos de un pasado glorioso … pero también vivacidad, dinamismo, una cierta alegría de lo urbano, de la urbanidad antigua y eterna.
En otros capítulos, ya específicos, del Gotic, nos detendremos en espacios concretos y particularmente significativos, del Planeta Gotic. De momento, quedémonos con determinadas referencias, espacios que saben a Barcelona Vieja.
Tal es el caso de la Catedral de Santa Eulalia, que ejemplifica el gótico catalán del Siglo XIV. O, al lado de las Rambles, de la Plaça Reial. En el Portal de l ´Angel encontraremos un espacio vivo en el que predomina el comercio. Muy cerca de la Catedral, pueden observarse parte de las antiguas torres romanas en la Plaça Nova. En Plaça del Rei, y concretamente en el Museo Histórico de la ciudad, pueden verse excavaciones que vienen a ser indicativas de la vida barcelonesa desde el Siglo I a.e.c. hasta la época medieval. Carrer del Bisbe consituye un espacio especialmente idóneo para pasear sin prisas y disfrutar del espíritu del Barri Gotic. Mención especial, por su significado para la ciudad y para Catalunya, lo merece, por albergar la Sede del Ayuntamiento y de la Generalitat, la Plaça de Sant Jaume. El viejo barrio judío (el llamado Call) es otro punto en el que es preciso demorarse.
Una pequeña ciudad para (literalmente) perderse. Y de paso que nos perdemos, podemos pensar en quedar por este pequeño trocito, rotundamente hermoso y fascinante, de Barcelona.
LA PLAÇA SANT FELIP NERI.
En el Barri Gotic, Ciutat Vella, de Barcelona, la Plaça de Sant Felip Neri, es uno de esos espacios amables y llenos de encanto y misterio tan propios de la vieja ciudad llamada Barcino polos romanos.
Muy próxima, a la Plaça de Catalunya, se puede acceder desde esta tomando Porta de l’Angel hasta la Plaza de la Catedral, recorriendo la calle llamada del Bisbe y, llegando al lateral de la Catedral, cogiendo camino hacia la derecha hasta desembocar en nuestro destino.
Se elegimos el metro, desde la parada de El Liceu - línea 3 -, ubicada en la Rambla, tomar la calle Ferrán hasta la Plaça de Sant Jaume; desde aquí, tomar como referencia el Palau de la Generalitat situándose a la derecha del edificio para avanzar hacia la Catedral. Aquí ya nos situamos, teniendo presente lo dicho para el camino a pie.
Se trata de un rincón delicioso de la ciudad. Teniendo como referencia la iglesia barroca de Sant Felip Neri, la historia dejó una huella profunda en este espacio de misterio y fascinación.
Con una hermosísima fuente en su centro, aquí podemos encontrar edificios gremiales, como los de los zapateros y los de los caldereros. Concretamente, el edifico del de zapateros alberga actualmente el Museo del Calzado.
En un lado de la iglesia citada se encuentra la Escuela de Sant Felip Neri. Este lugar fue bombardeado en el año 1.938 en el asedio aéreo de las tropas franquistas sobre la ciudad.
Por otra parte, la Plaza tiene también el papel de puerta de la Judería barcelonesa, otro espacio en el que vale la pena detenerse en nuestro recorrido por el Gótic.
Un lugar, sin duda, especial, lleno de magia y encanto. Muy recomendable es recorrer las callejuelas y callejones del entorno, perderse en el silencio y paz de su atmósfera. Un lugar literario, enigmático, rotundamente hermoso. Una de las delicias del queridísimo Gótic.
PORTA DEL MAR Y TERMAS ROMANAS.
En el nº 7 de la calle llamada Regomir, la llamada Porta del Mar es la única de las puertas de la vieja muralla romana que permanece en pie.
Las termas portuarias (edificio que data nada menos que del Siglo I) están situadas en la misma calle, pudiendo visitarse entre los martes y los viernes,ambos incluidos, de 10 a 13 h., y de 17 a 20 h.
Se trata de restos de la época romana (cuando Barcelona era Barcino); esto es, estamos en la Barcelona más remota y vetusta, dentro de la zona con más encanto, en lo que a remontarse en la historia se refiere.
La ciudad era fuertemente dependiente del comercio marítimo. La “Porta del Mar” era la más oriental, la más metida en el Mare Nostrum. En el espacio que dominaba se irguieron dos espacios termales para uso público, para que los visitantes, antes de entrar en la ciudad, pudiesen asearse; masculino uno, para mujeres el otro.
No hace muchos años desde que, fruto de excavaciones arqueológicas en la zona, haya sido descubierta esta maravilla. La “Puerta” (vestigios de ella), -junto a la capillita de Sant Cristòfor del Regomir y de las propias termas -, consta de tres arcos, dos pasos laterales para peatones y un paso central para carros.
Un pedazo de la antigua muralla urbana sigue en pie junto a las termas, así como una torre circular. El Centro Civic Pati Llimona ocupa actualmente, incorporándolo en su seno, este legado histórico y artístico.
Espacio único para viajar en el tiempo y recrear la vida urbana de una Barcelona marítima y acogedora.
Una ventana abierta al mundo. Otra maravilla del Gótic. Otra referencia barcelonesa.
EL CARRER DEL BISBE.
https://www.youtube.com/watch?v=m063fueD0Dc
Es la calle del Obispo, pues ese es el significado de Bisbe.
En época romana era una especie de Gran Vía, el punto urbano de confluencia. En la actualidad peatonal, se erige en lugar de referencia de esta Barcelona vieja al unir la Plaça Nova y la de Sant Jaume, donse se sitúan el Ayuntamiento y el Palau de la Generalitat de Catalunya.
El neogótico (1.928) Pont del Bisbe es un espacio particularmente mágico, uniendo el dicho Palau con la Casa dels Canonges.
Recorriendo esta deliciosa calle, otro de los atractivos que no debemos perdernos es el Archivo Histórico de la ciudad de Barcelona, con sus Fondos de Acción y Órganos de Gobierno, de Salud Pública y de Urbanismo y Obras.
Referencia imprescindible es la mencionada Casa dels Canonges, escogida en su día por Francesc Maciá como residencia oficial del Presidente de la Generalitat, sucediéndolo en el uso Lluis Companys.
Espacio estrecho, en la que nacen las sombras, lleno de encanto y misterio, es un lugar para encontrarse con la leyenda y la historia. La balaustrada de la fachada Gótica del Palau de la Generalitat - con sus misteriosas figuras: bestias mitad león y mitad réptil, un centauro, una serpiente -, sirven de ejemplificación de esta especial atmósfera.
Hermosura de la ciudad vieja. Otro rincón más de este Gótic mágico.
(II). Montjuic.
Junto con el Tibidabo, uno de los picos importantes de Barcelona, esta montanya, este Monte de los judíos, fue usada ya en los tiempos antiguos como fortaleza defensiva, como atalaya de defensa militar.
Fuertemente transformada por dos eventos del Siglo XX que pusieron a Barcelona en el centro de atención planetario - la Exposición Universal de 1.929 y los Juegos Olímpicos de 1.992 -, uno de las maneras más interesenates para acceder a la Montanya es en funicular. El Funicular de Montjuic conecta el centro de Barcelona (parte desde las inmediaciones de la playa de la Barceloneta) con la montaña mágica. Una experiencia verdaderamente recomendable.
Subir Montjuic a pie, con buen tiempo, es una auténtica delicia, deteniéndose en los numerosísimos lugares que atraerán nuestra atención - entre ellos abundantes y hermosísimos jardines - y desviándose de cuando en cuando del camino.
Referencias fundamentales son: la Fuente Mágica, ubicada en el espacio situado entre la Plaça de Espanya y el Museu Nacional de Artes de Catalunya, con su fabuloso espectáculo de agua y luces; el propio Museu Nacional de Arte catalana; la Fundació Joan Miró; el Jardín Botánico; o el espectacular Anillo Olímpico (en el que se encuentra el Estadio Lluis Companys, Palau Sant Jordi y la Torre de Telecomunicaciones de Calatrava). Es en el Estadio de Montjuic donde iban a celebrarse las Olimpiadas Populares de 1.936, que no puderon finalmente llevarse adelante por la sublevación militar del 18 de julio. Alguna placa conmemorativa en las inmediaciones del Estadio así lo recuerda.
Mención aparte merece el Castell de Montjuic. Presidiendo la montaña, íntimamente ligado a la historia barcelonesa, representa un mirador de lujo para los que tanto queremos y admiramos esta urbe.
Un espacio para disfrutar y recordar. Una referencia imprencindíble de la capital de Catalunya.
(III). Parc Güell.
El nombre de Gaudí está unido a Barcelona tanto como el de la ciudad al artista.
Proyectado como ciudad-jardín, el Parc - donde la fusión entre arquitectura y naturaleza consigue su apoteosis -, se pretendía con él hacer junto a Grácia una urbanización armoniosa con la naturaleza. El proyecto contaba con el aval de un hombre fundamental en la vida de Gaudí: Eusebio Güell.
La imaginación infinita del autor se deja apreciar en esta maravilla de las artes. El Centro de Interpretación del Parque se encuentra en los pabellones que dan entrada al mismo. El Drac de cerámica de colores presidiendo una escalinata es un emblema no sólo del parque, sino de la ciudad de Barcelona. Otra de las referencias del lugar es el Banco de Jujol.
Declarado Patrimonio de la Humanidad, estaba pensado para construir cuarenta viviendas familiares … quedando finalmente en sólo dos, unas de las cuales es la atractiva y sorprendente Casa-Museu del propio Gaudí.
Caminos y viaductos - con la siempre reconfortante sombra en el verano - salpican esta pequeña ciudad de la naturaleza, levantada en los trabajos realizados en los catorce primeros años del Siglo pasado.
Infelizmente para el bolsillo del visitante, desde hace algún tiempo, debe pagarse entrada para acceder al recinto. Pero vale la pena el desembolso.
Uno de los lugares más mágicos que puedan verse. Una parada de las imprescindibles … este pedacito de Barcelona que es el Güell.
(IV). Plaça de la Virreina.
Ubicada en el Barrio y Distrito de Grácia, sin ser parte de los grandes monumentos y atractivos más populares de Barcelona, se trata también de las plazas y espacios públicos más amables y atractivos de la ciudad.
Alrededor de la misma, que es peatonal, son abundantes las terrazas donde poder detenerse de disfrutar de la tranquilidad, pero también de la vivacidad, de la zona. Especialmente recomendable hacer un reposo en ellas en la primavera y verano mediterráneos.
Creada en el Siglo XIX - concretamente en 1.878 -, uno de los grandes referentes de la Plaza es la iglesia de Sant Joan. Construida entre 1.878 y 1.884, en el espacio que fuera ocupado por el jardín del Palau, construido por el Virrei Manuel Amat.
En su izquierda una placa homenajea y rinde memoria a un gimnasta mundialmente conocido y que nació en el barrio: Joaquín Blume.
Plaza llena de encanto, en las mañanas de los domingos hay la costumbre de hacer pequeños mercadillos, en los que pueden encontrarse objetos artesanales de toda clase, así como piezas de segunda mano.
Como buena plaza barcelonesa, y además situada en el centro urbano, son frecuentes las actuaciones al aire libre y las manifestaciones artísticas de las más diversas clases.
Una delicia de Barcelona bien cerca de les Rambles y de los grandes referentes de esta fantástica urbe. Plaça de la Virreina.
(V). El Born. La Ribera.
Antiguamente, remontándose a la llamada Edad Media, fue barrio de gremios (artesanos, marineros, comerciantes) y espacio de celebraciones populares y torneos medievales en la época comprendida entre los siglos XIII y XVII. Y Born significa etimológicamente justamente eso: “torneo”.
Accediendo bien desde el monumento llamado “Arco de Triunfo” o desde la referencial Via Laietana, los nombres de sus calles vienen a hablarnos de oficios que en la zona se desarrollaban, como la de Argenters - plateros - o Mirallers - cristaleros -.
Conservando en gran medida el sabor de antaño, es hoy además referencia de la moda y la innovación, con un cierto aire de Montmartre mediterráneo.
La actual Basílica de SantaMaria del Mar, que vino a nacer de la vieja iglesia de Santa Maria de les Arenes, es el epicentro alrededor del cual se fue configurando el barrio.
Bajando siempre en dirección al mar, partiendo desde Via Laietana, y enfilando Plaça Urquinaona, nos encontramos, enseguida, con el Palau de la Música, obra conocida mucho más allá de la vida barcelonesa, de la autoría de Lluís Doménech i Montaner, uno de los representantes más notables del modernismo.
Tras pasar por Sant Pere de Les Puel-les - donde vale la pena detenerse y deleitarse en el románico y gótico de su construcción -, el Mercat de Santa Caterina es otro de los atractivos fuertes de la zona. Con una vivacidad y un colorido que salta a la vista, por la parte de atrás puede observarse el que antaño fue el Convent de Sant Agustí, con un Claustro construido allá por el Siglo XIV. El Museu del Chocolate, en la misma edificación, es otra de las curiosidades en las que uno puede hacer una parada.
La calle llamada Montcada, que debe su nombre a una familia de abolengo, es otra parada necesaria. Las mansiones aquí construidas, fruto de la potente y próspera actividad comercial, bien merecen un descanso. Verdaderos palacios góticos, siempre con un patio central, atraerán nuestra atención y despertarán nuestra admiración. Buena parte de estas edificaciones se rehicieron como museos, entre los cuales se encuentra el Picasso, un nombre asociado de por vida a esta ciudad. El Museu Téxtil y de Indumentaria, el de Artes Precolombinas y la “Galería Maeght” son otros espacios museísticos de la zona que disfrutan de una fama más que merecida.
Terminando esta calle, podremos disfrutar de la vida y alegría del Passeig del Born, un espacio idóneo para hacer compras o tomar un café o un helado.
Santa Maria del Mar es otra de las referencias imprescindibles, centrales. Una de las iglesias más hermosas, interesantes y fascinantes que haya visto. Una auténtica joya del gótico catalán y todo un emblema para los barceloneses.
A escasos metros, Fossar dels Moreres - con su pebetero encendido - es todo un símbolo para Catalunya, rememorando los sucesos de 1.714.
Muy próximo, nos encontramos con el Mercat del Born. Obra de Josep Fontseré, armado en vidrio y hierro, alberga como cofre los restos de la ciudad moderna (Siglo XVIII) encontrados en relativamente recientes excavaciones. Allí podremos conocer el desastre provocado por la Guerra en que Felipe V redujo Barcelona iniciando la eliminación de Catalunya como sujeto político.
Siempre dirigiéndose hacia nuestro querido Mediterráneo, la Estació de França puede ser el final de nuestros pasos. Inagurada en 1.929, a causa de la "Exposición Universal", desde este punto partió la primera línea de tren en el Estado Español, aquella que unía Barcelona y Mataró. Toda una bandera para los amigos del camino de hierro. Desde aquí, acceder al Parque de la Ciutadella es sólo un paso.
Pero por ahora bastó. Barcelona y Catalunya permanecerán en nuestra memoria y en nuestro corazón con este delicioso paseo.
(VI). Plaça del Pi.
Situada en el Barrio de El Pi – el “Barrio del pino”, en el barcelonés distrito de Ciutat Vella -, se encuentra justamente delante de la Basílica de Sta Maria del Pi. En el espacio que existe entre las calles Portaferrissa y de la Boqueria.
Se trata de uno de los (aun) espacios amables de Barcelona, constantemente inundado por artistas y creadores, muy próximo a las universales Rambles, y en la que llama nuestra atención la multicolor e inmensa roseta de la iglesia gótica a la que aludimos. Con frecuencia centro de ferias artesanales de manualidades, también puede con frecuencia hacerse compras en los mercadillos al aire libre de alimentos artesanalmente preparados como el mató y la miel.
Rodeada por bares, restaurantes, en los que conviene hacer parada, y tiendas de antigüedades, comparte el ambiente animado con su vecina Plaça de Sant Josep Oriol.
Así llamada – “Plaza del Pino” – porque en el momento en que se abrió había un pino de grandes dimensiones en medio, como curiosidad mencionar que en uno de sus laterales se sitúa un edificio llamado “Casa del Sang”, uno de los más antiguos de la ciudad (comienzos del XVII, nada menos), por lo que a contrución civil se refiere, y que acogió hasta el año 2.007 la tienda más antigua de Barcelona, su última estampería artística.
Lugar de encuentro, vivacidad y amabilidad. Encantadora plaza en el centro de la antigua Barcino. Una escapadita desde les Rambles: Plaça del Pi.
(VII). Més que un club.
Podemos coger la línea 3 del metro - estaciones Palau Reial y Les Corts - o la línea 5 - Collblanc y Badal -, según el lugar del que partamos, disponiendo de los accesos peatonales 9 (Avda Joan XXIII), 15 (Av Arístides Maillol), 15 A y 18 (Av Les Corts). Vamos al templo de los culés, visitamos el Camp Nou, Museo del Barça incluido.
Cuando aquel suizo de nombre Hans Gamper fundó el club allá por 1899 aun no podía imaginarse ni lo que la institución – "més que un club" – iba a significar para Barcelona y para Catalunya, aunque no solo, mucho más allá de lo deportivo, en lo cultural y societario.
Para los devot@s de la religión culé, una visita por el “Camp Nou Experience” es inolvidable e ineludible. Empaparse de la historia del F.C. Barcelona, eso es lo que hará. El Museu, la Sala de Trofeos, Espacio multimedia……
Visitar el vestuario de nuestros rivales, la llamada zona mixta, la zona de prensa o el túnel de jugadores, es hacer realidad un sueño, tocar aquello que sólo veíamos en la TV. El plato fuerte es, por supuesto, pisar la hierba del Camp Nou, ver la estilizada inmensidad de las gradas, jugar a ser narrador de goles en la zona reservada para la prensa…
Unas fotos son imprescindibles para decir “yo estuve allí”. Con la estatuta de Kubala que hay en el recinto del Estadio, por ejemplo.
Para completar la experiencia Barça, asistir a un partido en directo del que había sido denominado dream team es una opción que no debe dejarse escapar, habiendo habitualmente entradas a un precio razonable, que pueden adquirirse por Internet.
Contando con los servicios de estacionamiento, cafetería, restaurante, tienda y audioguía, y además del acceso en metro al que ya si hizo referencia, las líneas de bus 50, 54, 57, 70, 75, D20, H8, H10 y V3, además del Bus turístico barcelonés pueden dejarnos en la puerta o en las cercanías del Templo blaugrana.
Barceloneando …. nuestros pies al Camp Nou nos conducen. Antes ya nos había conducido el cor.
(VIII). De fiesta en Barcelona: flores, libros, fuego y mucho más.
Ciudad viva donde las haya, de vida en la calle, de reunión en el ágora, de ciudadanía, Barcelona (como no podría ser de otra manera) cuenta con una serie de fiestas verdaderamente genuinas, alguna muy conocida más allá de los confines de Catalunya, y que vale la pena conocer en una visita a la ciudad. O que simplemente merecen que nos desplacemos a la ciudad para conocer dichos eventos.
Mencionaremos 4 de ellas, de notable interés:
– Diada de Sant Jordi. Se trata de la fiesta más conocida y que quizá más incide en el pulso vital barcelonés. Ya forma parte del conocimiento general que cada 23 de abril existía la costumbre de que las mujeres regalan libros a los hombres, recibiendo a cambio rosas. Es un verdadero espectáculo de color y alegría pasear tal día como este por la Rambla y el Passeig de Grácia.
-Fiestas de la Mercé. El 24 de septiembre de cada año se homenajea a la patrona de la ciudad, aunque las fiestas duran toda una semana, convirtiendo a la ciudad en una explosión de actividades culturales. El espectáculo de los castellers en la Plaça de Sant Jaume son un evento único e inigualable; y, como se sabe, genuinamente catalán. Otra tradición de notable interés es el Correfoc: los grupos de diablos recorren la ciudad lanzando bolas de fuego.
-Fiestas de Grácia. Fiestas ligadas al barrio y que se celebran en agosto. Destaca la gran cantidad de actividades musicales dirigidas a los más diversos tipos de públicos. En los días de la celebración, la zona ofrece un aspecto impresionante, por su vivacidad, por su ambiente.
–Sant Joan. La noche del 23 de junio, procede comerse una coca y beber una copita de cava antes de irse de verbena y dejarse caer por alguna hoguera. Pura animación.
Unas cuantas fiestas barcelonesas hacen de Barcelona aun más la ciudad de la calle, de la alegría, de la sociabilidad. Una cita a la que no puede decirse no. ¡ A tomar las calles !.
Imagen: Pixabay.

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